Nueva página en facebook

¡Hola! A todos los que me siguen por aquí, los invito a seguirme también en mi nueva página de facebook, donde comparto fotos, frases, momentos, preguntas de mis hijos (de esas que me vuelven loca) y un montón de cosas irrelevantes que no tienen importancia pero que me ayudan a ver la vida más divertida y en otras ocasiones me hacen relfexionar.

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Saludos y ¡gracias!

Addina es incómoda…

Hoy es cumpleaños de Addina, una mujer increíble de la que les quiero platicar por una sencilla razón: es incómoda y es admirable.

La semana pasada murió una querida amiga (Nuri) a la cual le había prometido escribir algo para  ella en algún momento, nunca pensé que ya no podría leerlo y como dicen por ahí “en vida, hermano, en vida” hoy quiero cumplirle una promesa que le hice también un día a Addina.

Siempre lee mi blog y siempre me dice que la hago llorar (no sé qué decirle cuando me platica eso porque en realidad no sé si es bueno o malo… no me gusta hacer llorar a la gente) pero me pidió que le escribiera algo y aquí va.

Addina es una mujer muy incómoda, y esto se debe a que es de las pocas personas que conozco que verdaderamente se rige bajo el principio de “no  me importa lo que la gente opine de mi”. Es de esas frasesitas que todo el  mundo dice y poca gente hace, siempre escuchas a alguien decir “que no te importe lo que digan los demás de ti y haz lo que te haga feliz” pero en realidad no conozco a nadie que se atreva como Addina a ser lo suficientemente valiente para que de verdad le importe un cacahuate lo que la gente piense de ella. Ese es un valor que le admiro muchísimo.

Es una mujer muy decidida a ser feliz, y, le guste a guien le guste, anda siempre inquieta viendo cómo conseguirlo, a mi lo que más bonito se me hace es que ese ejemplo le está dejando a sus hijos, yo sé que a los niños les puedes dar mil instrucciones de cómo vivir, pero lo que los educa y lo que permanece es lo que ven, “el ejemplo arrastra” dicen por ahí, y sé que eso es lo que ellos ven en ella. No me gusta ver a esas madres abnegadas que aguantan lo indecible en un matrimonio infeliz siendo a veces incluso humilladas o viviendo una vida gris bajo el pretexto de “mis hijos necesitan un padre y una familia completa”. Lo que los niños necesitan es una mamá y un papá felices, y si eso implica que se separen para llevar una vida tranquila, pues bienvenido sea. Yo sé que esto a mucha gente le incomoda porque implica salir de una zona de comfort y te expone a tus más grandes miedos, bueno, pues Addina con miedo o sin miedo, les enseña a sus hijos a buscar siempre sentirse bien.

Otra cosa que admiro mucho es que no da explicaciones a nadie acerca de nada. Vive su vida como mejor le parece y si se equivoca no culpa a nadie, nunca la veo haciendo dramas de novela en facebook, no miente y dice las cosas como son y si acaso está triste me parece que simplemente lo resuelve ella. Es positiva y tiene un increíble sentido del humor, se podría pensar que está algo desequilibrada (a veces, cuando veo sus fotos en fb dentro de la regadera con la cabeza llena de espuma del shampoo, siento que la hemos perdido, pero en realidad es que nunca la hemos tenido…) y eso me hace reír muchísmo, es algo que yo jamás haría y sin embargo suelto una carcajada y pienso “Addina está loca”, pero la gran ventaja es que hay cosas que vivo a través de ella, no subo fotos en bikini (obvio, no tengo el cuerpo, sería una terrible falta de respeto de mi parte) y cuando ella lo hace siento que es totalmete libre y me hace sentir bien por ella.

Nos hicimos amigas gracias a que su precioso hijo Nicolás se hizo amigo hace unos años de Daniel, Nico es físicamente igualito a ella, es un clon, un “mini me” como le digo. Y esa amistad que empezó por ahí de segundo de primaria ha soportado muchos años ya de no estar en la misma escuela. Generalmente los niños se hacen amigos en el recreo o por sentarse juntos, pero a la edad de 7 años no se cree que pueda aguantar mucho, pues Nico y Daniel que solo estuvieron unos meses juntos porque se cambiaron de escuela, siguen siendo amigos y se siguen queriendo mucho. Es un niño que es igual de incómodo que su mamá y por eso me cae tan bien, como cuando un día veníamos en el coche y nos dijo “yo no creo en Dios, yo soy Budista” y mis hijos me volteraon a ver con cara de “¿¿¿ESTAS OYENDO ESO???” a lo que yo solo contesté “Nico, un día tienes que platicarnos acerca del Budismo para que podamos conocerlo”, pero a esa edad, esa valentia me pareció no solo sorprendente sino digna de admiración (y muy divertida) y todos sabemos de dónde sacan esos valores los niños…

Hay algo que pocas personas saben de Addina, porque lo que acabo de contar es muy evidente, que se divierte, que es irreverente, que es explosiva, que le importa poco la opinión de los demás y que hace locuras para hacer reír a la gente y reirse de sí misma, otra cosa que admiro mucho, pero pocos saben de su gran corazón. Siempre me pareció muy chistosa pero hasta hace unas semanas conocí una parte de ella que no sabía que existía. Resulta que Addina, sin echarse porras ni hacer menciones ni alabanzas, se la pasa buscando como ayudar a la gente que más lo necesita. Me enteré que ayuda por ejemplo al reclusorio de mujeres, que les lleva cosas, que es voluntaria… Me pidió si podía ayudarla con algo y justo tenía varias cosas para darle y vino a mi casa por todas. Cuando me contó de todo lo que se mueve para ayudar, para vender objetos que le donan para comprar pañales para los niños de las reclusas, les lleva libros, juguetes, ropa… y anda de arriba para abajo en esto, la admiré todavía más. Es una persona incluso más incómoda porque resulta que te enfrenta con el hecho de que ella SI HACE LAS COSAS QUE DICE QUE VA A HACER, y eso, es un valor que poca gente tiene (muy muy poca).

Estoy segura que ahora que lea mi blog me va a escribir algo así comoooo “Diana no mameeeeessss no mameeeesss cómo me hiciste llorar”… esa boquita tiene Addina y es otra cosa que me cae re bien, es sincera sin poses ni fachadas, dice las cosas como van y como las siente y sin pena ni gloria es como es.

En resumidas cuentas, Addina es incómoda, pero es tan admirable que espero que esté siempre cerca de mi para hacerme reír, para ayudarme a ayudar, y sobre todo, para aprender cómo vivir de manera auténtica sin dramas siempre buscando ser feliz.

Te quiero mucho Addina ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Querida Nuri:

Llevo un buen rato leyendo todas nuestras conversaciones por inbox, tu primer mensaje llegó hace casi 4 años, el 5 de diciembre del 2012 después de haber estudiado desde chiquitas en la misma escuela. Te recuerdo perfecto, siempre sonriendo, y con mi mala memoria recuerdo tu nombre, Nuri Benasco… Eramos un mundo de niñas en una escuela inmensa y después de tantos años, cuando nos encontramos en fb de nuevo, recordé perfecto a Nuri Benasco, eras de esas personas que se quedan en la memoria para siempre.

En ese mensaje me agradecías que escribiera, que tuviera un blog y me decías que uno de mis posts te había dado mucha esperanza y te había ayudado a superar un dolor, siempre te agradecí esas palabras y siempre agradeceré que me pedías que no dejara nunca de escribir.

No pudimos coincidir, yo fui a Oaxaca cuando tú estabas en México y no pudimos vernos, nos dio risa y pensamos que teníamos todo el tiempo del mundo para hacerlo más adelante, que ironía, no lo teníamos… pero nunca perdimos contacto.

Estamos en una edad en la cual las amistades que haces o reencuentras se quedan para siempre, son honestas, francas, llenas de cariño y con un verdadero sentido para caminar juntas, ya no somos amigas para jugar al “resorte” en el recreo, ahora somos amigas para estar juntas el resto de nuestra vida.

