La clave de la felicidad la encontré hoy en la delgada línea azul.

En el kilómetro 39…Tengo que confesar que anoche estaba muy triste, había pasado un día muy bonito con mis hijos y con una encantadora amiga que me hace reír mucho, agradecí esa invitación a su casa con todo, me distrajo de pensar que no podría correr, reímos, platicamos y mis hijos fueron muy felices. Pero cuando llegué en la noche a mi casa y mis hijos se fueron con su papá y me quedé sola con la pobre de Tostada (pobre porque tuvo que consolarme horas) me agarró un llanto de esos de sollozos horrible. Me sentía frustrada porque había entrenado mucho para el maratón y todos mis amigos lo iban a correr…Incluso pensé por un momento no ir hoy a verlos “¿y si no lo aguanto?” pensé….luego decidí que me iría corriendo aunque fuera un ratito desde mi casa hasta el lugar donde sería al punto de reunión para la porra del equipo…pero no tenía muy claro qué hacer…ir o no ir, correr o no correr. Me quedé dormida.

A las 5:30 de la mañana me despertó un mensaje por wapp de mi entrenador recomendando llevar bolsas de basura para la lluvia. En ese momento decidí que iría a apoyar, a ver a mis amigos cumplir sus sueños y que no correría “si no voy a correr el maratón, ¿que caso tiene correr 5 kilómetros?” así que saqué a Tostada, desayuné con toda calma y me fui en coche a un lugar lo más cercano posible, lo estacioné y me fui caminado por la ruta por la cual más tarde pasarían los maratonistas…no lo pude evitar, tuve que correr un ratito por esa línea azul que marca el recorrido, “algún día” pensé…iba corriendo y los policias me veían como si estuviera loca…pero no me importaba, ahí iba yo corriendo un ratito, y lo disfruté, pisé por unos cuántos metros la “delgada línea azul”.

Llegué y me encontré a Pedro con todo el equipo trabajando mucho, en su “dulce” forma de hablar me pidió “muy amablemente” que me pusiera a “mover las manos”….así que vi que lo que más falta hacía era poner agua y refresco (Coca Cola) en bolsitas y hacerles un nudo. Era una cantidad de agua, refresco, gatorade, plátano, naranja y dulces impresionante “no hay manera de acabarse esto” pensaba yo….

Cuando estábamos todos trabajando nos llegó el rumor de que venían los primeros competidores, eran cerca de las 9 de la mañana, así que interrumpimos, de pronto llegaron unas motos y apareció una corredora en silla de ruedas….la emoción que sentí es indescriptible, se me salieron las lágrimas, no podía yo creer lo que veía, iba muy rapido, fuerte, segura…acompañada de una moto, le gritamos cuanto pudimos para darle ánimo. Estábamos instalados en el kilómetro 39, le faltaban 3 y venían unas subidas pesadas…Después de secarme las lágrimas el dulce de mi entrenador nos puso a todos a trabajar de nuevo.

Más tarde pasó otro y volvimos a echarle porras, esta vez era un hombre y también iba con todo. No puedo creer que yo me queje de una lesión en la pantorrilla, esas personas no pueden caminar! pero ahí están, corriendo un maratón. Seguimos preparando todo y de pronto regresaron las luces de las motos, patrullas, y todo un contingente de vigilancia. De pronto apareció un coche con un reloj digital en el techo que marcaba 2:09 horas…y aparecieron los primeros tres lugares, un peruano y dos kenianos, una emoción perfecta ver pasar a esos hombres tan veloces, tan seguros, tan concentrados…por supuesto no les ofecimos Coca Cola, era como ridículo, además apenas y tiempo daba de verlos pasar. Y unos minutos más tarde empezó el desfiles de kenianos, esos hombres altos, delgados y veloces que llevan en la cara una expresión de concentración muy particular. A veces me pregunto si esas personas disfrutan correr.

Ya como para las 3 horas de carrera empezó a pasar el contingente “pro” o “elite”. Todos esos corredores que van corriendo por tiempo, y van pensando ya en la meta, les ofreciamos algo de beber o comer y por supuesto ni nos volteaban a ver. Pedro nos gritaba “pónganse a trabajar!!” y yo le decía “¡¡para qué si no quieren nada!!”…

Pero seguimos, y entonces nos pusimos en la orilla y empezamos a estirar los brazos con bolsas de agua, Coca Cola, Gatorade…plátano y naranjas, los corredores pasaban y no tomaban nada, de pronto una amiga mía dijo “¡mi primera bolsa entregada!” estaba muy emocionada…yo seguía con mi bracito estirado, nada, no pasaba nada, se me empezaba a cansar y de pronto un corredor toma la bolsa que yo traía en la mano….lo que sentí en ese momento me es difícil de explicar, es como si tocaras un enchufe y te diera un toque, es un “pasón” de energía brutal, se te pone la piel chinita y te emociona mucho, no tienes ni idea de quién fue, no lo vas a volver a ver nunca, él tampoco sabe quién eres, pero es un encuentro único.

