La verdadera historia de Estrella

La historia de Estrella empezó en el verano de 2012 cuando Mary, la muchacha que me ayuda en la casa, fue a su pueblo a ver a su hija y regresó muy triste por dejarla “flaquita y llorando” y no pude ser fuerte y dejar el tema por la paz, no, le dije que se la trajera a vivir con nosotros. La verdad es que tengo que confesar que no tenía idea de lo que estaba empezando ni en lo que me estaba metiendo.

Al principio todo era felicidad, Estrella cantaba y a mi se me enchinaba la piel de emoción, veía a Mary feliz, a Estrella comer bien, a mis hijos tranquilos y todo parecía una historia muuuy bonita. Nunca pensé en las consecuencias, hice las cosas así, “de trancazo” y de pronto todo se ha complicado.

Estrella ha crecido, va a la escuela, es muy inteligente, le da “veinte vueltas” a su mamá que no tiene nada de carácter y los límites los pone la niña. Cuando hace frío y Estrella no trae suéter, a mi me da un ataque, anda descalza y entro en pánico, así que le digo a Mary “por favor, pónle un suéter que tiene gripa y anda descalza” a lo que Mary me responde “ya le dije pero no quiere”….acto seguido arde Troya…veo a Estrella con cara de pocos amigos y le digo “en este momento bajas a tu cuarto, te pones calcetines, zapatos y un suéter”…la niña corre a su cuarto y obedece, sabe perfectamente que yo no estoy preguntando, así que en esta casa yo educo a 4 personas y a varios perros (por cierto, es agotador).

Mary no tiene autoridad y Estrella me pide a mi los permisos. Trato de enseñarle a Mary cómo educarla y le digo que todo lo que no haga ahora no lo podrá hacer después, pero pareciera que Mary está muy cómoda dejándome a mi esa tarea.

Llegó de 3 años y está a punto de cumplir 7, está sana y tiene un lugar digno para vivir. Ya va en primero de primaria, sabe leer, escribir, dibuja, hace tarea, cuenta en inglés y sigue cantando, lo cual, lejos de enchinarme la piel de emoción como aquellos lindos días en los que todo era felicidad y emoción por “la buena obra de mi vida” ahora me saca de quicio. No le tengo mucha paciencia y debe ser porque tenemos un karma pendiente, las dos nos vemos a la cara y parece que pensamos lo mismo “tu y yo tenemos algo que resolver”…(eso o simplemente me odia).

A mis hijos los desespera porque cuando invitan amigos a comer, ella quiere estar con ellos, es una situación muy complicada de resolver porque una cosa es que no ame yo a la niña y otra muy diferente que quiera lastimarla. Sale a jugar con las vecinas que se portan muy bien con ella y es muy feliz cuando anda con sus muñecas para todos lados.

Cuando compro donas, ya no compro dos, tengo que traer tres…cuando voy al súper pienso en el número de gente que vive en esta casa y compro comida para todos, cuando quiero hacerme el desayuno los sábados tengo que esperar a que Estrella termine porque está en la cocina viendo la tele, no quiero interrumpir y le digo a Mary que todavía no tengo hambre (aunque esté a punto de comerme un brazo) porque me da flojera convivir con ella mientras me hago el desayuno.

En términos generales es un dolor de cabeza, seguido me pregunto “¿qué hice?” y me lo respondo sola cuando mis hijos me preguntan hasta cuándo va a vivir Estrella con nosotros y les digo “mientras sea necesario ayudarla para que tenga una mejor oportunidad de vida”….se me quedan viendo sin entenderlo y entonces les explico lo siguiente:

Estrella no tendría una eduación de calidad en la comunidad en la que vivía, no tendría la misma alimentación, no estaría igual de nutrida, no tendría a su mamá cerca, y no sabemos en dónde terminaría al tener 15 años, muy probablemente embarazada de algún novio pasajero y seguro se vendría a trabajar a la ciudad, dejando a su bebé con los abuelos para ganar algo de dinero y ese bebé seguiría su mismo camino.