Muchas conversaciones mantuvimos, siempre SIEMPRE leías mi blog y siempre SIEMPRE tenías algo lindo qué decirme, cómo te voy a extrañar, cómo me harán falta tus mensajes, pensar que tengo mi inbox abierto con tu foto y no lo puedo creer… sigo esperando una notificación que diga “Nuri Benasco comentó tu enlace” ver tu foto en mi timeline, recibir un inbox tuyo con palabras cariñosas, tenías esa especial intuición para mandarme algo que necesitaba leer, eras de verdad una persona muy iluminada Nuri.

Se me escurren las lágrimas ahora mismo porque sigo sin poder creer que tenga que escribirte aquí y que no lo podrás leer, por más que me digan que lo sabías y que en el lugar en el que estás sabrás lo mucho que te quería y lo mucho que me inspirabas, me cuesta creer que así será, que lo leerás… no sé cómo me podrás responder ahora Nuri, porque lo que yo más quisiera es recibir un mensaje tuyo ahora que lo necesito.

Tengo la bendición de tener grandes amigas, ayer por ejemplo, muy temprano Ana Cris me mandó un mensaje preguntándome cómo estaba y diciéndome que me quiere mucho, ella también sufre por tu partida. Más tarde Marcela hizo lo mismo y me conmovió mucho y me mandó un video para hacerme reír (gracias Marce, te quiero mucho). Fui a correr con Xó y Gris y me apapcharon y me escucharon, grandes amigas que sabían exactamente lo que necesitaba.

Horas más tarde fui con la Che y Heidi al mercado de Jamaica a comprar flores, por supuesto la Che me consintió con una omelette deliciosa y más tarde con una lasagna maravillosa, Heidi me hizo reír y estuve rodeada de flores en uno de los mercados que más me gusta visitar, me llena de paz y color.

De esas cosas que pasan Nuri, llegando a casa de la Che, mientras ella acomodaba flores, me metí a fb a distraerme y lo primero que vi fue un video de Coldplay cantando Everglow… no lo podía creer, esa canción, que he oído muchas veces, parece escrita para ti, lloré otra vez, pero en esta ocasión estaba ahí la Che que me abrazó para que pudiera llorar contenida, en la tarde una llamada de Ale me hizo reír y llorar y me apapchó de nuevo el alma. Así que como verás Nuri, mis amigas están siempre pendientes de darme cariño cuando más lo necesito, sin embargo, quiero un mensaje tuyo por inbox…

Entrar a tu muro de fb demuestra lo maravillosa que eras, no dejan de llegar mensajes de tristeza, sorpresa y consternación ante tu sorpresiva partida, tocaste muchos corazones y estabas rodeada de amor, no me cabe la menor duda de que eras un alma vieja que venía por poco tiempo a terminar un trabajo casi hecho, te tomó poco tiempo, pero los que nos quedamos estamos muy tristes sin ti Nuri.

Uno de tus últimos mensajes fue precioso, me dabas consuelo ante la muerte de Emilio, ese chiquito precioso que nos conquistó a tantas personas y por el cual nunca dejaste de orar, ese mensaje me dio mucha paz, lo que no puedo manejar ahora es la promesa que te hice de escribirte más adelante contestando a tu mensaje de una manera más profunda, estaba de viaje y de nuevo pensé que tenía todo el tiempo del mundo para hacerlo después, y es ahora cuando te escribo y ya no lo puedes leer, ya no me puedes contestar…

Te pedí que te quedaras para siempre con nosotros, fueron mis últimas palabras hacia ti, no sé si es esta la manera de quedarte siempre o tuviste que irte, todavía no lo entiendo, seguro que lo haré, me queda tu último mensaje, me quedan largas conversaciones para poderlas releer, me quedan tus fotos, me queda tu cariño expresado con tanta claridad, me queda la esperanza de verte en algún momento, me queda el agradecimiento eterno porque siempre me apoyaste en todas mis causas, con Kenneth y su silla de ruedas, con Emilio y su tratamiento, con tus oraciones, con tu luz…

Gracias Nuri por haberme encontrado de nuevo hace 4 años, gracias por presentarte en mi vida y darme tanto, esta carta la escribo para poder cerrar y seguir adelante, para poder pasar la página recordándote siempre, cuando te extrañe, leeré nuestro inbox y veré tus fotos, cuando vea un cielo precioso pensaré que estás con Emilio jugando y me avisas que estás feliz volando como siempre te gustó, en un cielo esplendoroso.

Sé que econtrarás la manera de consolar a tanta gente que dejaste desolada con tu partida, a tus más queridas amigas que ahora lloran sin poder encontrar consuelo, sé que estarás presente en sus vidas y a todas ellas les mando mucho cariño y espero que pronto recuperen la alegría de vivir. A tu familia le mando mis más sinceras condolencias y muchas oraciones para que pronto encuentren la paz.

Hace tan solo un par de meses le decía “A Dios” a Emilio, ahora tengo que decirte “A Dios” a ti Nuri, ve a donde tenías que ir, a continuar tu camino, perdiste la vida en este plano haciendo lo que más feliz te hacía, volar, ahora tienes vida en otro lugar, que seas muy feliz, yo prometo buscar ser feliz siempre, como lo platicamos muchas veces.

Me quedo con nuestros últimos mensajes y te escribo la canción que ayer me hizo pensar tanto en ti… tu brillo quedará por siempre, Everglow.

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Oh they say people come, say people go
this particular diamond was extra special
and though you might be gone, and the world may not know
still I see you, celestial

like a lion you ran, a goddess you rolled
like an eagle you circled, in perfect purple
so how come things move on, how come cars don’t slow
when it feels like the end of my world
when I should but I can’t let you go?

but when I’m cold, cold
oh when I’m cold, cold
there’s a light that you give me when I’m in shadow
there’s a feeling you give me, an everglow

like brothers in blood, sisters who ride
and we swore on that night we’d be friends til we die
but the changing of winds, and the way waters flow
life as short as the falling of snow
and now I’m gonna miss you I know

but when I’m cold, cold
in water rolled, salt
I know that you’re with me and the way you will show
and you’re with me wherever I go
and you give me this feeling this everglow

Oh.. what I wouldn’t give for just a moment to hold
yeah I live for this feeling this everglow

So if you love someone, you should let them know
oh the light that you left me will everglow.

¿Qué les dije a mis hijos acerca de Donald Trump?

Se me olvida que mis hijos ya tienen doce años y que su tema ya no son los dinosaurios, que en la escuela hablan con sus amigos y que ellos a su vez llevan la información que adquieren en sus casas.

Últimamente me ha tocado hablar con ellos de temas muy difíciles, como cuando platicamos de los feminicidios, cuando  me preguntan acerca de las violaciones, drogas, asaltos y asesinatos…Qué días aquellos en los que me platicaban que el T-rex no era el dinosaurio más peligroso.

Ni modo, al toro por los cuernos y me tocó a mi, para bien o para mal, así que hago lo mejor que puedo siempre buscando información y preguntando a los expertos, no puedo quedarme con mi opinión de madre que no tiene idea la mayoría de las veces.No soy psicóloga, pedagoga, pediatra, politóloga ni analista, y a duras penas puedo con mis días, sin embargo sí conozco psicólogas, pedagogas, pediatras y politólogas a las que les pregunto siempre que tengo dudas, y trato de leer lo más posible para que no me tomen desprevenida, y es lo mejor que puedo hacer.

En los últimos días Daniel me ha estado preguntando mucho acerca de las elecciones en Estados Unidos, seguramente es un tema que comenta con sus amigos. Ayer muy sorprendido me dijo que su amigo Luis votaría por Trump si pudiera, él no daba crédito ya que hemos hablado del discurso de odio de Donald Trump… le recordé acerca del respeto a otras ideas y que sus razones tendría, que se las preguntara para tratar de entenderlo.

Hoy, en cuanto abrió los ojos, me preguntó quién había ganado, tuve que decirle que Trump, si hubieran visto la triste expresión de sus ojos…

Tuve que resisitirme a la tentación de hacer drama, de expresarme de manera despectiva hacia los americanos y de ser partícipe de un discurso parecido al de Trump, un discurso de odio, así que empecé diciendo “sí, es triste, pero tienes que apurarte para ir a la escuela”.

