Ni tan buena mamá, ni tan buena amiga, ni tan buena persona, ni tan buena nada…

Ayer en la noche estaba platicando con mi querida capitana y le dije que me estaba costando mucho trabajo escribir, que sentía que había perdido mi libertad. Me dijo que tenía que analizar qué me hacía sentir así y que conectara con aquello que antes me hacía disfrutarlo, y lo que me gustaba era justo eso, me sentía libre. Escribía sin presión de decir algo inteligente o que dejara algo útil, como me dijo otra amiga hace tiempo “Diana, tienes muchos seguidores, utilízalo a tu favor”, lo dijo con todo el cariño del mundo y me arruinó el proceso de escritura (igual la sigo queriendo).

Me dijo anoche mi capitana algo así como “suéltate, lo que gusta es que eres real, regresa a ser irreverente y recupera tu libertad, VACÚNATE”… Así que ahí va mi “shot” contra la presión.

Antier escribí acerca de cómo quiero educar a mis hijos en la consciencia del amor, me costó trabajo porque me censuré mucho en la búsqueda de no parecer perfecta y aleccionadora, solo quería compartir algo que siento. Quizá a simple vista parezca que soy una mamá modelo que trata de cambiar el mundo a través de sus hijos y que deben de ser niños muy felices porque vivo para ellos y siempre estoy presente y soy toda espiritual y que estoy llena de bondad. Espiritual sí soy, pero mis hijos a veces me odian…

Les hablo demasiado, les explico y los canso, no soy una mamá que se la pase en los entrenamientos de fútbol, los llevo y en el camino les voy diciendo que donde no salgan a tiempo para recogerlos, arderá Troya y les explico la diferencia entre un chofer y una mamá (o al menos una mamá como yo). Mis amigas se rien porque antes que comprar jamón o Nutella, prefiero donar ese dinero a la vaquita marina que está siendo puesta en grave peligro, pero a ellos les digo que la Nutella les hace mucho daño y que está acabando con el ecosistema de los gorilas para hacerlos sentir culpables de consumirla y así yo puedo donar esos 70 pesos que ya casi cuesta.

Prefiero comprar cerveza que leche, cuando voy al super se me olvida lo necesario pero nunca lo INDISPENSABLE (mi cerveza), en la noche antes de acostarme disfruto muchísimo tomarme una mientras leo un rato, cuando se me olvidó comprar leche, a mis hijos les digo que los lácteos son una cochinada que solo les inflama el intestino y crea  mucosas y que el cereal está lleno de azúcar que va matando la salud, (y aunque es cierto, a veces sí les compro, o sea tampoco llamen al DIF).

El otro día me compré unos churritos deliciosos con chile hechos de amaranto, los escondí en el coche porque pasé por ellos a la escuela y no los quería compartir, venían quejándose de tener mucha hambre y les dije que ya llegaríamos pronto a la casa a comer, que mejor se durmieran un rato y en cuanto lo hicieron, saqué mis churritos y los disfruté muchísimo, esa estrategia me sirvió además para que llegaran muertos de hambre y se comieron todo sin chistar.

Los amo y los adoro pero a mi también me quiero un montón (igual les seguiré diciendo que lo más importante en esta vida es ser feliz, que me valen las califiaciones mientras estén arriba de 6 y los educaré con una consciencia altruista).

No soy tan buena amiga, últimamente he sido muy criticada porque odio salir de noche, amo dormir y necesito al menos 7 horas diarias para ser una persona feliz. Donde duerma menos, al día siguiente soy como un bebé al que le están saliendo los dientes, irritable y puedo llegar a matar. Tengo que comer a cada rato porque se me baja el azúcar y soy insoportable e intolerante si no como al menos cada 3 horas. Así que viajar conmigo se ha vuelto como viajar con un niño chiquito, tienen que respetar mis horas de comer y dormir o soy una pesadilla (algunas incluso cargan con barras de granola en su bolsa por si me pongo malita). Esto aunado a que no siento culpa al decir que me quiero ir de algún lugar o simplemente no quiero seguir la fiesta y yo me voy a mi casa.

Hace un par de semanas, fuimos en lunes a cenar “algo leve”, acepté por inocente, porque les volví a creer, pero estando en una cantina, a las 11 de la noche, cuando para mi era hora de irse, salieron con la puntada de “¡vámonos a Garibaldi!”, se me cayó el pelo y de pronto me acordé que yo llevaba coche, lo que me dio una paz inmesa y les dije que no contaran conmigo, que por ningun motivo, trataron de convencerme y no fue posible, no estaba dispuesta a dejarme amedrentar, “yo me voy a dormir, háganle como quieran”, no soy buena para la fiesta, conmigo pueden contar de día, de noche no, y se quejan y me critican y a mi me importa un rábano, lo mio es dormir por más que necesiten mi apoyo emocional (como era el caso de Garibaldi), y ahí acabó la noche. Estoy decidida (mensaje para la Capitana, la Shirris, la Che, Casual Chic y la niña de los Alpes) a dejar de salir entre semana de noche, me hace sentir infeliz.

