El controversial “NO”

Es una palabra tan sencilla de pronunciar y al mismo tiempo tan difícil de manejar…llevo tiempo dándole vueltas al asunto. Yo vengo de una generación en la que todavía decir “no” puede sonar de muy mala eduación, pero a  la generación de mi mamá parece que se las prohibieron ¡terminantemente! es tan difícil para ella contestar a una pregunta como “mamá me acompañas a….” y poder responder un claro “no” sin tener que dar disculpas por unos 10 minutos y todas las explicaciones de por qué no puede (ni pensar en que no quiere) hacerlo. Incluso a veces hace cosas que estoy segura que preferiría no hacer con tal de no pronunciar un claro y contundente “NO”.

Debería de ser muy sencillo. Quizá es una cuestión de practicarlo mucho, decirlo con seguridad a preguntas que se haga uno mismo para que el día que sea necesario utilizarlo podamos simplemente decir “NO, gracias”, porque eso sí, creo que debe ser dicho de manera amable y con educación, pero sin explicación ni disculpas eternas.

Por otro lado, la parte que me tenía confundida, es el “no” utilizado para limitar…sobre todo a un niño. Y esto es porque recientemente pensé en esto cuando me preguntó Daniel que cuál había sido su primera palabra, y fue “no”. Lo decía tan bonito, con uno tonito de casi bebé y tierno. Pero a la vez era complicado aceptar que un niño siempre me dijera “no”. Me llevaba la contraria todo el tiempo y me sacó de mis casillas mil veces. A la gente le parecía muy simpático que siempre me dijera “no” y hace poco me encontré un video de cuando era muy chiquito y OBVIO entendí perfectamente el por qué de que “no” fuera su primera palabra. “¡Daniel no te subas ahí!…¡Daniel no tires el agua!…¡Daniel no cargues eso¡…¡Daniel no te avientes del librero!”….”no…no…no…no” y así seguimos seguramente casi toda su pequeñisima infancia (porque me gusta pensar que aunque acaba de cumplir 11 años, sigue estando muy chiquito). Obviamente esa fue su primera palabra, si hasta me sorprende que no creyera que se llamaba Daniel y se apellidaba No.

Hace unos días hasta lo platiqué con él y le pedí disculpas, sí, ya sé que nuestra generación da demasiadas explicaciones a los niños, pero mi conciencia no estaba tranquila. Y le dije:

—Daniel, te acuerdas que te conté que tu primera palabra fue “no”

—Sí mamá— (un buen cambio, por fin dijo un “sí”)

—Bueno, pues ya sé por qué es…eras un niño muy inquieto y yo vivía pensando que corrías el riesgo de lastimarte, así que siempre te estaba diciendo que no hicieras las travesuras que hacias.

—Ok mamá…

Le dio igual, pero mi conciencia descansó….mi alma tuvo paz. Pero me quedé pensando en lo diferente que hubiera sido si en lugar de decirle  un “no te avientes del librero” le hubiera dicho “bájate por favor del librero sin volar”….cambiar el “no” por un “ten cuidado”… Entonces entro en esta confusión de cuándo usar “no” y cuando usar otra palabra. Porque es desesperante por ejemplo el querer decir que no quieres hacer algo o no puedes hacer algo y que te sientas culpable porque la gente lo toma a mal. No sé si es generacional, de nacionalidad o incluso de género. Pero me parece que a las mujeres mexicanas nos cuesta más trabajo decir “no quiero ir, gracias”.

El otro día estaba en misa, siempre me quedo hasta atrás porque voy con Tostada y la iglesia estaba llena, había gente sentada hasta en los cuadros de los santos. Y llegó una señora mayor y se quedó parada a lado de unas bancas, resulta que en esas bancas estaba una señora que seguro la conocía, se levantó inmediatamente y le quería dejar su lugar, no era mucho más joven, incluso puede que de la misma edad pero un poco mejor conservada. La que estaba parada decía “no por favor no te levantes” la que estaba tratando de dejarle el lugar decía “no por favor, siéntante” y así estuvieron unos 30 segundos para mi interminables, tenía ganas de decirle “¡¡¡por Diosssss señora acepte el asiento!!!” esa manía de no querer dar molestias, ¡pero si la señora le quería dar el lugar! y así es siempre, lo veo con mi mamá, con mis tías, con sus amigas…abnegadas y medio absurdas (la verdad). No puede decir que no quieren ir a algún lugar, no pueden aceptar un favor, no pueden PEDIR un favor….

Entonces he decidido que yo, como Lupita D’Alessio…”hoy voy a cambiar” empezaré por la manera en la que cuido a mis hijos, en lugar de decirle a Diego “no te burles de mi” le voy a decir “más respeto escuincle” o “Daniel no te avientes de los árboles del club” por “cuando te bajes de ahí lo haces con cuidado para tratar de romperte los menos huesos posibles”. Y a todas mis amistades, parientes y conocidos, les empezaré a decir un “no, gracias” cuando me inviten a un lugar donde no quiero o puedo ir y no voy a dar ninguna explicación (a menos que me la pidan claro) pero sin sentir culpa alguna. ¡La maldita culpa de decir que no!. ¿Será facil? seguro que NO….pero es cuestión de decidirlo, practicar y hacerlo.

Las mamás habitamos entre ustedes…

La mañana que tenido me dice que el día estará movido….Y llevo 3 horas despierta. Todo empezó a las 5:45, hora en la que abrí los ojos como si se me fuera a escapar el tiempo, ya no tenía sueño y no lo podía creer, hasta que recordé que anoche me quedé dormida poco antes de las 9 de la noche, en cuanto se durmieron mis hijos me metí a mi cama, me puse a leer pensando que era buena hora para adelantar bastante el libro en turno y lo último que me acuerdo es haber visto que Tostada se subía a la cama feliz de por fin tener paz y silencio y ver que el reloj marcaba las 8:45….Obvio era que a las 5:45 ya mi cuerpo tendría el descanso suficiente, aunque yo hubiera querido seguir esos 15 minutos que me faltaron.

A esa hora fui al baño a ver si se había secado el libro de Daniel….el libro de Daniel….todo empezó ayer que fui a recoger a mis hijos del entrenamiento de fútbol a las 5:30 de la tarde y por fin me acordé de llevarles agua, todos los días me preguntan “¿nos trajiste agua mamá?” y todos los días les digo que se me olvidó, pero ayer no, ayer antes de salir me acordé y llené dos botellas de agua de jamaica, estaba yo tan contenta de pensar que me iban a preguntar y les iba a decir que ahora sí traía (hasta imaginé sus caras de felicidad). Pasé por ellos con Tostada en el coche, se subieron y no me preguntaron nada, se me había olvidado y cuando me acordé les dije “¿qué creen? que ahora ¡¡sí traigo agua!!” y cuando busco las botellas me encuentro con que una de ellas ya no traía nada….se había salido toda el agua de jamaica en el asiento delantero, jusssssto donde Daniel había dejado su libro “El diario de Greg”….lo primero que pensé  fue “¡me lleva! no traigo agua para los dos”….después le di la noticia a Daniel quien al ver su libro escurriendo agua de jamaica puso una cara de desolación tremenda, lo de menos era que tenía sed…su libro estaba ahogado en agua roja que más tarde se pondría negra (odio la jamaica). Lo calmé diciéndole que igual y se secaba pronto y que pues habría que usar la imaginación para sobreponernos y pensar que a Greg también le podría pasar lo mismo con un libro que quisiera mucho… (o a la mamá de Greg).

Llegamos a la casa con los ojos de Daniel medio nublados y lo distraje diciéndole que teníamos que estudiar y que me pasara su libreta de tareas, eso siempre lo distrae porque nunca la trae….se preocupó tanto que se le olvidó el libro y yo aproveché para ser la mamá buena onda que no regaña siempre por la libreta. Se soprendió tanto que sacó su cuaderno y nos pusimos a estudiar Geografía.

Diego tenía examen de matemáticas, qué cosa tan horrible, no solo son en alemán, son complicadas como nada. Tenía que saber poner en el dibujo de un dado los puntitos que faltan, no sabíamos ni cómo hacerlo porque los dibujos los cambiaban de acomodo y solo ponían dos lados del dado con el número de puntitos….complicado, no sé si me expliqué pero él y yo estábamos muy preocupados. Por fin mi sobrino me dijo algo que yo no sabía, todos los lados opuestos del dado suman 7, siempre suman 7 “¿siempre? Rodrigo?” le había yo preguntado, y sí…siempre. Ahora Diego tenía que aprender a armar un dado en su cabeza de todas las maneras posibles para saber cuál sería el lado opuesto en un dado desarmado, movían los cuadrados de maneras muy complicadas, porque ¿para qué hacer fácil el examen si lo pueden complicar bastante?. Entonces mientras le ponía ejercicios a Diego con dados incompletos dibujados desarmados de las maneras más raras que se imaginen, estudiaba con Daniel las actividades económicas de todos los estados de la República Mexicana, por cierto, el estado de Veracruz cuenta con industria petrolera, pesca, actividad forestal y turismo…me estaba medio volviendo loca entre puntitos y actividades económicas primarias, secundarias y terciarias.

Terminamos de estudiar y Diego tenía que terminar un libro para hoy, por supuesto le faltaba muchísimo. Los mandé a bañar y nos pusimos a leer (o sea le leí lo más que pude). OBVIO me quedé dormida a las 9 de la noche.

Hoy a las 6 de la mañana me levanté a ver el libro de Daniel que había yo dejado en la ventana de mi baño para que se secara “seguro en la noche se seca” le había yo dicho…no, no se secó. Así que a esas horas saqué la secadora de pelo y hoja por hoja me puse a darle aire esperando que algo ayudara, media hora después se levantaron y me encontraron sentada en la tina con la secadora y el libro en las manos. La cara de “mi mamá sí está medio lurias” no la pudieron evitar. Así que le dije a Daniel que se pusiera él a secar las hojitas para que  yo me vistiera, mientras tanto Diego seguía leyendo porque todavía no acababa el libro. Saqué a Tostada a hacer pipí, regresé y mientras desayunaban seguí leyendo el libro en voz alta y me enteré que el niño protagonista había terminado ya cuarto de primaria y en las vacaciones se iba a poner a trabajar, era un libro muy divertido y logramos llegar al final. Corriendo les dije que se bajaran al coche y vi los tennis de Diego….uno de un color y otro de otro color…ninguno me parecía conocido…

—Diego ¿y esos tennis?

—uno es de Ian y el otro de Sebastían

—¿Y los tuyos?

—Uno lo tiene Ian y el otro lo tiene Sebastían

—Y….¿por qué?

—Pues porque sí…

—¡PONTE TUS TENNIS INMEDIATAMENTE!

—No puedo porque no los tengo

—Pues ponte otros

—Entonces no les puedo devolver los suyos a Ian y a Sebastían…

—¿Y desde cuándo estás así?

—Desde ayer que salí de la escuela…

No me había dado cuenta…obvio, nunca reviso los tennis de mis hijos cuando los recojo porque no se me había ocurrido que podrían no traerlos…. pero hoy traía shorts y pude darme cuenta.

Total que nos fuimos corriendo, yo lista para dejarlos e irme a entrenar porque el domingo tengo otra carrera (sehhhh) y no quería faltar. En el camino Diego me dijo que HOY tenía que pagar el campamento….no lo maté porque lo quiero y es mi hijo, porque si no ha sido así lo saco por la ventana desde el segundo piso del periférico. “Ok, dejo a Daniel, paso al cajero del súper, saco dinero, dejo a Diego y me voy a correr”….le dije a Daniel que se preparara una cuadra antes de llegar porque estaba haciendo pulseras de ligas que anda vendiendo para comprarse un Xbox (les falta vender bastaaaaantes pulseritas de 5 pesos cada una), y cuando ya íbamos a llegar me pregunta “mamá, ¿y mi mochila?”….otro que si no hubiera sido mi hijo lo hubiera sacado por la ventana….se le había olvidado en la casa….me enojé tanto que ni siquiera lo regañé, eso le preocupó bastante porque si me enojo y me quedo callada significa que podría matarlo y él lo sabe. Lo saqué casi a patadas del coche y pregunté si podría llevarla más tarde, me dijeron que sí y me hubiera gustado mucho que me hubieran dicho que no. Llegué al súper, subimos al cajero, salí del súper, llevé a Diego, me despedí y alcancé a decirle que lo seguía queriendo y salí corriendo por el coche para regresar a la casa por la mochila de Daniel, adiós a mi entrenamiento. En mi casa agarré la mochila, salí corriendo a la escuela y obvio el tráfico estaba tremendo.