Durante el corto tiempo que duró nuestra mañana juntos, hablé con ellos y esto fue lo que les dije:

“La vida sigue, nos guste o no, Trump será el presidente, así como no nos gustó que fuera Peña Nieto y así como siempre pasarán cosas que nos saquen de control por unos minutos, pero no podemos dejarnos vencer. Siempre seamos honestos con lo que sentimos, si estamos tristes, pues sintamos la tristeza y dejémosla pasar, después hay que levantarnos y seguir, eso nos enseñará a siempre levantarnos como cuando te caes en el fútbol.

Hay inujusticias, sí, y tenemos qué vivir con eso, pero es como cuando el árbitro no te marca una falta en contra o como cuando marca un penal que no fue, sigues jugando y te sigues entregando al partido, porque un día vas a meter gol y un día vas a ganar.

Hay que ser empáticos y bondadosos, si a alguien le dan una patada horrible, lo ayudas a levantarse, hay que denunciar la injusticia y hay que tener caridad sobre todo con los que tienen miedo.

Sí, ganó Dondald Trump… pero la vida sigue y hoy tienen que ir a la escuela, yo tengo que estudiar y ver qué van a comer, tengo que recogerlos de la escuela, tengo que ir a clases y tengo que seguir cuidando perros. Seguiré ayudando a los que no tienen hogar, seguiré ayudándolos a ustedes a crecer, seguiré buscando una vida mejor, seguiré siempre tratando de aprender, seguiré disfrutando viéndolos reir, ustedes seguirán jugando fútbol, seguirán yendo a fiestas, seguirán siendo siendo niños y los adultos nos vamos a encargar de lo demás.

Así que si hoy ven a alguien muy triste o enojado porque ganó Donald Trump, escúchenlo, si ven a alguien contento porque ganó, también escúchenlo para entenderlo… el mundo no se va a acabar hoy ni mañana, solo hay que seguir jugando.”

No quiero evadir ni quiero ser irresponsable, sé que vienen tiempos difíciles, pero sé también que la actitud se contagia, sé que como me ven mis hijos influye directamente en su estado de ánimo, no, no me gusta nada que haya ganado Trump… pero tenemos que seguir jugando, como en un partido de fútbol.

¿Somos diferentes los hombres y las mujeres?

He estado pensando mucho estos días en que se habla mucho de los feminicidios, acerca de las diferencias entre hombres y mujeres. Ayer fue un día triste para mi, es un hecho REAL Y CONTUNDENTE que las mujeres estamos muy expuestas a ser víctimas de ser secuestradas para ser violadas y asesinadas y quien me diga lo contrario tendrá que tener muy buenos argumentos porque las estadísticas son terribles, y no solo eso, son reales.

Ayer se hizo un llamado para manifestarse en contra de este hecho tan desolador y no pude dejarlo pasar por el simple hecho de ser mujer (lo cual me pone en peligro, así, no más). En la mañana me vestí de negro en señal de luto y lo que me pareció más importante fue hablar con mis hijos, una conversación muy difícil de tener con dos niños de 12 años que desearía que su único conflicto fuera si jugar futbol o policias y ladrones. Pero me parece que es mi obligación hacerlos conscientes de la situación que vivimos porque los quiero adultos decentes, honestos, justos y que luchen por un mundo y una sociedad mejor. Ese es mi rol por el momento y me parece importantísimo. ¿Se imaginan hablar con sus hijos acerca de esto?…

Bueno pues les dije que había personas que creían que las mujeres eramos débiles, que valíamos menos, que no merecíamos respeto y que podíamos ser tratadas como objetos o cosas… hablamos de la violación (durísimo) del abuso de la fuerza y el poder y de que eso no nos permitía avanzar como sociedad, lo que me pareció más difícil de decirles fue que no encontraba yo una solución a este problema y es que de verdad no la tengo… no me gusta opinar sin proponer pero de verdad… no tengo capacidad de pensar en qué podría poner fin a esta ideología machista que debería de haber terminado hace varios siglos, qué triste, no vamos para adelante…

Después de la difícil conversación, siguió el día como cualquier otro. Muchas cosas por hacer, unas lindas y otras aburridas, unas desafiantes y otras cotidianas, pero hoy en la mañana la cabeza me empezó a dar vueltas sobre una misma idea: “¿los hombres y las mujeres somos iguales o diferentes?”… la única conclusión a la que he podido llegar es que TODOS SOMOS DIFERENTES y no es una cuestión de género.

La gente que no me conoce podría pensar que yo, por ser mujer, tengo ciertas características “típicas” de las mujeres, y están muy lejos de la realidad… y creo que es así con absolutamente todas las personas, entonces se torna todo muy difícil porque seguimos clasificando o encasillando gente por sexo, creencias religiosas, preferencias sexuales, etc…etc…

Por ejemplo, hace unos años me comentó un amigo “Diana, es muy difícil contratar mujeres porque entre ellas mismas se destrozan, se hacen la vida difícil, basta que entre una nueva a la oficina para que las demás acaben con ella y así no se puede trabajar en paz” y me dio pena su comentario porque no podía desmentirlo en ese momento, pero de un par de años para acá, que por alguna razón he conocido más gente que en el resto de mi vida, me he dado cuenta que no siempre es así y no todas las mujeres somos así, igual que hay hombres muy complicados y tan conflictivos que no permiten a otra persona desarrollarse laboralmente porque les genera incomodidad (y conozco varios casos muy cercanos), eso  no hace que los hombres sean complicados, esos que conozco son muy complicados, así como las mujeres en la oficina de mi amigo, no es por ser mujeres, es porque ellas son personas desagradables.

Podría decirse que yo, por ser mujer, hago cosas de mujeres y no es cierto. No me gusta cocinar, no soporto ir al súper, no me gustan los bebés, quizá tuve dos hijos al mismo tiempo porque solo hubiera tenido uno. Ahora mis hijos están en una edad en la que me puedo comunicar y lo disfruto mucho, pero esos bultitos rosas que todo el mundo quiere cargar, a mi me parecen de lo más aburrido y cansado del mundo, no se me antoja cargar bebés.

Prefiero ir a una ferretería que a una tienda de cocina, como cuando va  la Che y se pasa horas viendo condimentos… CON DI MEN TOS… me parece aburridísimo ver cientos de frascos con hierbas que todas parecen iguales, pero no me metas a una papelería porque puedo estar horas escogiendo libretas. Sin embargo conozco hombres que les encanta cocinar y no ponen un clavo en la pared. Hago instalaciones eléctricas (no siempre me quedan bien) pero jamás un pastel… hay hombres que se quedan en casa cuidando bebés mientras la mamá sale a trabajar (lo que me parece fantástico).

Dicen que las mujeres somos “multitask”, que podemos hacer varias cosas a la vez. Yo no, o solo hago una cosa o no hago nada bien y me disperso y no termino nada. Eso solo me hace una mujer distraída, no me hace ser parecida a un hombre.

Dicen que los hombres son el sexo fuerte y las mujeres el sexo débil, me gustaría ver a alguno de los que me leen echarse un tirito con Serena Williams… es cierto que tienen diferente estructura muscular, pero no los hace ser el sexo fuerte, dicen que las mujeres somos sensibles y que los hombres son incapaces de llorar, gracias a Dios he visto amigos mios llorando y demostrando que tienen sentimientos sin importar el género al que pertenezcan, también tengo amigas que lloran por un anuncio de la tele y otras que no lloran ni ante la muerte.

Una amiga me contó un día que su esposo tenía que despedir a una empleada porque después de haber sido mamá se había vuelto muy complicada, que le dejaba botadas juntas importantes porque no tenía quién le cuidara a su bebé pero que le había tenido ya mucha paciencia y después de hablar con ella en varias ocasiones, no había ocurrido ningún cambio, luego supe que no tenía ninguna necesidad económica y que había salido sin problema de la empresa, eso no hace que todas las mujeres dejen botadas las juntas, eso habla de “esa mujer”, tengo amigas muy profesionales que por ningún motivo descuidan su trabajo y son muy responsables y se han desarrollado con éxito.

Hay amigas mías súper mamás que se dedican totalmente a su familia y amigas que decidieron no tener bebés por no ser algo que deseran. No considero que por ser mujer tengas que cubrir ese rol en la sociedad así como no considero que el hombre debe ser el único proveedor en una familia mientras la mujer se toma cafecitos con sus amigas, me parece totalmente injusto cuando además a él le está costando la vida y la salud mantener un status mientras algunas mujeres van al salón de belleza a ponerse uñas nuevas (no tengo nada en contra de las uñas, es la injusticia la que me pesa).

