La verdadera historia de Estrella

La historia de Estrella empezó en el verano de 2012 cuando Mary, la muchacha que me ayuda en la casa, fue a su pueblo a ver a su hija y regresó muy triste por dejarla “flaquita y llorando” y no pude ser fuerte y dejar el tema por la paz, no, le dije que se la trajera a vivir con nosotros. La verdad es que tengo que confesar que no tenía idea de lo que estaba empezando ni en lo que me estaba metiendo.

Al principio todo era felicidad, Estrella cantaba y a mi se me enchinaba la piel de emoción, veía a Mary feliz, a Estrella comer bien, a mis hijos tranquilos y todo parecía una historia muuuy bonita. Nunca pensé en las consecuencias, hice las cosas así, “de trancazo” y de pronto todo se ha complicado.

Estrella ha crecido, va a la escuela, es muy inteligente, le da “veinte vueltas” a su mamá que no tiene nada de carácter y los límites los pone la niña. Cuando hace frío y Estrella no trae suéter, a mi me da un ataque, anda descalza y entro en pánico, así que le digo a Mary “por favor, pónle un suéter que tiene gripa y anda descalza” a lo que Mary me responde “ya le dije pero no quiere”….acto seguido arde Troya…veo a Estrella con cara de pocos amigos y le digo “en este momento bajas a tu cuarto, te pones calcetines, zapatos y un suéter”…la niña corre a su cuarto y obedece, sabe perfectamente que yo no estoy preguntando, así que en esta casa yo educo a 4 personas y a varios perros (por cierto, es agotador).

Mary no tiene autoridad y Estrella me pide a mi los permisos. Trato de enseñarle a Mary cómo educarla y le digo que todo lo que no haga ahora no lo podrá hacer después, pero pareciera que Mary está muy cómoda dejándome a mi esa tarea.

Llegó de 3 años y está a punto de cumplir 7, está sana y tiene un lugar digno para vivir. Ya va en primero de primaria, sabe leer, escribir, dibuja, hace tarea, cuenta en inglés y sigue cantando, lo cual, lejos de enchinarme la piel de emoción como aquellos lindos días en los que todo era felicidad y emoción por “la buena obra de mi vida” ahora me saca de quicio. No le tengo mucha paciencia y debe ser porque tenemos un karma pendiente, las dos nos vemos a la cara y parece que pensamos lo mismo “tu y yo tenemos algo que resolver”…(eso o simplemente me odia).

A mis hijos los desespera porque cuando invitan amigos a comer, ella quiere estar con ellos, es una situación muy complicada de resolver porque una cosa es que no ame yo a la niña y otra muy diferente que quiera lastimarla. Sale a jugar con las vecinas que se portan muy bien con ella y es muy feliz cuando anda con sus muñecas para todos lados.

Cuando compro donas, ya no compro dos, tengo que traer tres…cuando voy al súper pienso en el número de gente que vive en esta casa y compro comida para todos, cuando quiero hacerme el desayuno los sábados tengo que esperar a que Estrella termine porque está en la cocina viendo la tele, no quiero interrumpir y le digo a Mary que todavía no tengo hambre (aunque esté a punto de comerme un brazo) porque me da flojera convivir con ella mientras me hago el desayuno.

En términos generales es un dolor de cabeza, seguido me pregunto “¿qué hice?” y me lo respondo sola cuando mis hijos me preguntan hasta cuándo va a vivir Estrella con nosotros y les digo “mientras sea necesario ayudarla para que tenga una mejor oportunidad de vida”….se me quedan viendo sin entenderlo y entonces les explico lo siguiente:

Estrella no tendría una eduación de calidad en la comunidad en la que vivía, no tendría la misma alimentación, no estaría igual de nutrida, no tendría a su mamá cerca, y no sabemos en dónde terminaría al tener 15 años, muy probablemente embarazada de algún novio pasajero y seguro se vendría a trabajar a la ciudad, dejando a su bebé con los abuelos para ganar algo de dinero y ese bebé seguiría su mismo camino.

En realidad no tengo idea de qué vaya a pasar, no tengo espectativas y me cuesta mucho trabajo pensar en Estrella viviendo en mi casa en los próximos años. Todo esto lo digo porque ayer en una conversación al respecto me decían que admiraban mi obra…yo no la admiro porque no soy la Madre Teresa que lo hace desde el amor y con todo el cariño del mundo, no, incluso me llego a enojar muchísimo con Mary porque Estrella manda en su vida, me desepero cuando necesito silencio para trabajar y ella está haciendo algún berrinche y no para de llorar, quiero aventarla por la ventana cuando corre por el patio persiguiendo a Tostada y yo quiero paz….no es fácil y no lo hago lindo. Pero considero que es necesario. Debe de haber una razón muy especial por la cual apareció en mi vida, no creo que sea solo para conocer a la hija de Mary, creo que llegó en un momento difícil de mi vida para demostrarme que todos tenemos una obligación qué cumplir sin importar si quieres o no.

Yo lo veo así, es un país en el que lo que más falta hace es la eduación, y no puedo tener la oportunidad de hacerlo algo y dejarla pasar porque es “incómodo” o porque “no es mi problema”. Me apena cuando alguien dice que admira mi labor porque me cuesta mucho trabajo y me gustaría hacerlo encantada, eso sí sería admirable, pero si escribí este post es porque justo hoy es el Día Internacional de la Niña y leí algo que me movió, que me aclaró la cabeza y que me inspiró a seguir tratado de darle a Estrella la posibilidad de un futuro mejor, no solo para ella, para una generación, esa niña algún día será madre y quizá maestra, abogada, doctora…¿quién nos dice que no será algún día una persona con un cargo importante que decida acerca del futuro de una comunidad entera y que luche por otras niñas y por su eduación?….lo que leí decía:

“Empodera una niña, cambia el mundo”

Y ahí fue cuando me decidí a escribir este post…tiene que haber una muy buena razón por la cual Estrella apareció en mi vida, ayer me decían que estaba ganando puntos de Karma (ojalá) pero más bien creo que vi la oportunidad y la tomé, inconscientemente, sí, pero la tomé, me he arrependito millones de veces pero aquí seguimos, ¿hasta cuándo? quién sabe…¿cómo? tampoco sé….pero seguro algo bueno sale de todo esto.

Ojalá todos los que tengan la oportunidad de empoderar a una niña la tomen, ojalá sean conscientes de que están ayudando al futuro de todos, del mundo, de los niños, de México, de nosotros como adultos mayores….de la humanidad y no estoy exagerando.

Es momento de hacer las cosas que nos resultan incómodas porque las que son cómodas no nos están funcionando, estamos haciendo las cosas mal y ya llevamos rato haciéndolas así.

No soy la Madre Teresa, no soy una activista de la UNICEF, no soy una figura pública haciendo grandes obras y juntado impresionantes donativos para una ONG….soy una persona común y corriente que “adoptó” a una niña que la saca de quicio y a veces la quiere amordazar pero que quiere un mejor futuro para ella y para la gente que ella va “tocar”, y como un “plus” estoy aprovechando para educar a mis hijos y enseñarles que todos tenemos la obligación de ayudar a alguien, nos guste o no, porque eso sí, aunque suene incómodo, tú ¿qué estás haciendo por alguien?,¿qué estás haciendo por México?.

No es fácil, no es cómodo, no todo es un cuento de Disney, pero….estoy segura que para todo esto hay una razón y también creo que con buenas intenciones consigues buenos resultados.

Así que yo estoy empoderando a una niña y espero mucho de ella.

Mis hijos no son “cool”

No, mis hijos son sólo niños, tienen 11 años y hacen cosas raras, como pintarse tatuajes en los brazos con calaveras y escorpiones y cuidar osos de peluche y vestirlos en las mañanas. Probablemente me maten el día que lean este post o me internen en una institución dejándome al abandono por avergonzarlos, pero tengo que tomar el riesgo y decirles que mis hijos no son “cool” y le doy gracias a Dios.

Tengo mucho que enseñarles y no tengo mucho tiempo, están a nada de ser insoportablemente adolescentes y de ahí al resto de su vida ser lo que ellos quieran ser, pero por el momento estan bajo mi control lo quieran o no, claro que eso no les quita la libertad de ser en escencia quienes ya son, sólo me queda respetarlo pero promover en ellos valores que veo tan escasos hoy en día.

Ayer vi un video que está rondando las redes sociales de un caso de acoso o “bullying” terrible y triste, he estado considerando si mostrárselos o no, a mi me puso la piel chinita y no me quiero ni imaginar que uno de mis hijos pasara por eso, pero la tragedia más grande sería que uno de ellos fuera el niño agresor…estoy pensando si quiero que lo vean para mostrarles una situación de la que podrían ser testigos y poderles decir que se pongan en el lugar de el niño que está siendo acosado, poderles explicar que nadie debe de pasar por ese dolor y ese temor de ser maltratado y me gustaría que me dijeran qué piensan de eso.

Hace un rato vi un video durísimo que hablaba acerca de la sociedad en la que vivimos en la cual ya no actuamos ante las injusticias, las grabamos en nuestro celular para subirlas a las redes sociales, no paramos una pelea, la compartimos, no ayudamos a los animales en peligro o siendo abusados, solo vemos los videos, etc, etc…un video muy difícil de ver y muy claro para entender.

A veces creemos que tenemos que hacer fuertes a los niños exponiéndolos a situaciones duras para que sean adultos mas resistentes y sufran menos, entonces la lógica de ese pensamiento dice “que sufran ahora para que no sufran después”….una lógica que no entiendo y no comparto. Los niños sólo son niños unos pocos años de su vida, serán adultos gran parte de ella, ¿cuál es la prisa por adelantar el sufrimiento para que sean resistentes? ¿qué hay de malo en tratar de que sean felices y reciban todo el cariño y apoyo de sus papás ahora? eso no hará que sean débiles en un futuro, desde mi punto de vista, es todo lo contrario, eso hará que sean fuertes de carácter porque no tienen complejos, porque no son inseguros, porque tienen la autoestima en su lugar, y no porque fueron sometidos a situaciones de estrés, sino porque se sintieron queridos sin importar cómo son, saben que los aceptamos por quienes son no por lo fuertes que se hicieron y no pasan el resto de su vida buscando la aprobación de alguien más por estar acostumbrados a buscarla en sus papás.

Mis hijos no son “cool”, no visten a la moda, no me piden ropa de marca, la pijama les queda “zancona” y los tenis a veces “sonrien” con la suela. Le escriben cartas al ratón de los dientes y siguen creyendo que Santa Claus les trae los juguetes. Duermen rodeados de muñecos y abrazan a todos los perros que pasan por esta casa. Están acostumbrados a verme rescatar animales y lo agradecen y me ayudan, a veces vamos por la calle y me avisan que hay un perro solo, me angustio y de pronto vemos que tiene dueño, descansamos los tres y seguimos nuestro camino.

