Nada es casual, ni el mensaje ni el mensajero.

Nada es casual, nada de lo que ocurre es por azar, si entendemos esto, es más facil entender los mensajes que nos son enviados.

Llevo varias semanas con la cabeza revuelta, con ganas de hacer mil cosas y por no poder tomar la decisión de cuál hacer y cómo o por qué, estuve en crisis casi viendo el techo por horas y por días.

Estuve en pausa casi tres semanas, justo cuando regresé de viaje. No podía escribir porque tenía que pintar unas piedras, no quería pintar las piedras porque deseaba escribir, no podía diseñar cosas nuevas para trabajar con Tostada porque tenía que pintar unas piedras y deseaba escribir, desapareció todo el proceso creativo al que estoy acostumbrada y estaba totalmente bloqueada, y así pasaron los días con la cabeza y el cuerpo en pausa total.

Lo único que sí podía hacer era ser mamá, hacerlo medianamente bien (tampoco es como que me quede de otra, pero tuve épocas en que deseaba escapar) y podía hacer ejercicio, esto último lograba ayudarme a poner las cosas en otra perspectiva, definitivamente el ejercicio es algo que no debo dejar, cuando corro pienso diferente, es como si la sangre llegara al cerebro y me acomodara mejor las ideas. También he estado haciendo pilates y, aunque sufro y es una tortura, me divierto y cuando termino me siento mil veces mejor que si solo me quedo pensando sin lograr llegar a nada, a veces me entra la culpa y pienso que debería de estar trabajando como esclava, pero me ayuda tanto… Vaya, que la crisis era a nivel profesional pero gracias al ejercicio no era a nivel emocional.

Me permití la pausa, pensé que si no estaba segura de nada, no podía tomar una decisión. Ahora debo pagar las consecuencias pero no estaba en condiciones de hacerlo diferente. Cuando se me revuelve la cabeza necesito tiempo, necesito silencio y necesito calma, entonces eso me tomé.

Ya tomé decisiones, pero aunque sé que por el momento es lo mejor, siempre me queda la duda de haber decidido bien, y, ayer, pasó algo maravilloso…

Un queridísimo amigo, al que nombraré Brandon,  tuvo un accidente esquiando y se desbarató el lado izquierdo del cuerpo, gracias a Dios está bien y se va a recuperar en unos meses, pero no se puede mover por el momento, su esposa, quien es mi adorada Casual Chic, me mandó un mensaje diciéndome que morían de ganas de una hamburguesa, que si les llevaba unas. Le dije que con todo gusto lo hacía pero que si sabía que ahora las aplicaciones de los celulares le podían llevar casi cualquier cosa a su casa, a lo que me contestó “bueno, pero quiero verte”, obvio salí inmediatamente, yo también tenía muchas ganas de verlos.

Estando en su casa, decidí ir un rato a la cocina para ayudarle a Casual Chic, necesitaba una pausa porque la ha pasado realmente mal, platicamos un momento y justo cuando toqué el tema de mi crisis y empezó a tratar de orientarme, alguien la llamó, me quedé sola en la cocina, sonó el teléfono y contesté.

Era una tía de Brandon, cuando estaba por pasársela me dijo su nombre y la reconocí. Nunca la he visto en persona pero por alguna razón (la tengo clara pero se las dejo de tarea) nos hicimos amigas hace un par de años en Facebook. A Brandon lo conozco hace casi treinta años y adoro a su familia, hemos estado muy unidos desde siempre y conozco en persona a casi todas sus tías, menos a ella, sin embargo siento una conexión especial y cuando me contó que durante muchos años había tenido un perro de terapia en Estados Unidos, entendí todo, de ahí venía el vínculo que sentía.

Hacía tiempo que no estábamos en contacto porque curiosamente ella ya casi no se mete a Facebook y yo, desde las elecciones presidenciales, hice lo mismo porque esta red me estaba enemistando con mucha gente, entonces perdimos comunicación, pero ayer tenía un mensaje para mi.

Cuando le dije quién era yo, le dio mucho gusto saludarme, a mi me dio emoción por fin hablar con ella y empezó a decirme una serie de cosas tan importantes, que parecía que alguien le estaba dictando, alguien le decía “Diana necesita oir esto” y ella ni idea tenía de mi crisis existencial, fue impresionante, incluso se lo dije “no puedo creer que me estés diciendo esto ahora”, y no paraba, seguía hablando y cada cosa que me decía, acomodaba algo en su lugar. Ahí no terminó el asunto, ya para despedirse me dijo que hacía unos meses había venido a México y me había dejado en casa de Brandon unos papeles que sabía que me iban a servir en algún momento. Cuando me los dieron y los leí, se me puso la piel chinita porque era algo que de verdad necesitaba tener justo ahora.

¿Qué hizo que ayer Brandon quisera una hamburguesa?, ¿Qué hizo que Casual Chic en lugar de pedirla a Uber Eats me la pidiera a mi?, ¿Qué hizo que decidiera ir a la cocina a estar solas un rato?, ¿Qué hizo que saliera de la cocina y yo contestara el teléfono?, ¿Qué hizo que fuera ella, precisamente ella, con quien nunca había hablado por teléfono, hablara justo a esa hora?, ¿Qué hizo que hace unos meses me dejara unos papeles y ayer tuviera qué leerlos?, ¿QUÉ HIZO QUE ME DIJERA TODAS ESAS PALABRAS QUE TODO ACOMODARON?.

Al principio no podía creer que fuera ella quien me diera el mensaje, después lo entendí, la única manera de asmilar que era verdaderamente UN MENSAJE PARA MI, era que viniera de alguien que no tenía idea de lo que tenía metido en la cabeza hecho nudo, solo así fui capaz de darme cuenta que era el mensajero elegido y que yo tenía que escucharlo y, por fin, hacerle caso. Fue esa la manera que eligieron para que yo pudiera entender que es momento de tomar acción y avanzar, es momento de salir de la pausa y ponerle PLAY porque el siguiente mensaje no va a ser bonito, quizá sea con alguna lección difícil. Ayer me dijero “PONTE LAS PILAS YA Y HAZ ESO QUE TANTAS GANAS TIENES Y NO TE ATREVES”.

Cómo nos cuesta trabajo entender que mensajes y pistas para nosotros, hay en todos lados, y como nos quieren mucho “por ahí” nos tienen paciencia y en un momento dado deciden mandar un mensajero para que por fin asimilemos la información, ahora toca agradecer y actuar.

Vivimos una vida tan caótica que pocas veces hacemos consciencia de los letreros con mayúsculas que nos pone la vida justo enfrente cuando necesitamos leerlos.

GRACIAS POR EL MENSAJE. GRACIAS PALOMA, POR SER EL MENSAJERO.