No soy feminista de hueso colorado, sin embargo sí creo que hay que luchar por que hombres y mujeres tengan los mismos derechos así como las mismas obligaciones. No podemos exigir si no damos a cambio, no podemos pedir las mismas condiciones de trabajo si no respondemos con resposablidad y profesionalismo.

Creo que el tema del feminicidio, que crece cada día, es una cuestión de miedo y frustración que sienten muchos hombres al ver que las mujeres han empezado a dejar de ser ese objeto sexual que permanece en su casa cuidando a sus bebés y haciéndoles de comer. Quizá se sienten amenazados o no saben cómo seguir el paso a una sociedad más abierta y más justa, es una cuestión de educación, y lo más triste del caso (aquí es en donde creo que me voy a meter en problemas) es que las mujeres hemos sido responsables. Hemos educado machos sin saberlo, al permitir que los niños hagan bromas acerca de las mujeres “lloras como niña”, al permitir que no las integren a sus juegos por ser niñas, a decirles que no pueden jugar con muñecas porque eso es de niñas (o peor, de “maricas”) al decirles que los hombres no lloran, al no hacerlos responsables de las actividades dentro de la casa, no tienden su cama, no levantan un plato, no guardan ni un calcetín… miles y miles de cosas cotidianas en las que estamos reforzando la idea de que los hombres y las mujeres somos diferentes y que cada uno tiene un rol en especial, con lo cual no estoy de acuerdo.

Me quedo sin poder concluir este post porque no encuentro una solución para el problema que ahorita nos preocupa, es un hecho que yo vivo con miedo por ser mujer. Si voy a correr a un bosque, no solo tengo miedo de que me asalten, tengo miedo de que me violen, si salgo en la noche sola a cenar con amigas, no tengo miedo de que me quiten el coche, tengo miedo de que me lleven en él… es real, no es un mito y no es una exageración, no creo que un hombre se sienta amenazado si va caminando en la noche y se encuentra un grupo de 5 mujeres solas, si lo ponemos al revés…

Seguiré pensando porque tengo una mente inquieta, seguiré apoyando a mi género porque siento el deber de no esconderme y hablar, y seguiré viviendo con miedo.

Un choque cualquiera…

Cosas buenas y malas nos pasan todos los días, esperé un tiempo prudente para escribir este post porque tenía miedo de ser melodramática y parecerme a Silvia Pinal en un capítulo de “Mujer casos de la vida real”, y después de este tiempo, vi las cosas con una perspectiva diferente y más positiva.

El jueves pasado choqué, en el informe del seguro escribí “iba yo circulando sobre la calle de Cholula cuando al cruzar Alfonso Reyes sentí un golpe fuerte en la parte lateral izquierda, abajo y atrás de mi coche”. Eso es lo único que sé que pasó y por eso es que sentí una sacudida muy fuerte. En ese momento me paralicé, fue como cuando te dan un golpe en el estómago y no sabes ni dónde estás solo quieres que te entre aire a los pulmones.

De pronto escuché la voz de una mujer que me preguntaba “¿estás bien?…¿estás bien?” (no, no era la Virgen María), yo ni siquiera la volteaba a ver, solo necesitaba recuperar el aire y cuando pude voltear a verla, empecé a llorar. Me decía que mi coche estaba bien y que todo estaba bien. Cuando por fin pude hablar solo dije “estoy bien, creo que estoy bien, ¿y tú?”.

Tenía qué resolver en ese momento muchas cosas, eran las 2:20 y ya iba tarde a recoger a mis hijos, pensé que tendría que esperar al seguro y tardaría, entonces fue la segunda cosa que pensé “no tengo ni idea del número de teléfono ni de dónde está mi poliza”, me la habían mandado por mail y claro que nunca la imprimí, así que además del susto, tenía que resolverlo todo y no podía pensar con claridad.

Ok, respiré hondo mientras lloraba y pensé “mis hijos primero” y mandé un par de mensajes a dos amigas que creía me podrían ayudar, en lo que esperaba que me respondieran, le hablé a mi cuñada porque ella maneja mis seguros. Pobre, llorando le expliqué que había chocado, todo se empezó a acomodar. Una amiga pasó por mis hijos, les dio de comer y hasta hicieron la tarea (mil mil gracias Gaby), mi cuñada me pasó todos los datos y logré hablarle al seguro, empezó la calma, esa en la que te das cuenta que ya no hay nada que hacer más que esperar y esperar…y esperar…

Le gente se acercaba y me preguntaba si estaba yo bien, la familia de la chavita con la que choqué llegó en pocos minutos,  fueron muy amables conmigo, me compraron agua y me preguntaban si podían hacer algo por mi. Chocar con gente decente y amable definitivamente hace la diferencia, yo no sabía quién había sido el responsable, no me gusta decir “tenido la culpa” simplemente odio esa palabra, pero cuando vi el coche que me había pegado sentí un hoyo en el estómago, tenía el frente destrozado, ella me había pegado pero yo no tenía ganas de discutir, no siempre “el que pega paga” y soy muy distraída, podría haber sido mi resposabilidad… o no.

Después de un par de horas todo se resolvió, no importa cómo, pude seguir con mi vida, pasar por mis hijos, llevarlos al futbol y estudiar, todo en un estado como de letargo, me sentía lánguida, esa es la palabra que mejor me describiría…lánguida.

Fue algo desagradable que pasó, suelo ser de esas personas que piensan que todo pasa para algo, pero no encontraba bien el sentido de esto. Me habían chocado y me sentía mal, punto, no había nada positivo.

Al día siguiente, me sentía tarada, esa sería la mejor palabra para describirme, mi estado no había mejorado gran cosa… era como si siguiera en pausa, la Che me había invitado a desayunar y me animó un poco, pero seguía simplemente TARADA.

Unas horas después pasé por mis hijos y como era viernes, pasamos por unas “papas de carrito”,  solemos hacerlo ese día porque es el mejor de la semana, no hay prisa de nada así que nos quedamos sentados en el coche en silencio cada uno con su bolsa de papas llenas de salsa mientras se nos escurren los mocos por la enchilada que nos ponemos y la cual disfrutamos mucho. Estaba en ese momento de paz mientras los veía con los ojos llorosos felices con su enchilada cuando me dí cuenta, era un momento especial entre los tres que yo paso desapercibido, doy por hecho que cada viernes lo haré… pudo no ser así, pudo ser trágico el choque, pude haber muerto (ni modo, Silvia Pinal), pero es cierto.

Me entró una claridad absoluta, el choque no fue para algo en particuar pero sí tenía que aprender algo, doy las cosas por sentado, de un tiempo para acá todo funciona más o menos bien, mi vida es estable y estoy contenta con las cosas que hago y vivo tranquila, así que doy por hecho que así va y la realidad es que no, que podría haber sido el último día de mi vida, y si así hubiera sido, aunque el mundo siguiera dando vueltas, yo no tendría más la oportunidad de comerme las papas con mis hijos, no podría acariciar a Tostada que tanto cariño me da, no podría reirme con mis amigas, no podría escuchar la música que tanto me gusta, no podría sentir la piel chinita cuando escucho “Yellow” o “Fix you”, no podría ver a mis hijos con su uniforme de futbol nerviosos por un partido que después pierden por 10 goles y con un helado se les baja el coraje…

Si quieres a alguien, díselo, si tienes ganas de un helado, cómpratelo, si estás con tus amigos pasándola a gusto, disfrútalo, si estás sano, valóralo… no, no todo pasa para algo, pero de todo lo que pasa podemos sacar algo bueno. Yo por lo pronto espero que este estado me dure un buen rato y no sean las hormonas, porque no quiero volver a chocar para valorar lo que tengo, preferiría hacerlo sin necesidad de un golpe que me quite el aire y me haga pensar que en cualquier momento podría perder la vida y perderme de la vida.

Sí, fue un choque cualquiera, pero para mi, fue una cachetada que me dijo “¡DESPIERTA!”.