A todo esto, por supuesto no había desayunado, y justo ayer en la tarde había leído que era bueeenísimo tomar en ayunas agua caliente con limón, tenía tantas ventajas que no logro acordarme de ninguna, pero hoy en la mañana lo hice. Claro que de regreso a la escuela e Daniel llevaba un hoyo en el estómago. Abrí la cajuelita del coche y me encontré una bolsa de chícharos secos con habas y otra cosa no identificada que tengo para emergencias de hambre de los niños. Odio los chícharos con todo mi ser, pero en ese momento me empecé a comer todos, a la goma los beneficios del limón, seguro no me cayó nada bien una cantidad enorme de leguminosas secas y enchiladas a las 8:30 de la mañana, lo que me hizo comprobar que cuando tienes hambre eres capaz de comer cualquier cosa. Aventé la mochila de Daniel en su escuela y salí de regreso a mi casa. Tráfico infernal….

Por fin llegué, por supuesto que a estas horas llevo ya casi todas las actividades que debería de hacer en un rango de 4 horas o más, o sea que podrían ser las 12 del día, hora en la que la chela ya es legal….me la merezco. Y llevo ya tanto vuelo que ni siquiera me acuerdo de todo lo que tenía que hacer hoy en la mañana, mi día empezaría muy sencillo llevando a los niños al colegio como en una película de Disney, cantando y gozando el camino, de ahí me iba a correr y regresaría feliz a bañarme y a desayunar y a empezar con todo lo que tenía que hacer que había decidido en las primeras horas de la madrugada cuando abrí los ojos y tenía la mente fresca…

Algo que podemos rescatar de este post sería que quienes no sabían que los lados opuestos de un dado siempre suman 7, ahora ya lo saben, y los que no sabían que Veracruz es un estado tan polifacético, ahora ya lo saben. Alguna vez mi querida Casual Chic me dijo que sería bueno que mi blog no fuera solo para contar anécdotas y situaciones en mi vida, sino que fuera útil para algo o alguien….pues ahí está, no ha sido un post inútil.

De verdad que las mamás debemos de ser esos seres extraterrestres que nadie cree que habitan entre nosotros, no hay manera de estar siempre al pendiente hasta el punto de estar secando un libro que ha sido sumergido en agua de jamaica a las 6 de la mañana para que el niño pueda seguir leyendo, ¿seguro no creen que habitamos entre ustedes?

Algo más que la dopamina…

Para mi, correr siempre ha sido más que dar un paso tras otro a ritmo veloz juntando kilómetros….para mi fue en su momento una salvación, después una terapia, y ahora es simplemente un placer. No es fácil, todos los días en la mañana me da muchísima flojera, no crean que soy el tipo de corredora que se levanta llena de ánimo y dice viéndose en el espejo “¿qué tal unos kilómetros? ¿eh? ¡VAMOS! ¡CON ACTITUD!” ….no….nunca….never…Siento decepcionarlos pero mi actitud nunca es esa. Sin embargo me visto, y, murmurando entre dientes, como lo hacía Lindo Pulgoso, voy diciendo “no sé por qué hago esto, tendría que regresar a mi cama, tendría que tomarme un rico café….tendría que volver a mi vida de antes, donde era un rica floja de pacotilla y no hacía nada por mi salud”. Sin embargo voy a dejar a mis hijos a la escuela y de ahí casi sin pensar (más bien tratando de no pensar) me dirijo al lugar donde siempre llego con cara de fuchi y le digo a Pedro “no tengo ganas de correr”, él está tan acostumbrado a mis malos modos matutinos que ya ni caso me hace, siempre le pregunto qué tengo qué hacer, me dice, me quejo, le vale, y yo termino haciendo lo que me sugiere (ordena) que haga. Y al final salgo siempre igual, total y absolutamente feliz. Es por eso que sigo llendo, porque sé que esa sensación me dura el resto del día.

Ahora les voy a contar por qué otras razones corro. Por la gente que conozco.

Todo empezó un día ya muy conocido entre mis amigos….mi famoso “breakdown en los viveros”. Llevaba poco tiempo de correr y un buen día me solté llorando como Magdalena (se queda cortita) y un alma caritativa tuvo a bien estar conmigo en ese proceso de moqueo y lagrimeo grave que terminó en una amistad muy fructífera ya que gracias a él conocí a Pedro, mi entrenador. Él  no sólo me ha enseñado a correr, me ha presentado gente increíble que se ha quedado en mi vida para siempre. Así que si regresamos a ese día (que por aquí anda en un post de por ahí de junio del 2012) podemos decir que estaba escrito que tenía que pasar por eso para llegar a donde estoy ahora. Con una cantidad de amigos corredores increíbles que hacen mi vida muy divertida.

Entre esos amigos se encuentran mis queridas Gris Chagoyán y Xó la Shihuahense…con ellas me fui a Veracruz a correr medio maratón y hace unos meses, casi cuatro, me inscribieron al Medio Maratón Rock’n Roll México D.F. En ese momento les dije que yo no podía porque salía carísimo y me parecía lejano y medio “furris” la verdad….pero la Gris me dijo que luego se lo pagaba y que pasaría rápido el tiempo.

Este domingo fue el tan esperado medio maratón. Las cosas no pintaban bien. Para empezar yo llegué algo cansada del medio maratón de Veracruz en enero, así que unos días no entrené y después me costó mucho trabajo agarrar ritmo para regresar y entenar para este medio. Entré a un proyecto padrísimo de trabajo y me ha costado mucho regresar al diseño, me gusta y lo hago encantada, pero movió todo mi horario, así que corro menos que antes. Eso no le ha gustado nada a Pedro, a mi menos, pero tengo que encontrar la manera de organizarme y equilibrarlo. Gracias a que mi querida Ana CriCri decidió correrlo conmigo también y corre a mi ritmo y tiene buena actitud, pude entrenar un poco más en esos días en que la flojera  y el poco tiempo me boicoteaban muy fuerte.

Este domingo fue carrera a las 6:30 de la tarde. El clima no nos estaba ayudando nada, desde el día anterior Gris, Xó, Ana y yo estábamos sufriendo pensando en qué haríamos si llovía a cántaros, porque ese era el pronóstico de todas las páginas del clima…(créanme, las revisé todas). Fue difícil decidir qué desayunar, qué comer….cuánta agua tomar….Y es que estamos acostumbradas a correr casi de madrugada, las carreras generalmente empiezan a las 7 de la mañana y sabes que no te cabe gran cosa y que de hecho es mejor comer tan solo algo que te ayude a no ir con el estómago vacío. Pero no sé si les he dicho que yo sin comer soy una persona muy fea, el carácter se me pone horrendo y me vuelvo intolerante e insoportable….eso me tenía realmente preocupada porque sabía que tenía qué comer, pero no cuánto. No quería llegar con hambre pero tampoco quería llegar con la comida en la garganta. A ellas les pasó lo mismo y desde temprano estuvimos chateando tratando de organizar todo el numerito, preocupadas por la lluvia y el frío pero la verdad muertas de risa de nuestros pronósticos. La carrera empezó para mi desde ese momento.

Quedamos de vernos en mi casa a las 4. Todas muy puntuales tratábamos de decidir qué ropa llevar, si dejar algo en el coche, o en el guardarropa o cargarla….¿y si llovía? Podía pesar la chamarra que llevaríamos amarrada a la cintura (suponiendo que nos diera calor al correr y tuviéramos que quitárnosla). No lográbamos decidirlo. Se nos ocurrió hacer unos impermeables con bolsas de basura (que resulta que eran rosas y lindas) para llevarlos en caso de lluvia. La organización de la carrera (quiero decir que me sorpredió lo bien hecha que estuvo) nos había enviado un mensaje diciendo que llovería y que tuviéramos cuidado con el piso porque iba a estar resbaloso. No no…de verdad que no nos ayudaba nada….Pero ahí vamos las cuatro a la aventura, o como le dice la querida Gris “a nuestra aventura goooeeeyyy” (es tan chistosa, siempre que tenemos una carrera, la llama una aventura, y sí…sí lo es, Gris siempre con la mejor actitud).

Cuando llegamos, no estaba lloviendo, ya íbamos de gane. Tres horas pasamos frente a la cajuela del coche tratando de decidir si dejábamos ahí la ropa seca o la llevábamos al guardarropa…por fin nos fuimos sin nada, con el puro “impermeable rosa” doblado en la cangurera por si las dudas y tratamos de aguantar el frío. Una hora y media estuvimos paradas, divertidas viendo a la gente llegar, tomarse fotos, tomándonos fotos (Gris ama las “selfies”) y rezando para que no lloviera. Por fin empezamos a calentar y estirar las piernas. Era el primer medio maratón de Ana así que tratábamos de decirle lo más adecuado y en un intento de calmar sus nervios la distraíamos…estoy segura que no lo logramos.

Unos 20 minutos antes de arrancar nos metimos a lo que le llaman “corrales de salida”, es decir, con toda la gente en el lugar en el que vas a ir caminando hacia la salida porque no salimos todos al mismo tiempo, van dejando salir por grupos de gente que se clasifica por tiempos. Al inscribirte pones más o menos en cuánto tiempo piensas hacer la carrera, yo siempre pongo el mayo rango posible, así no quedo mal con nadie (como si a alguien le importara) pero no me gusta empezar hasta adelante con los más veloces porque me acelero y entonces trato de seguir su paso y ahí si pierdo antes de empezar toda la gasolina que pueda tener.

En esos “corrales” estábamos pisando una especie de barro porque no era precisamente lodo. La carrera empezó en el hipódromo y el lugar en el que estábamos paradas es justo de donde salen los caballos a correr….qué adecuado….pero era un poco incómodo. Y no tanto estar paradas, más bien caminar y sobre todo empezar a correr, dijeron que serían solo 200 metros de ese barro incómodo, al que yo le decía que parecía arena movediza y Xó se burló un poco….pero de verdad estaba feo.

Salimos a las 6:40 de la tarde y todavía había algo de luz de día. La idea de la carrera era que corrieras sin música ya que habría bandas a lo largo del recorrido, pero yo no puedo. Siempre hago un “playlist” especial para motivarme. Las cancione que escojo me motivan a seguir y no pensar en cuántos kilómetros me faltan o en el tiempo o en la incomodidad de estar corriendo en calor o frio.

En este caso era frío…pero se quita a los 10 minutos. La verdad el ambiente estaba muy agradable, se sentía a la gente feliz corriendo (no es que haya visto nunca a nadie llorando pero la energía se sentía diferente a otras carreras). Era la primera vez que se corría en México, las bandas la hacían divertida, pero sobre todo creo que el hecho de que no estuviera lloviendo nos dio a todos una gran tranquilidad.

Cuando empezó a anochecer la ciudad se veía preciosa. Nunca había corrido por Reforma de noche y era un espectáculo. Ya desde la calle Ejército Nacional empezaron a prender las luces y me dio mucha emoción. Ahí estaba yo con mis amigas corriendo por las calles de mi ciudad en la noche un medio maratón. Creo que siempre que empieza una carrera me pasa lo  mismo, cuando llevo un kilómetro me entra la felicidad al cuerpo (luego se sale) pero en ese momento soy muy muy feliz.

Todo iba muy bien, los primeros 10 kilómetros fueron espectaculares. Divertidos por ver a algunos corredores disfrazados. En especial me acuerdo de haber corrido un buen rato junto a “Slash”, el guitarrista de Guns N’ Roses (esa nota fue para mi papá….lo malo es que no sé si sepa quiénes son Guns N’ Roses…) bueno, un tipo con una peluca de chinos negra enoooorme, sombrero de copa, una guitarra colgando (espero haya sido muy ligerita) pulseras, lentes, estoperoles….todo el numerito completo. Yo a duras penas aguanto una cangurera delgada y plana en la cadera y me choca llevar amarrada una playera a la cintura (de hecho Gris quería en un principio correr con pelucas, y con todo lo que yo la quiero me negué rotundamente) y veía yo a este personaje y me causaba intriga saber si terminaría así los 21 km.

Pasábamos por los lugares por donde estaban las bandas y como no es mi tipo de música (demasiado pesado) no me quitaba los audífonos. Cuando nos dirigíamos hacia el Ángel de la Independencia me entró otra vez mucha emoción, se veía increíble iluminado y cambiaba de color….naranja, morado, verde, azúl, amarillo….y de verdad me di cuenta de lo bonita que es la ciudad de noche. Ana y yo íbamos juntas, Gris y Xó se habían adelantado porque son mucho más rápidas, de hecho a veces me pregunto si Gris le pone coetes a sus tennis…. Y nos tomamos la obligada “selfie” a los pies del Ángel.

