¿Podrían vivir sin luz?

Ayer me cortaron la luz, estaba dando una clase a un perro y me habló la señora que trabaja conmigo, Mary, y me dijo “Señora, cortaron la luz”, yo pensé que era algún fusible, la semana pasada había fallado uno así que mi mente albergaba la esperanza de que fuera solo eso, un fusible quemado. Terminé de dar la clase (porque los perros no entienden de emergencias) y fui corriendo a comprar uno, llegando, el portero me informó que ahora la compañía de luz puede cortar el servicio desde la central, sin avisar, sin un señor que se presente al cual le puedas pedir clemencia y le llores como Libertad Lamarque diciéndole que tus hijos no podrían seguir viviendo sin luz.

Eran las 6 de la tarde, mis hijos salían a las 6:30 de la escuela, corriendo me fui a pagar porque también me informó el portero que a dos vecinos les había pasado igual y que dos horas después del pago su servicio se había reestablecido.

El tráfico infernal de esas horas hizo más grave la crisis, pero pagué, fui por mis hijos tardísimo y les di la triste noticia, “niños, no hay luz en la casa”…

La primera reacción fue de una gran sorpresa, ¿cómo es eso? ¿cómo que no hay luz? ¿se puede vivir así? ¿podremos seguir respirando?. Después de contestar a todas sus preguntas y confirmarles que efectivamente, ni tele, ni wifi, ni cargar el celular ni luz para bañarse (lo cual fue creo de las peores noticias), les pedí una sincera disculpa “miren, la culpa la tengo yo, no pagué y la cortaron, lo siento”, primero fui muy honesta, pero estaba dispuesta a decir a continuación “pues es que hago todo en esta casa, soy humana y me equivoco, o ¿ustedes creen que soy un robot?” pero no fue necesario ya que se conmovieron con la primera parte y me dijeron “no importa mamá, está bien” (lo cual me sorprendió aún más que el corte del suministro eléctrico).

Llegando a la casa eran las 7:30 y ya no se veía nada, usamos la lámpara de los celulares para subir las escaleras y Tostada nos veía con cara de “no se ve nada ¿por qué no prenden la luz?”, llegamos al cuarto de tele con actitud de “¿qué se hace en estos casos en los que no sabes cómo vivir?” y se me ocurre la maravillosa idea de decirles “podemos jugar un juego de mesa” (en qué momento, sin luz, un juego de mesa), pero les pareció tan buena idea que aceptaron encantados, nos pusimos la pijama, Mary les hizo de cenar a la luz de las velas y juntos los cuatro en mi cama (Tostada siempre participa de todo) decidimos jugar “Maratón”.

Cada tarjeta tenía que ser leída con una linterna que tenemos para los campamentos, nos moríamos de risa porque no veíamos nada, Tostada recargaba la cabeza en el tablero y movía las fichas, las preguntas eran difíciles y no sabíamos más de la mitad, de pronto, me tocó leer una que empezaba así “Le erección de la…” y soltamos los tres una carcajada, no podía seguir leyendo porque parecíamos Beavis y Butthead riendo de la manera más inmaudra posible, se refería a la erección de la república de no sé dónde, pero no podíamos manejar la palabra, cada vez que yo intentaba leerla volvíamos a reír, me sentía como una adolescente más , ellos dijeron “¿quién usa esa palabra para hablar de una república?” (y estoy de acuerdo),  fue de verdad divertidísimo.

Pasó el tiempo necesario para ir a dormir y tuvimos que suspender el juego, no teníamos ya teléfonos y tuve que cargarlos con la computadora, nos despedimos riendo todavía por la pregunta que había causado tanto alboroto.

Hoy en la mañana seguíamos sin luz, cuando sonó el despertador se quiseron morir, ¿cómo se iban a vestir sin luz?, ¿cómo iban a desayunar sin luz?, ¿COMO IBAN A IR AL BAÑO SIN LUZ?… Pues todo con velas porque la linterna no la puedes usar mientras te vistes o vas al baño.

Todavía no tenemos luz, estoy muy enojada porque se supone que la reconexión es inmediata, si te la quitan via satélite, deberían de arreglarlo igual, obviamente me hago responsable por no pagar a tiempo, es mi culpa y no tengo nada qué decir al respecto, pero al momento llevo casi 18 horas sin energía eléctrica, eso va más allá de no tener Netflix o wifi, justo ayer fui al super y llené el refirgerador de comida, misma que empieza a entibiarse, hace rato tuve que ir a comprar hielo y una hielera al Seven Eleven y puse ahí lo más importante, el pollo, la carne, el pescado, el jamón, la leche y, OVBIO, las cervezas (nadie piensa en eso cuando se va la luz, pero ¿saben lo que les pasa cuando se calientan y se vuelven a enfriar?).

Nos hemos vuelto dependientes de la tecnología, es terrible, pero yo no lo soy tanto, mis amigas dicen que soy una especie de Amish porque no tengo horno de microondas, no uso la secadora (está en una bodega haciéndose vieja), no tengo tostador y odio usar un hornito que me regalaron en diciembre en consideración a mis hijos, (me tiemblan las manos cuando lo prendo). Trato de ahorrar luz lo más posible y todos los que me conocen saben cómo me estresa desperdiciarla, me la paso desconectando aparatos, apagando luces y solo uso la lavadora cuando se junta la ropa (cosa que mis hijos odian). Casi no tardo en bañarme para ahorrar agua y a mis hijos les cuento los minutos en la regadera porque ponen música y podrían vivir dentro del baño.

Pero vivir sin luz es imposible, ahorro en todo pero no he llegado al punto de conservar los alimentos con sal, el teléfono es eléctrico porque ahora es de museo tener de los anteriores, la tele para los niños, el internet, cargar tu celular, la computadora, vaya…

Lo único que ha sido muy bueno de todo esto y estoy segura que nos acordaremos siempre, fue haber reído tanto anoche con mis hijos jugando “Maratón” con linternas y siendo inmaduros ante la palabra “erección”. Recordé los tiempos en los que cuando era niña, y no había luz (ahora no sé si se iba o la cortaban seguido) toda la familia jugábamos “escondidillas chinas”, tomaba cada quien una sábana y en la sala nos tapábamos con ella (no sé para qué si de todos modos no veíamos nada) y uno trataba de adivinar quién era cada uno. Mis papás participaban también y nos divertíamos mucho.

Hoy en la mañana me dijeron mis hijos “mamá, quedarse sin luz no estuvo tan mal, nos reímos mucho”, espero recordar eso una vez que se me pase el coraje de ver la comida en una hielera del Seven Eleven.

Moraleja: de lo malo, algo bueno saldrá.

P.D. Espero que algún día llegue la luz para poder publicar este post…