Hoy hace 19 años me casé, mi matrimionio fue lindo y feliz por algún tiempo y después terminó, eso ya está superado aunque seguro saben los que me siguen, lo difícil que fue, pero aqui ando, y no solo sana y salva, también feliz.
Hoy hago conscientes varias cosas, tengo qué confesar que no recuerdo la fecha en que me separé, pero Facebook me recordó hoy en la mañana que cuando cumplí un año, escribí que había sido una época terrible y declaraba el 19 de junio como “El día de la Independencia” y el primer día del resto de mi vida.
Confieso también que en esa época me tiraba al drama, pero ¿saben qué? ni modo, estaba metida en un maremoto de emociones y sí, me ayudaba expresarlas con mis amigos, siempre alguien tenía algo lindo qué decir. Por eso perdono a todas las personas que de pronto publican alguna que otra tragedia personal, porque yo sé lo que se siente y sé lo que buscan con eso (a todas esas personas, ¡ANIMO! sí se puede).
El caso es que haciendo un recuento, como el que casi cada año hago, de verdad que he sobrevivido a muchas situaciones, una de las primeras fue a un embarazo de gemelos, créanme, es algo complicado (no solo por el tamaño del que te pones). Después sobreviví a tener dos bebés al mismo tiempo, DOS BEBES AL MISMO TIEMPO (sí, lo quiero recalcar).
Después sobreviví a dos niños de dos años con la etapa de berrinches espantosa y a sentirme sola en esto de la maternidad, no fue una buena época.
Después sobreviví a la escuela de mis hijos cuando tenían 3 años, enfermedades iban y venían, cargaba con el termómentro en la bolsa porque sufrían de fiebres todo el tiempo y yo quería irme a vivir sola a un lugar lejano en Groelandia.
Después sobreviví a tener a dos hijos de 4 años en el hospital al mismo tiempo, uno internado y el otro en quirófano, fueron semanas espantosas, ES-PAN-TO-SAS (también lo quiero recalcar).
Y después sobreviví al final de una historia de amor, al final de mi matrimonio, tuve que renunciar a la idea que yo tenía sobre lo que quería que fuera mi vida y ahí sí que viví días de abosulta supervivencia, un día a la vez y cada uno me costó una voluntad tremenda.
Cuando eso fue superado, creí que no tendría nada más por sobrevivir, que estaba comprobado ya que podía salir de situaciones complicadas y que el universo me daría un respiro.
No te lo da, cada día pasa algo nuevo, cada día tomas decisiones difíciles, cada día tiene sus retos. Lo que pasa es que te vas haciendo fuerte, te vas acostumbrando a que vas a descansar hasta que te mueras, y vas a dejar de luchar hasta que no haya motivo por el cual hacerlo.
Hace un año tomé una difícil decisión. Sacar a mis hijos de su escuela y cambiarlos a otra. Parececía algo así como “peccata minuta” (vamos, algo poco importante), pero lo que esa decisión implicaba era salir de una zona de confort y abandonar todo lo conocido y que me mantenía a salvo.
Quería salir del sistema, no quería estar cómoda pero enojada con algo que no me gustaba, y si algo me había enseñado hasta ahora la vida, era que tenía que aventarme al infinito y hacer lo que yo creía que era mejor aunque fuera difícil.
Dejaba a mis amigas, mis hijos dejaban a sus amigos, estaban asustados porque no querían el cambio y no lo entendían. Dejaba un sistema educativo ya conocido y al cual nos habíamos acostumbrado y todo esto lo hacía en la peor edad, la adolescencia, por supuesto uno de ellos me odiaba y me pedía que reconsiderara todo el tiempo.
Lo utilicé como ejemplo y les dije “cuando algo no te cuadra, no te gusta y no estás de acuerdo, hay que dejarlo por muy difícil que parezca, manténganse siempre firmes en sus convicciones”. Me veían con cara de “sí, ajá, lo que quiero es quedarme con mis amigos”.
He pasado un año complicado porque me fui a otra escuela en donde no conocíamos a casi nadie, donde mis hijos tenían que hacer nuevos amigos, acostumbrarse a otro idioma, otro sistema, otras personas, otros maestros… Yo tenía que hacer las cosas por mi misma porque no tenía a mis amigas, en especial a la Ché que siempre me decía cómo y por dónde en la escuela anterior. No tenía idea de aboslutamente nada y, para mas INRI (así dice mi papá) decidí no entrar a ningun chat de mamás (creo que me quería hacer harakiri) pero me negaba a ser parte de esas costumbres en las que TODO les resuelven a los niños. Tuve que confiar en mis hijos y les dije: “yo no estoy en chats, no me voy a enterar de tareas y entregas y esas cosas que ustedes deben de saber, así que abusados y Dios nos ampare”.
Pues con sus altas y bajas, un par de citas en la escuela, una en especial que tendría qué contarles, muchos olvidos y lecciones aprendidas, muchas llamadas de la escuela “señora, no sé si recibió el mail en el que se le avisaba que…” SOBREVIVIMOS, está por acabar el año, estamos en exámenes, sufriendo la gota gorda pero en febrero pagué inscripción para el año que entra (sentí que pagaba un par de riñones) pero ahí están, inscritos y nadie los saca como que me llamo Diana.
Sobreviví a Primero de Secundaria, a un año de adolescencia (sí, me faltan muchos, ya sé), a fiestas de mis hijos con gente que no conocía, haciendo preguntas incómodas aunque fuera la típica mamá insoportable, al campamento sin tener idea de cómo regresarían, a situaciones en la escuela que me pusieron los pelos de punta, y me mantengo firme, no sé si fue lo mejor que pude haber hecho o no, pero lo que sí sé es que sigo en la lucha, sigo esperando las siguientes batallas, sigo al pie del cañón defendiendo mis ideas y defendiendo lo que más quiero, mis hijos.
Mi vida es todo menos aburrida, un año más he sobrevidido a un montón de cosas, algunas con mucha dignidad y otras no tanto, eso sí, sabiendo que siempre habrá momentos de calma y otros de terrible confusión.
Doy gracias a Dios porque me mantiene fuerte y sana, porque siempre me manda herramientas, porque nunca estoy sola y cuando lo estoy, es por decisión mía, porque siempre me saca de todo y porque en el camino, aprendo muchísimo.
Hace unos días, mi mamá estaba viendo una foto mía de niña, era tímida, callada y estaba siempre en mi mundo, en Dianalandia, y me dijo con un tono especial que no voy a olvidar “me encanta ver fotos tuyas de niña, las disfruto mucho, quién iba a decir que esa niñita sería una mujer tan brava”, no sé si llegue a comprender lo que para mi significan esas palabras.
Espero que el siguiente 19 de junio, siga reportando sobrevivencia 😀