Había mucha gente en las calles echando porras y animando. No tienen idea de lo que nos sirve a los que vamos corriendo. No necesitas conocer a las personas que te dan ánimo para que esto sirva…es impresionante la energía que transmiten y te hacen querer seguir y terminar bien. Si un día tienen oportunidad, salgan a las calles de la ciudad para animar a los corredores en una carrera, estoy segura que es mutuo el sentimiento entre corredor y espectador, es algo muy especial. Había niños que te “chocaban” las manos y es encantador. Yo veía a mi querida Ana disfrutándolo y chocando manos con cuanta gente se la daba….Había puestos de hidratación casi cada 2 km….lo cuál agradeces en el alma porque yo tomo mucha agua cuando corro, eso me hace sentirme muy bien.

Por ahí del km 13 empezaron las subidas. De Reforma nos pasaron a una lateral del Periférico y de pronto la primera graaaan subida al segundo piso….la ves de lejos y quieres llorar, pero sigues….del lado derecho estába Reforma y se veía la bandera espectacular, seguramente la vista nos ayudó a todos (y era la primera gran subida)…y ahí vamos, viendo el piso para no perder la inclinación y yo tratando de no ver la pendiente ni lo largo de la misma. Sube y sube y sube y crees que nunca se va a acabar. Por fin llegar hasta arriba y una banda nos animaba a seguir. Yo checaba que Ana estuviera bien y todavía estaba entera. Seguimos por el segundo piso del Periférico y nos encontramos a la izquierda con la fuente de Petroleos Mexicanos, preciosa iluminada, y del lado derecho Reforma (creo, soy malísima para ubicarme) pero la vista era espectacular. Los edificios altos e iluminados, parecía una ciudad civilizada y en ese momento no te acuerdas de todas las cochinadas que hace el gobierno, en ese momento piensas “pero qué bonito es México y qué bonita mi ciudad”….de ahí en adelante llegaron subidas y bajadas muy muy fuertes, cada vez que pasábamos una pensábamos “esta debe de ser la última”, y más adelante había otra. Todo lo que sube tiene que bajar, pero tan incómodo es subir como descender porque duelen las rodillas al ir frenando, hay que hacerlo con mucho cuidado para no irte como gorda en tobogán…Cada subida me costaba, de verdad, pero milagrosamente coincidieron con las canciones que más me gustan… siempre que hago un “playlist” calculo que a partir del kilómetro 15 voy a empezar a sufrir así que escojo lo que más me inspira. La música me gusta porque no solo es la melodía…es la letra la que me ayuda. Generalmente me recuerdan a mis hijos, y en esas subidas pensaba en ellos y en un par de chamaquitos a los que les dediqué esta carrera, siempre van los nombres de mis bichos escritos en uno de mis brazos, pero el domingo escribí otros dos que necesitan mucha buena vibra y, sobre todo, pensé en su mamá. Cuando iba subiendo me acordaba de los ojos de mis hijos, por alguna razón cuando estoy sufriendo en mi mente veo sus ojos…y eso me saca siempre adelante. Ahora pensaba en sus ojos y en los otros dos niños y su mamá, y pensaba que yo estaba corriendo con mis amigas por las calles de la ciudad, disfrutando y que ellos no…así que me dije “no vas a caminar, lo vas a dedicar…” y así fue y eso me sacó de cada subida.

Ya por el km 18, cuando yo creía que no habría más sufrimiento y me sentía cansada pero bien, vi un grupo de gente echando porras a todo pulmón….los reconocí y eran integrantes del equipo de Pedro, el “Run and Run Team” (un grupo de gente maravillosa que no solo corre y entrena, siempre apoya en las carreras te conozca o no)… me dio una emoción, parecían un oásis en el desierto, me saludaron y me gritaron y de pronto vi a Pedro, no me importa decir el gusto y la felicidad que me causó porque nunca lee mi blog…pero sí lo sentí, me dio muchísimo gusto y mucha fuerza para seguir, “VAMOS DIANA” me gritó y se me salieron unas lagrimitas por ahí…así que a seguirle “ya falta muy poco” pensé…Ana venía más atrás porque en algún momento tuvo que bajar la velocidad y no la quise presionar con mi ritmo. A la hora de correr, aunque vas con amigas, siempre respetamos el ritmo de cada una…se trata de disfrutar no de sufrir queriendo seguir a alguien. Más adelante bajé el ritmo para esperarla y tratar de cruzar la meta juntas. La vi y seguimos, pero regresaron las subidas, ¡¡qué cosa tan horrible!! justo cuando piensas que ya terminaron…la entrada al hipódromo fue eteeeeeeerna…llegamos a la parte del escenario, donde estaban dando un concierto, la gente estaba de pie, aplaudiendo y parece que es para ti, obvio ni te ven porque estan gritando y brincando al ritmo del grupo que está tocando, pero si le echas imaginación, te sientes entrando al estadio olímpico en una película que bien podría llamarse “Inquebrantable”…cuando yo pasé estaba cantando Moderato, seguimos y seguimos y mi reloj marcaba ya los 21 km…eso no lograba entenderlo porque no veía la meta, esa parte estuvo tannn pesada….llegamos incluso a la parte trasera del hipódromo y olía a establo, llevas las vias respiratorias totalmente abiertas para jalar aire y ese olor sí fue muy desagradable, por fin regresamos a la parte del barro horrendo y ahí, por más que quieras cerrar con velocidad, no hay manera. Los pies no jalan, el peso del cuerpo estorba y es como correr en arena mojada y “fofa”, esperé un poco a Ana porque la había vuelto a dejar atrás en las subidas para darle tiempo, cuando la vi me dio mucha emoción y por fin entramos juntas…nos abrazamos y casi lloramos, ¡lo habíamos logrado!, pese a todos los pronósticos de lluvia, de un entrenamiento complicado por la falta de tiempo y el nunca haber corrido de noche  y no tener idea de cómo hacerlo, habíamos corrido 21.5 kilómetros (eso marcó mi reloj, y créanme, cuando llevas 21 kilómetros, esos 500 metros son trágicos y más cuando no ves la meta ni pa’cuando aparezca). Caminamos y nos encontramos a Gris y a Xó en un estado muy parecido al nuestro, de un cansancio brutal. Nos dieron una especie de plástico/cobija térmica para el frío porque calaba los huesos, y llevas la playera mojada de sudor y al minuto en que dejas de correr te enfrías rapidísimo.

Nos dieron la medalla la cual me pesaba como si estuviera cargando dos centenarios al cuello. En ese momento empezamos a desvariar…cansadísimas, la ruta había estado muy pesada de verdad. Muchas subidas que nos dejaron agotadas y habíamos estado paradas una hora y media antes de empezar. Me entró una necesidad bruta de sentarme y ni en dónde hacerlo. De plano pregunté y un señor me dijo que en una mesa que había ahí cerca. Por supuesto que no me dio ni tantita pena, me senté sobre la mesa y me regresó el espíritu al cuerpo. Seguimos caminando, nos dieron agua y no podíamos beber….por alguna extraña razón teníamos náuseas, yo sentía el estómago revuelto, todavía no sé bien por qué pero me sentía muy mal. Por fin encontramos un lugar donde tirarnos (literal) al piso. Descansamos unos minutos, nos tomamos (obvio) la foto del final y empezamos a caminar de nuevo. No sabíamos bien qué hacer porque nuestros planes eran quedarnos al concierto y tomarnos una cerveza, que además te la regalaban. Pero no era posible, mi estado era tan desgraciado que ni una cerveza gratis quise tomar. Nos dieron una playera de “finisher” (en algunas carreras te regalan una playera al terminar) y caminamos lo que yo sentí que fueron otros 21 kilómetros al coche, seguían las subidas y además escaleras (una crueldad). Ríos de gente haciendo lo mismo y todos con cara de agotamiento, las piernas ya no nos daban….le tuvimos que decir a Gris que el plan de quedarnos en el concierto “cheleando” con pelucas, no era ya una opción. Nos dio mucha pena pero humanamente no era posible. Ana estaba en las últimas, Xó y yo también estábamos muy cansadas. Yo no sé de dónde saca Gris tanta energía, pero la admiro.

Regresé por fin a mi casa, a las 11 de la noche en un estado patético. Tostada quería jugar y estaba Gertrudis (una perra que tenía en pensión) que también estaba muy inquieta. No les hice caso, como pude me metí a la regadera y no sentía el agua caliente, le quitaba fría y seguía sin calentarme, de esas veces que tu cuerpo está tan frío que no sientes la temperatura del agua…hasta que vi que tenía la piel roja (me estaba cocinando) supuse que el agua sí estaba caliente y era cuestión de tener paciencia y esperar….por fin me calenté un poco. Salí, me sequé el pelo (otras dos horas) y en estado crítico me acosté….logré tomar un poco de agua y trataba de acomodarme para dormir…las piernas no se “hayaban” ni dobladas ni estiradas, por fin, me quedé dormida.

Cualquiera diría que ante tal sufrimiento es una necedad correr. Es probable que sea una necedad, pero tendrían que estar en todo el proceso para entenderlo. Todo esto no lo vivi sola, estaban Gris, Xó y Ana…nos reímos mucho, sufrimos mucho y lo compartimos todo. Para mi eso es felicidad. No solo corro por mi, por salud o por la dopamina y las endorfinas (que son una maravilla) corro también porque al compartir momentos haces historias, mismas que marcan tu vida.

Fue una carrera padrísima, hubo momentos increíbles con vistas espectaculares de la ciudad, chistosos como correr junto a “Slash”, sufridos como las subidas y emocionantes como ver a Pedro en la calle y ver a Ana cruzar la meta….y todos y cada uno de esos momentos fueron compartidos con gente que quiero y que me quiere, y eso los hace ya parte de mi vida para siempre.

¿Sufres? sí….pero no se compara con lo que se queda en tu corazón, con los momentos divertidos desde que estás bromeando en wapp con tus amigas pensando que vas a terminar la carrera nadando por la lluvia, con los momentos en que arranca y te deseas suerte con toda la sinceridad del mundo, con los momentos en los que no quieres seguir y ves en tus brazos los nombres de gente que quisiera estar en ese momento ahí corriendo, con los momentos en los que escuchando música veo los ojos llenos de vida de mis hijos, con los momentos que vives cuando ves a una amiga cumplir un sueño, con los momentos en los que te abrazas al terminar y con los momentos que vives cuando te metes a tu cama total y absolutamente feliz de haberlo hecho, de cumplir tus metas y hacerlo feliz y con los momentos en que a punto de cerrar los ojos te mandan un mensaje tus amigas felicitándote por haber corrido y tener una voluntad tan fuerte….por los momentos en que te despides de tus compañeras de carrera deséandote que descanses y te repongas pronto sabiendo que seguirán más moementos como éste con ellas.

Yo por eso corro….por esos momentos que no cambiaría por nada del mundo.

Gracias Gris por haberme regalado esta carrera de cumpleaños, fue un festejo más para mi, gracias Xó porque me haces reír tanto que disfruto desde antes las carreras, gracias Ana porque verte cumplir un sueño fue cumplir uno mio. Gracias Pedro por seguirme entrenando  “considerando que corro cuanto y cuando quiero” siempre diciéndome cómo hacerlo y por tenerme paciencia. Gracias papá y mamá por siempre apoyarme en mis objetivos, gracias Daniel y Diego por siempre desearme “que la fuerza me acompañe” y siempre acompañarme con su mirada y gracias a Dios por darme salud, piernas y amigas.

Y gracias porque no llovió.

Screen Shot 2015-03-18 at 5.52.14 PM Ana, Gris, Xó y yo

Screen Shot 2015-03-18 at 5.52.25 PM El barro

Screen Shot 2015-03-18 at 5.52.39 PM Huellas…

Screen Shot 2015-03-18 at 5.54.46 PM Los corrales

Screen Shot 2015-03-18 at 5.56.05 PM El Ángel

Screen Shot 2015-03-18 at 6.19.12 PM Ana, El Ángel y yo

Screen Shot 2015-03-18 at 6.19.49 PM Subiendo al Periférico

Screen Shot 2015-03-17 at 10.30.32 AM Corriendo en mi ciudad de noche

Screen Shot 2015-03-17 at 10.34.16 AM Entrando entre el público y el escenario

Screen Shot 2015-03-18 at 6.19.38 PM La horrible altimetría

Screen Shot 2015-03-18 at 6.17.25 PM El triunfo

Yo también soy rica.

