Sobreviviendo a otro Temazcal…(primera parte)

Sí, así es…la Che me trajo a otro temazcal, la verdad es que planear este fue bastante difícil,  es diferente a los otros que había ido porque es, para empezar, en otro lugar, y había que coincidir en las fechas con otras amigas porque veníamos a pasar el fin de semana, de viernes a domingo.

Es un descubrimiento maravilloso, es un lugar cerca de Chiconcuac, pasando Cuernavaca, en Morelos, el clima está increíble, a diferencia del otro temazcal al que íbamos, aquí hace calor, los paisajes son distintos y la mujer que dirige el lugar es muy diferente al chamán que nos  dirigía allá, el cuál estaba por La Marquesa.

La experiencia empezó ayer viernes 14 de febrero, que salimos de la ciudad alrededor de las 4 de la tarde, había tráfico pero veníamos bastante relajadas la Che, La Doc (una amiga doctora bastante simpática) y yo, a bordo del jeep blanco de la querida Argentina. Veníamos platicando y oyendo música (de la que me gusta por cierto, pobre Che que no le gusta mi selección musical….) y se nos pasó rapido el camino, de pronto llegamos a la desviación, un lugar extraño para nosotras, teníamos el sol del lado derecho y nos tocó un atardecer increíble, el sol estaba debajo de las nubes y ya se estaba como preparando para meterse. Luego pasamos por un pueblito que se llama Tetecalita, la verdad es que el camino estaba bastante feo, pero la Che venía tan contenta que decía

–¡¡¡mirááá que lindo!!

–¿qué lindo qué exactamente?

–¡el camino! ¡Está lindo!

–no Che, lo ves lindo porque estas emocionada, el camino está horrendo, viendo del lado derecho, el sol, sí que está bonito, pero la terracería bordeada de plantas secas y abandonadas está para llorar…y el pueblo ni se diga Che…

Seguimos una carretera que salía del pueblo y de pronto llegamos al lugar, nos encontramos con una reja, “¿qué hacemos?” pensamos las tres, no sabíamos cómo avisar que ya habíamos llegado, hasta que alcanzamos a leer en una piedra pintado un letrero que decía “Bienvenidos a Apapachocalli, cierre la puerta por favor”…estaba cerrada con un mecate azul, me bajé del coche, desamarré el nudo, pasó el jeep y volví a hacer el nudo, no me dio mucha tranquilidad, la verdad, “cualquiera hace yo lo que yo hice” pensé….”¡aquí entra el que tenga ganas!”.

Pasamos un camino muy delgado rodeado de cultivos de caña, muy alto que no dejaba ver casi el sol, solo traspasaba entre las hojas. Y más adelante nos estaba esperando Bertha….la mujer que maneja Apapachocalli (“lugar rural de descanso”). Un lugar precioso perdido en medio de la nada, entre campos de cultivo y una que otra casita lejana….muy lejana.

No saben la paz que hay aquí, la energía la adquieren por medio de paneles solares, hay poca agua y es de manantial, está lleno de plantas y de lugares para meditar y “encontrarte con la naturaleza”, el cuarto en el que nos quedamos es circular y  tiene 4 camas con pabellón para que no nos ataquen los moscos y un lugar para meditar …..no se fumiga, ahí los gatos hacen el trabajo de “fumigación”, se oye todo el tiempo el agua que pasa de no se dónde porque la oigo pero no encuentro el lugar de donde sale….nuestro cuarto o cabaña es de piedra y tiene el techo de palma, adentro está el baño, sin puerta, solo una media pared, que no llega hasta el techo, de bambú, igual que la regadera, que da a un jardín lleno de unas plantas que se llaman Papiro, de esas larguitas verdes que en la punta están como despeinadas….muy zen….

Berhta vestía de blanco, con una especie de turbante en la cabeza, con una expresión de paz y tranquilidad que da envidia, “ojala me lleve yo algo de esa paz” pensé….

Nos pusimos a platicar de nuestras experiencias pasadas en temazcales, la verdad es que se sorprendió de algunas cosas, como por ejemplo que en el temazcal al que íbamos calentaban las piedras adentro, luego sacaban la leña y el carbón y quedaban solamente las piedras muy calientes, yo le conté de mis “problemas” con la falta de aire y luz y que sentía como que me hablaba la Vírgen (quizá para entender este post tendrían que leer uno que se llama “el día que la Vírgen me habló) y sonrió, le pedí que me dejara junto a la salida y que me dejara un huequito para poder sentir que no estaba encerrada, –mañana vemos– me dijo –qué tal si ahora intentamos superar ese miedo–…..ya la cosa no pintaba muy bien para mi…..no era momento de superar miedos, yo quería disfrutarlo, pero ya estaba aquí, ni modo de ¡“rajarme”!.

Más tarde nos dio un recorrido por el lugar, no saben que cosa tan increíble, una paz…..solo ruidos de la naturaleza, (no tengo idea cuántos animales haya cerca porque los ruidos son muy diferentes entre sí, solo espero que todos sean avecitas amistosas.

Luego nos hizo una cena deliciosa, llevan una dieta vegetariana pero con lácteo y huevo, todo sano y rico, yo para variar moría de hambre.

Terminando la cena, nos dijo que sabía mucho de numerología, así que a cada una nos sacó nuestros “números” algo muy interesante y ¡aterrador! Por la exactitud, todo lo que me dijo checaba, parecía que había hecho un “escaneo” de mi personalidad, la verdad es que ayuda porque algunas cosas es más fácil entenderlas si sabes que así veniste y que justo lo tienes que trabajar, ya no te sientes “tan loca” así que por si me quedaba alguna duda de mis “areas de oportunidad” ahora tengo todo más claro…(no tenía ninguna duda, lo que pasa es que siempre trato de justificarme diciendo que “no me ha quedado claro”).

Tengo que interrumpir, lo siento, continuaré mañana porque estaba yo escribiendo mientras las demás tomaban una siesta, yo estoy en el  Tlacualoyan (lugar donde se come) pero acaban de tocar el caracol para salir a caminar, así que les enseño donde estoy, vean tan solo la paz….y ….mañana sigo…para contarles mi nueva experiencia en el Temazcal de Apapachocalli.

Screen Shot 2014-02-17 at 5.35.12 PM

One thought on “Sobreviviendo a otro Temazcal…(primera parte)

Leave a reply to mica Cancel reply