No soy tan buena persona, hace cerca de un mes, estaba dentro de mi coche en el club esperando a mis hijos de su clase de fútbol, no soy una mamá que se baje a platicar, prefiero quedarme a leer o a dormir dentro de la soledad, comodidad y silencio del coche, pero vino un vigilante a decirme que me tenía que bajar “no puede permanecer en el auto señora” me dijo con voz autoritaria, “no me voy a bajar de mi auto señor” le dije con voz más autoritaria… Se paró junto a mi y le dije “haga lo que quiera, yo aquí me quedo, soy una señora de 47 años dentro de su coche leyendo un libro, no represento ningún peligro, y si corro algún riesgo, es bajo mi propia responsabilidad, aqui me quedo y AQUÍ ME QUEDO”. Unos minutos después llegó una señorita representando a la administración, no la soporto, ya llevo varios “episodios” con ella, desde que la vi acercarse sabía que las cosas se iban a poner muy feas. Cuando me dijo que si quería fuera a hablar con uno de los administradores (que conozco desde que soy niña) le dije que sí, “PORRRRR SUPUESTO QUE HABLO CON ÉL” le dije en un tono exasperado. Me bajé del coche dispuesta a matar a quien se pusiera en mi camino, al llegar al elevador me dijo “si quiere vamos por aqui” a lo que le contesté ” si yo me subo a ese elevador con usted, soy capaz de matarla, así que me voy por la escalera”, se puso pálida y no insistió.

Cuando llegué con el administrador yo estaba furiosa, estaba fuera de mi porque me parecía una injusticia tremenda, era la única hora en toda la semana que yo pasaba sola, en silencio y me la estaban quitando, no veía yo la razón, me parecía totalmente absurdo. Traté terrible al hombre que me veía con pánico desde su silla de ruedas, (tuvo un accidente cuando era muy joven) y yo estaba parada con mi 1.67 de estatura, con la cara roja y los ojos fuera de órbita, su silla de ruedas y lo educado de su tono me volvieron a importar un rábano…

Minutos después me calmé, pedí una disculpa y le dije todo lo que pensaba pero con un mejor tono… ahora me ven y huyen (igual no me dejan quedarme en el coche).

En fin, tampoco me voy a dedicar a escribirles todas mi manías, defectos y errores, solo es un intento mio por regresar a escribir cosas sin sentido que no le interesen a nadie para dejar de sentir que lo que escriba tenga que tener moraleja o un mensaje que sirva a toda la comunidad que me lee. No estoy queriendo aparentar ser una mujer y madre perfecta y bondadosa, mi idea nuna fue que lo creyeran. Soy altruista pero soy un ser disperso y disfuncional dispuesto a seguirlo siendo.

Siento mucho si este post es una pérdida de tiempo, si se los quité para leer una vacuna a mi autocensura, quizá vuelva a escribir algo muy lindo pidiendo disculpas a mi tratamiento, quizá no, quizá vuelva a escribir algo sobre aquellos tarros de mayonesa que tantas risas causaron…quizá no.

 

 

 

 

 

4 thoughts on “Ni tan buena mamá, ni tan buena amiga, ni tan buena persona, ni tan buena nada…

  1. Creo que lo llamaré el “síndrome del escritor”, y mira que no siento serlo, pero llevo escribiendo desde Sep/09 para la revista de FMD, nunca he repetido una sola columna, pero justo antes de soltarme a darle a la tecla (en otros tiempos, pluma y papel), a veces, cuando “no sube agua al tínaco”, entro en pánico.

    Bendito “running” que me ayuda a “destapar” lo congestionado y lo aeróbico de este deporte se manifiesta porque ya con oxígeno en la choya, las ideas fluyen. Creo que buscamos lo mismo: aportar, enseñar, ilustrar…¡y que caray!, si también somos humanos, tal y como lo son nuestros lectores. Me acabo de dar permiso de también escribir burradas.

    Trato de no ser tan duro, de a poco he podido dejar de señalar a otros con una y mil etiquetas, pero conmigo, no puedo y entonces la quebrada de seso es doble, porque además lo que se escribe tiene que ser ilustrativo, enriquecedor, aleccionador, estimulante, de fácil lectrura y comprensión, politícamente correcto, sin faltas de ortografía y gramática (lo cual esta bien) y si, todo eso cansa.

    Y creo que por todo lo anterior tengo abandonada mi cuenta de twitter y semi-abandonado mi blog. Pero vengo ya madurando la idea de “soltarme”, de justo ser más yo, mejor dicho, TODO yo y no sólo el Edgar que da consejos de running o de control para diabetes, porque soy mucho más que eso.

    A través de las letras he logrado hacer catarsis de las mil y una crisis por las que he atravesado y hoy a través de las tuyas es como haber bebido un té de esos que me daba mi abuela para aliviar el dolor de barriga, aunque sabemos que lo que verdaderamente aliviaba era la acción en si misma y no tanto el agua hervida con hojas de limón o de naranjo.

    No quiero emitir ningún juicio, pero…. ¡Dale Diana, Dale!, tu si escribes bien bonito.

    (nota mental: cuando te vea que vienes toda derretida, por ahí del K36, también te voy a gritar, ¡Dale Diana, Dale!)

    ¡Caray!, además tengo que darle un buen uso a los apellidos…jajaja

    Del master de masters: “La verdad os hará libres” y yo complemento: “y que sea a através de las letras y la palabra escrita para que perdure”

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  2. Bien por tí. Solo puedes escribir cosas que valgan la pena desde la honestidad. Tú eres tú y eso es lo que más disfrutamos los que te leemos y los que además te queremos. Y lo siento, te seguiremos dando mucha lata por que si no… al menos yo no sería yo.
    Bien por la vacuna!

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