Hace casi dos años…en febrero del 2011 se murió mi perrita Beagle, tenía 10 años y se llamaba Chuleta (si ya sé que los nombres de mis perros son tema ).
La adoraba, había sido mi primera hija, era nieta de un perro que tuve también por 10 años, era terrible, siempre se portó muy mal….pero era mi perra adorada.
Un buen día amaneció “rara”, algo tenía que no estaba bien, me fui a llevar a mis hijos a la escuela y de regreso la llevé al veterinario…tenía el pulso muy débil y me pidieron que la dejara ahí para hacerle unos estudios y me dijeron que me llamarían al medio día.
Antes de que pasaran dos horas me llamaron…estaba muy muy muy mal…se estaba desangrando porque tenía un tumor en el bazo y tenía hemorragias internas…había que operarla para salvarle la vida y luego hacerle tratamientos de quimioterapia…lo que más me preocupaba era que tenía un tumor!! y ahora que ibamos a hacer? pobre Chuleta!!! que efectos secundarios tendria?
Pensaba y pensaba mientras el veterinario hablaba y hablaba…hasta que se dió cuenta que no le estaba poniendo atención porque me dijo “señora, el tumor es lo de menos, hay que salvarle la vida ahorita, eso luego se verá”…shock total…o sea era de vida o muerte, me dijo que consiguiera donadores de sangre, dos perros cuando menos de más de 20 kilos.
Que tenía que ser antes de 2 horas o Chuleta moriría…fue espantoso, por fin los conseguí, me fui a recoger a los niños a la escuela y a dejarlos a la casa para ir por los perros y llevarlos al hospital….me parecía que el tiempo volaba!!! yo quería detenerlo pero no podía, era viernes y el tráfico era irreal, los pobres perros iban como chicharo en bandeja en mi coche, iba yo manejando como Fitipaldi pero a lo bestia…
Llegué al hospital, bajaron a los perros, les hicieron los estudios correspondientes y me dijeron que si podían donar…yo quería ver a Chuleta pero no me dejaban, le podía hacer daño verme. Me dijeron que estaban tratando de estabilizarla para hacer la transfusión y sí mejoraban sus signos vitales entonces operarla y tratar de salvarla. Me parecía irreal estar viviendo todo eso.
Unos minutos después me dijeron que había mejorado, que le estaban pasando ya la sangre y que en una hora la operarían, que me fuera a comer algo…comer? con qué hambre???? antes me dejaron verla, estaba canalizada y se quería salir de la jaula, tapada con una cobija y se movía deseperada…le dije cuánto la quería y la acaricié mucho…pero no me despedí, quería volverla a ver viva. “te quiero” fue lo último que le dije.
Me fui, necesitaba aire!! así que traté de comer algo.Estaba en el restaurant cuando sentí de pronto algo muy raro en el estómago…una sensación de vacio que no podía contener…me parecía que algo andaba muy mal y me puse a temblar. “vamonos” le dije en ese momento al que era mi esposo…y salimos corriendo (estaba a media cuadra) al hospital.
Llegando me dijeron que Chuleta estaba grave, pero estable, que estaba terminando la operación. A los dos minutos sale un veterinario con una cara que nunca voy a olvidar…..-Chuleta está muy mal, tuvo un paro cardíaco hace unos minutos, la resucitamos pero en éste momento le dió otro y dudamos que podamos hacer algo- me quedé muda, sólo puder decir -se está muriendo? -si- me dijo, -la quiero ver…
Pasé al lugar dónde estaban tratando de resucitarla…como una escena de película en dónde ves al que está muriendo como le dan descargas eléctricas y su cuerpo rebota de una manera muy cruel, ves el monitor y parece haber latidos, pero no, lo hacían una y otra vez hasta que les grité -ya basta! basta!!!
Había muerto…no se podía hacer nada más. No lo podía creer, en la mañana la había visto más o menos bien. Viva al menos!!!
La limpiaron y la taparon con una sábana para que me fuera a despedir, lloré por horas y horas y horas…hasta que le hablé a mi mamá para que llevara a los niños a despedirse -estas segura?- me preguntó, si, si lo estaba, tenían que verla para creerlo, uno no puede cerrar circulos si no hace todo lo necesario para hacerlo.
Llegaron los niños y yo con toda calma les expliqué lo que había pasado. La vieron y dijeron que parecía que dormía…-mamá se va a ir al cielo de los perros?- me preguntaron -no mi amor, se va a ir al cielo de los humanos, allá nos va a esperar para volverla a ver, llena de huesos para comer, muebles que romper, zapatos que destrozar, juguetes que desbaratar, muy feliz porque la quisimos mucho y vivió una vida plena con una familia que la quiso siempre.
Lloré sin parar por días, pero sin parar LITERAL, cuando lograba calmarme tantio volvía a empezar, cerca de 5 días, no hablaba por teléfono y no veía a nadie. Seguramente para muchos parecerá exagerado, era un animal, pero para mi era mi Chuleta, mi perra adorada…mi compañera de muchas emociones…
Pero todo pasa, lo superé, de tanto llorar se acabó la pena, empecé a sentirme poco a poco mejor, hasta que logré acordarme de ella sin querer tirarme del segundo piso del periférico. Y lo más importante, me sentí fuerte para tener otro perro, hay gente que sufre tanto por la pérdida de su mascota que no concibe la idea de volver a pasar por eso, yo no, lo que me dan los perros vale mucho más que pasar por unos días de llanto incontrolable. Nadie lo podía creer, a las 3 semanas me regalaron a Tostada…otra loca que ha ido acabando con mi casa…que se metió en mi corazón desde el primer minuto. Sin olvidar jamás a Chuleta, esa loca que fue mi primera hija, dicen que cuando se muere un perro que querías muchísimo te espera cuando te mueres a las puertas del cielo, así que nos vemos luego preciosa Chuleta.
Ahora si me hiciste llorar.. :(. Las mascotas la unica diferencia que tienen con nuestros hijos o los otros seres que nos rodean es que son mas peludos y andan en cuatro patas.. el amor, la dedicacion, el cariño, las vivencias compatidas tienen el mismo impacto emocional…
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Así es Ana Cris…tú me entiendes!! Besos, sé que pasaste por lo mismo. Un abrazo fuerte.
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