¿Quieres valorar algo? imagina que lo pierdes…

Una fuerte confesión

“Lo que pasa en Puerto Vallarta, se queda en Puerto Vallarta”… Fueron las palabras con las que la Che y yo cerramos un viaje hace un par de años.

Había decidido no contarlo nunca, la razón por la que ahora lo hago es porque estoy agradecida con mis amigas pero sobre todo, orgullosa de ellas y porque estoy harta de que la gente se sienta con derecho a juzgar a otras personas, bueno pues YO NO SOY UNA SANTA y estoy lejos de serlo, gracias a Dios. (Papá y mamá, creo que es momento de que dejen de leer mi blog).

En este viaje que hice, sucedió algo parecido a lo que vivió Lady Coralina, antes de que me desbaraten por haberme emborrachado y haber perdido el estilo, déjenme añadir un dato para que lo disfruten más, íban mis hijos…¿DIOS MIO qué tipo de mujer soy? Es una pena que no haya video, quizá sería #LadyPuertoVallarta y estaría rondando las computadoras y los celulares de miles de personas.

Eramos 4 mujeres maduras (pero jóvenes y guapas, que no quede duda) y cada una llevaba a sus hijos, 6 niños en total de entre unos 7 y 10 años. Plan tranquilo en la playa, relajado y familiar, temporada baja de vacaciones así que no hay gran número de testigos. Uno de esos días en los que los niños se habían ido al club de playa, decidimos ir las 4 a la alberca a la “hora feliz” en la que te dan dos bebidas por una, y salieron las Margaritas. Yo no aguanto mucho alcohol, me encantan la cerveza y el vodka, pero nunca he tenido la capacidad de beber grandes cantidades porque me siento mal, veo borroso, me mareo y  básicamente me pierdo lo mejor de la fiesta porque me quedo dormida, así que en general bebo hasta que me siento bien y tranquila y difruto con mis amigos en plan feliz (o sea 2 o 3 cervezas), pero nunca había pasado lo que ese día pasó. No me acuerdo de la cantidad exacta de Margaritas pero no deben de haber sido más de tres, además, eran en una copa de plástico chiquitas en las que casi no cabía nada. Evidentemete tengo un problema con el Tequila… o quizá era algo adulterado.

Lo último que recuerdo es estar riendo con la Jaiba Mordelona (la loca de la venezolana que también tuvo problemas con las Margaritas) y acto seguido me desperté en un camastro a las 7-8 de la noche en calidad de bulto y la cabeza quería separarse del cuerpo. La Che estaba junto a mi, vigilando mi respiración, no me acuerdo qué le dije pero creo que le pregunté por mis hijos. Me contó lo que había pasado: después de un par de copas, había empezado a sentirme mal y me había acompañado a acostarme en un camastro, minutos después empecé a vomitar al estilo de Linda Blair en el exorcista, una tras otra. La primera vomitada fue recibida por la bolsa de la Jaiba Mordelona, misma que inmediatamente tiraron a la basura, la segunda, la tercera y las que siguieron, fueron en el piso. Al parecer la señorita de limpieza tuvo que ir cientos de veces a limpiar con agua y cloro y la Che solo le decía “perdón, vomitó de nuevo”. Mi querida argentina vigilaba que al  menos volteara la cabeza para que no me ahogara. Las otras dos se fueron a recoger a los niños del club de playa y se los llevaron a comer lejos de ahí para que no me vieran en ese estado, les dijeron que me había caído mal el chicharrón que habíamos comido en el desayuno pero que pronto me sentiría mejor (versión que Nati no se tragó, esa niña que es más viva que Einstein dijo que todos habíamos comido chicharrón… que seguro había sido el queso).

Al parecer, yo que soy católica apostólica romana, no tuve temor de Dios, no, tuve temor de “Senderos”, el esposo de la Che… por alguna razón le suplicaba que no le dijera nada “no le digas nada a Senderos, ¡te lo suplico!” era lo que más repetía. Como al parecer también soy una buena madre, le rogaba que cuidara de mis hijos, que viera por ellos, que fueran hombres de bien, seguramente sentía la muerte cerca, muy borracha muy borracha pero tenía que encargarle a alguien a mis hijos.

Pasaron varias horas, pobre de la Che, yo he cuidado borrachos y es terrible, pero eso hacen los amigos, los verdaderos, los que te quieren. Horas después, con lentes oscuros a las 8 de la noche, me atreví a caminar hacia mi cuarto, atravezar el lobby del hotel lo más dignamente posible y enfrentar a mis hijos. Los pobres me preguntaban “mamá ¿ya te sientes mejor?” en ese momento no quería ni hablar así que asentí con la cabeza, sonreí y les guiñé un ojo, me metí a bañar porque teníamos reservada una niñera para ir a cenar a un restaurant precioso que nos habían recomedado mucho. Me acuerdo que me agarré del tubo de la cortina de la regadera y se cayó, intenté colocarlo de nuevo pero como no tenía fuerzas, me senté en el piso esperando que la Che descubriera pronto que yo no salía y me levantara junto con el tubo y la cortina que tenía encima. Podría no haber ido a cenar, pero la otra opción era quedarse con los niños en la habitación, me parecía una tortura peor.

“Vámonos en taxi por favor, yo lo pago” fue mi única súplica, pensábamos irnos en camión al restaurant y yo veía eso como una escena del apocalípsis. Nos fuimos, cenamos (no, cenaron, yo solo tomé agua mineral), regresamos y la vida siguió, al día siguiente decidimos sentarnos en el mimso lugar de los hechos aunque la gente de limpieza me viera feo, creíamos que quizá lo habrían superado, olvidado o a lo mejor nadie me había visto la cara.

¿Se imaginan que alguna de mis amigas hubiera grabado con su teléfono estas escenas? lo que hubieran hecho las redes sociales conmigo… “madre de dos hijos se los lleva a la playa y luego se emborracha con sus amigas, las golfitas, al grado de perder durante horas la conciencia, mientras ellos, perdidos en algún lugar de la playa, corrian el riesgo de ahogarse, ser secuetrados, o incluso, ante el ejemplo de la madre, beberse un par de Margaritas, volviéndose alcohólicos a sus escasos 10 años”… no quiero ni pensarlo… eso es lo más leve que se me ocurre que podrían decir.

¿Qué pasa con la gente que ve, opina, juzga y además comparte en redes sociales el comportamiento de una persona que ni siquiera conocen? En qué momento nos sentimos con derecho.

A Emma, la chavita que nombran #LadyCoralina solo quiero decirle que ganó más de lo que perdió. Disfruta tu vida ahora que no te vas a casar, viaja, estudia, conoce más gente, haz amigas diferentes, aprende a valorar a quien sí te quiere y no te preocupes, la gente tiene muy mala memoria, en unos días van a encontrar a alguien más a quién destrozar, así exculpan sus pecados y creen que tienen una vida y existen.

A las amigas de Emma, tengo algo muy importante que decirles, HAY UN LUGAR ESPECIAL EN EL INFIERNO PARA GENTE COMO USTEDES.

Gracias Che, gracias Jaiba Mordelona, Gracias FerSinAmigas, por haberme cuidado, haber cuidado de mis hijos y por haberme llevado a cenar en Taxi, no esperaba menos de ustedes, son personas decentes que sí me quieren.

 

 

 

 

 

 

 

 

La muerte no es el peor desenlace…

No sé si es cultural o religioso, pero la mayoría de las personas (me incluyo) creemos que lo peor que puede pasar es la muerte.

Ayer me habló una amiga que estaba sufriendo mucho,  habían encontrado un perrito en la calle, estaba en mal estado pero parecía que ella podía ayudarlo. Lo llevó al veterinario y pasaron dos días tratando de rehabilitarlo, hasta que ayer le dijeron que tenía una fractura en el cuello y que era muy poco probable que se recuperara, existía la opción de intentar una cirujía, meses de rehabilitación, cirujías posteriores y aún así era probable que no se resolviera nada. Estaba cuadrapléjico, comía pero no podía moverse, lleno de pulgas y hojas secas, sucio y descuidado. Era evidente que había pasado tiempo en la calle abandonado y el corazón de mi amiga no podía soportar la idea de rendirse y que no tuviera una vida digna llena de amor y salud…

Quería mi opinión, sabe que yo también busco siempre el bienestar de los animales. Al saber todo esto le dije que creía que lo mejor era ponerlo a dormir, ella lloraba y me decía que no podía, le costaba aceptarlo y me dijo: -Todas mis historias con perros han sido de éxito, no puedo aceptar que se me muera.