Sufren cuando ven a alguien sufrir, lloran cuando algo les duele, se quejan cuando algo no les parece y se aguantan cuando los regaño. Trato de hacerles entender que venimos a esta vida a ser felices pero también a hacer algo importante por los demás, el éxito viene de cómo te sientes no de lo que haz logrado.

No son “cool” porque no tienen por qué serlo, hasta el momento no han caído en la tentación o presión social y espero que cuando sean sometidos a ella, saquen la fuerza de hacer lo que les parezca correcto, no creo que sean débiles porque en la noche recemos y les dé siempre un beso y un abrazo y les diga que no hay nada en la vida que quiera más que a ellos. No creo que sean débiles porque no ven películas fuertes de terror y las aguanten estoicos en un sillón.

No creo que adelantarlos a su edad les ayude de algo, dejarán de ser niños en lo que volteo a ver la vida, no falta nada y no hay marcha atrás, no puedo decir “mejor lo voy a dejar ser niño otra vez”, lo que no hagas hoy no lo podrás hacer mañana.

Mis hijos no son “cool” quizá porque su mamá tampoco es “cool”. Se burlan de mi cuando me equivoco (y sucede con mucha frecuencia) y digo una cosa por otra, prefiero leer que ver la tele, me gusta correr pero lo hago chistoso y lento, no voy al último grito de la moda ni uso ropa “casual y cool”, los tacones solo que sean muy necesarios (nunca encuentro la necesidad) y es más común verme con el pelo mojado y escurriendo sin peinarme ni maquillarme que absolutamente arrelgada, salgo los domingos en pijama y botas de plástico a sacar a los perros y saludo a todos los policias y barrenderos de mi calle, sí, cero “cool” pero más divertido y fácil.

Quiero unos hijos felices, auténticos y valientes, compasivos y empáticos, que vean la vida más sencilla, que disfruten estos años que les quedan, van a sufrirla el resto de sus años de adultez, ¿para qué adelantarse?.

Hoy en la mañana Diego se quejaba (como tooooodos los días) de ir a la escuela, y sé que es porque le da mucha flojera, siempre sale feliz contándome cómo metió un gol o cómo se moría de risa cuando a un amigo se le salió un “pedo” en clase de alemán. Y cuando se bajó del coche, le dije a Daniel que tenía que hacer algo para que Diego se dejara de quejar, le dije que era importante que disfrutara ser niño, que era mucho más fácil que ser adulto, me contestó “¿no te gusta ser adulto mamá?”, le dije que sí, pero que yo tenía muchas resposabilidades y que no me daba tiempo de jugar y reírme como me gustaría, que sería muy feliz si sólo tuviera que hacer tarea y recoger mis juguetes, que no me gustaba ir al súper, y que a veces me daba flojera trabajar, que los adultos tenemos muchas situaciones de estrés y que vemos la vida más difícil que los niños. Me dijo “pero ayer te morías de risa con el video del perro que jala a la señora y con el de el león que parece que se ríe”, y recordé que era cierto, que lo había disfrutado mucho y que lo había hecho con ellos, no podían creer que me salieran lágrimas de tanto reírme. También me dijo que a veces no había agua de jamaica porque se me había olvidado comprar o no había jamón, que a veces se me olvidaba pagar algo y que me quejaba de tener que pagar recargos….vaya….me quería hacer ver que también a veces me portaba como niña. Le dije que tenía razón y que realmente me la pasaba bastante bien.

Mis hijos no son “cool” y yo tampoco, y somos, por el momento, muy felices y vivimos muy tranquilos. Hacen cochinadas terribles mientras comemos y Diego le va al América, lo molesto todo el tiempo y no le importa, Daniel es muy maternal pero quiere hacerse tatuajes en los brazos y ponerse un arete en la boca en cuanto tenga 18 años, edad en la que le dije que si quería seguir con esa idea lo iba a dejar (diario rezo porque se le quiten esas cosas de la cabeza) pero sí, si eso quiere lo hará.

Quiero que mis hijos denuncien las injustias y por eso yo lo hago, quiero que rescaten animales y por eso yo lo hago, quiero que corran y hagan ejercicio y por eso empezamos a correr juntos, quiero que busquen siempre reírse de sus errores  por eso me río de los míos, quiero que sepan pedir perdón y por eso yo se los pido cuando sé que me equivoqué. Quiero que sean fuertes y resilientes y por eso busco que ahora sean felices y no que se adelanten a su edad, quiero que sean seguros de quienes son y que aprendan que no tienen que buscar la aprobación de nadie.

Mis hijos no son “cool” aunque seguramente ellos creen que sí lo son. Espero que lean este post cuando sean adultos y no me digan “¡¡mamá!!¡¡¡ escribir eso no es cool!!!” y sigan siendo solo niños que andan con los zapatos viejos, con los pantalones zancones, que hacen cochinadas, que juegan futbol en el estacionamiento y no en la liga del Barsa de esas carísimas con papás gritando que sean los mejores, que sigan con sus clasecita de fut del club y no vayamos todos los días a la casa del viento para que sean profesionales. Que sigan siendo niños sencillos que lo único que quieren es divertirse, que sufren y tienen pesadillas si ven algo feo en la tele, que no sean resistentes al dolor ni a la tristeza, que la sientan con toda su intensidad para que la sientan de adultos y que me sigan diciendo antes de dormir “buenas noches mamá, te quiero mucho, que la fuerza te acompañe y duermas con los angelitos”

Un maratón que no fue de 42 km.

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Esta es la historia de un maratón que no fue de 42 kilómetros.

Hace varios meses tuve que dejar de correr, me venía bien el descanso después de varios años de no parar pero eso sí, le subí a la báscula un par de kilos y los jeans se vieron afectados, no puede uno comer como si estuviera entrenando, sin correr. Las matemáticas son exactas, lo que no consumes se guarda.

Pero llegó a mi vida la historia de Kenneth, la que he contado varias veces. Hace unas 6 semanas que supe que lo había conocido Xó, y ella Gris y yo, decidimos hacer todo lo posible por ayudarlo en su sueño de ser atleta paralímpico. Ellas ya estaban en la recta final de su entrenamiento de meses para correr el maratón de la Ciudad de México y yo iba en la recta perfecta que se iba convirtiendo en curva por llevar más de 4 meses sin correr. Pero me conmovió tanto la historia que en ese momento decidí unirme a ellas en la aventura de “correr con causa” y vender los kilómetros para ayudar a Kenneth a comprar una silla de ruedas de pista y encaminarlo a cumplir su sueño, le hacía falta muchísimo dinero.

“Yo corro medio maratón y vendo los 21 km que corra”, a lo que Gris me dijo “Seguro vendes más”, pero honestamente yo no lo creía, para empezar ya me parecía lo suficientemente difícil correr medio maratón en un mes sin haber corrido por tanto tiempo, estaba empezando casi de cero, y pensar en vender kilómetros me parecía una tarea casi imposible, “¿quién los va a comprar?” pensaba todo el tiempo.

Fui a hablar con Pedro, mi entrenador, y le dije que quería correr medio maratón en un mes, se encogió de hombros y me dijo “ok, no irás por tiempo supongo, vamos a tratar de trabajar en la resistencia”, hasta risa me dio, Pedro sabe que NUNCA voy por tiempo y que odio la resistencia, pero no había de otra, era eso o no correr. Todos los días me daba instrucciones porque íbamos viendo poco a poco como reaccionaba mi cuerpo, yo no tenía idea de cómo lograr 21 km después de tratar de correr 8 y casi morir en el intento, pero quería hacerlo.

Empezó mi campaña “mediática”en facebook, compartí la historia y Xó nos presentó con Aquiles, un cuate padrísimo que inmediatamente se unió a la causa y nos ayudó haciendo videos que nos ayudaron mucho, hicimos un equipo increíble con Berna, un chavo que ha corrido también con causa y que sabe cómo manejarlo, nos asesoró y poco a poco todo empezó a fluir, los donativos empezaron a llegar y yo empecé a creer que lograría vender mis 21 km y que en una de esas los corría sin gatear en la meta.

Corrí todos los días, entrené exactamente como me dijo Pedro, cuando no podía en la mañana por ser vacaciones de verano y estar con mis hijos en la casa, me iba al club en la tarde con ellos y en la caminadora le daba duro. Traté de comer mejor y empecé a tomar muchos jugos de verduras, espesos terribles pero yo sabía que me ayudaban a estar más fuerte. Mucho pescado, muchos líquidos y poco a poco la curva de la cadera se fue haciendo menos pronunciada y los jeans me lo empezaron a agradecer, poco a poco me fue costando menos trabajo correr 8 km y empezaba a correrlos con mejor ritmo.

De pronto cumplí con la venta de mis 21 km y no podía de felicidad, ¡ya solo me faltaba correrlos! pero  la meta no era mia, era para Kenneth y nos faltaba bastante para la silla, así que avisé en facebook que iría por la venta del maratón completo aunque no lo corriera, y siguieron cayendo los donativos.

Es impresionante como te sorprende la gente, personas que tengo más de 20 años de no ver me mandaban fichas de depósito, la gente confiaba en la causa y se sentía con ganas de ayudar a Kenneth. Todo esto me empezó a inspirar muchísimo a seguir entrenando. Llegué a considerar el intentar correr el maratón completo, de alguna manera, caminando, gateando, arrastrándome, quería cumplir con los que estaban donando…..pero lo hablé con Pedro y me dijo que no tenía sentido, era muy arriesgado y podría sufrir una lesión y dejar otra vez de correr por mucho tiempo.

Me daba mucha pena vender kilómetros sin correrlos, hasta que entendí que no necesitaba cubrirme de gloria, el objetivo era muy claro, era la silla para Kenneth, no el éxito personal ni convertirme en una heroína de película de Hollywood, pero lo que sucedió ese día fue digno de una película del tipo de Libertad Lamarque, uno de los días más emocionantes de mi vida.

El día anterior, el sábado, había quedado de ir con la Che al parque acuático El Rollo, era cumpleaños de su hija y llevaríamos a varios niños. La fecha no era la mejor, pero pensé que me subiría a un par de toboganes y el resto del día me lo tomaría con calma, estaba muy tranquila porque por primera vez iba a correr sin lesiones ni dolores, sin hazañas ni dramas. Pero me subí a “El Péndulo” un tobogán de lo más divertido pero de lo más violento, casi caída libre al empezar y sentí en el cuello un dolor como si me hubieran dado una puñalada…vi mi carrera irse por la borda, esos segundos que dura la caída en el tobogán pasaron ante mi como horas de tortura por no poder correr con tanto entrenamiento que había hecho. Me daba entre risa y preocupación, no podía ser que yo corriera en paz, no, ¿tenía que ser dramático?, bueno pues pasamos el resto del día en El Rollo, fui al servicio médico y me dijeron que era una contractura no muy fuerte ya que podía mover el cuello.

