La libertad de unos shorts

Hoy me compré unos shorts para correr. Podría sonar como algo sin importancia, pero, para mi, es otro paso al camino de la libertad.

El año pasado decidí correr el maratón de la Ciudad de México, era mi segundo intento porque hacía cuatro años me había lesionado. Después de empezar el entrenamiento en abril, empecé a sufrir de fascitis plantar. Es una lesión en la planta del pie MUY DOLOROSA, empecé a tratarme sin dejar el objetivo de correr el maratón. Otras lesiones empezaron a salir, hice de todo y las cosas no solo no mejoraban, empeoraban. Cada vez tenía más dolores y el estrés de dejar el entrenamiento me estaba desesperando. Hasta que decidí soltarlo, decidí recuperarme de todo sin el deseo de correr, mi único deseo ahora era estar sana y sin dolor.

Después de masajes, terapias, natación, pilates, mejor alimentación y un cambio de actitud, las cosas empezaron a mejorar, pero tenía un deseo, quería una meta. Ya no era el maratón pero deseaba otra.

A los que corremos nos gusta la sensación de lograr algo que parece difícil o imposible, cuando cruzas la meta de una carrera para la que has entrenado, la sensación de fortaleza no se compara con nada. Es como si en ese momento adquirieras un super poder como los que te dan en los videojuegos cuando ganas una prueba, en los que suena una campanita y te dan estrellas o vidas extra y brillas, eso… Brillas.

Cuando noté que mi salud mejoraba y mis piernas sanaban y podía empezar a correr, decidí hacer en enero el Medio Maratón de Veracruz. Es una carrera preciosa que he hecho varios años y me gusta mucho porque corres casi todo el tiempo a lado del mar, arrancas viendo el amanecer y terminas con el sol de lado viéndote correr.

Decidí que mi siguiente meta sería no solo hacerlo, sino mejorar mi tiempo, hace dos años lo corrí en malas condiciones por entrenar mal y tener un exceso de confianza. Sufrí tanto que me prometí jamás hacerlo de nuevo.

Empecé a entrenar, hablé con mi amigo y entrenador desde hace 6 años y le dije

—Quiero correr Veracruz, ¿Me entrenas?

—Claro

—¿Qué procede?

—Correr, ser disciplinada, que no haya lesiones…

En eso estaba, en hacerlo bien, en cuidarme y ser obediente. Empecé a entrenar y todo iba bien, las lesiones habían cedido y yo estaba contenta corriendo pensando que podría hacer un mejor tiempo.

En diciembre me enfermé, me dio una tos horrible y tuve que dejar de correr dos semanas, el objetivo de hacer mi mejor tiempo en medio maratón se vio afectado. Pero algo pasó en mi cabeza, de esas cosas que me suceden de pronto sin entender por qué, una voz me dijo “No es el tiempo lo que tienes que lograr, tienes que correrlo en shorts”.

Déjenme les explico. Nunca me he sentido cómoda con mis piernas, es una verdadera tontería pero así es. Mi familia de lado de mi mamá tiene piernas muy delgadas y yo no, siempre me sentí como la mujer elefante  con piernas y rodillas enormes y arrugadas.

Ahora veo fotos de cuando tenía veinte años y muero de coraje, siento que debí de haber usado más shorts, más minifaldas, más bikinis. Pero siempre aparecía el complejo porque eran anchas, de tobillos enormes, rodillas chuecas y muslos gigantes. Esa era la percepción que tenía de mi cuerpo y quisera regresar al pasado para decirme “eres una bruta, te ves increíble”.

A esa edad lo que piensen de ti es muy importante, pero ya no tengo veinte años, tengo una edad en la que he alcanzado cierta madurez (tampoco es que mucha) y empiezo a desear ser solamente feliz con quien soy y cómo soy. Sentirme a gusto con mi cuerpo, segura y sin importarme lo que los demás piensen, no debe haber sensación más satisfactoria.

Cuando veo mujeres corriendo en shorts, las envidio, ni critico ni juzgo, deseo tener esa libertad de ponerme lo que sea para correr cómoda si hace calor sin pensar si mis piernas son esbeltas, torneadas, fuertes, delgadas y de Barbie.

Pues mi meta cambió, decidí hacer el medio maratón en shorts, ESE era un verdadero reto para mi, sé correr, puedo entrenar, he hecho muchos medios maratones y he aprendido de todos y cada uno. Algunos más rápidos y otros mejor entrenados, sin duda es un reto correr después de meses de lesiones y dos años de no estar en carreras ni hacer un medio maratón, pero, correr en shorts, eso sí que es un verdadero desafío para mi.

Si lo logro, habré cruzado la barrera de la inseguridad, habré dado otro paso a la vida que quiero vivir y a ser la persona que me gusta ser. La que se siente libre de la opinión de los demás, la que no necesita aprobación, la que acepta el paso del tiempo que se nota en el cuerpo pero agradece el que se nota en el alma, la mente y el corazón. En la tranquilidad alcanzada, en la libertad de hacer lo que quiera y ponerse lo que quiera sin que importe lo que los demás opinen pero, mucho menos, sin ser su peor juez.

Me gusta aceptar que no tengo veinte años y no solo eso, agradecerlo. Sigo siendo la misma mujer pero más sabia, más humana, más inteligente, más emocional, más madura y no quiero dentro de 10 años ver fotos mías y pensar “eres una bruta, debiste de haber corrido en shorts, te veías increíble”.

AHORA ES CUANDO, quiero hacer una buena carrera porque la quiero disfrutar, quiero hacerla sin sufrir y sin dolor. Me pongo nerviosa por momentos, correr medio maratón es un desafío, pero espero atreverme a hacer lo que nunca me he atrevido, a correr en shorts con mis piernas de elefante.

Espero que haga calor para poder cumplir mi objetivo fijado hace unos meses, que sin importar cómo me vea, me sienta cómoda y que al momento de cruzar la meta adquiera un super poder, que suene una campanita y me den estrellas o vidas extra y sienta que el corazón me brilla, eso… Brilla.

2 thoughts on “La libertad de unos shorts

    1. ¡HOLA CRISTINA! No pude correr el medio maratón por clima!! pero sí corrím un par de semanas depués, en Puerto Vallarta y en short!!! y fue revelador, no era para tanto el rollo!!! tanto tiempo corriendo con calor y mallitas… Un abrazo!!

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