Hoy es cumpleaños de Addina, una mujer increíble de la que les quiero platicar por una sencilla razón: es incómoda y es admirable.
La semana pasada murió una querida amiga (Nuri) a la cual le había prometido escribir algo para ella en algún momento, nunca pensé que ya no podría leerlo y como dicen por ahí “en vida, hermano, en vida” hoy quiero cumplirle una promesa que le hice también un día a Addina.
Siempre lee mi blog y siempre me dice que la hago llorar (no sé qué decirle cuando me platica eso porque en realidad no sé si es bueno o malo… no me gusta hacer llorar a la gente) pero me pidió que le escribiera algo y aquí va.
Addina es una mujer muy incómoda, y esto se debe a que es de las pocas personas que conozco que verdaderamente se rige bajo el principio de “no me importa lo que la gente opine de mi”. Es de esas frasesitas que todo el mundo dice y poca gente hace, siempre escuchas a alguien decir “que no te importe lo que digan los demás de ti y haz lo que te haga feliz” pero en realidad no conozco a nadie que se atreva como Addina a ser lo suficientemente valiente para que de verdad le importe un cacahuate lo que la gente piense de ella. Ese es un valor que le admiro muchísimo.
Es una mujer muy decidida a ser feliz, y, le guste a guien le guste, anda siempre inquieta viendo cómo conseguirlo, a mi lo que más bonito se me hace es que ese ejemplo le está dejando a sus hijos, yo sé que a los niños les puedes dar mil instrucciones de cómo vivir, pero lo que los educa y lo que permanece es lo que ven, “el ejemplo arrastra” dicen por ahí, y sé que eso es lo que ellos ven en ella. No me gusta ver a esas madres abnegadas que aguantan lo indecible en un matrimonio infeliz siendo a veces incluso humilladas o viviendo una vida gris bajo el pretexto de “mis hijos necesitan un padre y una familia completa”. Lo que los niños necesitan es una mamá y un papá felices, y si eso implica que se separen para llevar una vida tranquila, pues bienvenido sea. Yo sé que esto a mucha gente le incomoda porque implica salir de una zona de comfort y te expone a tus más grandes miedos, bueno, pues Addina con miedo o sin miedo, les enseña a sus hijos a buscar siempre sentirse bien.
Otra cosa que admiro mucho es que no da explicaciones a nadie acerca de nada. Vive su vida como mejor le parece y si se equivoca no culpa a nadie, nunca la veo haciendo dramas de novela en facebook, no miente y dice las cosas como son y si acaso está triste me parece que simplemente lo resuelve ella. Es positiva y tiene un increíble sentido del humor, se podría pensar que está algo desequilibrada (a veces, cuando veo sus fotos en fb dentro de la regadera con la cabeza llena de espuma del shampoo, siento que la hemos perdido, pero en realidad es que nunca la hemos tenido…) y eso me hace reír muchísmo, es algo que yo jamás haría y sin embargo suelto una carcajada y pienso “Addina está loca”, pero la gran ventaja es que hay cosas que vivo a través de ella, no subo fotos en bikini (obvio, no tengo el cuerpo, sería una terrible falta de respeto de mi parte) y cuando ella lo hace siento que es totalmete libre y me hace sentir bien por ella.
Nos hicimos amigas gracias a que su precioso hijo Nicolás se hizo amigo hace unos años de Daniel, Nico es físicamente igualito a ella, es un clon, un “mini me” como le digo. Y esa amistad que empezó por ahí de segundo de primaria ha soportado muchos años ya de no estar en la misma escuela. Generalmente los niños se hacen amigos en el recreo o por sentarse juntos, pero a la edad de 7 años no se cree que pueda aguantar mucho, pues Nico y Daniel que solo estuvieron unos meses juntos porque se cambiaron de escuela, siguen siendo amigos y se siguen queriendo mucho. Es un niño que es igual de incómodo que su mamá y por eso me cae tan bien, como cuando un día veníamos en el coche y nos dijo “yo no creo en Dios, yo soy Budista” y mis hijos me volteraon a ver con cara de “¿¿¿ESTAS OYENDO ESO???” a lo que yo solo contesté “Nico, un día tienes que platicarnos acerca del Budismo para que podamos conocerlo”, pero a esa edad, esa valentia me pareció no solo sorprendente sino digna de admiración (y muy divertida) y todos sabemos de dónde sacan esos valores los niños…
Hay algo que pocas personas saben de Addina, porque lo que acabo de contar es muy evidente, que se divierte, que es irreverente, que es explosiva, que le importa poco la opinión de los demás y que hace locuras para hacer reír a la gente y reirse de sí misma, otra cosa que admiro mucho, pero pocos saben de su gran corazón. Siempre me pareció muy chistosa pero hasta hace unas semanas conocí una parte de ella que no sabía que existía. Resulta que Addina, sin echarse porras ni hacer menciones ni alabanzas, se la pasa buscando como ayudar a la gente que más lo necesita. Me enteré que ayuda por ejemplo al reclusorio de mujeres, que les lleva cosas, que es voluntaria… Me pidió si podía ayudarla con algo y justo tenía varias cosas para darle y vino a mi casa por todas. Cuando me contó de todo lo que se mueve para ayudar, para vender objetos que le donan para comprar pañales para los niños de las reclusas, les lleva libros, juguetes, ropa… y anda de arriba para abajo en esto, la admiré todavía más. Es una persona incluso más incómoda porque resulta que te enfrenta con el hecho de que ella SI HACE LAS COSAS QUE DICE QUE VA A HACER, y eso, es un valor que poca gente tiene (muy muy poca).
Estoy segura que ahora que lea mi blog me va a escribir algo así comoooo “Diana no mameeeeessss no mameeeesss cómo me hiciste llorar”… esa boquita tiene Addina y es otra cosa que me cae re bien, es sincera sin poses ni fachadas, dice las cosas como van y como las siente y sin pena ni gloria es como es.
En resumidas cuentas, Addina es incómoda, pero es tan admirable que espero que esté siempre cerca de mi para hacerme reír, para ayudarme a ayudar, y sobre todo, para aprender cómo vivir de manera auténtica sin dramas siempre buscando ser feliz.
Te quiero mucho Addina ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!