Cuando regresamos en la noche, me seguía doliendo, cuando por fin encontré al doctor me dijo que me inyectara, eran las 9 de la noche, y tenía yo ganas de llorar, sentía que la cabeza estaba pegada al cuerpo sin cuello, algo así como Cuauhtémoc Blanco, así que con toda la flojera del mundo fui a comprar la medicina y después a un hospital que está por mi casa que es de monjitas. La única que no era monja (era de esperarse) me dijo que sin receta médica no me podía poner nada, así que muy seria y dramática les dije “llevo un mes entrenando para una carrera que tengo que correr mañana y no es opcional, si no me inyecta no puedo correr”, traté de que se escapara una lágrima para hacerlo más dramático pero soy muy mala actriz. Una monja se conmovió y le conté la historia de Kenneth, así que me dijo que firmara un papel donde me hacía responsable, lo firmé y santo remedio.

Al día siguiente sentía dolor, no tan fuerte, pero me molestaba bastante, estaba muy preocupada y pensaba que si no podía correr estaría defraudando a todos los que querían verme con mi playera roja corriendo por el sueño de Kenneth. En ese momento de preocupación me llegó una foto…era él en una silla de pista, a la salida del primer bloque, con una sonrisa de satisfacción que me enchinó la piel y me sacó lágrimas, y no crean que de esas que solo se asoman y se escurren por la cara, no, eran de una emoción tal que casi sollozaba. Eso era por lo que habíamos empezado todo, ese era el propósito, conseguir la silla que Kenneth necesita para entrenar y ser el atleta que él quiere ser.

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Me vestí y me fui. No iba a empezar en el km 0, había decidido empezar en el km 21. Fui al Auditorio Nacional y vi pasar a algunos corredores elite, a los Kenianos, a unos que iban casi volando y decidí esperar a que pasara un contingente que fuera más lento, se me hacía una falta de respeto entrar con los que van a cumplir metas de tiempo. Iba con Ana, mi querida amiga que casi siempre me acompaña y que me impulsa mucho. Y de pronto, cuando estaba tomando fotos de mis brazos donde había escrito los nombres de todos los que habían donado dinero, me grita Ana “¿no es ese Kenneth?” y veo pasar volando a un hombre de playera roja con una silla de pista, era él, le grité y me dio mucha emoción, la gente me dijo que lo alcanzara, lo intenté pero era obvio que no había manera. Otra vez me puse a llorar….

Empecé la carrera y entramos a Chapultepec, el clima era perfecto, nublado, fresco y sin lluvia. Había hecho un playlist especial para cada momento, al empezar música tranquila para no ir a una velocidad que me quemara, y cuando estaba rodeada de bosque estaba escuchando la música de la película de “La Misión”, fue un momento divino para mi porque me acordé que hacía 5 semanas no estaba corriendo nada y que en ese momento estaba empezando una carrera por una causa increíble, volví a llorar…De ahí en adelante seguí, siempre concentrada en hacer una carrera inteligente porque me sentía muy insegura. El domingo anterior había hecho 18 kilómetros en un entrenamiento y me habían dejado tirada en el piso, fue tan agotador que no me pude parar para ir a tomar agua y había ido gateando por mi botella, no estoy exagerando, no me podía mover y estaba muy nerviosa pensando “¿de dónde saco 21 km con subidas y en concreto si no puedo correr 18 sin tirarme y gatear?”, así que iba concentrada en hacerlo tranquila.

Es impresionante lo que vives en el maratón, absolutamente toda la ruta está llena de gente apoyando y gritando, tengo que decir que por la zona de La Condesa me hicieron llorar varias veces con tantas porras, te reparten agua, Coca Cola, plátano, naranja, chocolates…yo fui comiendo todo el camino y bebiendo todo el tiempo, pensaba que eso haría sentirme bien y así fue. La gente te da la mano, te impulsa, quiere que te sientas bien y se transmite la buena vibra.

Vi a algunas personas conocidas y me dio mucha emoción, Ana iba feliz y me dio mucho gusto. Yo seguía concentrada, tenía ganas de llegar al km 15 para pensar que solo me faltan 6, como tres vueltas a los Viveros, donde a veces entreno, veía de vez en cuando mis brazos con los nombres de las personas que habían donado y me servía de inspiración.

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De pronto… a lo lejos…veo un señor bastante parecido a mi papá….con una cámara fotográfica colgada al cuello, viendo para otro lado medio distraido, pero lo abracé con todo el impuslo que llevaba (casi lo tiro) y me puse a llorar, nunca me habían visto en una carrera porque siempre pasaba algo extraño….y mientras lloraba de emoción vi a mi mamá atravesarse para saludarme y la abracé con todas mis fuerzas, casi la rompo porque es como una varita de nardo, frágil y flaquita, llorando y llorando de emoción, seguí y a 5 pasos vi a mi tía María, mi segunda mamá y oootro abrazo fuerte, me sentía tan feliz que solo le pude decir “¡ya voy a acabar!” y me fui…unos metros después estaba la porra del equipo Run and Run…me dio emoción y vi a Pedro…me lancé a abrazarlo sin pensarlo, no creo que en otra carrera me haya sentido tan feliz como en esta, “¡CORRE!, ¡SIGUE!, ¡NO PARES!” me gritó Pedro.

Venía la subida más pesada, faltaban unos 4 kilómetros y la entrada al estadio y cruzar la meta, iba bien, cansada pero sabía que lo iba a lograr….cuando me acerqué a la zona de CU aceleré un poco, venía escuchando la canción “where the streets have no name” de U2, seguí corriendo pensando que pronto podría ver a mis hijos, le había pedido a su papá que tratara de llevarlos, y cuando cambió la canción y empezó la última que había escogido para entrar, vi la mejor escena que he visto en mi vida, a mis hijos buscándome, con cara de cansados….y no pude de emoción, me paré a abrazarlos y a llorar (otra vez) y le pedí a un policía que los dejara correr conmigo, se volteó para otro lado como diciendo “yo no estoy viendo nada ni me voy a dar cuenta si se brincan la valla”, los pasé por los barrotes y empezamos a correr juntos, la canción que sonaba era “Yellow” de Coldplay, una versión en vivo que me ha acompañado durante 4 años en mis carreras….Llorando me di cuenta de cuántos sueños estaba cumpliendo, ver a mis papás, ver a mis hijos, correr con ellos y conseguir el dinero suficiente para impulsar a Kenneth en su sueño. En ese momento pasaron ante mi todos los mensajes que la gente me mandaba avisándome que había donado, la foto que me había mandado Kenneth en la mañana, mis hijos corriendo conmigo, mis papás llorando de emoción….era una película, era el final perfecto.

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Cruzando la meta con mis hijos de la mano levantando los brazos me di cuenta que había sido un maratón de casi cuatro años, era el final de un periodo de recuperación y crecimiento, era la meta que me había propuesto cruzar tantas veces y que por primera vez sentía verdaderamente mia.

He corrido varias carreras, algunos medios maratones, todos muy felices, pero correr con causa me hizo descubrir muchas cosas que se quedan conmigo para siempre. Todo cobra sentido de pronto, todo lo que he pasado me ha dejado cosas buenas, la vida por todo lo malo, algo bueno te da, y siempre lo supera.

Ha sido para mi un proceso de 4 años….poco más de 42 kilómetros he corrido en este tiempo, y esa meta con mis hijos fue la más importante de mi vida.

Así que espero que no se sientan defraudados por no haber hecho la hazaña de correr 42 kilómetros, porque lo que hice fue correr llena de inspiración por todos los que nos apoyaron, ahora Kenneth tiene, gracias a todos los que nos ayudaron, una silla especialmente hecha para él, empieza su sueño, ahora le toca a él seguir, siempre con nuestro apoyo y cariño. Ahora me toca a mi seguir también ayudando a gente que como yo, pasa por periodos complicados y decirles que siempre puede haber un final feliz, siempre hay metas que cruzar, ya sean de 5, 10, 21 o 42 km….no es la distancia que corres, es lo que pasas en el camino lo que vale la pena vivir.

GRACIAS A TODOS LOS QUE DONARON para que Kenneth pudiera comprar su silla, han hecho la diferencia en la vida de una persona para siempre.

GRACIAS KENNETH por ser inspiración, ahora sé que se puede hacer lo que uno quiere, se debe soñar y se pueden cumplir esos sueños.

GRACIAS AQUILES por tanto apoyo, por los mensajes que nos mandaste para motivarnos y para seguir con la causa cuando nos sentías cansadas, pero sobre todo gracias por ayudar a que mis hijos fueran a la carrera.

GRACIAS BERNA por ayudarnos a conseguir tantos donativos y por tu apoyo.

GRACIAS A CESAR, que llevó a Daniel y a Diego para ver, sentir y entender el por qué me paraba todos los días a entrenar. La lección para ellos fue maravillosa, vieron pasar a Kenneth y se emocionaron mucho, “¡iba en su silla mamá!”

ESTAN EN MI CORAZON GRIS Y XO…las quiero para siempre y me siento agradecida de que estén en mi vida.

GRACIAS A TODOS  por sus felicitaciones, espero que no se sientan decepcionados.

GRACIAS A LA VIDA por enseñarme tanto, gracias por hacerme correr un maratón de 4 años que culminó en una meta tan feliz.

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Gente como uno….

Traigo un desvelónnnnn….tengo ganas de que me internen y no recibir visitas. Siento los ojos como si me hubieran echado un puño de arena, pero de esa blanca de Cancún que es finita que se pega y no te puedes limpiar, así, con los ojos arenosos y deshidratada por la falta de sueño, siento que dejo este mundo de un momento a otro. No me puedo dormir, no tengo idea por qué, mis hijos han sido muy comprensivos (si me vieran la cara ustedes, también lo serían) y me dijeron que nos quedaramos todo el día en la casa para que yo me repusiera (imagínense cómo me vieron). Les tomé la palabra y les dí día libre de Ipod con tal de que yo pudiera dormir a pierna suelta horas y horas y…nada. Estoy cuidando a tres perros, Otto, Phoebe y Gertrudis (además de Tostada que ya se cuida sola la pobre) y tengo que estar pendiente de sus medicinas y alimentación y salidas “al baño”….nada más no me puedo dormir….

Pero tengo el corazón contento, muy contento….

Anoche fui a cenar con un grupo de gente increíble, a algunos ya los conocía, a otros no, y parece mentira cómo puedes coincidir tanto con personas que nunca habías visto en tu vida y puedes platicar como si fuera un reencuentro.

