Buscando a mi mamá.

Hace poco más de dos años que no escribía, y han pasado muchísimas cosas en mi vida, quizá más que decir que “han pasado cosas” tengo ganas de decir “he perdido cosas” pero suena tristísimo, que para mi lo ha sido, pero es probable que sea mejor decir que “han cambiado muchas cosas en mi vida” y así pueda empezar a verlo con menos tristeza.

No sé por dónde empezar porque hoy, alrededor de las 7 de la mañana escuché claramente una voz que me dijo “escribe en el blog y a lo mejor ahí la encuentras” y me cuesta trabajo dar una explicación amplia de por qué la estoy buscando y no tengo muy claro de a quién estoy buscando, pareciera que es a mi mamá pero… ¿y si me estoy buscando a mi?

Solo como referencia les cuento que mi mamá falleció hace casi seis meses. No me gusta la palabra “falleció”, pero es la que a mi papá le parece mejor, yo quisiera decir que “murió” pero es que también es muy absoluta y triste. En inglés hay una expresión que me gusta que dice “passed away” que en términos generales se usa para decir que alguien falleció, pero la traducción es distinta, es “pasó lejos o fuera” y me gusta más. Hay quien usa “trascendió” pero no conecto con ella. En fin, que ya entienden, yo no sé cómo referirme al evento de mi mamá pero el hecho es que ya no está aquí. No de manera física y no la encuentro de manera espiritual, que es al fin el punto de este post.

No quiero hablar ahora de su enfermedad, me cuesta trabajo, tampoco quiero contar sus últimos días, porque simplemente no quiero ahora, pero sucedió el 24 de septiembre del 2025 y fue un día tranquilo y amoroso. Pero desde entonces no la veo y cada día la extraño más.

Las personas que me quieren (y las que no, también) me dicen mucho “ahora vive en tu corazón”, y seguramente es cierto (no lo siento así, y lo siento mucho) pero no es en automático que eso se siente por el simple hecho de que te lo digan, me encantaría no solo creerlo, sino sentirlo. Pero no es así. Y tampoco la veo en cada flor y cada cielo y cada momento luminoso, como sé que debería de ser porque, siendo honesta, simplemente no lo siento. Creo que me he vuelto un poco como el apóstol Tomas porque “hasta no ver, no creer”. Y me enojo mucho conmigo porque los últimos años he adquirido un montón de herramientas espirituales que me han ayudado con los cambios de cada día (que de verdad han venido como avalancha a mi vida) pero ahora esas herramientas me quedan cortitas y me da mucho coraje porque no las puedo aplicar para tener paz. Terrible mi mente y su lucha. Tengo una batalla interna que quisiera entender y quizá ese el el punto y el objetivo de todo esto, tengo que librar la batalla.

Cada vez que alguien me cuenta “cuando murió mi mamá, días después la soñé y me dijo que estaba muy bien y la vi feliz y eso me llenó de paz”, lejos de ayudarme, me hace enojar y veo en mi mente, como en las películas, cómo zarandeo a esa persona por decirme justo lo que quisiera que ocurriera conmigo y no pasa, escucho de fondo la música de la escena de la regadera de la película Psicosis mientras me cuentan con mucho amor todos los momentos lindos en los que “ven y sienten” a su mamá y me dicen “ten fe, ya vendrá”. Lo siento, no lo puedo evitar. Una amiga me dijo el otro día que es normal y parte del duelo, que ya sucederá. Pero soy muy impaciente, no se me da bien la espera (nunca, ante nada).

Tengo un grupo de duelo formado por compañeras de una Sangha (muy largo de contar) que nos acompañamos en las pérdidas y nos reunimos una vez a la semana y me ayuda mucho. El otro día les conté esto, que no veo a mi mamá y que estoy desesperada por verla, y cuando me dijo una “está en tu corazón” pude decirle “sí sí, es lindo eso, gracias, pero ¿podría estar en algún lugar más visible? digamos… podría verla en un sueño y que venga y sea clara y me diga “Diana aquí estoy”? porque en mi corazón la verdad es que puedo verla.