Y de ahí empezó el trabajo fuerte pero precioso. No paraban de tomar bolsitas, algunos preferían agua, otros Coca Cola, otros plátanos, se nos entumían los brazos pero no nos importaba, era un gusto y un placer deshacerte lo más pronto posible de todo….

Carlos….Carlos es un integrante del equipo. Ahhhh como me da lata, cóooomo me molesta todo el tiempo. No soy una persona que se enoje fácilmente y no me causa problema, mientras no me falten al respeto, la verdad es que me hace reír…y yo lo que más disfruto en la vida es reír. Carlos había estado entrenando para el maratón y quería hacer un tiempo muy específico, yo le decía que para mi, terminar un maratón ya es lo suficientemente valioso como para además proponerse un tiempo específico y complicado, sobre todo si es tu primer maratón, pero él siempre me decía que lo iba a lograr. Poco a poco fue quitándose la presión del tiempo. Unos días antes puso en facebook una foto de su “equipo listo”, la playera, los tennis, los calcetines….esos calcetines se veían nuevos, y yo sé que ese día no debes de estrenar nada. Ah, pues Carlos quería estrenarlos, por más que le dije que los lavara antes, me molestaba y no me hacía caso. Pero ya sé que nunca me escucha, solo me molesta y para mi esta bien….”allá él y sus calcetines nuevos” pensaba yo. Pero muy en el fondo tenía yo ganas de verlo cumplir su sueño. Empezó a llegar la hora de ver pasar a Carlos y no aparecía. Comentábamos una amiga y yo que nos parecía raro que no lo hubieramos visto ya. De pronto lo veo venir, con la cara triste y adolorida, muy afectado ya por la distancia….no llevaba el ritmo al que estoy acostumbrada verlo correr y sin pensarlo me lancé a correr con él…otro amigo iba del otro lado, entre los dos le tratamos de dar ánimo. De pronto noté cómo en la pierna derecha se le movió la pantorrila, era un calambre, una cosa impresionante y se empezó a ir de lado, tuvo que tirarse al piso. Casi lloro, pero me controlé porque no quería que él me viera así “con calma Carlos, tranquilo” era lo único que yo podía decir, pero en mi mente pensaba “levántate por favor, no te quedes ahí, ¡terminaloooo!!!” y de pronto se puso de pie, como pudo…y empezó a caminar, y yo con él, no lo pensé, no sabía lo que hacía pero quería decir lo correcto para que siguiera, él veía el reloj y yo me enojaba mucho, “¡CARLOS!! deja el maldito reloj, tu sueño es hacer un maratón, tu hija te espera”…y bla bla bla…le decía cuanto podía para animarlo a seguir, él casi no hablaba, pero prometió terminarlo, “ve por tu sueño” creo que fue lo último que le dije. Y como buen guerrero se fue hacia la meta. Yo admiro su fuerza de voluntad, su valor, se necesita mucho coraje para seguir en buenas condiciones, imaginen lo que se necesita para seguir en malas….dejó de correr con las piernas y siguió con el corazón.

Me regresé corriendo a donde estaba la porra. Había yo tratado de levantarle el ánimo y al verlo que seguía, él me lo levantó a mi, yo que no había podido terminar mi entrenamiento pude ayudarlo en algo, me sentía muy bien y llevaba los sentimientos a flor de piel. Eso se lo agradezco muchísimo.

Cuando regresé a la porra tomé unas bolsitas de agua y a seguirle. Vi pasar a María, aaaayyy me dio mucha emoción, corrí con ella otra vez, salí disparada y le dije que iba muy bien, que la veía entera y que me daba mucha emoción. La verdad es que parecía que llevaba 20 km, iba muy bien y me encantó correr con ella. Después seguimos entregando “abastecimiento” y yo gritaba como loca, a todo aquel que le veía el nombre en la playera le decía “vamos José!!” y volteaban a verte con la cara llena de emoción y agradecimiento. Es difícil expresarlo, es como un segundo en el que te comunicas con ese corredor que lo que más necesita es un “ánimo” sabes que le pasaste algo de energía, pero él te pasa también con los ojos llenos de agradecimiento.