Nos reunimos porque estamos juntando apoyo e ideas para ayudar a Kenneth a cumplir su sueño, si leyeron mi post anterior sabrán de qué estoy hablando, si no, les hago un brevísimo resúmen: Kenneth quiere representar a México en los juegos paralímpicos de Brasil 2016 después de quedar paralítico a causa de unos balazos que le dieron al querer impedir un asalto hace dos años. Necesita conseguir una silla de ruedas para competición y una bici de mano.

Xóchitl, Griselle y yo vamos a correr en el Maratón de la Ciudad de México y estamos vendiendo los kilómetros para donárselos a Kenneth y pronto pueda conseguir la silla y después la bici, empezamos hace poco más de dos semanas con esta campaña y hemos recibido mucho apoyo. A mi en lo personal me ha conmovido gente que me ha mandado fichas de depósito diciéndome “Diana, aquí está un kilómetro para Kenneth” y me ha llenado de emoción, se me pone la piel chinita cada vez que alguien me avisa que acaba de donar. Y en este camino hemos conocido a otras personas que se han sumado a la causa. Ayer en la noche nos reunimos para conocer más a Kenneth y dar ideas para conseguir más apoyo y pueda tener cuanto antes lo necesario para seguir entrenando.

Nos hemos reído tanto anoche que creo que esa es la causa de mi cansancio, claro que también podría ser que dormí dos horas y media (suena lógico). Nos hemos divertido tanto que esa podría ser la causa de que me sienta tan positiva a pesar de los ojos arenosos, aunque también podría ser que no estamos lejos de conseguir lo que Kenneth necesita. Y no me refiero a que falte poco dinero, falta mucho, me refiero a que hemos conseguido que mucha gente conozca su historia y tenga ganas de ayudar, estoy segura que lo vamos a conseguir un día, y estoy segura que Kenneth nos va a representar y nos vamos a sentir felices.

El martes que estaba corriendo pensé algo que me hizo muy feliz (ya he contado aquí que cuando corro me inspiro y pienso cosas que no pienso en otros momentos porque apenas y sobrevivo a mis días). Pensé que si yo no hubiera tenido ese “breakdown en viveros” hace ya tres años (lo conté en junio 2012) no hubiera conocido a Pedro, no hubiera tenido un entrenador y un amigo como él, por lo tanto no hubiera corrido medios maratones, por lo tanto no hubiera conocido a gente increíble que ahora conozco gracias a él, para empezar a Xó y a Gris, no hubiera vivido tantos momentos increíbles junto a ellas, no hubiera entonces conocido a gente de su equipo de Run and Run y no hubiera pasado por la experiencia de recibir tanto apoyo en esta cruzada por el sueño de Kenneth….ese breakdown no fue casual, aunque pareció una tragedia horrible y un evento tristísimo (aunque bastante chistoso la verdad) fue la puerta para entrar al lugar en el que me encuentro hoy. Estoy conociendo personas que piensan como yo, que les gusta ayudar como a mi, que se unen sin ningún otro propósito más que el de compartir.

Nada es casualidad, todos los eventos que pasan en tu vida traen siempre algo bueno, quizá tarda en aparecer o tardas en descubrirlo, pero la vida por todo lo malo algo bueno te da y a mi me esta dando la amistad de gente que me hace feliz, gente que comparte mis gustos e intereses, gente que aunque es muy diferente a mi en muchos sentidos, es parecida en los más importantes. Ahora creo que vas avanzando en la vida y poco a poco vas encontrando ese lugar al que tienes que llegar y con la gente que te vas a quedar para acompañarte en lo que sigue. Vas estando listo para evolucionar y juntos hacer cosas importantes, cosas que realmente importan.

La noche de ayer fue mucho más que una cena, mucho más que un par de cervezas (bueno mucho más que un par de hecho) pero a lo que voy es que fue una noche en la que compartí momentos divertidos, serios, interesantes. Fue un intercambio de ideas, de chistes, de experiencias….y todos los que estábamos ahí teníamos un objetivo en mente, apoyar a Kenneth para que cumpla un sueño, un sueño que no sólo es de él, ahora es nuestro trambién, ahora queremos que viva la experiencia más grande de su vida, que sea salir de la adversidad y con su historia motive e inspire a gente a salir también, a demostrar que sí se puede, sin quejas ni victimizaciones, Kenneth se levantó y quiere más, pero lo quiere bien y nostros también.

Este desvelón que traigo vale cada granito de arena que siento en los ojos, vale cada cabezeada y cada minuto que no tuve de descanso anoche, bueno, vale mucho más que eso.

Así es la vida, te lleva por lugares que no esperabas y te conecta con gente como tú, gente que estabas destinada a conocer, aunque para eso tengas que vivir un breakdown y tengas que pasar por el pantano…

Gracias Kenneth, Gama, Berna, Ingrid, Israel, Aquiles, César, Xóchitl y Gris, son increíbles.

Va por ustedes Marcela y Rafa, correré por Kenneth

En los últimos meses he corrido muy poco, casi nada para ser honesta. Entre un proyecto de trabajo, vacaciones con mis hijos y ahora perros a mi cuidado, no he tenido tiempo. También tengo que aceptar que es una especie de falta de motivación, porque por ahí dice el dicho “el que quiere, puede” y es cierto. Durante muchos meses entrené sin parar y sin descanso, supongo que es normal que un día tenga ganas de descansar y tomar aire.

Pero llegó el momento de retomar y por el  mejor objetivo posible.

Hace un año y medio más o menos, un chavo se fue a tomar un café con su mamá, hubo un asalto y lo hirieron, despertó dos semanas después en el hospital y le dieron la noticia de que su mamá había muerto y que él no podría caminar, ¿se imaginan? terrible, trágico, devastador….pero sobrevivió y tomó la oportunidad que le daba la vida para vivir al máximo, no se rindió ni se victimizó, decidió salir adelante y convertirse en un deportista de alto rendimiento. Con su silla de ruedas que no es para competición, ha hecho carreras de 5 y 10 km, medios maratones y el año pasado el Maratón de la Ciudad de México, sí, en su silla de ruedas que no es para eso…se requiere valor, ganas, esfuerzo y una voluntad de vivir que conmueve. O al menos a mi me ha conmovido mucho. Se llama Kenneth y él logró sobrevivir y se propuso vivir.

El primero de julio de 1998 mi cuñada Marcela y su esposo Rafael sufrieron un asalto en la Ciudad de México, ella venía llegando de viaje y él la había ido a recoger al aeropuerto. Era de esas parejas que se querían tanto que se notaba en cómo se veían. Ella murió en el lugar del asalto y él sobrevivió, pero dos meses después murió a consecuencia de las heridas, las balas lo habían dejado paralítico y habían atravezado un pulmón. Después de idas y venidas al hospital y de sufrir terriblemente por la ausencia de Marcela (a quien le decíamos La Nena) murió, yo creo que no pudo de tristeza…Lo recuerdo en su silla de ruedas, como la de Kenneth y recuerdo que me preguntaba “¿cómo sigues viviendo después de esto? ¿qué mas ching…te puede mandar la vida?”…. y yo no sabía qué decirle. Un día soñé con Marcela, traía un suéter rojo y estaba detrás de la cama de Rafa, y me pedía que fuera a decirle que estaba con él, que no se separaba de su lado y que tenía que salir adelante. Fui, le conté y Rafa me contestó “de qué me sirve si yo no la veo”.

Pienso en ellos dos, en que no lo lograron, en que ya no están aquí y sigo pensando que debieron de haber sobrevivido. Y ahora pienso en Kenneth, en que él sí lo logró y en que quiere llevar su existencia al máximo nivel y tiene el sueño de ser Paratletla, pero necesita ayuda, tiene que comprar una bici de mano y una silla de ruedas para competición, o, al menos, los aditamentos necesarios para hacerla más apta para carreras.

Kenneth está entrenando para hacer de nuevo el maratón en agosto, yo no quise intentarlo este año, fue muy frustrante el año pasado que me lastimé a un mes de tratar de hacer la hazaña y no he encontrado las ganas de volver a pasar por ese entrenamiento tan duro y tan demandante, probablemente lo intente de nuevo algún día, probablemente no, lo que sí es seguro es que seguiré corriendo siempre que tenga dos piernas sanas que me dejen hacerlo.

Ahora pienso en Rafa en su silla de ruedas, con su cobijita en las piernas pasando por unas terribles fiebres que lo ponían a temblar de frío sin control o un calor espantoso que lo dejaban sudando a mares….y preguntándome cómo podría seguir viviendo sin Marcela. Pienso también en ella, en las ganas que tenía de vivir, en lo increíble que bailaba ballet con esas dos piernas preciosas que hacían movimientos ligeros y graciosos y en las ganas que tenía de ser madre…y pienso en Kenneth que lo logró y pienso en mi que puedo correr.

Tengo ganas de que Rafael y Marcela corran conmigo por Kenneth, tengo ganas de donar en su nombre, tengo ganas de que Kenneth cumpla su sueño porque mis queridos Rafa y la Nena no lo cumplieron, de alguna manera quiero que lo logren a través de mi y sobre todo de Kenneth.

Falta un mes, tengo muy poco tiempo para entrenar, no hay manera de que corra el maratón completo, pero haré mi máximo esfuerzo para volver al entrenamiento y lograr medio maratón de la mano de Rafa y Marcela y con la ayuda de toda la gente a la que pueda yo tocar el corazón y me compre un kilómetro por Kenneth para donarlo a la causa y así compre su bicicleta y su silla de ruedas. Tengo muchas ganas de que los que donen aparezcan ese día en mi playera con su nombre y Kenneth sepa quienes son los que nos están ayudando a Rafa, a Marcela y a mi para que él cumpla un sueño que nació a partir de la tragedia.

Mi querida Xó conoció a Kenneth en el medio maratón de Adidas, la conmovió, nos contó a Gris y a mi y decidimos entre las tres hacer todo lo que podamos por ayudarlo. Si alguien quiere conocer la historia de Kenneth contada por él o donar directamente, el link es: http://www.gofundme.com/apoyaunparatletamx

Si alguien quiere comprar un kilómetro y correr conmigo ese día, cuestan 200 pesos, pueden donar en el link (equivalente en dólares) o en la cuenta que Kenneth abrió para este fin (está al final del post, hay una de paypal y otra personal) y mandarme un mail a lanuevadediana@gmail.com con su nombre, ficha de depósito o captura de pantalla y el kilómetro que quieren correr conmigo.

Sé que correr a nombre de Marcela y Rafa por #elsueñodekenneth hará que mis piernas tengan la fuerza suficiente, sé que esta será la motivación que estaba yo esperando y sé que ese día correré con la gente que me ayude a hacerlo con su nombre en mi playera.

VA POR USTEDES MARCELA Y RAFA, juntos para Kenneth.

