Metro Balderas

Hoy volví a mi tan amado metro..pero no era Pino Suárez, era Balderas, y no iba buscando amor, iba a quitarle la “fiscalización” a mi coche,  para los que no usan el metro quiero describirles más o menos el viaje de hoy.

Para empezar me meto al vagón y suena a todo volúmen La Sonora Santanera, es impresionante como se oye dentro de ese pequeño espacio y sientes que de un momento a otro todos se van a poner a bailar!!! pero no….nadie le hace caso al DJ del metro… entonces me pongo a ver  a las personas a mi alrededor, primero vi a un señor con peinado de “Gutierritos” y traje de Pachuco muy simpático, debe dedicarse a la contaduría, no sé por qué me da esa impresión, muy serio con su peinadazo agarrado del barrote, a lado de mi una mujer con un peinado engominado, como con gajos para todos lados y diamantina, trataba yo de ver como estaba diseñado tan complicado estilo, iba maquillándose, unas pestañas impresionantes, pero lo mejor era la destreza para irse poniendo rimel…no se manchó ni tantito!!! y de pronto veo que la de enfrente también se iba maquillando, bueno, varias!!! y todas con una exactitud! yo a duras penas puedo delante de mi espejo!!!

No faltó el hombre de pelo largo, como de elote…con gorro tejido que decía Von Dutch y sudadera de jerga blanca, tatuajes en las muñecas de las manos que eran solo letras y dibujos sin sentido (bueno, para mi) una delgadez extrema, ojeroso y con cara de cansado…aplicaría perfecto aquella canción de “flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones” daba tristeza…

La mujer mayor, regordeta, con el monedero en la mano para no llevar bolsa, de lentes de fondo de botella, enjoyada, de suéter de colores con estambre grueso que podría asegurar que ella misma se tejió, esperando que algún “caballero” la deje sentarse…no hubo en ése vagón.

Todo eso fue de camino de ida a mi destino, al edificio Izazaga 89 a la Tesorería…y viene el regreso…estuvo mucho mejor!!!

Me subí en la estación Isabel La Católica…con algo de prisa porque tenía una cita, el vagón iba lleno pero nada grave, solo dos estaciones y me bajo en Balderas…ahí si estaba medio saturado el asunto, pero estoy acostumbrada…y caminando hacia el fondo para tomar el primer vagón me encuentro con un muchacho que se veía sumamente feliz, tenía una expresión en la cara tan agradable que me impactó…y lo recordé!!! toca la guitarra con otros tres amigos en el café el Jarocho en Coyoacán…así que me acerqué y lo saludé, –tú tocas en Coyoacán!!–  sonrió tan feliz.  –iS!– me dijo –ah pues me acuerdo de ti, te queria saludar… –HOLA!– me dijo con una sonrisa de oreja a oreja…cambió mi actitud, la cara del chavo es impresionante…

Después mientras esperaba que llegara el metro me puse a ver los anuncios clasificados, me encontré con dos cursos buenísimos que además dan muy cerca de mi casa, pienso meterme a unos…y cuando estaba leyendo se acerca una señora y me pide instrucciones para ir a Isabel La Católica…–pues mire, tome dirección Pantitlán y después de Salto del Agua viene Isabel La Católica…

Lo acababa yo de decir cuando me sorprendí de mi seguridad…lo mio lo mio es el metro.

Muy tranquila me subo al vagón de mujeres porque a esa hora medio complicada lo dividen, y en cuánto me subo sigo viendo mujeres maquillándose…en eso se sube un cieguito vendiendo discos, a todo volúmen podiamos oir “eres tú”…”el vendedor” y varios más de Mocedades (me acordé de esas interminables tardes en que mi hermana oía una y otra vez ese disco…y al pobre hombre nadie lo volteaba ni a ver, así que decidí comprarle uno…”Diez le vale, diez le cuesta, lleve el disco de los grandes éxitos de Mocedades…diez le vale, diez le cuesta” …por diez pesos puedo ayudar a éste hombre, y estoy totalmente en contra de la piratería, me la paso regañando a mi tía la del pan (tema de otro blog) porque a cada rato compra pelícuas pirata que para ayudar a una amiga…”eso no ayuda a nadie” siempre le digo….”dale mejor dinero pero no apoyes la industria!!!”

Me traicionaron mis palabras…quería yo ayudar al cieguito…y decidí abrir mi bolsa, sacar mi cartera, buscar una moneda de diez pesos…CASTIGO DIVINO, por venir tan distraída no me agarré, solté el barrote de donde venía detenida, el metro frena y ZAZ!!!! salgo volando y voy a caer encima de una señora, que gracias a Dios ella si venía agarrada, pero igual el trancazo y el susto no nos lo quita nadie, el cieguito pues ni vio…claro…y se bajó en la parada mientras yo trataba de no morir de risa, pierdo las fuerzas cuando me rio, y a la señora no le estaba causando nada de gracia..finalmente llego a la estación División del Norte, donde había dejado el coche, y entran a mi celular varios mensajes de gente preocupada por mi porque había temblado, deben de saber que a mí me dan pánico (miedo es poco) PAAAANICO los temblores, fue de verdad una bendición que tembló mientras estaba yo oyendo a Mocedades, porque de haber estado en Izazaga 89 la historia hubiera sido muy distinta, quizás estaría alguien más escribiendo en su blog acerca de una loca que salió despavorida de un edificio de la Tesorería porque estaba temblando…llevándose de corbata a la viejita que no podía caminar…

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