En la noche hablamos con el veterinario, cuando nos dijo que era casi imposible que tuviera una vida sana y que estaba con dolor, decidimos con una tristeza enorme que lo mejor era dormirlo.

Hicimos cita hoy en la mañana y a las 9:30 estábamos en el consultorio, me pidió que pasara yo sola, ella no podía de dolor y yo estoy más acostumbrada a vivir esas escenas (si es que uno se acostumbra). Cuando vi al perrito me dí cuenta que no había otro camino, que era un acto de amor y tenía que dejar de sufrir, su estado era terrible y yo de verdad prefería verlo morir antes que verlo vivir así. En ese momento me entró una duda, ¿será que me ha vuelto fría y calculadora?, ¿por qué prefería verlo morir? Creo que lo que me he vuelto es más sensata y he aprendido a valorar la vida y a respetar la muerte. Todos nos vamos a morir, es parte de la vida y sin embargo lo seguimos viendo trágico.

Lo he platicado ultimamente en varias ocasiones, creo que es un tema que me ronda mucho porque las últimas semanas he visto personas muy queridas morir, y ha sido triste y me está costando trabajo. Obvio también pienso en que no quiero que se muera la gente que más quiero y le temo a que se vayan, no quiero extrañarlos. Yo no tengo miedo a morir, no le temo al “más allá”, pero le tengo pánico a dejar a mis hijos, así que se podría decir que sí temo a la muerte por lo que implica, al mismo tiempo sé que no hay nadie indispensable y que están rodeados de gente que los quiere mucho, seguro estarían bien y se podrían reponer. Los seres humanos tenemos las herramientas necesarias para superar ese dolor, aquí seguimos viendo morir a gente que queremos, vemos como tragedia tras tragedia la humanidad sigue existiendo, y no solo eso, sigue incluso provocando eventos terribles que llevan al dolor y la muerte de miles de personas, y las familias de esas personas siguen viviendo…

Una queridísima amiga acaba de ver morir a su papá, después de unas semanas difíciles, finalmente llegó el momento de dejarlo ir y aceptar que la muerte está entre nosotros, sé que está muy triste, que sufre la pérdida, quizá piensa que será difícil reponerse, sin embargo lo hará, su vida seguirá, y volverá a reír.

El veterinario me preguntó si quería estar presente, le dije que sí, que él estaría siendo apapachado sus últimos minutos. “Bimbo” (así lo nombró mi amiga) se fue perdiendo y su corazón dejó de latir de manera pacífica, sin embargo, sí lloré y bastante (al parecer no soy fría y calculadora), lo acaricié mucho y le dije que tenía que irse, que había sido un gran perrito, y otras cosas que no cuento aquí porque corro el riesgo de que, aunque sé que lo sospechan, confirmen que se me van las cabras… (cosas y creencias mías).

Cuando salí, mi amiga estaba muy triste y lloraba mucho, le dije que a mi me parecía un caso de éxito, ese perrito pudo estar días y días tirado en la calle sufriendo una agonía espantosa, ahora, había tenido una muerte digna, había pasado sus últimos minutos con mucho cariño y era su momento. Fue un increíble acto de amor y no fue su peor desenlace, fue lo mejor que pudo pasarle.

Ojalá estuvieramos más conscientes que la muerte está cerca de nosotros, que es parte de la vida, del ciclo del hombre. Ojalá dejáramos de verla trágica, yo aún no puedo, pero me gustaría hacerlo. Quizá dejaríamos de dar por sentado que hay cosas que podemos dejar para después, como decirle a alguien que lo queremos o hacer algo que deseamos y que no nos atrevemos, y quizá disfrutaríamos más la vida.

Morir no es el peor desenlace, no es lo peor que nos puede pasar, vivir sin vivir sí es trágico, sí es deprimente, sí es lo peor que nos puede pasar…

Ánimo Lorena querida, Bimbo tuvo el mejor final y es un verdadero caso de éxito.

 

 

 

Ese minuto que te tomas…

He llegado a la conclusión de que a ser feliz se aprende y se decide… ya sé, lo hemos leído mil veces por ahí, pero así como los niños aprenden con el ejemplo y no con las palabras que les decimos los papás, así aprendemos todos. Por más que alguien venga con letanías y discursos acerca de cómo ser feliz, uno lo tiene que experimentar.

Hace unos años viví momentos muy tristes, que me dejaron mucho tiempo con una vida medio gris, pero por alguna razón tenía que pasar, y quizá esa razón era para que yo aprendiera a ser feliz, para que yo me diera cuenta que una vida cómoda y tranquila no es sinónimo de felicidad y lo que aprendí fue a tomar lo que yo llamo “un minuto de felicidad”.

Mi mamá tiene un serio problema (lo siento mamá, espero que cuando leas este post tengas una cerveza en la mano o un Tafil), toda su vida ha estado marcada por el cumplir con su deber y sus obligaciones de manera cabal, desde que tengo memoria (o sea hace 5 minutos) siempre la veo ocupada, siempre atendiendo, siempre organizando… Son pocas las ocasiones en que la he visto en pausa disfrutando unos minutos de no hacer nada mas que disfrutar el momento, quizá ahora que tiene más años y menos obligaciones se decida a hacerlo, aunque dicen que “genio y figura, hasta la sepultura” tengo esperanzas de que tome mi ejemplo aunque sea yo su hija y sepa poco de la vida.

Me acuerdo de ella preparando la comida y sirviendo mientras ella comía de pie, haciendo jugo de naranja natural a las 6 de la mañana para todos, llevándonos un té a la cama, levantando los calcetines de los vagos de mis hermanos, yendo al centro a la calle de Artículo 123 a conseguir una mensada que podría conseguir a unas cuadras de su casa pero ahorrando algo de dinero. La recuerdo de chofer, cocinera, lavandera, tutora (se echó varias veces las secundaria y preparatoria con mis hermanos)…etc, etc… pero no la recuerdo sentada en un sillón viendo el techo por algunos minutos recobrando la paz. Incluso creo que le incomoda no tener nada que hacer porque ella eso aprendió, es su modo de vida así como era el de mi abuelita, hay que cumplir con todo y todos antes que se acabe el mundo.

Yo no soy así y nunca he sido, la genética en este caso no me atacó, físicamente somos igualitas pero nuestra forma de ser y actuar es diferente.

Un día le dije “mamá, no hacer nada es un arte, espero que lo descubras un día” y solo me dijo “estáte callada”, me reí y defendí mi punto. Creo firmemente que debemos de tener esa capacidad de no hacer absolutamente nada y de disfrutarlo, vivimos en una era en la que siempre llevamos prisa y todo el día funcionamos como robots hasta que cae la noche y vemos la televisión para tratar de distraer la mente y quedarnos dormidos para despertar al día siguiente a funcionar de la misma manera que el anterior, y así se nos pasa la vida.

No soy una mamá modelo y estoy lejos de serlo, pero llegué a la conclusión que para ser la mejor mamá para mis hijos, primero tengo que ser feliz. Cuando estaba triste y desolada y solo arrastraba los pies, lo que me sacó adelante fue pensar que si no iba al súper a compar comida, mis hijos morirían de hambre o empezarían a comerse las plantas de la casa, como son pocas porque se me olvida regarlas, pronto su papá empezaría a notar que no los alimentaba y podría reclamar la patria potestad… así que me propuse que aunque llorara todo el tiempo, mis hijos estarían atendidos y yo cumpliría con mis obligaciones de mamá, lo demás no me importaba en lo más mínimo. Y mis pobres hijos tuvieron que vivir algún tiempo con esta persona autómata que a las 8 de la noche lo único que quería era irse a dormir y no pensar.

Poco a poco fui notando que eso no los hacía felices, y yo empecé a descubrir una vida diferente, empecé a tener hambre y ganas de oír música, así que al despertar ponía alguna canción que me levantara de la cama y cuando tenía hambre comía antes que mis hijos porque soy una persona terrible cuando tengo hambre. Eso me hizo descubrir que para ellos era mejor verme bien aunque significara comer más tarde.