Estaba leyendo una carta que escribió Armando Fuentes Aguirre (Catón) en la que se propone demandar a la revista “Fortune” por no haberlo mencionado dentro de la lista de las personas más ricas del mundo. En esta lista mencionan al sultán de Brunei, los herederos de Sam Walton y Takichiro Mori, la Reina Isabel de Inglaterra, Stavros Niarkos, y los mexicanos Carlos Slim y Emilio Azcárraga. La carta es del 2011, así que no sé si en este momento serían las mismas personas. Y explica Fuentes Aguirre por qué se considera rico. Deberían de leer la carta porque es maravillosa y a mi me hizo pensar mucho, y llegué a la conclusión de que yo…también soy rica.

Tengo vida y empezando por ahí ya estamos de gane…tengo salud y estoy a la mitad de mi existencia con otra vida por delante de mi. Estoy segura que viene lo mejor porque ahora soy más sabia y tengo experiencia, he aprendido y hago las cosas mejor. Los errores me han enseñado mucho así que ha sido una educación gratuita.

Tengo dos hijos maravillosos que me hacen enojar absolutamente todos los días…TODOS…eso quiere decir que están llenos de vida, o, como diría mi mamá, llenos de salud, así que no paran, son muy inquietos y tienen una energía que me deja agotada a las 9 de la noche, hora en la que por supuesto ya soy una bruja porque no puedo más con ellos, y en el último minuto antes de dormir, después de la diaria pelea por lavarse los dientes, sacar su ropa y meterse a la cama, después de gritos y sombrerazos, rezamos en calma, los beso y los abrazo y en un murmullo me dicen “te quiero mucho mamá”.

Tengo dos piernas con las que no solo camino, también corro y un lugar precioso al que trato de ir todos los días para sacar toda la energía acumulada y todo el estrés que anda rondando el cuerpo. Un lugar lleno de árboles por los cuales se cuela el sol en las mañanas y me hace apreciar la belleza de la naturaleza. Corro y sudo…sudo y corro y al mismo tiempo canto. Tengo la música que me acompaña todos los días a correr a mi bosque preferido. Siempre salgo feliz y con la cara llena…así, de esas caras que no te cabe otra expresión más que la de felicidad, no importando el cansancio. Correr me llena de vida y es totalemente gratis.

Tengo amigos que me quieren como soy, con mis alegrías y mis penas, mis distracciones y olvidos….y están siempre ahí, y ellos me tienen a mi, así también como soy y estoy siempre ahí.

Tengo a mis papás vivos, conmigo y reímos juntos, todavía me río de ellos (en este punto creo que me puedo meter en problemas…) pero es que son maravillosos y al permitirme reirme de ellos demuestran su gran sentido del humor. Mi papá me llena de paz con sus distracciones y actitudes extrañas, esto es porque me hace reír muchísimo y me doy cuenta que lo mío es genético, he heredado la dispersión y entonces me quita toda la responsabilidad. Mi mamá hace también cosas muy extrañas y chistosas con las que también me siento en paz….no tenemos remedio. Me siguen haciendo reír y todavía no me hacen llorar. Así que guardo en una cuenta bancaria virtual todos esos momentos para cuando sea necesario sacarlos y recordarlos para afrontar los duros que vengan. Por el momento seguimos en pie y riéndome de ellos (y con ellos).

Tengo una perra maravillosa que cree que soy la mejor persona del mundo. No existe nadie tan importante como yo y se desvive en demostrármelo a cada minuto. Cuando llego a la casa parece que llegó el Papa a México…me hace sentir querida, no, adorada y muy muy importante. No se va a dormir hasta que yo estoy en la cama, se inquieta si ando por todos lados caminando porque me quiere ver ya acostada para poderse subir a la cama para calentarme los pies. Los días que estamos solas los disfrutamos tanto en silencio que hasta nos vemos a los ojos y decimos “ahhhhh que paz tiene por fin la casa”.

Escribo, lo disfruto y tengo algunos lectores. Y cuando alguien se acerca y me dice “cómo me gusta tu blog” provoca una reacción eléctrica en mi cuerpo. No sé cómo explicarlo pero me llena de felicidad. Es una sensación que no puedes comprar con nada. Un día una amiga muy querida que veo muy poco me contó que estaba muy triste pasando por un problema muy fuerte, se había sentado en la banqueta de la calle y no encontraba cómo salir de ahí, de pronto leyó en su celular un post que milagrosamente había escrito sin tener idea de lo que ella estaba pasando y le ayudó mucho. Cuando me lo contó sentí como una corriente me recorrió el cuerpo y me llenó totalmente. Me lo agradecía sin saber que hizo más por mi que lo que pude haber hecho yo por ella.

Tengo trabajo y me mantiene la mente ocupada, bueno…mi mente está siempre ocupada, tendría que decir que me mantiene lejos de estar masticando pensamientos ilógicos y fatalistas como los que se acercan porque falta muy poco para el campamento de mis hijos…mejor me pongo a pensar en el folleto que estoy diseñando o en el post que tengo tantas ganas de escribir.

Tengo una casa con refrigerador y agua, luz y tele, gas y camas, baños y regaderas. Tengo un coche que me lleva a las escuelas de mis hijos y al fútbol, también a la montaña, mi lugar favorito para correr. Me ha llevado a la playa, mi lugar favorito para estar y me lleva con mis amigas a tomarme una cerveza, mi bebida favorita para platicar. Me lleva a casa de la Che, a los desayunos de mis queridas “Sexys con Alzheimer” y a esas cenas de “los últimos miércoles de cada mes” que tanto disfruto.

Tengo un club de lectura que me obliga a leer aunque no tenga tiempo y con el que he obligado a varias a leer aunque no tengan tiempo, en el que somos muy felices todas.

Tengo una memoria privilegiada, nunca me acuerdo de nada. Eso hace que viva sorpresas todos los días, que siempre haya una película nueva (aunque ya la haya visto) y que si alguien me lastima no lo recuerde para siempre. Antes me quejaba por no acordarme de nada, ahora me siento bendecida con mi mala memoria.

Tengo un teléfono celular que más que nada tiene WhatsApp….que me hace reír todos los días con los chats maravillosos a los que pertenezco. Nunca pasa un día sin que alguien me haga reír….NUNCA.

Tengo una vida maravillosa, no sé si la reina de Inglaterra o Carlos Slim disfruten tanto su celular como yo….o correr como yo, o tengan un perro como Tostada. Es probable que tengan mil cosas más que se compran con sus millones….lo que yo tengo ellos no lo podrían comprar. No pienso demandar a la revista “Fortune” como lo piensa hacer Armando Fuentes “Catón” porque entre estas cosas que mencioné arriba, también tengo muy poca disposición a ver lo que hacen los demás o tienen los demás y a buscar pleitos innecesarios….me da exactamente lo mismo. Disfruto mucho lo que tengo yo sin meterme a “metichar” la vida de los demás. No me duele ni me afecta.

Soy rica…soy muy muy rica….pertenezco a esa lista. ¿Y tú? ¿en qué lista estarías?

No puedo trabajar, así que me pongo a escribir…

Desde hoy en la mañana…no…corrijo, desde ayer en la noche tenía ganas de escribir acerca de la necesidad de aprender a estar solo, y no sólo eso, a disfrutarla e incluso respetarla y cuidarla. Pero tenía que dormir porque pasé un fin de semana muy ajetreado y remató con una distancia larga en mi entrenamiento el domingo en la mañana y no pude descansar en todo el día. El viernes Daniel no pudo dormir por varios ataques de miedo debidos a una conversación maldita que tuvo con un niño del club, acerca de unos animatronics (creo haber entendido algo así) y fue una laaaaaarga noche acompañada por llanto, temblorina, ronquidos de Tostada, sudoración por tener al niño abrazado hasta con los dientes y, por qué no, la aparición de Diego diciéndome que no podía dormir a eso de las 2 de la mañana. Total que fue una noche terrible. El sábado decidí ser una madre ejemplar y llevármelos a un museo y a comer antes de que se fueran con su papá, quería pasar el tan famoso “tiempo de calidad” y en la mañana hice una especie de meditación en la que me repetía el mantra “no me voy a enojar, no voy a regañar, no me voy a desesperar”….una y otra y otra vez hasta que se grabara en mis células. Funcionó y pasamos un sábado muy lindo (aunque debo confesar que también fue lindo el momento en el que su papá pasó por ellos). Me encontré un par de películas, me puse a leer un libro increíble y me dormí tarde, no me acordaba que al día siguiente tenía una carrera, tenía que despertarme a las 5:30 de la madrugada y después tenía que correr la distancia larga, pero dormí más o menos bien (aunque poco).

El domingo lo pasé de un lado para otro….literal, primero la carrera de 5 km de mis tan queridos Viveros, no podía faltar. Después correr 13 km más para juntar los 18 que me tocaban. La ventaja fue que la hice con dos amigas que son muy divertidas y la pasamos bien, vueltas por aquí, vueltas por allá y juntamos los kilómetros que nos había pedido (exigido) nuestro entrenador. De ahí fuimos a desayunar, yo comí como si fueran a ejecutarme horas mas tarde y no pudiera volver a comer nunca más, unos chilaquiles con cecina que me supieron a gloria….claro que de ahí quería dormir y dormir pero me fui a bañar, a sacar a Tostada un buen rato y a comer con otra querida amiga. La pasamos muy bien. Cuando regresé saqué de nuevo a Tostada y a los 30 segundos llegaron mis hijos de pasar el domingo con su papá. La casa perdió la paz en esos 30 segundos. Cuando llegan parece que entra un huracán…hasta Tostada me voltea a ver con carita de “se nos acabó el 20” así que tuve que hacer de cenar y tuve que ser la mamá que todos odiamos. Por fin regresó la paz a mi hogar a eso de las 9:30 de la noche. Yo solo quería cenar y dormir. Pero por más que lo intentaba no lograba conciliar el sueño. ¡No lo podía creer! con lo cansada que estaba….hasta que me vino a la mente el cafecito que me tomé en la comida. No entiendo por qué si le pides al mesero un café descafeinado te dan uno con cafeína…y tampoco entiendo por qué yo lo sigo pidiendo sabiendo que les vale gorro ya que no los vas a ir a buscar a las 2 de la mañana para reclamarles (y eso que los he amenazado). A esas horas fue cuando se me ocurrieron varias cosas para escribir. Pero pensé que si me ponía a hacerlo sería todavía más difícil dormirme, “mañana te acuerdas de todo esto, ¡¡duérmete ya!!!” y nada….

A las 5:15 de la mañana me rendí. Me puse a leer un poco hasta que por fin sonó el despertador, el que apagué con toda calma perfectamente despierta a diferencia de un día común en el que pongo el “snooze” como 15 veces…

Hoy muy temprano llevé a mis hijos a la escuela. No fui a correr porque tengo mucho trabajo así que decidí desayunar y empezar mi proceso creativo de diseño. Tengo que hacer un par de logotipos, un personaje ilustrado y unos bocetos de unos folletos…..pero no puedo de sueño. Nomás no me puedo concentrar. Llevo tres horas tratando de decidir qué hacer, porque quería escribir pero no quería desperdiciar mi poca concentración en desarrollar el tema este de la necesidad de aprender a estar solos. Pero no hago ni una cosa ni la otra. Llevo horas frente a la pantalla de mi computadora y ni escribo ni diseño. Siento los ojos arenosos de sueño y de pronto me descubro viendo el monitor como si fuera el infinito, con la mirada perdida. Me rehuso a escribir pero no puedo diseñar. Tengo que trabajar y no puedo darme el lujo de escribir….total que ni una cosa ni la otra. Hasta que hace como 15 minutos decidí desperdiciar totalmente mi tiempo. Sí sí….decidí tirarlo y escribir absolutamente de nada. Así no tengo que concentrarme y no desperdicio el poco cerebro que tengo en este momento en uso. Este podría ser el post más inútil sobre la faz de la tierra. No es acerca de nada, absolutamente de nada. No tiene ningún mensaje, moraleja, anécdota….nada. Solo quiero pasar el tiempo sin que implique ver la pantalla como viendo ‘padentro sin sentir culpa de no estar haciendo nada, por lo menos estoy escribiendo….No sé qué voy a hacer, dentro de hora y media tengo que pasar por mis hijos y entonces estaré totalmente arrepentida por no haber aprovechado mi poco tiempo que tengo al día para trabajar. Y luego ya me veo con la entrega encima para la presentación de los diseños y acordándome que me puse a escribir acerca de absolutamente nada. Pero no logro encontrar la entrada de mi proceso creativo. Aquí me tienen perdiendo el tiempo tecleando palabras y quizá haciéndoselos perder a ustedes. Aunque tengo la esperanza que algunos hayan decidido dejar de leer hace algunos párrafos al darse cuenta que este post no vale absolutamente la pena.

