3 Años corriendo…..

Hoy hace tres años que tomé la decisión de salir a correr…no sé cuántos de ustedes tengan claro el día que lo empezaron a hacer o que decidieron intentarlo. Yo por varias razones sí lo tengo, y cada año lo celebro.

Sé que fue ese día, un 25 de octubre, porque el 23 se celebra el aniversario luctuoso de mi querida tía Nena, y recuerdo muy bien que cuando cumplió un año de haber fallecido, durante la misa  en su nombre, me derrumbé y lloré como nunca en la vida con mi pobre papá que no tenía ni idea de qué era lo que me pasaba….al día siguiente el que era mi esposo se iría de la casa. Era una decisión tomada así que el saberlo con anticipación lo hacía muy doloroso.

El día que se fue, un lunes, en la tarde fui a comprarme mis tennis, nunca en mi vida había hecho ejercicio, llevaba tan solo un par de meses de estar haciendo spinning con la Jaiba Mordelona así que pensé que podría correr. No sé que hizo que mi cerebro llegara a tal conclusión, ¡¡¡pero estaba muy equivocado!!!

El martes estaba yo tratando de correr…tratando, porque creía que podría correr al menos unos 20  minutos, qué bárbara, no llegué a 6. Y todo esto lo cuento porque a veces me cuesta creer todo lo que he llegado a hacer en estos tres años.

Ese primer día fue terrible, me sentía ahogada, asfixiada, cansada y además frustrada porque según yo tenía muy buena condición física. Sí como no…pero algo hizo que no me rindiera. Lo había hecho antes con otras cosas, pero algo…algo me hacía volver todos los días a seguirlo intentando…”tengo que lograr un día dar una vuelta completa de 2 kilómetros” decía mi cabeza.

Pasaron los meses y no solo lo logré…he hecho mucho más que 2 kilómetros. Y tengo que decir que sigue sin gustarme hacer ejercicio, siempre fui una vaga la verdad, pero correr me gusta. Y es que cuando yo corro me conecto con algo dentro, algunos le dirán alma, otros energía, otros locura. El caso es que cuando yo corro siento que me estoy metiendo a una zona increíble donde solo existo yo, el sol, las plantas, los árboles, las nubes…siento como si todo lo demás desapareciera, y aunque me canse y quiera parar y a veces lo haga y a veces no, el resultado siempre es el mismo. Corra lo que corra siento una felicidad absoluta.

Antes le recomendaba a mis amigas que corrieran, que lo intentaran y que experimentaran esa sensación, pero ahora no lo hago porque creo que es algo muy personal. No todos lo sienten, no por el simple hecho de correr eres feliz. Te gusta o no te gusta, lo disfrutas o no lo disfrutas. Dicen que estamos hechos para correr, no lo sé, a veces pienso que sí, pero también creo que aunque el cuerpo humano está diseñado para hacerlo, la mente y el alma son otra cosa. Ahora creo que cada quien tiene que encontrar algo que lo haga conectarse, para mi es correr y escribir, para otras personas será quizá rezar, bailar, leer, hablar….

En estos tres años he corrido más de lo que pude haber imaginado. Todavía me acuerdo de el día que estaba entrenando para el medio maratón de la Ciudad de México, y estaba en una comida con mis amigos y tuve que salir más o menos temprano habiendo tomado solo una copa de vino tinto porque al día siguiente tenía que correr 18 km. Antes lo hacía sola, y me fui a la calle, me fui por Río Churubusco, llegué a Patriotismo, llegué a la Condesa y me regresé por Insurgentes, sola, un domingo cualquiera. Y me sigo acordando de lo que sentía. Miren que con mi mala memoria de pocas cosas me acuerdo. No tengo idea de qué ropa me puse ayer, pero sí me acuerdo de lo que sentí el día que terminé esos 18 km.

Me acuerdo también que días después me lastimé, a muy poco tiempo del medio maratón, y con férula seguí entrenando en la bicicleta. Me acuerdo de ese día, el de la carrera, cómo lo sufrí, pero también cómo  me sentí cuando crucé la meta. Se me pone la piel chinita cuando me acuerdo que de pronto vi el estadio de Ciudad Universitaria, iba sobre Insurgentes, y estaba escuchando la canción de U2 “Where the streets have no name”…impresionante….y luego poco antes de cruzar la meta aparece mi querida y adorada “Yellow” de Colplay. Y a llorar como Magdalena por espacio de una hora sin parar, de puro gusto, de pura felicidad…

En estos tres años, he conocido gente increíble, como a Pedro García, mi entrenador, que me molesta que da gusto, que no me deja en paz, que se burla y que me hace enojar y que quiero mucho. He hecho amistad con muchos corredores que han resultado ser increíbles personas que se han ido quedando en mi vida, que no saldrán nunca aunque no corramos juntos. He ido a lugares maravillosos, no puedo expresar bien lo que siento cuando corro en el Ocotal, cuando fui al Nevado de Toluca, creo que he sido total y absolutamente feliz corriendo ahí.

Este año decidí entrenar para correr el maratón completo. Qué cosa tan horrorosa, una cantidad de kilómetros risible si me lo hubieran contado hace tres años…hubo unas semanas que corrí un promedio de 50 a 70 km. Hice intervalos de 1 kilómetro. Me acuerdo cuando Pedro me empezó a entrenar y me pedía intervalos de 100 metros y yo quería llorar, y hace unos meses estaba haciendo de 500, 800 y 1000 metros dejando el alma y la vida….pero sintiéndome totalmente libre. También me acuerdo el día que tenía que hacer 28 km…y los hice feliz. Nunca me había sentido tan cansada y tan contenta al mismo tiempo, me sentía fuerte.