Hace un año yo corrí mi primer medio maratón, y parte de lo que me sacó adelante fue la gente conocida y desconocida que  gritaba mi nombre y me daba fruta o bebida. No tienen idea de verdad de lo que te ayuda cuando vas muy cansado. Parece tan inútil, y, sin embargo, puede ser determinante para terminar una carrera. Así que ahora me tocaba a mi, ahora estaba yo del otro lado y estaba ayudando en la medida de lo que podía a algunos a seguir el camino.

De pronto veo pasar a mi adorada Gris….esa amiga que me animaba cada entrenamiento, siempre me echaba porras y quería que lo hiciera, no contábamos con mi lesión, pero cuando la vi pasar una emoción increíble me recorrió el cuerpo, y que salgo de nuevo, sin pensar, a correr con ella, la abracé, le di un beso y ya no me acuerdo qué tanto le dije, espero haberle dicho lo orgullosa que estoy de ella y de su fuerza física pero sobre todo de su fuerza de voluntad. La dejé porque tampoco quería yo cansarla más…pero me quedé feliz de haberla visto tan bien, tan fuerte y tan determinada a cumplir su sueño.

Así fueron desfilando amigos. Una querida amiga iría acompañando a su esposo que festejaba su cumpleaños, él haría todo el maratón y ella los últimos 10 km con él. Cuando los vi aparecer, otra vez….me salí a corrrer con ellos, ibamos varias amigas escoltando al festejado, que rico corrí, y le dije que iba a llorar cuando viera a sus hijos que yo había visto que los estaban esperando más adelante. Pero me dijo “tu vas a llorar también” y me enseñó en su brazo mi nombre escrito con plumón…noooo bueh…”que se me pianta el lagrimón” como dice la Che, se me hizo un nudo en la garganta y por supuesto que se me salieron las lágrimas. En cuanto vieron a sus hijos yo los dejé seguir…feliz de haberlos visto y de haber corrido con ellos.

Gritaba yo cuanto podía…al que reconocía y al que no también, seguían agradeciendo con los ojos, cuando tomaban de mis manos lo que les ofrecía se me encendía el corazón. Vi pasar a un corredor que no conocía en persona, pero que había puesto mi nombre en su playera porque había donado para una causa muy linda. Él estaba corriendo el maratón “Para Mateo” un niño pequeño que está en tratamiento médico y necesitan donativos. Así que puso el nombre de los donadores en su playera. Eso me hacía correr el maratón de alguna manera y se lo agradezco mucho. Fue una suerte verlo pasar y gritarle “¿Eres Berna?” y sí, si era, fue un segundo, pero me vi ahí corriendo en su playera.

Hay otro amigo corredor que vive en Monterrey, no lo conocía en persona, pero me cae bien y me hace reír. Sabía que lo iba a correr y tenía ganas de saludarlo y conocerlo. De pronto me lo encontré, le pregunté “¿eres Jesús?” (no, no era una aparición, así se llama) y me contestó que sí, y me le acerqué a saludarlo, platicamos unos segundos, iba lastimado pero otro valiente que decidió terminarlo…qué gusto conocer a Jesús.

Seguimos ayudando y saludando…a mi me dolía la cabeza, llevábamos ya como 7 horas de pie y gritando. Una amiga se puso a “chocar palmas” a los corredores que iban ya al final y me puse a hacer lo mismo. El rostro desencajado, algunos con la mirada perdida, otros caminando agotados, otros que no saben cómo se llaman pero siguen trotando…y cuando le “chocas” la palma y te voltean a ver y les sonríes y alcanzan a darte las gracias es increíble, pero cuando al “chocar” palmas, te agarran la mano y te la aprietan con la poca fuerza que les queda te pasan una energía que no puedo explicar, no tiene nombre, no sé cómo hacerle para que lo puedan siquiera entender…..te dan vida y les pasas algo de la tuya, son segundos de comunicación entre ellos y tú…INCREIBLE.

Terminó…cuando vimos que venían ya las barredoras, corrimos a levantar todo. Porque abren la circulación y empiezan a circular los coches. Me despedí de Pedro y me fui con una amiga caminando hacia el coche, con un cansancio bruto pero felices. De pronto empiezan a aparecer más corredores, corriendo en la banqueta, solos, sin porras, sin gente, sin agua…con el puro corazón. Y en eso escuché mi nombre, una querida corredora iba muy cansada, pero no se rendía. Sin pensarlo le grité a la amiga con la que iba caminando que me iría corriendo hasta la meta con esa corredora que necesitaba companía. Me lo agradecía mucho pero yo se lo agradecía más, en ese momento pasaron por mi mente todas las escenas vividas durante el día, los ojos de agradecimiento, las caras de alegría, las sonrisas de la gente que toma la bolsita de agua, las porras, las “carreritas” con mis amigas….y me di cuenta y entendí por qué yo no tenía que correr este maratón. Yo tenía que estar hoy del otro lado, tenía que vivir la emoción del maratón del lado del espectador, pero sobre todo, del lado del amigo que ayuda a los que necesitan un “empujón” y terminarlo con esa corredora que iba sola me dio el final feliz. La acompané hasta la meta. Ya habían cerrado la entrada al estadio, así que sin rendirnos buscamos la manera de que le dieran su medalla. Estaba muy cansada, había tenido serios problemas estomacales. Pero no se rindió, imaginen correr sin nada de apoyo, cansada y en malas condiciones….