Alguna vez le dije a mi mamá que perder el tiempo también es muy valioso (es que  tiene una obsesión con aprovechar cada minuto de su vida haciendo algo útil) y en este momento estoy haciendo eso…justo….perdiendo el tiempo haciendo algo totalmente inútil. Tengo la esperanza que al terminar este post (tan inútil) pueda encontrar al fin la entrada de mi proceso creativo, quiero pensar que puse a trabajar otras partes de mi cerebro que están en coma….en estado vegetativo…. ¡Estoy totalmente perdida! se me cierran los ojos y no puedo tomar una decisión…dormir un rato para poder diseñar después….o seguir intentándolo. Lo peor es que ya ha pasado tanto tiempo que creo que ya no voy a poder hacer ninguna de las dos cosas….ya no me puedo dormir y no voy a poder hacer nada de los diseños pendientes.

Quizá debí de haber escrito sobre lo que originalmente quería, pero es que ni para eso me da….y no quiero hacer cualquier cochinada (como ésta) y prefiero guardar el tema para cuando tenga más conciencia acerca de lo que estoy diciendo.

En mi intento de concentrarme ya me tomé un café, me comí unos chocolates, fui a la cocina a ver qué más encontraba para comer, parecía la llorona deambulando y abrí como 3 veces el refrigerador sin encontrar nada. Lo que me hace pensar que es urgente ir al súper….no hay nada para comer y eso aumenta mis tareas para dentro de unos 20 minutos.

Creo que me voy a ir a dormir una media hora, luego me voy a volver a bañar, luego voy a ir por Diego a la escuela, me lo llevo al súper (pobre) recojo a Daniel, comemos algo que encontremos en algún recóndito cajón del refrigerador y mientras hacen la tarea trato de encontrar la entrada al proceso creativo que por ahora está cerrada.

¡Una disculpa a este post tan pero tan inútil! pero a veces cuando escribo arranco la mente….cosa que debo confesar que no ha sucedido.

El éxito de Christian Grey

Fui a ver la película “50 sombras de Grey”. Tengo que decir que no leí el libro, no fue una cuestión moralista ni religiosa, la verdad es que cuando fue el pleno apogeo de esta novela, yo andaba en otros rollos, y cuando por fin llegó a mis manos fue porque una amiga me dijo “¡¿NO HAS LEIDO EL LIBRO DE GREY?!” (las mayúsculas son para denotar el tono de incredulidad e impaciencia al hacer la tan repetida pregunta, porque no fue la única que me la hizo) y al decirle que no y que no lo tenía, me lo prestó inmediatamente.

Les juro que lo intenté, tres veces. Siempre llegaba cerca de la página 60….y me daba flojera seguir, no me enganchaba y me seguía con algún otro libro que quería leer. Confieso que en esos momentos la Kabbalah era más lo mio, así que cuando trataba de regresar a ver qué había pasado en entre Anastasia y Christian, me daba flojera. Otras amigas me insistían en que llegando a la página 80 o cerca de la 100, se pondría tan bueno que no lo podría soltar. Mi problema de memoria me hacía tener que volver a empezar porque ya no me acordaba bien de lo que había pasado. Hasta que la amiga que me lo prestó me dijo que lo tenía que devolver porque a ella también se lo habían prestado. Se lo regresé y terminó mi aventura con Christian Grey y sus 50 sombras (todavía no entiendo cuáles sombras).

Siguió la vida…todos continuamos en la rutina y las mujeres enamoradas del guapo magnate reanudaron su vida como la conocían antes de Christian Grey. En algunas ocasiones escuchaba comentarios acerca de lo maravilloso del libro y me daba lo mismo. Llegué a pensar que tendría que leerlo para poder tener una opinión, pero mi curiosidad nunca llegó al grado de ir a la libreria a comprar el libro maravilla que vendio más de 90 millones de copias alrededor del mundo.

Hace poco empezó la campaña mediática del estreno de la película y regresaron las enamoradas a fantasear acerca del Sr. Grey, a mi seguía dándome igual la historia, el libro, el actor que lo interpretaría….totalmente indiferente. Pero me impresionó la cantidad de artículos acerca de la historia. Unos a favor, otros en contra, da igual, cada quien su opinión ¡y muy sus gustos! pero lo que más me impactó fue la cantidad de posts compartidos en facebook. Críticas, análisis, resúmenes, opiniones, videos, cortos, parodias…todo era acerca de la película del famoso Christian Grey. Yo conocía más o menos la historia por lo que me habían contado. Un hombre guapísimo, de personalidad arrolladora, millonario y soltero (por supuesto) que busca conquistar a una chava medio regular, no muy agraciada,  inteligente (supuestamente) que se enamora perdidamente (cómo no) del guapo magnate. La verdad es que podría ser cualquier telenovela. El éxito (dicen) está basado en que a la mujercita esta la somete el galán…la conquista pero la “obliga” a ser su esclava sexual (según tengo entendido) y en el libro describen todo tipo de actos sadomasoquitas que tenía a todas las lectoras (y supongo que lectores también) leyendo sin poderlo soltar.  Dicen que era como abrirles los ojos a un mundo de placer desconocido.

Hace unos días, en mi club de lectura, me contaron un poco más acerca del libro y me hablaron del dichoso “contrato” que tiene que firmar Anastasia…me lo leyeron y se me caía el pelo de pensar en que alguien pudiera aceptar eso…me estorbaba muchísimo la palabra “sumisa”. No voy a entrar en debates acerca del sadomasoquismo, yo respeto todas las creencias, gustos y  opiniones. Pero la purititia palabrita “sumisa” me impresionaba. Hablando acerca del “contrato de sumisión” salió a relucir la famosa Epístola de Melchor Ocampo, esa que se firma (o firmaba, no lo sé) al casarte por el civil. Las empezamos a comparar y casi todas confesaron que en todo caso era mucho más justo el contrato de Christian Grey porque al menos estabas cuidada, protegida y atendida….ahí empezó a rondarme una idea en la cabeza.

Fui con unas muy queridas y sobre todo muy divertidas amigas a ver la película. Ni me asustaba ni me moría de ganas. Simplemente el plan de salir con ellas y tomarme una cerveza después, me parecía de lo más atractivo.

Nos quedamos de ver en el cine. La Che pasó por casi todas menos por mi. Así que cuando llegué me las encontré sentadas alrededor de una mesa hablando con un mesero. Ya empezaba la fiesta, parecía antro. Ordenaban bebidas y comida para pasar a ver la pelícual (según yo con palomitas es suficiente, pero al parecer ahora puedes cenar y beber muy rico, era una sala Platinum no sé qué…) y después de pedir todas lo que queríamos, la Jaiba Mordelona le preguntó a la Che que dónde estaban nuestros asientos, —en la fila G— contestó….—por supuesto—dijo la Jaiba —¿qué mejor lugar?, el “lugar” G, oiga joven y ¿me pueden dar una mantita?, la voy a necesitar…—dijo la Jaiba…

Desde ese momento empecé a reír. Al pobre mesero lo traían asoleado, pero al entrar a la sala yo iba junto al él, me soprendió ver tantas parejas, los asientos estaban acomodados de dos en dos, y en casi todos había un hombre y una mujer (el parentesco lo “deghconoghco”) pero pensé que habría puras mujeres. Al ver tanta pareja le comenté al mesero/chavo del cine que estaba sorpredida de la audiencia, —por eso no podemos dar mantitas, están restringidas, no sabe las que hemos pasado…— me daba risa solo pensar en los pobres empleados sudando tratando de “refrescar el ambiente”.

Llegamos a nuestro lugar y la Jaiba pidió la mantita, cuando le expliqué que no se podía debido a que las habían “suspendido temporalmente” una de mis amigas le dijo “joven, somos puras mujeres, nos vamos a portar bien” a lo que el chavo sonrió pero dio un definitivo NO.

Empezó la película…leeeeenta lenta lenta como la cuaresma. No entedía a qué se debía el éxito de la historia. Pero al final creo haber entendido qué es lo que sucede (repito, sin haber leído el libro).

Es una cenicienta moderna, con la peculiaridad de que el guapo, millonario, inteligente y extraño príncipe gusta de “nalguear” a la pobre, inocente, casi fea muchacha que se siente con mucha suerte de ser la elegida para pasar una noche de “golpiza” en la casa del magnate.

Bueno, con “nalguear” me quedo algo corta. Lo que pasa es que en la película es lo más grave que ocurre. Dicen que en el libro son mucho más explícitas las escenas de “amor maltratado” y que no puedes parar de leer.

Hay quienes dicen que es un muy mal ejemplo para las chavitas porque se les da a entender que para conseguir un hombre así tienes que dejarte maltratar, o que por amor debes dejar que hagan lo que quieran. Yo no estoy muy de acuerdo con eso. Pero sería un debate eterno. Yo creo que se enseña con el ejemplo, con la comunicación y si la tienen con sus hijos o hijas (como diría Fox) se les puede explicar que es decisión de cada quién qué permite y qué no…no me parece que una película o un libro determine su vida. Además….tendría que aparecer un Christian Grey en la vida de las chavitas para preocuparse, porque un chavo de la Prepa 8 dudo mucho que tenga las mismas posibilidades….

Bueno, al tema que yo quiero entrar es este, el de una escena en especial que llamó mucho mi atención. Al comentarla con mi querida Casual Chic (este es una especie de paréntesis para explicar por qué toco este tema) me dijo que tenía que expresarlo (en este blog) en primera persona, no haciendo conclusiones y menos generalizando… Yo honestamente tengo mi teoría.

A ver quién se identifica conmigo:

Hay una escena en la cual Anastasia está frente al galán irresistible y él, de manera por supuesto dramática, le dice que se aleje….que él no es hombre para ella….”AHI ESTÁ” pensé inmediatamente….ese es el problema de la pobre de Anastasia…le dieron un reto, y el guapísimo caballero le hace creer que está pensando en su bien, eso podría hacer pensar “me quiere y no me quiere lastimar…..ayyyyy pero qué lindo, y yo…tan fea tan poca cosa….me ha elegido a mi….no no, tengo que demostrarle que sí soy mujer para él” y cae redondita….o redomada, como diría mi papá.

A partir de ahí aguanta una serie de conflictos personales porque él quiere que firme el contrato de sumisión y obediencia y ella no se decide, a lo largo de la película pasan los minutos y no lo firma y él le pregunta, y casi casi la quiere dejar, pero mejor no, la trata de convencer, pero mejor la quiere dejar, pero mejor la trata de convencer….ESA ES LA TRAMA DE LA MALDITA PELICULA que dura horas con este drama….ya al final me daba igual si le daba nalgadas o no….¡¡¡me daba una desesperación!!! FIRMA EL MALDITO CONTRATO Y NOS VAMOS TODOS DE AQUI tenía ganas de gritarle.

Las escenas de sexo son como de cualquier otra película. No sé si las personas que leyeron el libro quedaron muy insatisfechas con esto, pero..¿qué esperaban? tendría que ser una película porno y nadie se atrevería a ir a verla.

Al final me pareció de lo más insulso. La típica historia, en la que además no hay final, ni feliz ni triste….se cierra un maldito elevador y no queda nada claro. Por supuesto esperando una secuela que no pienso ir a ver…si ya la primera, que debería de ser la buena, fue tan aburrida, la segunda sería un error de juicio tremendo.

Bueno, volviendo al tema de análisis. Para mi la razón por la cual la pobre cenicienta aguanta maltrato sin razón aparente (porque la teoría de otras personas es que lo disfruta) es porque se encapricha con un hombre que le “echa un lazo” pero al final la provoca diciéndole que no es para ella….que la va a lastimar….que se aleje porque la va a hacer sufrir. ¿Pero en qué momento de la hisotria de la humanidad eso ha funcionado? bueno, ni en los niños de 2 años…..dale a una mujer un reto con un hombre y me dices qué decide hacer….aunque eso implique tener que aguantar las de Caín al ser abusada emocionalmente, nalgueada e ignorada por momentos. Ahhhh pero es mio y me hizo el favor de escogerme a mi, con todas las mujeres perfectas que podría conseguir (si casi puedo leer su mente)…si hasta me acordé de muchas canciones que hablan de esto….qué tal una que cantaba Rocío Durcal, no me acuerdo del título, pero en algún momento decía “seré la gata, bajo la lluvia, y maullaré por ti”…no bueno…y tantas y tantas mujeres que la han cantado por años sin ser criticadas ni analizadas, pero es más o menos lo mismo, y si nos vamos a nuestra cultura musical seguramente encontraremos miles de canciones que le quedaría muy bien a Anastasia. Este tema de la poca valía en la mujer no es ni nuevo ni exlcusivo del maravilloso Christian Grey.