Sigo sin ser una mamá modelo pero soy una mamá feliz, una persona feliz porque aprendí a tomarme mis “minutos de felicidad” le parezca a quien le parezca.

Si queda un solo huevo y quiero una omelette, me lo como y a mis hijos les digo que les conviene más desayunar quesadillas que hot cakes, ellos lo creen y lo aceptan sin saber que de ser yo una mamá modelo, les hubiera hecho lo que querían y yo me hubiera comido las quesadillas, pero me pone de muy buen humor comer lo que se me antoja y no lo que me queda.

Si llegamos de la escuela y yo muero de sueño por la falta de azúcar y necesito comer antes, les digo que jueguen fútbol un rato en lo que está lista la comida, mientras yo me sirvo y me siento y como rico y en silencio para estar de mejor humor a la hora que me digan “me choca el pescado” y no me den ganas de aventarlos por la ventana.

Si mi mamá va a comer y está sola, lo hace de prisa y de pie, dice que odia perder el tiempo. Cuando yo me hago de desayunar, pongo un mantelito lindo, mis platos y cubiertos, un vaso bonito y preparo algo que se vea bien en el plato. Me siento, prendo la tele o prendo el radio y me tomo todo el tiempo del mundo. Me hago un café y me quedo viendo pa´dentro pensando mil cosas porque mi cerebro es así, me entretiene. No me aburro nunca y no tengo miedo de pensar (quizá debería, llego a cada conclusión…) pero son mis “minutos de felicidad”.

Hace unos meses tenía la casa llena de perros porque estaban en pensión, Tostada tenía que ir al veterinario y pensé “las dos necesitamos uno de esos minutos que tanto me gustan”, así que dejé niños y perros al cuidado de la señora que me ayuda y fui a la peor hora posible al hospital veterinario con la esperanza de que hubiera muchísima gente esperando ser atendida y pudiera yo estar sentada horas con un libro y Tostada echada junto a mi. Pagué el parquímetro como por dos horas y llegué feliz a la recepción muy tranquila diciendo “no tengo cita pero no tengo problema en esperar”. Para mi sorpresa y mi decepción, nos atendieron rapidísimo, salimos de ahí a los 20 minutos con receta en mano y mucho tiempo disponible, mi obligación era regresar a mi casa, pero no había ocupado mis minutos… así que me subí al coche y puse música, me tomó casi una hora salir de ahí, Tostada estaba echada atrás con una cara de paz en la cara que recuerdo haber disfrutado mucho, yo hice para atrás el asiento y fui feliz viendo el tiempo pasar.

A veces cuando termino de correr y veo el reloj, sé que tengo que venir a mi casa cuanto antes para ser resposable y hacer todo lo que tengo que hacer, sin embargo a veces me tomo unos minutos para caminar por una de las calles llena de árboles para recargar energía y ser un ratito feliz.

Mis “minutos de felicidad” son:

-Tomarme con calma el café aunque tenga que hacer una llamada urgente, casi todo puede esperar.

-Leer mis chats en wapp, no saben cómo disfruto la cantidad de chistes que me mandan y las conversaciones con mis amigas, gracias a Dios no estoy en ningún grupo escolar de mamás preocupadas por el maestro de deportes.

-Ver el techo de mi cuarto plagado de cadáveres de moscos que han perdido la vida con un zapatazo mientras pienso en lo rico que es perder el tiempo.

– Leer un rato mientras me tomo una cerveza.

-Salir caminando a paso gallo-gallina después de correr aunque sepa que el mundo necesita que llegue pronto a mi casa.

-Dormir un rato sobre la mesa del comedor mientras mis hijos hacen la tarea (ya descubrí que si subo a mi cama todo se echa a perder, basta decirles “me voy a dormir un rato” para que haya 20 emergencias en un minuto).

-Sentarme en la orillita de la tina después de bañarme pensando en nada en concreto.

-Ver facebook y estar en contacto con mis amigos.

-Quitarme los tennis y pisar el pasto.

-Desayunar, comer o cenar con mis amigos.

-No hacer nada…absolutamente NADA… y saber que no estoy haciendo nada y sentirme feliz sin culpa porque no estoy perdiendo el tiempo, lo estoy inviertiendo en NO HACER NADA (créanme, en mi familia eso es una costumbre muy rara, soy la oveja negra).

Y así hay muchos otros”minutos de felicidad” que no recuerdo y que todos tendríamos que provocar y disfrutar, yo soy una mejor persona y una mejor mamá aunque esconda el último chocolate que queda y se lo coma porque entonces mis hijos tendrán una mamá de mejor humor y no los regañará horrible porque se le bajó el azúcar y se vuelve intolerante.

Por eso digo que se decide y se aprende a ser feliz, porque hay que atreverse a tener esos “minutos de felicidad”.

El verdadero milagro de Emilio. Emilio´s real miracle.

English below.

Hace unos meses compartí la historia de Emilio, un precioso niñito de 2 años que necesitaba reunir dinero para ayudar a pagar un tratamiento en Estados Unidos porque tenía un tumor en el tallo cerebral. En aquellos días pedíamos dos milagros:  reunir la cantidad necesaria para darle una oportunidad y que recuperara la salud.

Uno de ellos se cumplió, gracias a un ejército de personas y una gran cantidad de gente con un corazón enorme, se llegó a la meta y la familia de Emilio logró pagar el tratamiento.

Hoy con el corazón roto y lleno de lágrimas porque también llora, tengo que decir que el milagro que yo pedía de que recuperara la salud, no se cumplió… o al menos no como yo lo esperaba, en mis fantasías y deseos Emilio caminaba de nuevo, ese güerito hermoso de ojos traviesos volvía a ser feliz y estaba libre de tratamientos médicos invasivos, y ayer lloraba desconsolada porque no lo había logrado.

Tengo muy mala memoria, sin embargo recuerdo momentos importantes en mi vida, como el momento en que recibí una llamada telefónica avisándome que Emilio estaba enfermo y que era algo muy serio, recuerdo perfectamente dónde estaba, en el baño de mis hijos, acomodando unas medicinas frente al espejo y en el momento en que escuché “Diana, Emilio tiene un tumor en el cerebro” vi mis ojos en el espejo, los vi brillando a punto de salir las lágrimas, vi como mi cara se iba palideciendo y sentí cómo se me bajaba toda la sangre del cuerpo hacia los pies, recuerdo la punzada en el corazón y el dolor en la frente de la impresión…lo recuerdo como si estuviera pasando en este mismo momento.

Ayer pasó lo mismo, recibí una llamada telefónica para decirme que Emilio ya no estaba con nosotros. Era algo que sabía que podría ocurrir, era algo esperado, pero siempre guardas esa luz, muy pequeña luz de esperanza en un lugar del corazón, da miedo sentirla porque no te quieres decepcionar pero es una llamita que no se apaga mientras hay vida. Ayer se extinguió por completo y no he dejado de llorar desde entonces, es difícil que algo brille cuando hay tanto dolor.

Me duele Emilio, me duele Brenda, me duele Fernando, me duele Roberta… me duele la familia que quiero tanto y que pertenece a la mía.

Ayer solo podía sentir una tristeza inmensa. Me dormí con el corazón hecho pedacitos imaginando cómo estarían sus papás. En la madrugada desperté llorando y en la mañana no había dejado de hacerlo. Hablé con mis hijos y también me vieron llorar, no es algo que me guste pero es algo que sucede, su mamá es vulnerable y también llora, así como también rie y también disfruta, también se enoja y también grita… también llora.

Hoy en la mañana seguía hecha polvo. Seguía llorando de tristeza. Pero algo pasó…ya empezó a cambiar la razón del llanto, sigo triste muy muy triste, pero esa pequeña luz de esperanza que yo guardaba en mi corazón pensando que Emilio podría salvarse, se está encendiendo de nuevo. Estoy empezando a entender que el milagro que yo pedía para Emilio se cumplió, lo que pasa es que lo pedía de manera equivocada, quizá en el lugar equivocado… Emilio camina de nuevo, ese güerito hermoso de ojos traviesos ha vuelto a ser feliz y está libre de tratamientos médicos invasivos, justo lo que yo quería, pero no aquí, no en este mundo.