Cuando le dieron la medalla creo que me dio más gusto a mi que a ella, estaba cansada y algo enojada porque habían cerrado el estadio, y tenía razón, pero al final del día debe estar muy orgullosa de ella.

Todo esto me hizo llegar a mi casa en un estado de felicidad total. Todos mis amigos cumplieron su sueño, unos en mejores condiciones que otros, en mejores tiempos, caminando, corriendo, trotando (eso sí, ninguno gateando) y yo fui parte de esa fiesta. La Kabbalah dice que no hay  dicha más grande que la de compartir, y hoy lo confirmé, no hay nada que te haga más feliz que dar algo de ti, se supone que es sin recibir nada a cambio, pero yo hoy tuve la fortuna de compartir y de recibir. Tantas caras que tengo en mi mente, tantas expresiones de agradecimiento, esos apretones de manos de desconocidos que te quieren expresar su agradecimiento por el simple “vamos, ánimo, ya solo ve por tu medalla”…no tiene precio, y todo a lado de la “delgada línea azul”.

Tenía una cerveza alemana que me encanta y que no es muy fácil de conseguir, que estaba guardando para un momento especial, y hoy lo era. Llegué agotada, con hambre, con dolor de cabeza (que no empeoró gracias a otro corredor que me regaló unos Advil, pensé que se me iba a desprender el cerebro en un momento dado…) Tostada por supuesto quería salir a caminar y hacer pipí, a ella no le puedo explicar por todo lo que pasé, así que la saqué, regresé, me hice algo de comer y me senté a disfrutar mi cerveza, la verdad es que me sentía total y absolutamente FELIZ.

Para rematar….cuando decidí entregar mi número del maratón, quería que fuera a alguien que lo valorara….o que fuera bien utilizado. Lo tomó un amigo de una muy querida amiga, y en la noche me mandó un mensaje, me dijo que había terminado el maratón y que cerca de donde yo estaba había encontrado a sus dos hijos y a su esposa, y que habían corrido con él hasta la meta, que incluso habían entrado con él y que había sido un momento inolvidable. Qué experiencia más increíble, no solo para él, para su esposa y para sus hijos! no podía haber sido  mejor utilizado. Corrió con mi nombre y mi número….

Y ahora que estoy en mi cama….haciendo un resúmen me doy cuenta la cantidad de veces que corrí con mis amigos por esa “delgada línea azul” eso era lo que tenía que hacer hoy, ¿ correr un maratón?no lo sé….ya no hago planes. Eso no lo decido yo.

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6 thoughts on “La clave de la felicidad la encontré hoy en la delgada línea azul.

  1. Qué gran post hiciste, yo pensé que ya había terminado de llorar por el maratón de ayer hasta que me puse a leerte hoy.
    Me gusta cómo escribes.
    Le decía a Gris, que fue quien me recomendó este blog, que ya quiero que seamos amigos.
    No es que las amistades se planeen, de ninguna manera, me refiero a que te estuve leyendo el otro día, a que medio nos conocimos ayer, a que me recordaste cuál era mi nombre porque en ese momento ya no estaba muy seguro de cómo me llamaba y a que estoy seguro que seremos amigos.
    Felicidades por todo lo que hiciste ayer, y gracias también por eso.
    BK.

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    1. Berna fue un gusto conocerte!!! muchas gracias por correr con mi nombre en tu playera. De algún modo recorrí esos 42 km….seamos amigos. Muchas felicidades a tí también y gracias por ofrecerme tu amistad.

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  2. Qué tal Diana?

    Muy padre tu post, describiste con exactitud las emociones que yo tuve. Al igual que tú también dejé este año el maratón y eso me causo cierta tristeza que pude superar al ser parte de la porra del equipo.

    Al termino del día, me sentí muy feliz de haber estado en el kilómetro 39 apoyando a aquellas personas que lucharon por ese sueño que espero alcanzar el próximo año.

    Que padre Blog, te felicito.

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    1. Hola Daniel!! gracias por leerlo. No te puedo prometer que el año que entra correré el maratón, pero sí que seguiré en la porra en el km 39. Espero verte pasar!! un abrazo Daniel.

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