Esa es mi teoría….una mujer que se valora muy poco y cae en las garras de un hombre que le presenta un reto, y ella lo toma porque “yo…lo voy a cambiar, de mi…se va a enamorar”.

Para mi el éxito del libro y de la película ha sido la maravilosa campaña mediática del típico “de boca en boca”, la crítica, la cantidad de artículos compartidos.  La historia me parece de lo más común y contada ya mil veces. Pero la controversia es la madre del éxito….o al menos, en este caso, eso pienso yo.

Con el corazón roto

Hace unos días leí un artículo acerca de los “corazones rotos”, me acordé de cuando yo lo tenía. Y justo preguntaba qué hacer cuando tienes un corazón roto y cómo te sientes, y sí….me acordé de esa sensación tan desoladora.

Todos hemos pasado por ese sentimiento en el que creemos que de un  momento a otro vamos a dejar de respirar, o incluso lo deseamos…y no sucede, sigues viviendo con esa sensación de vacío en el cuerpo, de tener un hueco en el pecho.
O no paras de llorar o te sientes como adormecido porque ya no sabes qué está pasando y no puedes llorar más. O no paras de comer o no puedes meterte comida en la boca porque no hay manera de tragarla. No sabes si estás arrastrando los pies o de verdad alguien te está haciendo el favor de cargarte porque no sabes cómo es que acabas de salir del súper, con toda la comida empacada en las bolsas en la cajuela y de verdad no te acuerdas ni cómo lo lograste. No sabes cómo es que vas manejando y siguiendo los semáforos porque vas en “automático”.

No estoy escribiendo esto para hacer un drama o una “oda a la tristeza”…esa ya la hizo Neruda de manera monumental. Mi intención es mandar algo de ánimo a los que ahora están pasando por esos momentos tan tristes en su vida.

Todo lo que acabo de describir lo viví yo…todo, el vacío, no comía, arrastraba los pies y sí llegué a pensar que había pagado la comida que alguien más había metido en mi carrito del súper. Mis hijos me hablaban y contestaba en automático “¿ahhh si? ” porque de esa manera me aseguraba que, una de dos, o me lo volvieran a decir para tratar de ahora sí poner atención, o lo dejaran pasar creyendo que de hecho, ya tenía la información necesaria. Mis pobres hijos sobrevivieron a mi tristeza y mal humor de una manera increíble. Lo que más me preocupaba eran ellos, sin embargo, aunque traté siempre de que todo siguiera el curso normal de su vida, estoy segura que por momentos fui una “mamá zombie”.

Pero hubo un momento muy especial, creo que fue cuando decidí salir…un momento muy triste. No sé cómo, pero de pronto me encontraba sentada en el piso de mi baño sin poder parar de llorar, tenía la presión de salir para ir a recoger a mis hijos de la escuela pero no me podía levantar. Y tampoco dejaba de llorar….fue un momento en el que me dio mucho miedo “¿y si nunca puedo dejar de llorar? ¿qué voy a hacer? ¿me voy a quedar aquí para siempre?….” Todo eso me pregunté en esos momentos….y la respuesta fue “NO”. De milagro me había metido el teléfono, como pude le marqué a mi querida Casual Chic…”no puedo, no puedo”, me empezó a decir muchas cosas que me hicieron poco a poco dejar de llorar, a recobrar la fuerza en la piernas para levantarme y a decidir salir del baño. No sé por qué estaba ahí, no había nadie en mi casa, ¿de quién me estaría escondiendo?….no lo sé. Pero salí, fui por mis hijos y seguí mi vida.

El artículo que leí hacía la pregunta “¿qué hiciste cuando te rompieron el corazón?” yo puedo contestar “pedí ayuda a mis amigas”. No hubo nada que me dijeran que hiciera a lo que yo me negara. Fueron espectaculares y creativas, unas me hacían reír, otras llorar más, otras me sacaron a pasear como perrito y otras se las ingeniaron para llevarme a lugares de lo más extraños y ortodoxos (no olvido cuando la Che me llevó a ese Temazcal en el que yo pensé que me iba a morir y escuché claramente cómo la Vírgen me hablaba…me les iba de un momento a otro).

Me puse a correr, me compré unos tenis bien bonitos y fui a escupir los pulmones porque nunca lo había hecho antes.

Me puse a leer cuanto libro llegaba a mis manos y me puse a escribir.

Me metí a clases de Kabbalah (debo decir que estas me ayudaron muchísmo, todo empezó a cobrar sentido).

Me recuperé poco a poco. Y no  volví a ser la que era antes, no, me convertí en una mejor versión.

Descubrí que había muchas cosas que me gustaba hacer que nunca hubiera probado de no haber estado en ese “hoyo negro” del que creí que no podría salir.

El universo tiene tantas cosas para ti, que parece imposible llegar a creer que tu vida se acaba cuando termina una historia con una persona. Pero sí lo crees.

Así que a todos los que están en este momento pasando por un hoyo negro, les quiero decir que todo mejora, todo se supera, todo pasa. Los que somos sobrevivientes lo sabemos bien, sales de ahí, continúa tu vida e incluso mejora, solo tienes que saber que sí lo logras.  Habrá un momento en el que tengan que tomar una decisión, el mío fue en el piso del baño….

Hay una persona en especial que sé que la está pasando muy mal, quisiera hacer algo espectacular para ayudar, para que salga antes, para hacerla sentir bien, para que me crea que de verdad todo mejora. Pero toma tiempo….hay que tener paciencia y mucho coraje y valentía. Es difícil pero cuando lo logras, sientes que puedes conquistar el mundo. Te sientes fuerte y sientes que si te vuelves a caer, de seguro te vas a levantar de nuevo.

Ahora no puedo creer lo fuerte que soy, lo mucho que me divierto, y lo feliz que me siento. Ese momento en el baño no lo olvido porque fue decisivo, no quiero volver a sentir ese miedo, pero ahora sé que si lo vuelvo a sentir, también lo voy a volver a superar.

Te prometo que todo va a estar bien…ANIMO…eres más fuerte de lo que crees.

Una carrera con final de película….

Así es….un final de película, pero no podría decir la categoría del filme….drama, comedia, terror, suspenso….

Una carrera preciosa, el Medio Maratón del Puerto de Veracruz. Le traía ganas desde hace dos años cuando Pedro se iba con todo su equipo a correrla y me platicó acerca de ella, pero no estaba entrenada para correr medio maratón, apenas corría carreras de 10 km, “algún día” me dijo Pedro, pero yo lo veía lejano y difícil.

Hace un año decidí hacerla, empecé a entrenar y tenía algunas complicaciones económicas. Le había prometido a mi querida Gris que la haríamos juntas y que nos iríamos a Veracruz las dos, lo necesitábamos, sería un viaje catártico….fue muy estresante para mi ya que tenía un viaje muy cercano con mis hijos y las implicaciones económicas no estaban fáciles de resolver, y cuando no sabía cómo acomodarlo todo, un mes antes me lesioné y tuve que dejar de entrenar, decidí disfrutar mis vacaciones con mis hijos y no pensar más. Gris se fue sola….a su viaje catártico, me sentí triste por eso.

Este año decidimos hacerlo Rosy, Xó, Gris y yo….pero la época para entrenar es de verdad complicada, ya que es en enero, tienes que pasar noviembre y diciembre entrenando duro. Posadas, cenas navideñas, comidas…bebidas…desayunos… y por supuesto vacaciones. Las cosas no se veían cómodas para ponerse a entrenar para medio maratón. Pero nos comprometimos a hacerlo. Un mes y medio antes ya me andaba yo rajando, les dije que tenía que pagar las vacaciones con mis hijos y que además quería hacer una fiesta de mi cumpleaños, que no tenía dinero y que mejor lo pasábamos para otra mejor ocasión, pero no me dejaron, y yo, como dice la Jaiba Mordelona, NUNCA ME RAJO. “OK, vamos a Veracruz” les dije sin poderlo creer…y como pude empecé el entrenamiento, no podía hacerlo todo ya que salí de viaje y cuidé 4 perros y dos hijos durante 15 días sin muchacha…eso complicaba el asunto. En Acapulco tuve que hacer varias distancias y casi me muero con el calorón, la playa y el asfalto, yo pensaba en Veracruz y quería llorar…pero aunque no  muy constante, estuve entrenando.

Llegó el momento, el viaje, Rosy no pudo ir. Ya en el aeropuerto empezó lo que Gris le llamó “la aventura”. La encontré a las 7 de la mañana esperándonos con una actitud increíble, yo llevaba los ojos casi pegados y ella parecía que iba a bailar….Xó y yo nos moríamos de risa. Pero tenía razón, todo era una aventura.

El día anterior a la carrera hicimos tooooodo lo que no se debe de hacer. Desayunamos como huérfanas que nunca han comido, caminamos horas y horas en chancla “pata de gallo” que a mi a veces me lastima los pies (pero eso si, se veía linda). Vimos sol y nos pusimos shorts y playerita mona, lente oscuro y fuimos a conocer el puerto….un frío del diablo, pero nosotros sin perder el estilo. Antes muertas que sencillas. Gris quería ver el mar y la llevamos al mar, con tremenda caguama sentadas en las sillitas de plástico blanco mientras nos coqueteaba un fortachón con tatuajes que juraba que nos traía muertas. Nos reimos horas del galán de pacotilla que tenía cuadritos en la panza. Luego nos fuimos a seguir caminando y decidimos, por qué no, tomar otra cervecita frente a la catedral…y pedir algo “para picar” Comimos tanto que tuvimos que ir a la farmacia a comprar un Onotón porque teníamos que ir a la cena de carbohidratos en la que nos iban a entregar los paquetes de la carrera (el número, chip, playera y demás cositas que traen los tradicionales kits). Nos habían hecho favor unos amigos de ellas de recogerlos, así que no podíamos faltar a la cenita que no sabíamos en dónde la íbamos a meter, casi no nos cabía el aire que respirábamos. Ya en la cena, yo veía a la gente comer y casi me daban ganas de vomitar. La pedimos para llevar, nos dieron los paquetes y salimos hacia el hotel. Nos habíamos levantado muy temprano y habíamos danzado, comido y bebido todo el día. Llegamos a comentar “¿y si no corrremos mañana?” con ganas de que alguna se animara y dijera “no, mejor no corremos” pero ninguna se atrevió.

Más tarde, en el cuarto del hotel, tratamos de comer algo de la cena. A duras penas nos entró a Xó y a mi algo de pasta y atún. Gris cayó dormida porque no podía más.

En la mañana sonó el despertador a las 4….no son horas, de verdad, no lo puedes creer, te preguntas “qué estoy haciendo” casi cada 30 segundos con el pelo parado, los ojos pegados y la voz dormida en el cerebro. Pero nos bañamos y salimos hacia la carrera. El hotel nos tenía preparadas en el lobby unas canastas con fruta y nos llevaron en camiones hacia la salida.

Hacía mucho frío, pero se podía soportar. Calentamos, tomamos las tradicionales “selfies” que ama la Gris, nos reímos y admiramos el paisaje. Qué cosa tan bonita, todo estaba oscuro pero empezaba a salir el sol. Un lugar privilegiado para correr, a lado del mar con el amanecer de frente. Me empecé a animar y dejé de cuestionarme qué diablos estaba yo haciendo.

Me había encontrado a Javier, amigo corredor, y me dijo que tenía pensado hacer menos de 2 horas 20 minutos..correría primero a un promedio de 6:40 minutos por km y al final trataría de acelerar a 6:30 para tratar de llegar a las 2 horas 17 mn. Yo nunca he corrido por tiempo, me pone nerviosa eso de andar calculando la velocidad y cansarme y quemar mis energías antes. Yo siempre corro a paso cómodo en el que pueda llegar viva a la meta, sin gatear y con algo de dignidad….Y empecé a correr de ese modo, cómoda…feliz, oyendo música.

La verdad es que es una carrera preciosa, toda la ruta vas viendo el mar, al principio ves el amanecer, luego das vuelta, regresas y ya te toca el sol del lado derecho, bajito y se refleja en el mar. Yo que soy una cursi redomada, voy disfrutándolo todo, me distraigo mucho, en los tennis de el de adelante de mi, los shorts que le quedan muy mal a la chava que jura que es sexy, en el niño que regala chocolates y yo quiero uno….en la música, las casas, las personas que echan porras….no sé si es mi dispersión o mi gusto por observar, pero nunca veo la velocidad a la que voy. Lo que si veo es cuánto llevo recorrido.