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CUENTA DE KENNETH. Banco Santander. Cuenta 26010362126 a nombre de Manuel Kenneth Ramos Lau CLABE 014180260103621265

https://www.paypal.com/mx/cgi-bin/webscr?cmd=_flow&SESSION=BkkangwzpM0EHGB3ICwj7ppQMcyRyhM-Qe3kpU7EGjL2vsxB1jsB5HlPcLy&dispatch=50a222a57771920b6a3d7b606239e4d529b525e0b7e69bf0224adecfb0124e9b61f737ba21b0819803370655d2811b9456e01fe893c80ec2

¡Tengo miedo!

Estoy viviendo con cuatro perros, pero las últimas semanas han ido y venido varios más, y es que la gente se ha enterado que me gustan y que los cuido, entonces por una cosa o por otra,  mi casa siempre tiene perros. Mis hijos están felices, menos mal, mi muchacha no tanto pero me ayuda y yo…aprendiendo muchísimo.

He estado estudiando  acerca de adiestramiento canino, no solo quiero cuidarlos, ahora quiero adiestrarlos para evitar el abandono, hay tanta gente que adquiere un cachorro con mucha ilusión y por falta de conocimientos no lo educan y a los pocos meses deja de ser ese gracioso cachorrito y empieza a ser un joven  perro que se hace pipí por todos lados, o que ladra incansablemente o que destruye objetos de valor, terminando abandonado en la calle, en azoteas o, en el mejor de los casos, en manos de adiestradores que no saben hacer su trabajo y es maltratado.. algunos perros terminan incluso en albergues y nunca vuelven a tener el cariño de una familia. Así que a eso me quiero dedicar, me hace feliz y siento que puedo hacer la diferencia en la vida de ellos, si logro salvar a tan solo un perrito de ser abandonado y vivir una vida sana con una relación linda con su familia, me sentiré satisfecha.

Bueno, dejando el drama aparte, estudiando se aprende mucho, pero también experimentando, y resulta que con tantos perros que he cuidado ultimamente he aprendido varias cosas, por ejemplo, a los perros hay que darles tiempo, espacio y respeto. Siempre que llegan están temerosos, así que en lo que me toman confianza, los dejo ser….no me acerco mucho, sé que necesitan “marcar” algún lugar para sentirse más cómodos así que los llevo a donde está permitido y lo hacen inmediatamente, poco a poco se van acercando hasta que empiezan a entender cómo se vive en esta casa, y ellos aprenden muy rápido, cuando ven que me pongo una chamarra, saben que vamos a salir a pasear, saben que mientras esté en mi cama, no ha amanecido (al menos para mi) y saben que si abro la puerta de la bodega de la terraza es hora de comer.

Un perro a la vez es muy agradable,  lo observo y lo disfruto, trato de enseñarle algo nuevo y siempre aprendo de él…..pero….4 perros a la vez….sin muchacha…ni mis hijos….siento que estoy a punto de ladrar.

El jueves pasado llegó WiFi….ahhhh la historia de ese perro es maravillosa, me siguió hace unos meses en la calle, un domingo cualquiera, y lo rescaté, debo contar la historia más adelante porque es preciosa. Busqué una familia adecuada y encontré a la mejor, un matrimonio muy lindo con dos hijos pequeños que han hecho feliz a Wifi…ahora me siento encantada de volverlo a ver sano y contento.

Wifi no para de jugar con Tostada, de hecho, está todo babeado, llegó limpio y ahora tiene rastas en el pelo, tengo que bañarlo pero como siguen jugando me voy a esperar unos días, no puedo bañarlo diario.

El viernes llegó Gertrudis, de raza Airdale, esa perra ya me conoce muy bien, conoce las reglas de la casa y es feliz aquí. El único problema es que no se acuerda que es perro y no le gustan los animales. No quería jugar con Wifi y Tostada y lo dejó muy claro desde el principio. Los perros son chistosos, cuando los vienen a traer se portan bravos y sangrones, pero nada más se van los dueños y me voltean a ver con carita de “ok, ok, hacemos lo que tú digas”. Pero a Gertrudis le toma más días acordarse que tiene cuatro patas, que come croquetas, que hace pipí en la calle, que no duerme en mi cama y que eso la convierte en un perro.

El sábado llegó Nina, otra historia linda de adopción, pero tiene problemas porque es miedosa, sufrió maltrato y abandono y no es fácil que tenga confianza, era la primera vez que venía y fue muy muy dificil, además Gertrudis no le dio la más cordial de las bienvenidas….se la pasó la pobre junto a la puerta esperando a que regresaran por ella y ladró dos horas sin parar, poco a poco se fue haciendo a la idea de que aquí se iba a quedar.

El domingo llegó Tostón, un salchicha de lo más chistoso. Lo quiero mucho, es educado y muy juguetón, sabe que es perro y está acostumbrado a mi casa.

Lo grave de todo este asunto es que le di vacaciones a mi muchacha y mis hijos también se fueron, eso hace que yo solo esté conviviendo con perros. El domingo me desperté y los fui a sacar a pasear, como era muy temprano pensé que no era necesario vestirme, no creía que pudiera encontrarme a nadie. Así que me puse mis botas para la lluvia, un impermeable y la pijama estaba metida en las botas, no me peiné porque es inútil, siempre traigo el pelo medio desgreñado, y salí con cuatro perros a la calle. Eran las siete de la mañana, ¿a quién me podría encontrar? pues a un cuate bastante guapetón, que paseaba a su pitbull, llevaba unos shorts azules, playera naranja y tenis del mismo color….seguro después de sacar a su perro se iba a correr, nos cruzamos y los perros se saludaron, se me caía la cara de vergüenza (bueno, no tanto, pero sí me dio un poco de pena que me viera en pijama) y cuando regresé y me vi en el espejo no lo podía creer, por ir con los perros jalando y luchando el peinado había quedado peor que cuando había amanecido.

Limpié el patio, les di de comer, me puse a trapear, Nina se hizo pipí, volví a trapear, Nina se hizo pipí….y así el día. En la tarde básicamente igual, solo que ahora cuando salía a caminar con ellos ya llevaba mis pants puestos.

Ayer lunes en la mañana pensé que como era muy temprano no valía la pena vestirme sin antes bañarme, eran las 6:30 de la mañana, me puse mis botas de nuevo, me puse una chamarra y salí….de verdad pensé que no habría nadie en la calle a esas horas (o nadie que me importara). Estaba equivocada de nuevo, un cuate, que tampoco estaba tan mal, con tres perros se me acercó y me preguntó si los cuatro que yo llevaba eran mios…y yo en pijama con el pelo enredado en la nuca…él en traje azul marino recién bañado oliendo lindo (no saben cómo me gusta que los hombres huelan lindo). Regresé a mi casa pensando que esa era la última vez que salía en pijama a pasear a los perros a esas horas.

Más tarde, después de la rutina de estos días de alimentar a los perros, limpiar y todo el show (siento como si trabajara en una granja), desayuné, me iba a meter a bañar, pero como no he querido dejarlos solos porque Gertrudis no se lleva bien con ellos y no he ido a correr, cerré la regadera pensando “no, de alguna manera tengo que hacer algo de ejercicio y si me baño ya no lo voy a hacer, al rato hago algo”, me puse unos pants y empecé a estudiar y a leer, más tarde tenía hambre, pero mi refrigerador sigue vacío. Me tomé una cerveza con unas papas y pensé “al cabo al rato hago ejercicio”….pasó el día cuidando perros y jugando con ellos y estudiando, así que en la tarde, cuando les tocaba comer y abrí la bodega donde tengo las croquetas, sentí mucha hambre, hice cuentas y llevaba varias horas sin probar alimento, tenía una flojera horrible de hacerme algo y cuando les serví pensé que eran muy afortunados en comer tan sencillo y nutritivo, sería más fácil si yo también comiera croquetas….. ahí empecé a preocuparme….

En la noche cuando me iba a poner la pijama me percaté que nunca me había bañado y mucho menos había hecho ejercicio. Después cada uno a su cama, bueno más o menos, Wifi a su kennel, Tostón intentando subir a la mia, Gertrudis en la cama de Tostada y Tostada viéndome con cara de “estoy empezando a cansarme de este asunto tuyo de cuidar perros”. Finalmente logramos dormir cada quien en su lugar.

Hoy en la mañana lo primero que hice fue ponerme unos pants, me hice una colita en el pelo, me lavé la cara y salí a pasear a los perros, no me encontré a nadie (obvio). Regresé les di de comer, barrí, sacudí, me puse a trapear, tender la cama y me hice de desayunar. Cuando me iba a poner a estudiar me di cuenta que estaba leyendo con unos lentes que hace unos días fueron atacados por otros dos perros que cuidé, unos Pug que se llamaban Furia y Gizmo (de los nombres más adecuados que he visto) y le habían aflojado una de las patillas, pero anoche se le cayó y no encontré el tornillo, entonces ahí estaba yo, en pants, sin haberme bañando el día anterior, queriendo comer croquetas porque es más fácil y nutritivo, bebiendo cerveza con papas sin alimentarme bien, sin hacer ejercicio, hablando con perros todo el día y leyendo con unos lentes sin una patilla….me cayó el veinte y me dio miedo, muchísimo miedo de convertirme en esa persona loca que no sale de su casa, no se baña, come latas de lo que sea, y la encuentran un día muerta y deborada por sus animales….me dio más miedo de el que ya tiene la Che de que no tenga novio porque prefiero a los perros…a ese nivel de terror llegué. Así que me metí a bañar, puse música, me arreglé y aproveché que me habló mi mamá para palticar con un ser humano en castellano.

Ahora están dormidos los perros y me da miedo respirar, monitorean todos mis movimientos, casi siento que miden mi respiración y ritmo cardiaco para adivinar qué es lo que vamos a hacer…tengo miedo de ladrar en cualquier momento, tengo miedo de comer croquetas y tengo miedo de hacer pipí en un árbol…solo espero que alguien me venga a visitar pronto, muy pronto y podamos hablar de algo que no sea de perros porque me espera un mes más de tener visitas caninas en mi casa.

Yo sé lo que es….

Sé lo que es llorar tanto que no puedes respirar.

Sé lo que es reír tanto que te duelen las costillas.

Sé lo que es estar tan triste que crees que nunca te vas a volver a reír.

Sé lo que es tener tanto miedo que no te puedes bajar de la cama.

Sé lo que es estar tan enojada que crees que podrías matar.

Sé lo que es caminar tan lento que crees que no vas a llegar nunca.

Sé lo que es correr tan rápido que crees que vas a volar.

Sé lo que es estar tan aburrida que ves pasar el tiempo.

Sé lo que es estar tan divertida que el tiempo se va sin que lo sientas pasar.