En realidad no tengo idea de qué vaya a pasar, no tengo espectativas y me cuesta mucho trabajo pensar en Estrella viviendo en mi casa en los próximos años. Todo esto lo digo porque ayer en una conversación al respecto me decían que admiraban mi obra…yo no la admiro porque no soy la Madre Teresa que lo hace desde el amor y con todo el cariño del mundo, no, incluso me llego a enojar muchísimo con Mary porque Estrella manda en su vida, me desepero cuando necesito silencio para trabajar y ella está haciendo algún berrinche y no para de llorar, quiero aventarla por la ventana cuando corre por el patio persiguiendo a Tostada y yo quiero paz….no es fácil y no lo hago lindo. Pero considero que es necesario. Debe de haber una razón muy especial por la cual apareció en mi vida, no creo que sea solo para conocer a la hija de Mary, creo que llegó en un momento difícil de mi vida para demostrarme que todos tenemos una obligación qué cumplir sin importar si quieres o no.

Yo lo veo así, es un país en el que lo que más falta hace es la eduación, y no puedo tener la oportunidad de hacerlo algo y dejarla pasar porque es “incómodo” o porque “no es mi problema”. Me apena cuando alguien dice que admira mi labor porque me cuesta mucho trabajo y me gustaría hacerlo encantada, eso sí sería admirable, pero si escribí este post es porque justo hoy es el Día Internacional de la Niña y leí algo que me movió, que me aclaró la cabeza y que me inspiró a seguir tratado de darle a Estrella la posibilidad de un futuro mejor, no solo para ella, para una generación, esa niña algún día será madre y quizá maestra, abogada, doctora…¿quién nos dice que no será algún día una persona con un cargo importante que decida acerca del futuro de una comunidad entera y que luche por otras niñas y por su eduación?….lo que leí decía:

“Empodera una niña, cambia el mundo”

Y ahí fue cuando me decidí a escribir este post…tiene que haber una muy buena razón por la cual Estrella apareció en mi vida, ayer me decían que estaba ganando puntos de Karma (ojalá) pero más bien creo que vi la oportunidad y la tomé, inconscientemente, sí, pero la tomé, me he arrependito millones de veces pero aquí seguimos, ¿hasta cuándo? quién sabe…¿cómo? tampoco sé….pero seguro algo bueno sale de todo esto.

Ojalá todos los que tengan la oportunidad de empoderar a una niña la tomen, ojalá sean conscientes de que están ayudando al futuro de todos, del mundo, de los niños, de México, de nosotros como adultos mayores….de la humanidad y no estoy exagerando.

Es momento de hacer las cosas que nos resultan incómodas porque las que son cómodas no nos están funcionando, estamos haciendo las cosas mal y ya llevamos rato haciéndolas así.

No soy la Madre Teresa, no soy una activista de la UNICEF, no soy una figura pública haciendo grandes obras y juntado impresionantes donativos para una ONG….soy una persona común y corriente que “adoptó” a una niña que la saca de quicio y a veces la quiere amordazar pero que quiere un mejor futuro para ella y para la gente que ella va “tocar”, y como un “plus” estoy aprovechando para educar a mis hijos y enseñarles que todos tenemos la obligación de ayudar a alguien, nos guste o no, porque eso sí, aunque suene incómodo, tú ¿qué estás haciendo por alguien?,¿qué estás haciendo por México?.

No es fácil, no es cómodo, no todo es un cuento de Disney, pero….estoy segura que para todo esto hay una razón y también creo que con buenas intenciones consigues buenos resultados.

Así que yo estoy empoderando a una niña y espero mucho de ella.

2 thoughts on “La verdadera historia de Estrella

  1. Al leer algunos de tus posts me da la impresión de que todo lo “bueno” que puedes hacer se ve nublado por tu imperiosa necesidad de protagonismo; No, no eres tan buena simplemente necesitas ser protagonista…
    En fin, solo como comentario, quienes ayudan ya sea a personas o a animales no andan pregonándolo, simplemente lo hacen con el objetivo mismo de ayudar sin importar que se enteren o no, lo hacen por la satisfacción personal e intransfeible que da el ayudar a alguien mas, sin la necesidad de falsos reconocimientos.
    Creo de verdad que te falta un largo camino por recorrer y sobre todo considero te falta humildad y muchísima, muchísima madurez.
    De ninguna manera quiero que te sientas agredida, no fue esa la intención, solamente exprese una opinión que ojalá y de algo te ayude.
    Sinceramente Ana Laura San Lorenzo G.

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