En estos días me he dado cuenta que soy un tipo de corredora “conchuda” no me gusta esforzarme más allá, quizá sería más veloz, pero me da flojera, busco evitar la fatiga y estoy segura que inconscientemente siento algo de miedo a no poder terminar si me “quemo” a medio camino. Estoy entre tratar de mejorar mi velocidad o quedarme con mi conchudez y seguir disfrutando el camino.

No hay subidas ni bajadas, es un terreno plano, pasas por el malecón, por donde están los barcos cargueros, por el famoso restaurante La Parroquia (y quieres matar por algo de comer) y todo el tiempo hay gente en la calle dándote ánimo….porras, caras amables, mucha hidratación, y corredores veloces y lentos. Todo eso me distrae así que no voy pensando mucho en la velocidad, más bien en la resistencia.

Contrario a lo que yo pensaba (y seguro Pedro también) iba bien entrenada. En ningún momento me sentí agotada o con dudas de si podría terminar. No me sentí débil ni cansada. Los primeros dos kilómetros sentí un dolor rmuy fuerte en la parte delantera de la pierna baja, lo que comúnmente le llamamos “la espinilla” (tibial anterior)…mucho dolor, pensé “así no puedo correr, más vale que se me quite pronto porque no vine hasta acá para no terminar”….y me distraje con la música y el paisaje. En ese momento de dolor, pasé por donde el sol me quedaba del lado derecho y se reflejaba en el mar….y apareció una canción que se llama “Good life” me inspiró mucho, me ayudó a pensar positivo y a seguir corriendo pese al dolor. Tenía la sensación de que se me quitaría y así fue. Y me di cuenta de que sí….tengo una buena vida…

Cuando vi que estaba pasando por los 16 kilómetros y me sentía cansada pero fuerte, me acordé de Javier y su plan para hacer menos de 2 horas 20 mn….vi el nombre de mis hijos que me había escrito en el brazo para inspirarme y aceleré el paso, mi pronóstico era llevármela con mucha calma para hacer unas 2 horas 25 mn….pero con el tiempo que llevaba hasta ese momento y la fuerza que sentía, aceleré un poco el paso, sentía curiosidad más que ganas…

Por ahí del kilómetro 20 me encontré a Javier, me dio muchísimo gusto y le dije que me sentía cansada, sentía que, aunque llegaría viva a la meta, no lo haría en mejor tiempo, pero un tipazo el Javi, me empezó a echar porras, corrimos juntos ese tramo y de pronto me dijo “Diana, ahora que entres al estadio, te sueltas”….por un lado pensé “¿cuál estadio?”, luego pensé “¿me suelto?”….y vi la entrada a lo que parecía ser “el estadio”, y vi de lejos lo que parecía ser la meta….ese arco que casi siempre parece rodeado de un halo de luz divina, que lo acaban de bajar del cielo para que puedas poner fin a todo tu sufriemiento…como corredor, lo que mas ansías es ver el arco que dice “META” así que como lo ví a unos 100 metros y Javier me dijo “piensa que es un intervalo”, aceleré, corrí como si me viniera persiguiendo el diablo (o Pedro) y me sentía como en el final de la película en la cual la chava que ha sufrido lo indecible para llegar a esa carrera, entra de manera triunfal cual campeona olímpica y el público aplaude de pie con lágrimas en los ojos y la piel “chinita” de la emoción por ver a la guapa (por supuesto) corredora dejar la vida en el tartán y cruzar la meta con los dientes de fuera….cuando todo esto ocurría (mi final de película en la mente) vi la meta de frente, “ya casi llegas, ¡¡¡acelera!!!” pensé….y aceleré al grado que vi mi imagen en cámara lenta, sentía cómo se me movían los pómulos y los ojos casi se salían….mi final de película…de pronto…veo pasar la meta del lado izquiero, si si….mi película era de Mr. Bean…resulta que para llegar a la meta había que rodear todo el estadio, no estaba a la entrada, como yo creía…entonces mi intervalo de 100 metros se convirtió en un intervalo de 500, casi me muero (literal) entre la decepción de no terminar en ese instante, el cansancio de haber acelerado como si no hubiera un mañana llevando a cuestas 20.5 km y la tristeza de no tener mi final de película con el público aclamando, decidí que no podía frenar, no podía bajar la velocidad, quería mi desenlace histórico (aunque de verdad nadie te está viendo y a nadie le interesa) pero pensé “ahhhh nooooo, ahora lo termino como si fuera la mujer más veloz sobre la faz de la Tierra” y seguí ese paso desencajante. Las piernas me respondieron, el corazón a todo, era la cabeza la que sentía que se me salia de su lugar y los dientes caían uno por uno….por fin llegué, al cruzar levanté los brazos y le di gracias a Dios de que había terminado, para variar lloré….en eso vi llegar a Javier, pobre, lo abracé llorando (entre risa y emoción), no podía creer mi paso en el último kilómetro. Fotos por aquí, fotos por allá y por fin vi a mis queridas Gris y Xó, les conté a todos mi experiencia con la maldita ilusión de la meta que estas a punto de cruzar y no, y se morían de risa, vimos el tiempo en mi reloj y en efecto, el kilómetro más rápido de toda la carrera fue el 21.

Saliendo de ahí nos fuimos a desayunar a La Parroquia, una cosa espectacular….la mesa tenía tantos platillos como hambre nosotras, pero no pudimos con todo, lo mejor fue el café “lechero” probamos por supuesto las famosas “bombas” (conchas con frijoles) y le entramos sin piedad a las “picadas” con chorizo o chicharrón. Cuando el ambiente empezaba a decaer, decidimos irnos a descansar al hotel, para continuar con la comedera más tarde.

Tengo que decir que fue una experiencia increíble. EL viaje, Veracruz es lindo, el clima nos ayudó mucho porque estaba despejado y soleado pero el viento muy frío nos ayudaba a no sofocarnos. Aunque el entrenamiento es difícil en el mes de diciembre, y para variar me quejé de este hecho, valió 100 por ciento la pena. No es solamente la carrera, es todo. El camino, la llegada, la comida, las cervezas en la playa, las picadas, la bomba con frijoles, el lechero. Reír de la experiencia, correr con amigos, la gente de Veracruz , las porras el compañerismo, el ambiente.

Tuve un final de película, aunque sé que soy la versión femenina y mexicana de Mr. Bean, fue emocionante, de no haber estado bien entrenada no me hubiera sido posible dejar los dientes en la pista, porque no hay manera de correr a esa velocidad en el final del kilómetro 20 (claro, pensando que te faltan 50 metros, no 500).

Tengo que agradecerles a Xó y a Gris que me convencieron de ir a Veracruz, a Pedro por entrenarme, no soy una persona fácil porque siempre estoy reclamando, agradezco a mis hijos que  me dicen “ve y gana mamá, la fuerza está contigo” (se creen caballeros Jedis)  y a mis papás que siempre están ahí para apoyarme y ayudarme.

Seguiré mientras pueda para tener más finales emocionantes, cómicos, pero divertidos. Si alguien hubiera visto la expresión de mi cara al ver pasar la meta del lado izquierdo y no poderla cruzar, se reiría el resto de su vida….

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Terminé de leer y no supe qué hacer….

Hace unos minutos terminé de leer un libro encantador. Me acompañó las últimas tres semanas de mi vida. De seiscientas y pico de páginas, no lo puedo saber con exactitud porque lo leí en un kindle, así que iba viendo el porcentaje que llavaba leído, mis amigas del club de lectura se quejaron en un principio porque al comprar el libro vieron que era un mamotreto odioso y difícil para las vacaciones “¡Diana! ¡tiene más de seiscientas páginas!” me dijeron algunas…

Pero son todas muy dedicadas y pese a lo difícil que se veía la misión de leer semejante novelón, decidieron aceptarla.

Qué libro más bonito, más intersante, más bien escrito….”El tiempo entre costuras” de María Dueñas. Un libro que me acompañó en mi vacaciones, pero también en mi trabajo, en mi vida cotidiana, en mis días de mamá, de cuidadora de perros, de esclava de mis hijos, de chofer, de recamarera, cocinera, de hija, de amiga….en mi vida en general. En mis días y parte de mis noches.

Se me pasaron los días y leía en cuanto tenía 5 minutos…o 10 o 15….lo que pudiera. Recuerdo en Acapulco estar tirada en un camastro viendo hacia el mar leyendo, esperando que mis hijos no se ahogaran mientras nadaban con Toni, el salvavidas, porque yo tenía que saber qué estaba pasando en Tánger, o en Tetuán, con Sira Quiroga y la matutera…qué diablos estaba haciendo tratando de vender unas armas a unos desconocidos….y así, en la calma de la playa y el sonido relajante de las olas, yo estaba de lo más asustada porque Sira caminaba por las calles cargada de armamento….Dios mio, si la encontraban sería su fin….

Regresamos de Acapulco y tuve que ponerme a trabajar, dicen que cuando  te dedicas a algo que harías sin que te pagaran, eres feliz. Y sí, amo a los perros y tenía que cuidar a 4 (incluyendo a Tostada), sin muchacha que me ayudara (tuve a bien darle vacaciones, las necesitaba) y dos niños deprimidos por haber regresado a su triste realidad de su casa, su televisión, el club, el futbol..nada les parece a los niños de ahora, se te acercan y te dicen “estoy aburrido” a las 8 de la mañana, como si fuera una la encargada del departamento de recreación y juegos…como si tuviera una el cerebro cargado de ideas para soltarlas así como así en el momento en que no encuentren qué hacer, “pues abúrrete un rato y luego decides qué hacer”….los niños de hoy no saben cómo aburrirse placenteramente. Y así, encargada de 4 perros, de una casa disfuncional durante las vacaciones y de 2 niños aburridos, siempre encontré el tiempo para leer, a ratos dejaba a mis hijos en el club, me sentaba en la terraza  rodeada de animales y dejaba que la casa se cayera a pedazos mientras vivía con Sira Quiroga la decepción de la traición, me enojaba, me daba tristeza, sentía nervios porque estaba en problemas serios y quería avanzar en el libro para saber exactamente qué iba a hacer con la situación tan complicada, con la España en guerra…con los alemanes rondándola, tan peligrosos….

Pasaron los días y seguía yo leyendo, tuve que hacer ciertas pausas. Para que los Reyes Magos pudieran cumplir la misión de traer los regalos tuve que salir corriendo como Sira en Tetúan cargada de armas amarradas al cuerpo, casi se me pasa el detalle de los globos para mandar la carta,”a los Reyes les va a dar tiempo, no se preocupen”, (por cierto, a nada están, al igual que Sira Quiroga, de revelar su verdadera identidad, no pueden seguir recibiendo esas solicitudes tan complicadas).

Casi quería leer mientras salía a pasear a 4 animales como locos por caminar todos adelante, me daban ganas de llevarme mi kindle, pero a duras penas podía caminar, tuve que hacer equipos, de dos en dos, me daba desesperación porque eso me tomaba más tiempo, mismo que se le restaba a mi  lectura. Tenía también que entrenar, tengo un medio maratón pronto y me daban ganas de decirle a Pedro, mi entrenador corajudo, que no podía ir porque Sira estaba decidiendo si iba a cooperar con Hillgarth, si aceptaría ser espía.

No sé si todos estos “estorbos” hicieron la lectura más interesante. Un día corriendo con mi querida Ana Cris platicamos del libro, hay una serie en Netflix, mis papás me decían siempre que la viera, pero yo quería terminar el libro antes. Ana me dijo que había visto un par de capítulos. Lo intenté, vi los primeros tres y decidí que no, tenía que imaginar todo aquello, es maravilloso lo que pasa en tu cabeza mientras describen lugares, personas, acciones, sentimientos. La imaginación supera por mucho a lo que alguien decide poner en una pantalla plana….

Quería terminar y no….esa confusión de sentimientos que tienes cuando sabes que te queda muy poco para despedirte de los personajes, de la historia, de los momentos en que te pierdes y te sales de donde estás para meterte al que está Sira….un día en el club con mis hijos me fui al salón de lectura, hacía un frío terrible, pero ahí estaba yo, en un sillón pasando las de Caín con la pobre española atrapada en una situación complicada con gente “non grata”…mis hijos jugando a oscuras ya en el jardín y yo perdiendo la noción del tiempo, hasta que me fueron a buscar y solo pude decir “¿de verdad ya se quieren ir? o nos quedamos otro ratito…” con la esperanza de que me dijeran que se querían quedar…pero el hambre es el hambre y una es mamá aunque se trate de demostrar lo contrario.