No soy una corredora veloz, pero sí soy una corredora feliz con lo que hago. Podría mejorar, pero soy floja y quejumbrosa, cosa que Pedro odia, pero se aguanta porque no queda de otra. Todos los días llego y le pregunto qué hay que hacer, me dice, me quejo, se enoja, dice que hago lo que me da la gana, le digo que siempre haré eso, lo que me da la gana y al final del entrenamiento termino haciendo lo que me pidió originalmente. Ya no sé ni para qué peleamos, pero cómo nos divertimos. A veces canta (horrible por cierto) y yo me río…me cuenta unos chistes malíiiiisimos….me “bullean” él y Armas, un corredor que parece que estudió una licenciatura de “cómo joder al prójimo” (ya sé, nunca uso groserías, pero es que Armas me vuelve loca….), y salgo feliz.

Durante mi entrenamiento para el maratón sufrí horrible, me quejé creo que todos los días, pero seguía, porque cada vez que terminaba, la satisfacción era absoluta. Claro que luego me tenía que ir al gimnasio a tratar de fortalecer las piernas. Nunca, nunca hice ejercicio, así que no tengo tono muscular. Creo que es demasiado tarde, pero el instructor del gimnasio, a pesar de que se muere de risa, no se rinde. dice que de alguna manera va a lograr que fortalezca las piernas.

Fue tanto mi entrenamiento que sufrí una lesión que estoy segura que mi cuerpo pidió a gritos, y si no mi cuerpo, sí mi alma, o mi espíritu, o mis piernas o algo o alguien porque estaba agotada. Me frustré horrible, me deprimí espantoso…hasta que lo solté…dejé ir al maratón y ahora, unos meses después, ya dada de alta y recuperada de una lesión complicada, he recuperado las ganas de correr. Eso era lo que yo había perdido durante mi entrenamiento, lo hacía por obligación, por miedo a rendirme, por no “quedarme” mal…

Ahora, que no he tenido tiempo de correr, que Pedro está de viaje y no me ha regañado y que se me ha complicado la vida por mil pendientes….muero de ganas de ir el lunes a mi querido hogar….

Hace rato escuché una conferencia de Elizabeth Gilbert, esa ecritora con la que me identifico mucho, en la que decía que el hogar es ese lugar en el que te encuentras haciendo lo que más te gusta. No es una casa, un departamento, una oficina, un parque…no es un lugar físico, es aquello que te hace feliz, como si es cantar, trabajar, comer…y a mi lo que me hace feliz es correr y escribir. Mi hogar entonces lo encuentro cuando hago esas dos cosas. Soy muy afortunada, después de estar perdida varios años de mi vida, al terminar una historia, un matrimonio, me recuperé a mi, encontré mi hogar, lo descubrí y no tenía idea de lo que me esperaba durante estos tres maravillosos años. No sabía lo que iba a crecer, a aprender, a disfrutar…ese buen día, el que me compré mis tennis y decidí correr, decidí volar, decidí moverme a una vida mejor, “quieres moverte a otro lado” me decía en aquel entonces mi terapeuta. Y tenía razón y lo hice.

Cuando empecé a correr redescubrí también la música. Maravillosa, la había perdido, ahora me acompaña siempre. Y en la primera etapa de corredora, encontré un buen día “Yellow” en la versión en vivo en Sydney…qué cosa…esa canción me acompaña en todas mis carreras. Y me ha llevado a cruzar varias metas juntas…la emoción que sigo sientiendo al escucharla es impresionante, no me cansa, no me aburre y no me acostumbro, vaya, que si la escucho corriendo, me regresa a aquellos días en los que me hizo tan feliz escuchar “look at the stars, look how they shine for you, and all the things  you do…” y me emociona toda otra vez.

Tres años corriendo, conociendo gente, aprendiendo, riendo, llorando. Tres años de descubrimiento, ¡¡¡cómo me gusta correr en montaña!!! eso no lo sabía hace un año….ahora, que ya no necesito correr, es mucho mejor. Al principio era un escape, ahora es solo un momento de felicidad.

Después del ritmo que traía, de tantos kilómetros a la semana, en la que me sentía a veces como G.I. Jane, en que no paraba y creía que un día iba a desaparecer….vino la calma….ahora mi mamá a veces se preocupa porque ahorita estoy entrenando muy poco. Pero necesitaba esta pausa, un descanso para recuperarme, para centrarme, para reconcer que a mi no me gusta el ejercicio, lo que a mi me gusta es correr, que a mi me hace feliz, que me conecto y que lo seguiré haciendo mientras las piernas me dejen, y el día que me fallen, tendré que encontrar otra manera, mientras tanto, el lunes me voy a celebrar mi tercer aniversario.

Tres años felices, duros y complicados, pero felices. A veces me pregunto “¿cómo es que llegué aquí? ¿a este momento y en este lugar en el que me encuentro tan bien y tan feliz?” …..pues nada, que llegué corriendo.

3 thoughts on “3 Años corriendo…..

  1. ¿Quién escribió esta maravilla? Me identifiqué mucho. Yo también recuerdo el primer día que me calcé los tenis y salí a correr, también recuerdo el motivo y también sé que a mi no me gusta el ejercicio, pero correr es otro boleto, es otra cosa, es como bien dice la autora, mi hogar. Gracias por este texto increíble 😀

    Like

    1. Muchas gracias a ti Mar por leer y tomarte el tiempo para escribirme. Nunca dejes de correr!!! seguramente te pasa como a mi y es el mejor momento para vivir el “aqui y ahora” Saludos y deseo que corras muchos muchos años más!

      Like

Leave a comment