Sé lo que es estar tan deprimida que crees que todo podría acabar.

Sé lo que es tener tantas esperanzas que no puedes esperar…..

Todo esto me vino de pronto a la cabeza, así de sopetón. Estaba sentada, viendo una película, tomándome un descanso (y una cerveza con una papas fritas) y de pronto así…sin más…

Para entender por qué de pronto me llegaron esas ideas a la cabeza, hice un resumen de mis días recientes…..He tenido días llenos de emociones, buenas y malas, bonitas y tristes.

Días de mucho trabajo, de muchísima diversión, de gripa, de flojera, estresantes y emocionantes también.

Han sido días muy divertidos porque me fui de viaje con unas amigas que son de lo más simpáticas. Pasamos 48 horas sin dejar de hablar ni reír…. lo único que teníamos qué decidir era si nos sentábamos a platicar en la terraza de la cabaña o en el comedor porque ya hacía un poco de frío. Si ir a la sala o quedarnos afuera. ¿Es posible hablar durante un poco más de 48 horas sin parar? sí, sí lo es. Muchas emociones y muchos sentimientos, pero sobre todo, nos reímos y nos dimos cuenta lo diferentes que somos y lo mucho que nos queremos.

Han sido días de mucho trabajo a causa de un proyecto padrísimo al cual  me invitaron, no pude decir que no aunque tenía mucho miedo porque implicaba volver al diseño, algo que no hacía hace muchísimo tiempo. Tenía que aprender cosas nuevas para poder hacerlo, pero no dije que no. Días y horas enteras sentada frente a la computadora diseñando mientras escuchaba todo tipo de música que me acompañaba. Desde Coldplay (obvio) hasta Fire Inc…pasando por Neild Diamond (sehhh…) y llegando a Mumford and sons.

Han sido días muy muy tristes también. Ayer fui a ver a una mujer maravillosa que estuvo mucho tiempo presente en mi vida y de pronto dejó de estarlo. Hace unos días supe lo delicada que estaba de salud y aunque me era muy difícil ir a verla, tomé la decisión (con mucho miedo) de ir a darle un beso y decirle lo mucho que la quiero. No abre los ojos, no habla pero siento que escucha. La tristeza que tengo ahora en mi corazón es grande. Nada más al estar escribiendo ahora mismo, se me están saliendo las lágrimas. Es una mujer que fue muy fuerte durante muchos años, vivió penas impensables y un día su cuerpo decidió que iba a dejar de hablar, sus razones tendrá….se ha ido deteriorando con el tiempo y es muy difícil verla así. Traté de evitarlo pero no podría vivir tranquila sabiendo que nunca fui a decirle lo mucho que la quiero.  Sé que me escuchó y sé que lo sintió, también sé que quiso decirme muchas cosas que tiene atrapadas dentro. Pero una enfermedad terrible no la deja hablar. Estaba inquieta hasta que en secreto le dije “la quiero mucho, muchísimo y sé que quiere abrir los ojos para verme, y que quiere hablar para decirme que me quiere, y no es necesario, lo sé y lo siento. La quiero y la voy a querer siempre”.

Han sido días de tomar muchas decisiones, han sido días en los que he necesitado ser valiente para dejar atrás la idea de que no podría salir adelante sola. Ahora tengo la firme convicción de que no solo puedo, QUIERO. De pronto descubres lo que quieres hacer el resto de tu vida y quieres que el resto de tu vida empiece inmediatamente….así que han sido días en los que he tenido que practicar la paciencia también.

Han sido días en lo que he confirmado la verdadera amistad, la de esas personas que están contigo sin importar nada. Las que te aconsejan desde el cariño que te tienen y que desean lo mejor para ti porque quieren verte feliz.

Tengo muchos planes, voy a estudiar y eso me tiene feliz. Mis hijos me preguntan que por qué quiero hacerlo a mi edad, que cómo es posible….ellos quieren dejar de estudiar a la suya, claro, pero les causa mucha curiosidad y están intrigados al verme tan feliz por querer volver a la escuela…así que son días de muchas explicaciones también.

Sé muchísimas cosas que hace tiempo no sabía. Todo lo que he pasado me ha enseñado. Es una fortuna inmensa el saber lo que se siente al tener miedo, enojo, tristeza, depresión y al poder reír, imaginar, correr, bailar, cantar, desear….

También es increíble saber que todavía hay muchas cosas que no sé y que puedo descubrir….

Cuando sabes lo que es llorar tanto disfrutas mucho más dejar de hacerlo. Cuando sabes lo que es tener miedo, difrutas enormemente vencerlo. Cuando estás tan triste por despedirte de una persona, sabes que has querido sinceramente, cuando no puedes caminar porque duele moverte, el día que corres sientes que vuelas y sientes una libertad INMESA.

Así que pensando todo esto he llegado a una conclusión, cuando dices “sé lo que es…..”, lo  que verdaderamente sabes es lo que es vivir…

Una linda explicación del significado del 11:11

Seguramente te ha pasado que ves que mucha gente comparte en facebook “11:11” o a veces incluso “11:11 gracias”  o quizá  lo has visto tú en tu reloj o celular y recuerdas que la gente lo comenta, ¿sabes lo que significa?, esta es una linda explicación.

Nuestros guías espirituales, ángeles o nuestro “yo superior” nos hablan a través de varios métodos, como podría ser poner frecuentemente una canción con un significado especial en el radio, responder a alguna oración o petición, que aparezca la misma página en un libro cuando lo abres para leer, o dirigir nuestra atención a la serie de números repetidos en un reloj como es el 11:11. Al principio podría parecer una tonta coincidencia, pero si pones más atención podrías encontrar un poderoso mensaje espiritual escondido en esto.

Más y más personas parecen notar esta repetición de números en el reloj, en el celular, en señales de tránsito o en algunos otros lugares, lo cual significa que cambios en nuestra conciencia están ocurriendo.

Este fenómeno básicamente ocurre para recordarnos de la profunda sincronicidad y que turnos o cambios cósmicos están ocurriendo en este hermoso tiempo en nuestro planeta, también para atraer nuestra atención  a nuestros pensamientos presentes y a nuestos sentimientos actuales.

La principal intención de los ángeles para traer nuestra atención al  11:11 es para hacernos más conscientes de nostros mismos, para recordarnos que siempre tenemos guias y mayor sabiduría para apoyarnos en tiempos en que nos sentimos “atorados”, con miedo o frustrados.

De acuerdo a Doreen Virtue, una muy conocida terapeuta con ángeles y medium psíquica entre el mundo espiritual y el mundo humano, ver constantemente alguna serie de números repetidos, especialmente 11:11, significa que tienes que enfocarte en mantener tus pensamientos positivos, porque tus deseos se manifiestan de manera instantánea. Pon toda tu atención en lo que deseas en lugar de a lo que le temes, y tus ángeles van a continuar apoyándote y premiándote.

Mientras más números “1” veas en un reloj o en algun otro lugar que tenga números, la conexión es más fuerte entre tú y tus guías espirituales o ángeles. Millones de personas en todo el mundo pueden atestiguar que ver estos números es cada vez más seguido, lo que sugiere que muchos de nosotros hemos empezado nuestro camino a convertirnos en “trabajadores con la luz” o sanadores del planeta. Debido a que la Tierra está en un estado tan triste de destrucción y falta de humanidad, muchas personas  están siendo “llamadas” para traer de regreso la paz y la armonía que deseamos todos y volver a convivir en un verdadero Jardín del Edén en el que todos podamos vivir la alegría de la experiencia humana.

El Calendario Maya dice que el cambio de era empezó el 21 de diciembre del 2012 a las 11:11, haciendo de esta “Nueva Era” un cambio en la consciencia de la “Era Oscura” a la “Era Dorada”. Otro dato interesante del 11:11 es que los números suman “cuatro” que es el número de la transformación y la disolución del ego. Muchos sanadores y líderes espirituales en la Tierra interpretan el 11:11 como la venida de los maestros a nuestro planeta para ayudarnos a traer sanación y ayudar a alinear a la Tierra de nuevo.

Cada vez que ves una serie de números que se repite, específicamente el 11:11, tus ángeles quieren que sepas que estás en el camino adecuado y que te van a proteger sin importar las adversidades que estás enfrentando. En estos tiempos tenemos que convertirnos en maestros de nosotros mismos, en lugar de caer en la negatividad y el caos que está a nuestro alrededor. Nosotros hemos creado este mundo debido a la falta de autocontrol, así que nuestros maestros nos están recordando que debemos recuperar nuestro poder interior y aprender a gobernarnos a nosotros mismos para coexistir con todos los seres de nuestro planeta.

Es un tiempo muy excitante el que estamos viviendo, sin importar lo que veas que está ocurriendo a tu alrededor. Mientras la gran sanación y transformación se está desarrollando, los pequeños cambios se irán acumulando para crear cambios muy significativos para despertar cada vez a más personas. Parece difícil, pero continúa confiando en los ángeles y ten en cuenta que ellos tienen las mejores intensiones de corazón.

Todos somos una gran familia y estamos en esto juntos. No veas afuera de ti en busca de respuestas, solo te traerá más confusión y sentimientos de impotencia. Confía en el poder del universo para ayudarte a sanar y cada vez que veas 11:11 revisa tus pensamientos para asegurarte que tus vibraciones son las mismas que lo que quieres ver en la realidad del mundo físico.

Puedes creer o no en esto, pero ahí está la explicación. Yo, cada vez que veo 11:11 (que es muy seguido) doy gracias a quien ha estado ayudándome a tomar mejores decisiones, a tener paz mental y armonía en mi vida, esto hace que mis pensamientos cambien en ese momento y se vuelvan más positivos, ¡algo que no hace daño! al contrario. ¡Inténtalo!

Fuente: http://www.powerofpositivity.com/1111-is-it-happening-to-you/

¿Qué significa que quieras remodelar tu casa?

Todo empezó hace unos días que estaba platicando con mis hijos acerca de mi nuevo proyecto, estábamos muy emocionados porque ahora que sé exactamente lo que quiero hacer el resto de mi vida, es muy refrescante, muy esperanzador y te llena de tranquilidad cuando de pronto encuentras lo que verdaderamente te hace feliz y quieres empezar cuanto antes. Más adelante les compartiré mi proyecto. Pero ahora quiero contar lo que ha empezado a ocurrir a partir de ese momento en que se los comenté a mis hijos.