Ayer en la tarde me preguntaron que qué íbamos a hacer…”pues me late que hoy nos quedemos toooooda la tarde en la casa, así disfrutan una tarde de películas, y los dejo jugar Wii un rato y….” tratando yo de no tener que salir para seguir leyendo, y así lo hicimos, y mientras oía yo que se peleaban y jugaban y veían la tele y Tostada quería salir y todo el show nuestro de cada día, me metía yo en las situaciones del libro….me imaginaba yo a los alemanes impolutos, a los portugueses descuidados, a una Lisboa en paz mientras la España se caía a pedazos….

Pero no lo terminé, salimos a cenar y de regreso, a las 10:30 de la noche, se me cerraban los ojos, y empiezo a leer sin leer….no quiero dejarlo pero me la paso regresando párrafos porque me doy cuenta de que no tengo ni idea de qué diablos está pasando, me da mucho coraje tenerlo que dejar, pero leer así no es posible, si ya se me dificulta la concentración, con sueño es imposible.

Hoy en la mañana, a las 7, ya estaba Daniel en mi cama, platicando, y yo deseaba leer, pero son momentos divinos en los que tienes la calma y la paz de interrogar a tus hijos sin que se den cuenta que estás tratando de sacar información, como Sira trataba de sacasela a Da Costa….por fin huyó a ver la televisión y yo pude leer, me quedaba el 10 por ciento del libro…y en ese momento no existió nada más, se despertó Diego y escuchaba yo a lo lejos los ruidos normales de esta casa, y nada pudo distraerme, estaba metida en la huída de Sira, en el peligro del tren, el coche en la carretra camino a Madrid….nada ni nadie me sacó de el descubrimiento de Sira ya casi al final del libro….hasta que tuve que tomar mis responsabilidades de madre, revisar la maleta que mis hijos se llevan con su papá, que no faltara nada para el frío, que dejaran lo que no necesitan y que cargan sin sentido….pensando todo el tiempo “por Dios, necesito terminar de leer, ¡quiero saber qué pasa!”….de pronto, se van mis hijos, me quedo con Tostada, nos acostamos en la cama, sigo leyendo y….se acaba el libro…ese momento en el que lees FIN….ese momento en que no sabes si estás triste o feliz, no sabes qué hacer con el resto de tu vida porque te imaginabas leer a Sira por siempre.

Esos momentos que viví hace rato, los he vivido desde niña, cuando leía la colección de “El Club de los Cinco”…cuando terminaba y no sabía qué sería sin Jorge, sin el perro, sin el misterio del castillo….cierras el libro y piensas “y ahora…¿qué hago?”. Así me sentí hace ratito…y sin Sira que me cuente sus aventuras, sin el odio hacia un Ramiro despiadado, sin Marcus, sin Rosalinda Fox….sin los alemanes pisándole los tacones o los ingleses exigiendo información….

Pero vendrá otro libro, ha habido muchos, unos muy buenos, otros no tanto…no sé si haya libros “malos” porque creo que es un poco como el arte, no puedes ser juez de algo porque no te gusta, habrá quien piense que es el mejor libro que ha leido en su vida.

En algún momento tomé unas pláticas acerca del fomento a la lectura, y me acuerdo muy bien que decían que no es importante lo que leas, para empezar  hay que leer, así sea una revista, un cuento o un cómic, hasta que le vas tomando gusto. Y así empecé yo con mis hijos, yo les preguntó “¿qué quieren leer?”  y eso les compro. Una vez en su escuela una mamá me dijo que a su hijo no le gustaba leer, que ella le compraba libros clásicos y que no lograba que leyera, yo le pregunté si le gustaban las revistas para niños, o los cuentos tipo cómic, me dijo que sí, pero que ella quería que leyera algo “que le dejara más”, le dije que primero tenía que atraer al niño al placer de la lectura, tenía que conocer esos momentos en los que te desconectas de todo para meterte en lo que estás leyendo, así sea saber de arañas o delfines, o así sea una revista que les cuente lo último en videojuegos, aprender a leer no es seguir la secuencia de letras y saber distinguir palabras, para mi, aprender a leer, es conocer esos momentos en los que nada importa más lo que estás leyendo y saber que puedes usar tu imaginación para vivir dentro del libro, o de la información que estás recibiendo. Le dije que le comprara libros que a él le interesaran, ya habría tiempo para los clásicos….y funcionó, le pidió un libro del espacio porque quiere ser astronauta…

Lean…lean lean ¡¡LEAN!! lo que sea, lo que les interese, como si es una historia de amor cursi y romántica que derrama miel, como si es una novela histórica que les ayude a aprender, como si es terror, ciencia ficción o auto ayuda, lo que sea que los haga pasar un tiempo personal que disfruten, que los saque de donde están…

Esos últimos momentos que viví hace rato con Sira Quiroga me hicieron sentir con ella, la angustia, el miedo, el no saber qué va a pasar, el ver que avanzas en el porcentaje del kindle y nada se resuelve y cada vez se pone más difiícil, y de pronto….se acomodan las cosas, las situaciones, los personajes y aparece el FIN…

El lunes empezaré uno nuevo, y seguro será diferente, nunca habrá un libro igual a otro, el maravilloso mundo de la lectura… Espero algún día escribir algo que haga que alguien pueda perderse en el momento, olvidarse dónde está o los problemas que tiene y pueda usar su imaginación para vivir con personas en lugares en los que de otro modo jamás existirían.

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El último día del año

Hace tanto que no escribo…no son falta de ganas, ni de palabras, falta de tiempo nada más. Y estaba dándole vueltas a un asunto que quería tratar, pero leí hace rato un artículo de Elizabeth Gilbert, sí, esa escritora con la que tanto me identifico. Y no son sus libros, son sus ideas y su manera de expresarlas. Escribió acerca de una ceremonia que ella hace el último día del año, el cual, es su favorito. Se despide, deja ir lo que no le gustó y le da la bienvenida a lo que quiere que llegue. No es una fiesta en la noche, es una ceremonia durante el día. Y su artículo me hizo pensar en varias cosas.

Ayer me habló mi mamá para preguntarme si quería comer con ella y mi papá mañana, yo le dije que era complicado ya que en mis locuras estoy cuidando perros en mi casa. Me tienen ocupada y no salgo porque son 4 hembras….imagínense nomás, Tostada (Golden Retriever) Mina (Weimaraner) Moka (Chihuahua) y Gertrudis (Airdale) y se portan fatal las cuatro juntas…..FA TAL….y no tenía muchacha hasta hoy, llevamos así 5 días y por momentos pensé que me estaba conviertiendo en “la mujer de los perros” así como  “la mujer de los gatos” que no se baña y vive rodeada de animales, no habla con nadie, no sale a la calle y si acaso lo hace, es en una fachas terribles porque no le importa, al cabo solo va a comprar alimento para sus bestias…Bueno, pues pensé que en eso me iba a convertir. Pero¡¡ tengo aspiraciones!! así que no tengo miedo, me sigo bañanado, me pongo algo más que ropa vieja, y el domingo mi papá vino a mi casa a cuidar a los perros para que me pudiera ir a entrenar (creo que me desvié del tema) ya escribiré mi experiencia con los perros porque es maravillosa.

El caso es que le dije a mi mamá que no se preocupara, que para mi celebrar el año nuevo no era importante, y si no la veía no causaba en mi ningún efecto (sigo siendo brutalmente honesta, ahora que lo leo me doy cuenta) y me dijo “está bien, como quieras” creo que ya no siente feo porque está acostumbrada a que digo siempre la verdad, nomás que de manera un poco….brusca.

No pensaba hacer nada especial, a mi las fiestas de año nuevo me parece que ejercen mucha presión, que si en un lugar especial, que si con amigos increíbles, que si a las 12, en el momento justo, con la persona adecuada con el beso espectacular….que si el vestido nuevo, los calzones rojos….demasiada presión….me gustan mis amigos, reírme y festejar, pero no me gusta “tenerme que divertir” porque es año nuevo y tiene que ser increíble.

Pero este artículo habla de algo muy cierto. Es el último día del año, y podemos hacer una ceremonia a la medida de cada quién. Ella a veces va en el día al bosque a caminar, se despide de lo viejo y recibe lo nuevo. Hace cosas medio estrafalarias como hacer unos comederos para pájaros con materiales exóticos en los que pone sus deseos y lo que no le gustó del año para que los pájaros se los coman y se vayan al cielo…mmmmmm……o escribe en un papel lo que quiere dejar ir y lo quema y escribe en otro lo que quiere recibir y los avienta al mar con migajas de pan y rosas….

Yo no voy a ir al bosque a caminar….no voy a hacer casas de pájaros, ni voy a ir al mar…ya estuve hace unos días y pude hacer mis propias ceremonias, fue el día de mi cumpleaños y lo contaré más adelante. Pero he decidido que sí lo voy a despedir, y de manera especial, todo el día haré cosas que me gustan….temprano voy a ir a correr aunque tenga que dejar a mis hijos a cargo de las perras y se coman unos a otros…..voy a regresar y voy a hacer caso omiso de  los típicos “mamá Daniel no me deja ver la tele, mamá Diego me habló feo…mamá Daniel está tocando mi cama y odio que la toque” (es real) y me voy a sentar a desayunar una omelette de queso de cabra con tocino y salsa de jitomáte que tanto disfruto  (me queda buenísma) y cuando me tome mi café y sea sexy (broma local de mis amigos de facebook) voy a disfrutarlo muchísimo…

Después haré caso a todas las acusaciones, tomaré cartas en el asunto, pegaré un par de gritos y los iré a botar al club a que juegen fútbol el resto del día, regresaré a mi casa a leer en el patio con las perras, saldré a caminar….comeré con mi mamá en el club, y por la tarde escribiré con mis hijos todo aquello que no nos gustó del 2014, los quemaremos y  como no tenemos mar, lo mandaremos al cielo desde el patio….después con recortes de revistas cada uno haremos un cuadro especial que exprese cómo queremos sentirnos en el 2015, no que queremos hacer, ni lograr ni tener, no, cómo nos queremos sentir, de qué colores, con qué texturas….

En la noche trataremos (porque no lo he logrado) de volar unos globos de cantoya, lo intentamos en el mar  tratando de hacer una escena de película con mis hijos, en la que la protagonista feliz ve cómo se eleva sobre el mar un globo blanco precioso encendido y ahí se van todos sus deseos….lo que logramos fue unas quemadas en los dedos divinas, dos guardias de la playa tratando de ayudarnos, mis hijos muertos de risa viéndome perseguir los globos casi en llamas y yo con miedo de prender una palapa, mi amiga y yo sin poder hablar por la debilidad que provoca reírte tanto y los guardias esperando que nos rindiéramos cuanto antes….Nos rendimos antes de provocar un incendio en Acapulco.

Pero espero que mañana, sin tanto viento, lo logremos, y si no, por lo menos sé que me voy a volver a reír. Sin fiestas, ni celebraciones fastuosas, ni cenas elegantes ni vestidos de gala ni maquillaje espectacular ni calzones rojos…(este año nadie me los regaló por cierto) en realidad nunca han funcionado, se supone que son para conseguir el amor….ese ya lo tengo, el de mi familia y el de mis amigos, el de pareja llegará y no creo que sea por usar ropa interior roja.

Seguramente a las 10 de la noche estaré en mi cama, leyendo, con mis perros locos vigilando cada movimiento para ver si los voy a sacar a pasear o ya nos vamos a dormir….

Así voy a despedir el año, fue increíble, aprendí mucho y pretendo el año que entra aprender mucho más, incluso pienso estudiar. Quiero intentar cosas nuevas, tengo proyectos, metas y planes y sobre todo sueños, muchos sueños por cumplir.

Espero que ustedes decidan también hacer algo especial, como si es difrutar su café, como si es leer en un parque solos, como si es comer con alguien especial o mandar un mensaje lindo a alguien que quieren y que hace tiempo que no ven.

Algo, lo que sea, la fiesta es lo de menos, intenten ser felices aunque sea un ratito, despidan lo que no estuvo bien, agradézcanlo porque seguro algo les enseñó, y si no, por lo menos deseen que no vuelva a ocurir. Ya no creo que todo lo que pasa nos enseña, a veces las cosas malas solo pasan porque tienen que pasar, nada más.

Deseo de todo corazón que pasen un último día del año de manera especial, despídanlo como se merece, y utilicen el botón de REFRESH….aprovechen que viene un año sin usar, sin estrenar, sin errores ni negras intenciones….un año que nadie sabe qué va a pasar…¿no es increíble?

FELIZ ULTIMO DIA DEL AÑO, con muchisimo cariño les deseo lo mejor para mañana, y para el 2015  intenten algo nuevo y diferente, lo que sea, que inicien con  una meta, un proyecto o un sueño.

¡Un abrazo fuerte!