Hablamos mucho tiempo y algo que de pronto me dijeron entre todas fue “quizá a la que deseas ver es a ti”. ¡PUM! UN NUEVO PENSAMIENTO PARA MI MENTE PERVERSA E INQUIETA. Desde entonces no dejo de pensar en esto.

De las últimas cosas que logró decirme mi mamá antes de irse fue que quería que siguiera escribiendo, ella leía mi blog, así que hoy me llegó muy temprano esa idea, quizá aquí la encuentre, quizá volviendo a escribir en este sitio, encuentre a mi mamá, o quizá si le hago caso y vuelvo a escribir, me haga el favor de venir a uno de mis sueños a decirme que está bien, que la verdad es que sé que lo está, solo quiero verla, quiero verla, quiero verla. Hace seis meses que no la veo, que no la toco, que no la abrazo, que no la peino, que no está calientita, que no respira, que no ve, que no me dice nada. Lo escribo y se me salen las lágrimas, me llena de tristeza saber que no volveré a tocar a mi mamá y por eso es que quiero verla. Pero sé que tengo que aprender a verla de otra manera, solo que todavía no la descubro.

Hace unos días estaba llorando y me habló una amiga, Ale, y casi sin poder hablar le dije “quiero ver a mi mamá, solo eso, verla tantito, poquito, solo eso”. Muy amorosa me dijo que lo entendía, que sabía lo difícil que era y que tenía que cambiar el enfoque y quizá agudizar mis sentidos. Colgamos.

Unos minutos después me habló el vigilante de mi condominio y me dijo “señora ya llegó su mami” y se me cayó el pelo. Le dije que no era posible, que era un error y que seguro venía a otra casa, “no, insiste en que viene a la casa 4” me dijo. No tuve ganas de aclarar por qué estaba segura que era un error, no quería gritarle ¡¡ES QUE MI MAMÁ SE MURIÓ Y POR ESO NO ES POSIBLE QUE SEA MI MAMÁ!! así que muy calmada (pero enojadísima por dentro) le dije “estoy segura, le aseguro, que esa señora viene a otra casa”. Ahí quedó el asunto.

Inmediatamente le conté a Ale muy enojada porque encima esas cosas me recuerdan que mi mamá ya no va a venir a mi casa y me contestó “no entiendes, tienes que cambiar el enfoque, tu mamá usó al portero para decirte que ahí está”. Y es posible (no puedo decir que tengo la certeza), pero puedo decir que quizá no veo el lugar donde sí está porque no lo permito.

Cambiar el enfoque… qué difícil. Así que entre que me dicen que está en mi corazón, en las flores, en los cielos. Que vive en mi. Que usa extraños para manifestarse, que no necesariamente vendrá en un sueño a decirme claramente algo que me sirva para tener paz, tengo que cambiar el enfoque. Salir de la necedad. O sea que algo tengo que hacer para encontrarla.

Siento que mi mamá está jugando conmigo. Y siendo tan bromista como era y tan sarcástica y con un humor negro maravilloso, podría ser que esta es una estrategia de ella. Siento que sería muy fácil venir en sueños y todas tranquilas y contentas pero no, quizá hay alguna razón para hacerme batallar. Esa sería y era mi mamá. La verdad es que no me extrañaría.

Hace rato pensé “¿y si justo no quiere que sea fácil verla para que al buscarla encuentre algo más? ¿y si lo que ella quiere es que al buscarla y querer verla me encuentre yo y me vea a mi?” Me explotó la cabeza.

Hace mucho tiempo, en una sesión en vivo con mi escritora favorita, Rosa Montero, me dijo “escribe Diana, pero no escribas para los demás, escribe para tener luz en tu oscuridad”, así que hoy escribo aquí, en el blog que leía mi mamá, a ver si me deja encontrarla, a ver si puedo poner luz en esta oscuridad que no me deja verla, o quizá para poner luz en una neblina que no me deja verme a mi.

Quizá si me encuentro yo, pueda encontrarla a ella.

Quizá si me veo yo, pueda verla a ella.

Quizá la luz esté en escribir.

Quizá la oscuridad es solo un medio para salir de aquí de donde no puedo ver y emprender el camino hacia donde pueda ver claramente delante de mi, y entonces no solo verla a ella, verme también a mi y vernos juntas de nuevo.

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