En este nuevo proyecto, va a ser necesario en algún momento cambiarnos de casa, y Daniel se dio cuenta de esto, no lo mencioné, pero él lo supo y lo dijo —Mamá, eso signfica que nos tenemos que mudar… —Sí Daniel, en algún momento pero no será pronto— le dije sabiendo lo que para él signifcan los cambios, el miedo que les tiene y lo difícil que es manejar el apego, lo entiendo perfecto, yo soy así (pero estoy en el camino de soltarlo todo). En ese momento Diego intervino —Mamá, yo quiero cambiarme de casa y lo quiero hacer mañana— cabe mencionar que Diego es todo lo contrario a Daniel en muchos sentidos, es raro que sienta apegos, no le tiene tanto miedo al cambio y es decidido (y eso a veces me saca de quicio, ya me entenderán)…—Diego, ¿cómo que te quieres cambiar de casa mañana? —le pregunté pensando que se había equivocado —Sí mamá, yo quisiera cambiarme mañana, ya no aguanto esta casa, no me gusta, quiero vivir en una casa como la de la Che porque parece hotel —por supuesto que en ese momento me vino a la mente la casa de la Che, su obsesión por el orden y la limpieza (es casi patológico) y la quise matar por hacerme quedar tan mal frente a Diego… —Ah, ahora entiendo, quieres una casa muy ordenada y limpia, sin cosas tiradas por el suelo donde todo tenga un lugar ¿no?, y quieres que parezca hotel porque todo está guardado y no se ve ¿no? —Sí mamá, eso quiero —Muy bien Diego, déjame decirte una cosa, nada tiene que ver el tamaño de la casa, ni el lugar donde está, ni necesitas mucho dinero para conseguirlo, lo que hace que una casa se vea así  es EL ORDENNNNN que necesitas tener, y eso, mi vida, es lo que falta en esta casa…ORDENNNNN y como no nos vamos a cambiar de casa por ahora, vamos a “remodelar” esta.

Se me quedó viendo con la típica expresión de “la acabo de regar, y esto me va a costar”, y sí. Nos pusimos a platicar los tres y les dije que creía que había llegado el momento de tomar la casa en nuestras manos y deshacernos de todo aquello que no usamos ni necesitamos. De todo lo que nos estorba y no tiene lugar, porque hemos ido acumulando a lo largo de los años cosas que nos “recuerdan a algo o a alguien”. Daniel en especial, que es como yo, guarda a veces hasta bolsas de papas fritas que en algún momento le pueden servir para algo, “hay que reciclar” me dice siempre que le pido que tenga orden y limpieza y que tire su “mugrero”.

Pero a un niño se le enseña con el ejemplo, con acciones, no te puedes pasar la vida diciéndole que no puede acumular cosas para acordarse de momentos si ve que tú haces lo mismo. Las palabras les entran por un oído y les salen por el otro. Así que decidimos que era momento de actuar, no fue una conversación fácil ni fue en unos minutos, tomó esa tarde y la mañana del día siguiente, cuando íbamos en el coche hacia la escuela  fue cuando decidimos que todos los días haríamos algo por la casa y que era un plan que necesitaba un nombre, después de varios semáforos y varias propuestas, decidimos nombrarlo “Proyecto casa” (sehhhh…brillante, pero a veces con los niños hay que ser muy explícito y sencillo).

El caso es que desde ese día hemos estado trabajando. Empezamos por su cuarto, Lo primero que había que hacer era sacar una cantidad de ropa ridícula que tenían guardada, a Daniel es al que más trabajo le está costando, al pobre no lo estamos dejando ni pensar, les dije que aplicaríamos la regla de “los dos segundos”, es el tiempo que les doy para pensar si quieren quedarse con algo o no. En ese tiempo no pueden casi ni abrir la boca cuando el objeto en cuetión ya está dentro de una bolsa verde (ecológica) de basura para ser llevada a donación o a la basura. Ha sido difícil, pero el viernes llevé 7 bolsas tan solo de su ropa y un par de ellas era de juguetes… ¡7 BOLSAS de cosas que no usan! y falta un “titipuchal” (esa palabra es muy usada en mi familia, titipuchal proviene del náhuatl “tliltic” que significa ‘cosa negra’ y “potzalli” que significa ‘montón de tierra’, por lo que literal significa ‘montón de cosas negras’, o en nuestro caso sería un montón de bolsas verdes).

En esto seguimos y en esto seguiremos, sobre todo porque Diego me vuelve loca todos los días cuando abre los ojos, se levanta, se viste y va al baño a buscarme y me grita —¡¡MAMAAAÁ !! ¿HOY QUE VAMOS A HACER DE PROYECTO CASA????— y yo…quiero llorar, son las 6:30 de la mañana, me estoy bañando y  acabo de lograr despegar los ojos. Es bueno que sea así, ya lo sé, decidido y con ganas de lograr sus metas, PERO A MI ME VUELVE LOCA.

Hemos sacado más bolsas verdes, y mientras lo hacemos, veo los ojitos de Daniel haciendo un esfuerzo por no dejar salir una lagrimita causada por la tristeza de dejar ir esa playera que tanto le gusta pero que sabe que ya no le queda. Ha sido valiente y  lo está logrando, pero yo también. Y me he puesto a pensar en varias cosas:

ESTAMOS LISTOS PARA DEJAR IR un pasado que no nos es útil, fue lindo, lo recordaremos con cariño pero queremos seguir adelante sin cargar nada. Ya no necesitamos objetos que nos recuerden momentos, sabemos que están en el corazón y una playera con la ilustración de una guitarra (muy querida por Diego) no es necesaria, y guardada en un cajón no sirve para nada (aunque sí le costó un montón desprenderse).

LLEGA EL MOMENTO DE AVANZAR y querer cosas nuevas, de encontrarle lugar a las que sí queremos que se queden y de abrirle un lugar a las que queremos que lleguen.

TU CASA ES EL REFELEJO DE COMO TE SIENTES….estábamos en caos, lo estuvimos por mucho tiempo, cosas guardadas sin saber en dónde estaban, cosas que no necesitábamos pero no queríamos soltar, cosas nuevas que no teníamos donde guardar, y no estábamos listos para movernos porque nos daba miedo que fueramos a necesitar algo del pasado y no lo pudiéramos encontrar. En realidad cuando guardas algo que no usas pero no quieres soltar es miedo, miedo al futuro y a que si lo quieres no lo puedes tener, miedo a que podrías no tener algo mejor, miedo a olvidarlo….esto lo leí en un escrito que me mandó una querida amiga que supo que ando en estos “menesteres” de dejar ir… me hizo mucho sentido, y como yo ya no tengo miedo al futuro me hizo pensar que:

YA NO TENEMOS MIEDO AL FUTURO ninguno de los tres y tenemos muchos deseos de tener orden, limpieza, paz y sobre todo LIBERTAD y no depender de objetos para vivir en el pasado porque queremos lo que antes teníamos o lo que tuvimos alguna vez.

Todo se acomoda, todo toma lugar, así como las cosas que sí estamos acomodando, así tu vida. Ha coincidido todo este movimiento de casa con el mes de mayo, con el día de las madres, cuando yo me hago un regalo muy especial por ser una gran madre (hasta que se demuestre lo contrario) y voy con una amiga que vende unas joyitas muy lindas diseñadas por ella para comprarle algo a mi mamá, algo a mi tía María (necesitaría un blog para ella porque es como una segunda madre) y algo muy lindo para mi…esto lo hago desde hace dos años, porque fue justo el primero de mayo del 2013 en que yo me pegué el susto de mi vida cuando descubrí que tenía un bulto enoooorme en el pecho. Obvio pasaron por mi cabeza toda serie de ideas fatalistas, hice de todo, mastografía, ultrasonido y biopsia para estar tranquila y saber que estoy bien. Pero la pasé tan mal que ese año, en cuanto supe que estaba todo bien me fui a comprar una pulsera por ser 10 de mayo y para festejar que estaba sana.

Ahora hice lo mismo, me compré una pulsera a la cual le tengo que escribir un blog porque tiene una historia especial, fui la semana pasada a hacerme la obligada mastografía y el ultrasonido y hoy me fui a hacer un perfil hormonal (mismo que me salió en un ojo de la cara he de decirlo, nunca me había hecho uno, así que cuando la enfermera me dijo la cantidad a pagar, casi se queda sorda de mi grito de “¿¿¿CUANTO DIJO QUE CUESTAAAA????” y sí….se me cayó el ojo con el que terminé pagando la cuenta del mentado estudio), pero como le dije hace rato a una amiga, mis hijos se lo merecen, una mamá sana y tranquila. Una mamá que está lista para tener su casa sin caos, para tener niños felices y libres del pasado, una mamá que hace cosas por ella y por los demás que es muy feliz porque le ha encontrado sentido a todo.

Cuando recién me separé quise pintar mi cuarto de rojo, “¿ROJO?” me preguntaban todas las personas cuando lo comentaba, incluyendo a mi terapeuta que quería como que hacerme entrar en razón pero sabía que yo necesitaba hacerlo, supongo que quería color en mi vida y fui, compré pintura roja y pinté mi cuarto…la verdad se veía padrísimo y mucha gente aceptó que quedaba lindo, me compré una recámara nueva de caoba y sentí que esa recámara ya era solo mía y fui feliz.

Ahora, 3 años y pico después, ya no necesito el rojo, ya no necesito colores fuertes en las paredes, ahora quiero la calma de los colores claros y mis hijos también, el color lo llevamos dentro, somos una familia muy alegre que oye música al despertar y al dormir, hay ruido en esta casa todo el tiempo y tenemos mucha vitalidad, las paredes ahora pueden ser claras.

Estaba leyendo hace rato un artículo que sugería que las mujeres cada 10 años tuvieran un viaje solas, para tener un reencuentro con ellas mismas,  que pudieran tomar decisiones de hacia dónde va su vida y hacer los cambios necesarios. Creo que estoy en ese momento, y aunque no he viajado sola, estoy tomando decisiones, soltando apegos, aprendiendo a vivir de momentos no de objetos y encontrando al fin la paz y la felicidad que dan el saber qué es lo que quieres ahora.

Es por eso que supongo que cuando remodelas tu casa, remodelas tu vida, dejas ir cosas con valor sentimental porque dejas ir el miedo al futuro, sabes que no los necesitas para recordar y que más bien impiden la llegada de cosas nuevas y te encuentras con esperanzas de una vida mejor.

Tres lecciones en tres días….

Cambié los tenis por los zapatos y en estos úlitmos tres días aprendí tres lecciones muy valiosas. Estuve trabajando en una Expo con una querida amiga, desde hace unos años que lo hacemos y terminamos agotadas. Caminamos todo el día, a veces con tacones, tomamos fotos del evento, hacemos entrevistas, conocemos gente y aunque al final estamos hechas pedazos, siempre nos llevamos algo nuevo y algo bueno. Me acuerdo que el año pasado conocí a un gran hombre que salvó a mucha gente en el atentado de las torres gemelas en Nueva York. Me arrepiento muchísimo de haber esperado a estar más descansada para contar la historia de William Rodríguez porque está llena de valentía y amor. Pasaron los días y después los meses y aunque sigo en contacto con él, nunca conté su historia. Espero algún día tener toda la información de nuevo para poderla contar porque he perdido muchos detalles en mi memoria. También hace un año conocí a las personas que entrenan a los perros que trabajan con la Policía Federal Preventiva, fue increíble conocer también a los caninos. Detectan drogas, explosivos y dinero, fue una experiencia maravillosa porque son animales increíbles que además de ser muy inteligentes son capaces de mantenerse en un trabajo pesado siempre con actitud cariñosa y siempre felices de satisfacer a su dueño.

