La adolescencia es una mentada de madre…

Hoy uno de mis hijos de 13 (casi 14) años se despertó a las 6:20 de la mañana, se metió a bañar, se puso desodorante, se vistió, se secó el pelo con la toalla y a los 5 minutos decidió que mejor se lo peinaba con la secadora. Todo esto podría parecer una rutina normal de un niño antes de ir a la escuela, pero no lo es, y menos si consideramos que odia bañarse, que siempre peleo en las noches para que lo haga y que odia que le pida que se seque el pelo con la secadora antes de ir a dormir porque mi mamá me enseñó que si te duermes con el pelo mojado, amaneces con neumonía.

Tengo no uno sino DOS ADOLESCENTES y ayer fuimos a la peluquería, son pleitos terribles cada vez que vamos porque uno de ellos siente que es el peor día de su vida y quisiera andar como Jim Morrison. Llegamos muy tarde en la noche y prometieron que si les perdonaba el baño, se levantarían más temprano para hacerlo en la mañana, cosa que NUNCA ocurre, pero estaba cansada de negociar, con los niños de 13 años te la pasas como con Trump y el TLC. Pensé que no se bañarían en la mañana y sentí lástima por los maestros que soportarían la peste de mis hijos pero no tenía ganas de pelear así que les permití no bañarse.

Nunca pensé que uno de ellos se levantaría, se bañaría, se secaría el pelo, que estaría listo y lo más increíble: que yo no tendría que pelear para que eso sucediera.

Esto no es ninguna buena noticia, esto debe ser solo el resultado de una cosa: LE GUSTA UNA NIÑA.

Ninguna madre que se precie de ser normal, está preparada para ese momento en que a su hijo le gustan las niñas, NINGUNA DIJE.

Y es que desde que mis hijos entraron a la adolescencia han sido un montón de cambios, que si contestan golpeado, que si nada les parece, que si se aburren de todo, que si ya no les gusta la comida, que si quieren ir a dormir más tarde, que si quieren andar solos, que si no hay nada en la vida más importante que el futbol, que si su mamá está loca, que si sus ideas son las únicas que valen… en fin, en pocas palabras, odian odiar. A veces siento que estoy viviendo dentro de una ruleta rusa en la que en cualquier momento tiro la toalla y mejor me pego un tiro.

Entiendo que ellos tienen que pasar por esa etapa, que aprenden a vincularse con la sociedad, a decidir, a conocer su cuerpo y los cambios, etc etc… Todo muy romántico, pero, ¿por qué los papás tenemos que vivir esto?, ¿es karma?, ¿castigo divino?.

¡Yo a los 13 años jugaba con muñecas! ¡no les mandaba cartitas a los niños con mi celular anotado pidiéndoles que me hablaran para ser amigos! (la descubrí sin querer, lo juro).

Sí tuve mis “cosas”, pero son las que yo podría manejar ahora, aceptaría que mis hijos se aventaran a la cama llorando y haciendo una escena digna de la época de oro del cine mexicano gritando “¡NADIE ME ENTIENDE!”. Tenía varias situaciones contempladas pensando en la adolescente que fui, pero nunca pensé que tendría que lidiar con dos al mismo tiempo y que además les empezarían a gustar las niñas a esta edad (y que serían tan insoportables).

Hace un par de semanas, este mismo individuo que se bañó hoy a las 6 de la mañana, tuvo una fiesta, la primera de secundaria, era de su amiga “C”,  me pidió que le comprara un regalo, “¿una libretita padre está bien?” le dije ilusamente, después de la cara de desprecio que me hizo, le dije que le preguntara a su “amiguita” lo que le gustaría que le regalara (obviamente fui clara en el presupuesto asigando para dicho regalo). Regresó muy contento diciéndome que “C” quería un libro de mandalas.

Pasó una semana y obvio olvidé el regalo, pero el día de la fiesta me lo recordó temprano, “¿ya compraste el regalo?” así que (feliz) fui a comprarlo. Poco antes de llevarlo a la casa de la niña me dijo “¿ya envolviste el regalo?” (me hervía la sangre),  le dije que él debería envolverlo (quería aventarlo por la ventana), “es que quiero que quede padre mamá”, me sentí entre halagada y burlada, pero le hice el favor de envolverlo. Camino a la fiesta lo retaqué de una cantidad abusiva de consejos, tips, advertencias e información de todo lo que podría pasar o no en una fiesta de niños de secundara, le dije en qué circunstancias podría hablarme y en qué circunstancias más le valía que me hablara. Al final le dije “mira, yo sé que puede parecerte exagerado pero…” en ese momento me interrumpió y me dijo con una sonrisa sarcástica “solo un poco”.

Tengo varias amigas psicólogas que piensan que soy una exagerada, una en particular que me regaña porque debería darle más libertad, ¿pero saben qué? no quiero terapia, toda esa información me importa un cacahuate, no estoy lista ni para novias ni mucho menos para que ellos tomen decisiones por sí solos, lo que yo quiero es un grupo de autoayuda en el que me pueda levantar y decir “Hola, soy Diana, y tengo dos adolescentes” y todas digan a coro “HOLA DIANA” y levanten su cerveza y brinden conmigo mientras me cuentan lo desgraciada que es su vida y podamos decir juntas “la adolescencia es una MENTADA DE MADRE”.

 

 

 

2 thoughts on “La adolescencia es una mentada de madre…

  1. Jajajaja yo Dianita!!! Formemos un grupo anónimo de madres de adolescentes!! Felicidades, disfrute muchisisimo tu anécdota!!! 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏😘

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  2. “Hola Diana” … Soy Tere y sí… La adolescencia es una mentada de madre! … O dos!! 😉 Espero podamos sobrevivir

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