¡Qué hace falta para que te INDIGNES?

Hoy escribo porque no sé qué más hacer, con lagrimas en los ojos y profundamente triste. Ayer en la tarde empecé a entender lo que está pasando en la frontera con Estados Unidos desde abril, no doy crédito, de verdad no puedo creerlo.

Estuve todo el día en mil cosas y no pude investigar bien, quería saber más antes de tener una opinión, y en la noche vino el madrazo, leí artículos, busqué entrevistas, vi fotos desgarradoras… Y me fui a dormir con el corazón roto, solo agradeciendo que mis hijos estaban conmigo en una casa y una cama calientita con el estómago lleno de una rica cena.

Hoy en la mañana uno de mis hijos se levantó y antes de meterse a bañar se acostó en mi cama porque no podía de sueño y se volvió a quedar dormido, lo observé varios minutos con el corazón encogido, imaginando lo que sería de él si fueramos de esos desafortunados migrantes que están tratando como animales en las fronteras. Lo veía con una expresión de paz y tranquilidad y trataba de imaginar lo que estarían haciendo en esos momentos los miles de niños que han sido separados de sus papás y tienen miedo, frío, hambre y están solos.

Después de dejarlos en la escuela, se me desabartó por completo la fortaleza, empecé a llorar muchísimo, por fin pude mandarle un mensaje a una amiga que es un poco  como yo, sensible a estos temas, (gracias CC, me alivianaste muchísimo) y lloré con ella y me abrió aún más los ojos “¿y sabes lo que pasa en la frontera sur con Guatemala?” me dijo…

Total, que seguí investigando y lo que peor me tiene es que no estamos todos verdaderamente INDIGNADOS, son pocas las personas que me han comentado lo terrible de la situación, como no es nuestro problema (o eso creemos), como no vivimos allá o como no son nuestros hijos o parientes, seguimos con nuestra vida y no pasa de “algo que pasa en otro lado”.

En mi investigación, estuve leyendo todo tipo de comentarios buscando encontrar algo que me indicara que los norteamericanos están como yo, buscando con esperanza un repudio total, pero en cambio me encontré con gente que decía cosas como “pues que no vengan para acá con niños, que no sean irresponsables, que aprendan que acá no van a pasar, se les advirtió…” me dejó totalmente desolada.

Sé que el problema migratorio es serio, que los gobiernos de México, Guatemala, El Salvador, etc etc, son responsables en gran medida (si no es que en toda) por no dar las condiciones necesarias para que la gente no tenga la imperiosa necesidad de irse a exponer su vida y la de sus hijos buscando vivir mejor, lo entiendo y no encuentro de manera inmediata una solución pero… ¿hay que tratar a los niños como animales? ¿como fichas de cambio? ¡ESO ES LO QUE ESTÁN Y ESTAMOS HACIENDO! (porque en la frontera sur no nos salvamos).

No puede ser que veamos esas imágenes y no nos sintamos totalmente desolados, que nos cortemos las venas porque un grupo de mexicanos quemó una bandera (noticia que veo y veo en redes sociales), que no estemos todos hablando de esto y de lo que representa para la humanidad, que no consideremos que se está cometiendo un crimen contra estos niños y sus familias.

¿QUÉ HACE FALTA? Escuché la entrevista de un niño de 9 años, NUEVE AÑOS, diciendo que aventaron sus cosas, no trae zapatos, tiene frío y en las noches y le dan “papel alumnio” (una cobija térmica de papel) para taparse, duerme en el piso y con él hay niños desde 4 años hasta adolescentes que lo único que piden llorando es que los lleven con su mamá, el lugar en el que los tienen lo llaman “el refrigerador” por el frío que hace (¿no lloran al leerlo? yo lloré a mares al escucharlo).

¿Saben las consecuencias psicológicas que esto implica? ¿saben lo que pasa por la mente pequeñita de estos niños? ¿saben lo que se les está programando?. No soy psicóloga, pero no necesito serlo, el odio se ha engendrado en esas cabecitas.

Escribo esto con una impotencia enorme, llorando todavía, pero no quiero solo llorar, espero que alguien empatice, que alguien más proteste, que alguien que no sabía que esto estaba pasando, lo sepa y alce también la voz.

Lo único que nos queda de momento es la protesta, el repudio social, ejercer presión en redes, sé que hoy podría considerarse en la Casa Blanca lo que están haciendo, sé que hay americanos que están ejerciendo presión para tratar de ayudar y piden que la sociedad levante la mano y haga un reclamo, pero también sé que Donald Trump ya ha construído el muro, un muro humano de CERO TOLERANCIA equivalente a CERO HUMANIDAD.

Esos niños difícilmente volverán a ver a sus papás porque está tan mal hecho todo este infierno, que ni siquiera están creando archivos para que los niños vuelvan un día con sus familias. No les importa, “casualties of war” les llaman ellos…

¿Qué podemos hacer? INDIGNARNOS, SER HUMANOS, RECLAMAR, EJERCER PRESIÓN, NO QUEDARNOS CALLADOS, NO PASAR LAS FOTOS SIN VER PARA NO SUFRIR Y DEJAR DE PENSAR QUE NO ES NUESTRO PROBLEMA.

Me siento tan triste que no tengo ganas de hacer nada, tengo ganas de dormir y despertar y contarle a alguien que tuve una pesadilla horrible y habíamos regresado al Holocausto, ¿creen que estoy exagerando? vean las fotos de niños encerrados en jaulas y marcados con números, separados de su familia, tal como lo hacían en los campos de concentración de la Alemania Nazi.

Yo por lo pronto quiero ir a la marcha, voy a twittear mensajes de protesta, ayer mandé un mail a una organización para manifestar repudio y mi apoyo,  voy a seguir buscando información acerca de lo que yo puedo hacer desde acá y no voy a evadir la noticia pensando que gracias a Dios no es mi problema.

Lo único que me consuela, es que no paro de llorar, sigo siendo humana.