Este año aprendí algo distinto. Conocí también gente muy valiosa y tuve una experiencia increíble. En realidad tuve tres, de esas que te ponen la piel chinita, de esas que valoras tanto por lo que te hacen sentir, que no puedo otra vez dejarlas pasar para contarlas cuando me sienta más inspirada o más descansada para que pueda escribir mejor y pasar el mensaje de manera más eficiente. Ahora la contaré inmediatamente, entre las cosas que he aprendido ultimamente  es que hay que hacer lo que tienes qué hacer cuando lo tienes qué hacer….y lo quieres hacer.

Conocí al grupo de Los Topos de Tlatelolco. Un grupo de rescatistas que trabajan en pro de la humanidad, así de sencillo. No buscan nada más que ayudar a los que lo necesitan en casos de desastres naturales. Nacieron en el temblor de 1985 en la Ciudad de México a raíz de que las autoridades estaban revasadas para poder ayudar en el estado de emergencia que vivía nuestra ciudad. Con picos y palas hacían lo que podían. Tiempo después, esas personas que sin mayor interés que ayudar y sin conocimientos mayores que utlizar palas, se organizaron y formaron una asociación que trabaja a través de los donativos, ahora estan plenamente certificados y capacitados. Controversias van y vienen y se han dividido en dos grupos. Yo conocí a los que van vestidos de naranja y a uno de los fundadores originales en el temblor del ’85. Impresionante porque yo alguna vez tuve un entrenamiento y capacitación para sacar gente atrapada, dar los primeros auxilios y buscar victimas y actuar en casos de emergencia. Fue un entrenamiento que me dejó afectada por mucho tiempo. Espero no necesitarlo nunca, pero en caso de que fuera necesario, supongo que tengo conocimientos básicos para poder ayudar en algo. Pero viví situaciones de estrés extremo, tenía 17 años, iba en preparatoria y me acuerdo que eran experiencias fuertes. Ni imaginarme puedo las situaciones que viven estas personas, el nivel de entrenamiento que pasan y las condiciones en las que viven cuando acuden a un rescate. Estaban pidiendo ayuda para poder ir a Nepal….así es, quieren ir a un lugar donde no hay ni agua para beber, no conocen a nadie pero sienten la necesidad de ayudar a gente que está sufriendo, ˘¿por qué lo hacen? seguramente por lo que sienten cuando lo logran….un ejemplo de vida.

Conocí también a una mujer que decidió dar un donativo a una asociación que lo necesita….no puedo hablar más del asunto, ni de la cantidad estratosférica del donativo (para mi son números irreales) ni de la asociación a quién decidió dársela…y la razón por la que no puedo hablar es porque ella decidió que no se supiera ni se publicara. Cuando la anunció y habló al respecto, la emoción se le veía en los ojos, nos puso a todos la piel chinita y a varios se nos salieron las lágrimas. Un ejemplo más de que la gente sabe cómo ser feliz. La asociación para la cual hizo el donativo realmente necesita ese dinero, se lo deben de agradecer muchísimo,  ella quedaría muy bien ante todos haciéndolo público, pero no…porque no lo hizo por eso, lo hizo por los que lo necesitan y estoy segura que la fellcidad que sintió al hacerlo no la olividará jamás…se le veía en los ojos y la transmitió a todos nosotros. Nos conmovió hasta los huesos.

Dos días después, justo ayer, en el día del niño, me encontré con un “stand” de Mission 500, una asociación que trabaja con Wold Vision México para ayudarlos a conseguir “patrocinadores” para niños en comunidades muy necesitadas en México.

Desde hace algunos años, incluso antes de que nacieran mis hijos, yo decía que algún día quería adoptar a un niño. No sé por qué siempre he tenido esa necesidad. Luego supe que iba a tener gemelos….como que se me quitó esa necesidad….pero al pasar de los años la recuperé. Supongo que cuando tuvieron edad suficiente para que yo pudiera comer sentada, poder ir al baño sola y sin interrupciones (bueno…casi sin interrupciones) y durmiendo casi toda la noche, seguía yo con el deseo de hacer una adopción.

“Ten cuidado con lo que deseas” dicen por ahí, por razones del destino llegó a mi vida la muchacha que me ayuda en mi casa, se llama Mary, y en algún momento comenté en el blog de cómo llegó también a mi vida Estrella, la hija de Mary, el post se llama algo así como “tengo corazón de pollo” (no lo recuerdo). Han pasado casi tres años desde que Estrella vive con nosotros, y aunque a veces me saca de quicio, me desespero y por momentos quisiera que regresara a vivir con sus abuelos, trato de tomar las cosas con calma y recordar por qué Estrella vive con nosotros. A veces a Diego le cae gordita y quisiera que un día se fuera. En una ocasión, de esas en las que voy manejando y mis hijos aprovechan para sacar todas sus dudas, Diego me preguntó “mamá ¿cuándo se va a ir Estrella a su casa?”….y le contesté así sin pensar “espero que nunca”, se le salían los ojos de la cara…y así sin pensar le dije “mira Diego, no podemos terminar con el hambre en África, no podemos construir escuelas en comunidades alejadas en México ni darles trabajo a todos los papás que no pueden darles eduación a sus hijos y los ponen a trabajar, pero sí lo podemos hacer por una sola niña, Estrella viviría en un lugar de mucha pobreza, donde su escuela está tan lejos que tendría que caminar horas y donde a veces pasan semanas sin tener clases, comiendo lo básico y lejos de su mamá…si podemos ayudar para que estudie y tenga entonces una vida mejor, estamos ayudadando a mucha más gente que lo necesita, Estrella va a tener hijos algún día y, además, hasta estamos ayudando a México para que más gente tenga educación”….Obvio no pudo decir nada, y todo esto me salió del corazón sin siquiera pensarlo. Iba más allá de la “hijita de la muchacha”, es una persona con un futuro incierto.

Fue hace unos meses cuando decidí no adopar a nadie más, después de todo ya había “pseudo adoptado” a Estrella, pensé que mis deseos estaban cumplidos.

Pero ayer me topé con Mission 500….y ooootra vez sentí esa necesidad, “es el día del niño” pensé “¿qué mejor día para cambiarle la vida a uno?”…y sin dudarlo me acerqué, me empezaron a enseñar fotos de niños y niñas y no sabía qué hacer, ¿cómo escoger? pensé que podría hacer algún tipo de conexión con la foto, pero no fue así, entonces decidí buscar una niña con la edad de mis hijos y la encontré, la foto no me dice mucho, no fue un “amor a primera vista” fue la idea de que esa niña será una mujer muy pronto, y si alguien necesita apoyo y educación es la mujer, son cabeza de familia, desde mi punto de vista, quien más necesita de nuestra ayuda son las niñas mexicanas.

Inicié entonces así, diciendo “ella, la quiero a ella” y sacaron todos los papeles, los llené totalmente convencida, al terminar me dijeron que podía hacerle su mochila, escoger sus cuadernos y si quería podía escribir una carta a mano en uno de ellos, tomé la pluma y solo le dije algo así como “hola, me llamo Diana, y tengo dos hijos de tu edad, se llaman Daniel y Diego y los tres queremos ayudarte para que estudies y tengas una vida mejor. Espero que podamos hacerlo juntos. Saludos, espero saber más de ti muy pronto”….cerré el cuaderno, metí todo a la mochila, firmé y cuando me pusieron una pulsera en la mano derecha, junto a mi reloj, se me enchinó la piel y me dieron unas ganas locas de llorar, gracias a que teníamos que seguir trabajando y teníamos algo de prisa, no me pude poner ahí a hacerla de Libertad Lamarque, pero cada vez que veía mi mano derecha me daban ganas de llorar.

Cuando regresé a mi casa, en la noche, agotada me acordé de la mujer que hizo la donación estratosférica y que no quiso que se supiera, la admiro porque no lo hizo para que la gente la admirara ni para recibir las porras, fue un acto de amor sincero y desde el corazón. Yo estaba entre publicarlo o seguir su ejemplo. Pero decidí compartirlo, por dos razones. La primera es que la felicidad se comparte, la segunda (y más importante) es que nunca sabes a quién puedes inspirar a hacer lo mismo. Estos niños necesitan toda la ayuda que puedan tener, viven en comunidades de extrema pobreza. Al patrocinarlos les cambias la vida y la de su familia. Entran a un programa en los que se benefician con cisternas, baños secos acondicionados, asisten a talleres de educación, ofrecen servicios de salud y capacitación en la prevención del VIH-SIDA, les proporcionan estufas ecológicas que reducen las enfermedades respiratorias y mejora su calidad de vida, todo esto lo haces tú por su familia por menos de 10 pesos al día.

Si alguien más conoce este programa, o se inspira al saber lo feliz que me hace, ya sirvió de algo compartirlo. Si por contarlo, un niño y su familia es beneficiado y cambian su vida, yo me siento útil al compartirlo.

Cuando llegué a mi casa estaba en un estado de cansancio patético, mis hijos estaban comiendo churros con chocolate con mi papá y yo me aventé en mi cama, subí las piernas a la pared y me puse a leer el folleto de World Vision, saqué un par de chocolates Lindor rojos, me los comí despacio y fui totalmente feliz.

Antes de dormir, les conté a mis hijos, les enseñé la foto de Jessica y les dije que los tres la habíamos “apadrinado”, les dio mucha emoción, lo vi en sus ojos y Diego me dijo “oleeee mamá” y me dio un beso, Daniel me dijo “¿y va a poder estudiar por que la vamos a ayudar y va a vivir mejor?” cuando le dije que sí me abrazó.

Cumplí un sueño y de la mejor manera posible, compartiéndolo con mis hijos. Las cosas pasan como tienen que pasar, no sé cuándo reciba una carta de Jessica, pero desde ahora sé que su vida va a cambiar, y seguramente la mía y la de mis hijos también, por 250 pesos al mes he recibido tanta felicidad que vale oro.

Tres lecciones en tres días….no podría pedir nada mejor.

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P.D.World Vision trabaja en muchos países, yo decidí hacerlo en México, pueden apadrinar directamente con ellos o por medio de Mission 500,  pero si quieren más información, me pueden mandar un mail a lanuevadediana@gmail.com