La razón por la cual ahora lloro distinto es por la cantidad de muestras de cariño que me han dado en las últimas horas, no tengo con qué agradecer llamadas, mensajes, detalles preciosos de mis amigos, los que conocieron la historia de Emilio y se unieron a la causa, los que todo el tiempo apoyaron desde su lugar a sus papás, los que con sus oraciones y buena vibra hicieron que la lucha fuera un poco más llevadera, gracias de todo corazón a todos ustedes.

Emilio no necesitaba un milagro, lo necesitábamos nosotros y lo hemos conseguido a través de él. Ahora me queda claro que es un niño muy especial que vino a darnos una lección muy importante, al menos la que ahora puedo comprender aunque seguramente poco a poco entenderé otras.

Emilio vino a enseñarnos algo que yo desconocía, el amor en la más pura de sus manifestaciones…

Conocemos el amor de los padres por sus hijos y de los hijos por sus padres, el amor de pareja, el amor de hermanos y familia, el amor de amigos… pero desconocemos el amor hacia gente que no conocemos, pareciera imposible sentir amor por alguien a quien nunca has visto en tu vida, sin embargo Emilio lo consiguió. Yo creo que es el amor más puro que hay, no tiene ningun objetivo, ninguna espectativa, ningún lazo, no esperas recibir nada a cambio, solamente deseas que esa persona sea feliz, ¿conocen un amor más puro que el que puedas sentir por un extraño?.

En unos pocos meses Emilio consiguió que más de 35 mil personas compartieran con él su paso por esta vida, más de TREINTA Y CINCO MIL PERSONAS…

Emilio con dos años de edad, en unos meses tocó el corazón de más gente que podré conocer jamás, a nosotros se nos va la vida y no tocamos el corazón de nadie, ese es el gran milagro de Emilio, no es el que pedíamos, es el que él vino a ofrecernos y hay que estar muy atentos a esto, no es posible pasar por alto que un niñito de dos años tocó corazones en todo el mundo.

Por ahora me quedo con esto, me da esperanza en la humanidad, fueron capaces miles de personas de apoyar a un niño y a una familia que nunca habían visto y nunca esperaron ver, no les iban a retribuir en nada, solo ganaban la satisfacción de ayudar y el deseo de que Emilio consiguiera su milagro, sin saber que con solo desearlo, el milagro lo estábamos consiguiendo nosotros.

Deseo de todo corazón que lo hagamos consciente, que no perdamos la fe, que no se nos vaya de vista que podemos hacer grandes cosas juntos sin siquiera conocernos.

Emilio vino a decirnos “¡Hey! pongan atención, el mundo nos necesita unidos, nos necesita queriéndonos, necesita milagros que solo ustedes pueden conseguir, no se distraigan, ámense, únanse, trabajen juntos por un bien común, ayuden a quien lo necesita, abrácense y disfruten su vida, no pierdan el tiempo”.

Seguiré un tiempo triste pero ahora tengo esperanza, no quiero perder en el llanto el mensaje de Emilio, el verdadero milagro de Emilio, a quien le prometo que en su memoria trabajaré siempre en favor de quien necesite amor.

Te llevo en mi corazón siempre querido güerito de ojos traviesos.

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A few months ago I shared with you Emilio’s story: a beautiful two-year- old for whom we needed to raise money to help pay for his medical treatment in the United States. He had a tumor in his brain stem.

In those days we asked for two miracles: one, to raise the amount of money needed for the treatment; and two, for him to regain his health. One of them was fulfilled; thanks to an army of people and lots of people with a huge hearts. The goal was reached and Emilio’s family managed to pay for treatment.

Today with a broken and tearful heart (because my heart also cries), I need to tell you that the second miracle I had asked for was not fulfilled … or at least not as in the way I anticipated.
I wished for Emilio to walk again. I wished for that blond beautiful boy with mischievous eyes to be happy again and to be free from invasive medical treatments. Yesterday, I was crying inconsolably because this did not happen.

Despite my bad memory, I do remember important moments in my life. I remember receiving I a phone call in which I was told that Emilio was sick and that it was very serious. I remember exactly where I was: in my sons’ bathroom — tucking some medicine into the front of the mirror. I heard “Diana, Emilio has a tumor in the brain”, I saw my eyes in the mirror. I saw a shining point out the tears. I saw my face turning pale and I felt all the blood from the body draining to my feet. I remember the wrench in my heart and pain in my forehead due to the shock… I remember it as it if was happening right now.

And it happened again yesterday. I received a phone call telling me that Emilio was no longer with us. It was something I knew it could happen; it was somewhat expected. But we always keep that light, very small glimmer of hope somewhere tucked away in our hearts. It is scary to feel it because you do not want to be disappointed, but it is a light that never goes out while there is life. Yesterday it went out completely and I have not ceased to cry since then. It is difficult to see brightness when there is so much pain.

My heart aches for Emilio, for Brenda, for Fernando, and for Roberta. It aches for a family that I love so much as if it were mine.

Yesterday, I could only feel an immense sadness. I slept with my heart tore into little pieces. I imagined how his parents would feel. I woke up in the middle of the night crying. This morning, I was still crying; it had not stopped. I talked to my children. They saw me crying. It is not something I like but it´s something that happens: their mom is vulnerable and cries, she laughs, she enjoys life, she also gets angry, and she screams … but she cries.

This morning I was exhausted. I was still crying out of sadness. But something happened and it began to change the root of my crying. I´m very sad, very sad, but that little light of hope that I kept in my heart thinking that Emilio could be saved is lighting up again. I´m beginning to understand that the miracle I asked for Emilio did fulfill. You see, I was asking the wrong way — perhaps in the wrong place… Emilio walks again, that beautiful little boy of mischievous eyes has again become happy and free of invasive medical treatments; it´s just what I wanted, but not here, not in this world.

The reason why I cry now is different. It is because of the amount of tokens of affection people have given me in the last few hours. I don’t know how to thank all the phone calls, messages, and valuable gestures from my friends. My friends who knew Emilio’s story and joined to the cause. My friends who supported Emilio’s parents all this time. My friends who with their prayers and good vibes made the fight a bit more bearable. Heartfelt thanks to all of you!

Emilio did not need a miracle. We needed one and we have gotten it through him. It is clear to me now. Emilio is a very special child who came to teach us a very important lesson. This is the lesson I understand now, I am sure more will come with time.

Emilio came to teach something I did not know. He came to teach us love in the purest of its forms…

We know the love of parents for their children and children for their parents, love of lovers, love of siblings, love of family, love of friends … but we do not know the love for people we do not know. It seems impossible to feel love for someone you have never seen in your life. However, Emilio accomplished it. I think it´s the purest love, it has no purpose, it has no expectations, it has no ties. Without expecting anything in return, you just want that person to be happy. Do you know a purer love than the love you can feel for a stranger?

In a few months, Emilio got more than 35 thousand people sharing with him his path through this life; yes, more than THIRTY-FIVE THOUSAND PEOPLE …

Emilio was two years old and in a few months touched the hearts of more people than I can ever know. We usually go through life not touching anybody´s heart. That is Emilio’s great miracle. It is not the request we had, it is what he came to offer. This must not go unnoticed, do not overlook a little two-year-old boy who touched hearts worldwide.

For now, I´ll stick with this. It restores my faith in humanity. Thousands of people were able to support a child and a family that they had never seen, and never expected to see– a family that was never going to pay them back. They did it just for the satisfaction of helping and the desire for Emilio to get his miracle. Not knowing, that just unwillingly, we were getting the miracle ourselves.

I sincerely hope that we do this consciously, let us not lose faith. Let us not overlook that we can do great things together without even knowing each other. Emilio came to say “Hey, pay attention! The world needs us together, it needs us loving each other, it needs miracles that only you can get done. Do not be distracted: love, unite, work together for a common good, help those in need, hug each other, and enjoy life. Do not waste time.”

I will continue to be sad for a while, but now I have hope. I don’t want Emilio’s message, his real miracle, to be lost in my mourning. Emilio to whom I promise I will always be working in favor of those who need love.

I carry you in my heart always, my dear blond beautiful boy with mischievous eyes.