El maratón de la cuarentena.

Hoy en la mañana estaba buscando unas canciones, tengo que elegir de 10 a 20 que me llevaría a una isla desierta sin poder oir nada más, no es una tarea fácil ya que amo la música y tengo cientos de canciones que me gustan.

Buscando me encontré una que ponía siempre al empezar a correr cuando estaba entrenando para el maratón, se llama Run Wild, de Laney Jones. Lloré muchísimo.

Es una canción que me motiva a correr pero que además me recuerda el bosque que tanto amo en donde lo hago, no ha sido facil pasar ya cinco semanas sin salir a hacer eso que tanto me gusta, correr y sentir el aire en la cara, el sol, el fresco, ver árboles, las hojas en el suelo, la tierra húmeda, oir mis pisadas, sentir el calor del cuerpo que sube a medida que recorro kilómetros. No puedo creer que simplemente no puedo hacerlo, que estoy en mi casa guardada y que no tengo idea de cuándo podré hacerlo de nuevo.

He estado haciendo ejercicio con videos porque necesito las endorfinas y la dopamina para sentirme mejor, porque he experimentado lo que es no hacer nada contra lo que es mover el cuerpo y mil veces elijo el ejercicio. Es un regalo.

Le escribí a mi entrendador y le dije que en cuanto podamos salir, haga lo que tenga que hacer para obligarme a hacer esas terribles cuestas de las que tanto me he quejado y que ahora daría mil cosas con tal de ver el sol atrás de los árboles mientras se me va el aire y me pesan las piernas tratando de subir en un empinado camino mientras voy pensando “qué estoy haciendo aquí pudiendo irme a dormir”.

Ahora puedo dormir, ahora no tengo que sufrir sin aire al subir, no me duelen las piernas, no me siento cansada, no me asfixio al llegar hasta arriba ni siento que me voy a desmayar cruzando el tope de los quinientos metros en el que todos nos caemos rendidos por el esfuerzo de la subida. Ahora estoy en la comodidad de mi casa y no tengo que levantarme de madrugada e ir muerta de sueño con los ojos pegados para entrenar. No, ahora estoy muy tranquila… MUY TRANQUILA…

¿Qué me pasa entonces? ¿Por qué extraño el dolor? ¿Por qué le dije a mi entrenador que me haga la ley del hielo si no vuelvo a subir? PORQUE ME HACE FELIZ CORRER y me gustan los retos.

Después de un rato de tristeza y depresión, me acordé de lo difícil e incómodo que fue entrenar para un maratón, de lo demandante y la disciplina que tuve que desarrollar para lograrlo y de la música que elegí para mis entrenamientos.

Decidí entonces entrenar para este maratón, el maratón de la pandemia, del Covid 19, del aislamiento social, de la cuarentena.

Vivo con mis dos hijos adolescentes, Mary, la señora que me ayuda en casa y su hija Estrella, dos perros (Tostada y Salsa) y cada día hay más ruido que el anterior. Me gustan los momentos de silencio y cuando estoy sola tengo momentos de mucha felicidad, los fines de semana comunes y corrientes mis hijos se van con su papá, Mary sale y me quedo en casa viendo el techo, no es una analogía, literal me quedo viendo el techo un buen rato disfrutando no escuchar nada. Esos momentos que tanto disfruto hace casi dos meses que no los tengo y empiezo a sufrir los daños colaterales. Viajo en mis emociones como en montaña rusa. De pronto estoy feliz porque conseguí dinero para unas caretas para unos doctores y de pronto quiero aventar a mis hijos por la ventana porque llevan 4 horas jugando FIFA en el Xbox y no puedo más con el ruido. De pronto me muero de risa con Tostada y Salsa que hacen travesuras y de pronto no aguanto los oídos cuando le ladran a alguien que pasa cerca de la casa. De pronto me siento tranquila porque ayudé a Estrella a que se sintiera mejor viendo Netflix y de pronto ya quiero que aviente mi computadora porque no puedo con otro capítulo de la serie que está viendo.

Trato de escribir y no tengo paz, trato de pintar y no tengo lugar, trato de oir música y el vecino pone cumbias a todo volumen, trato de meditar y mi mente está furiosa porque no tiene silencio para tratar de descansar.

Estoy haciendo lo mejor que puedo y lo que más me ayudaría a pasar estos momentos, sería salir a correr, JUSTO LO QUE NO PUEDO HACER.

Bueno, pues ni modo. He decidido entrenar para este nuevo maratón. Voy a necesitar lo que necesité para el de cuarenta y dos kilómetros: disciplina, ganas, estructura, música, agua, comida sana, descanso y sudor. Todo eso lo puedo conseguir si tomo la decisión como la tomé en abril del año pasado, en el 2019 cuando empecé a entrenar para el maratón de la Ciudad de México.

Dejaré atrás la nostalgia de la música para correr y la utilizaré a mi favor para sobrevivir este entrenamiento, y así como hace ocho meses corrí y crucé la meta de un maratón de cuarenta y dos terribles kilómetros, cruzaré la meta de una cuarentena que parece que será de mucho más que cuarenta días.

Hace unos meses tuve que entrenar la mente para correr por horas y horas, para que no me venciera cuando el cuerpo se cansara. Ahora la tengo que entrenar para vivir el confinamiento de mejor manera y cruzar la meta de la pandemia.

No va a ser fácil pero tengo mis herramientas, soy corredora, estoy acostumbrada a los retos.

Utilizaré la música, el ejercicio, la disciplina de hacer diario algo que me haga sentir bien, el cariño de mis amigos, las llamadas a Montreal y el apoyo incondicional de la gente que me quiere y se preocupa por mi.

Así que hoy, lunes veinte de abril, empiezo a entrenar el maratón de la cuarentena. Tiene algo en común con el de la Ciudad de México, en ninguno de los dos tengo idea de cómo lo voy a acabar pero tengo la certeza de que lo voy a lograr.

Así que como dice la canción que tanto me movió hoy: Hay una luz al final del camino y el último paso siempre es el más difícil, pero luchamos contra eso y presionamos un mundo que se está derrumbando, NO ES EL PODER LO QUE TE HACE MÁS FUERTE, corre salvaje y corre libre.

 

 

4 thoughts on “El maratón de la cuarentena.

  1. Como siempre te he dicho, de las cosas que más me enamoraron de ti es como nos inspiras a los que tenemos la fortuna de seguirte, a ser mejores personas, a no rendirnos, a luchar por nuestros ideales.
    Una vez más me lleno de energía con el efecto de tus palabras , me rehusó a tirar la toalla y veo este reto como una prueba más de vida, gracias Coach diste Justo en el blanco.
    🙏🏻🦋

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    1. ¡Hola Mica!
      Qué gusto saber de ti.
      Seguro tu sexto sentido te indica qué hay algo por contar 😉 Pronto lo haré, lo prometo.
      Te mando un abrazo. Ojalá puedas contarme cómo estás.

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