¿Somos diferentes los hombres y las mujeres?

He estado pensando mucho estos días en que se habla mucho de los feminicidios, acerca de las diferencias entre hombres y mujeres. Ayer fue un día triste para mi, es un hecho REAL Y CONTUNDENTE que las mujeres estamos muy expuestas a ser víctimas de ser secuestradas para ser violadas y asesinadas y quien me diga lo contrario tendrá que tener muy buenos argumentos porque las estadísticas son terribles, y no solo eso, son reales.

Ayer se hizo un llamado para manifestarse en contra de este hecho tan desolador y no pude dejarlo pasar por el simple hecho de ser mujer (lo cual me pone en peligro, así, no más). En la mañana me vestí de negro en señal de luto y lo que me pareció más importante fue hablar con mis hijos, una conversación muy difícil de tener con dos niños de 12 años que desearía que su único conflicto fuera si jugar futbol o policias y ladrones. Pero me parece que es mi obligación hacerlos conscientes de la situación que vivimos porque los quiero adultos decentes, honestos, justos y que luchen por un mundo y una sociedad mejor. Ese es mi rol por el momento y me parece importantísimo. ¿Se imaginan hablar con sus hijos acerca de esto?…

Bueno pues les dije que había personas que creían que las mujeres eramos débiles, que valíamos menos, que no merecíamos respeto y que podíamos ser tratadas como objetos o cosas… hablamos de la violación (durísimo) del abuso de la fuerza y el poder y de que eso no nos permitía avanzar como sociedad, lo que me pareció más difícil de decirles fue que no encontraba yo una solución a este problema y es que de verdad no la tengo… no me gusta opinar sin proponer pero de verdad… no tengo capacidad de pensar en qué podría poner fin a esta ideología machista que debería de haber terminado hace varios siglos, qué triste, no vamos para adelante…

Después de la difícil conversación, siguió el día como cualquier otro. Muchas cosas por hacer, unas lindas y otras aburridas, unas desafiantes y otras cotidianas, pero hoy en la mañana la cabeza me empezó a dar vueltas sobre una misma idea: “¿los hombres y las mujeres somos iguales o diferentes?”… la única conclusión a la que he podido llegar es que TODOS SOMOS DIFERENTES y no es una cuestión de género.

La gente que no me conoce podría pensar que yo, por ser mujer, tengo ciertas características “típicas” de las mujeres, y están muy lejos de la realidad… y creo que es así con absolutamente todas las personas, entonces se torna todo muy difícil porque seguimos clasificando o encasillando gente por sexo, creencias religiosas, preferencias sexuales, etc…etc…

Por ejemplo, hace unos años me comentó un amigo “Diana, es muy difícil contratar mujeres porque entre ellas mismas se destrozan, se hacen la vida difícil, basta que entre una nueva a la oficina para que las demás acaben con ella y así no se puede trabajar en paz” y me dio pena su comentario porque no podía desmentirlo en ese momento, pero de un par de años para acá, que por alguna razón he conocido más gente que en el resto de mi vida, me he dado cuenta que no siempre es así y no todas las mujeres somos así, igual que hay hombres muy complicados y tan conflictivos que no permiten a otra persona desarrollarse laboralmente porque les genera incomodidad (y conozco varios casos muy cercanos), eso  no hace que los hombres sean complicados, esos que conozco son muy complicados, así como las mujeres en la oficina de mi amigo, no es por ser mujeres, es porque ellas son personas desagradables.

Podría decirse que yo, por ser mujer, hago cosas de mujeres y no es cierto. No me gusta cocinar, no soporto ir al súper, no me gustan los bebés, quizá tuve dos hijos al mismo tiempo porque solo hubiera tenido uno. Ahora mis hijos están en una edad en la que me puedo comunicar y lo disfruto mucho, pero esos bultitos rosas que todo el mundo quiere cargar, a mi me parecen de lo más aburrido y cansado del mundo, no se me antoja cargar bebés.

Prefiero ir a una ferretería que a una tienda de cocina, como cuando va  la Che y se pasa horas viendo condimentos… CON DI MEN TOS… me parece aburridísimo ver cientos de frascos con hierbas que todas parecen iguales, pero no me metas a una papelería porque puedo estar horas escogiendo libretas. Sin embargo conozco hombres que les encanta cocinar y no ponen un clavo en la pared. Hago instalaciones eléctricas (no siempre me quedan bien) pero jamás un pastel… hay hombres que se quedan en casa cuidando bebés mientras la mamá sale a trabajar (lo que me parece fantástico).

Dicen que las mujeres somos “multitask”, que podemos hacer varias cosas a la vez. Yo no, o solo hago una cosa o no hago nada bien y me disperso y no termino nada. Eso solo me hace una mujer distraída, no me hace ser parecida a un hombre.

Dicen que los hombres son el sexo fuerte y las mujeres el sexo débil, me gustaría ver a alguno de los que me leen echarse un tirito con Serena Williams… es cierto que tienen diferente estructura muscular, pero no los hace ser el sexo fuerte, dicen que las mujeres somos sensibles y que los hombres son incapaces de llorar, gracias a Dios he visto amigos mios llorando y demostrando que tienen sentimientos sin importar el género al que pertenezcan, también tengo amigas que lloran por un anuncio de la tele y otras que no lloran ni ante la muerte.

Una amiga me contó un día que su esposo tenía que despedir a una empleada porque después de haber sido mamá se había vuelto muy complicada, que le dejaba botadas juntas importantes porque no tenía quién le cuidara a su bebé pero que le había tenido ya mucha paciencia y después de hablar con ella en varias ocasiones, no había ocurrido ningún cambio, luego supe que no tenía ninguna necesidad económica y que había salido sin problema de la empresa, eso no hace que todas las mujeres dejen botadas las juntas, eso habla de “esa mujer”, tengo amigas muy profesionales que por ningún motivo descuidan su trabajo y son muy responsables y se han desarrollado con éxito.

Hay amigas mías súper mamás que se dedican totalmente a su familia y amigas que decidieron no tener bebés por no ser algo que deseran. No considero que por ser mujer tengas que cubrir ese rol en la sociedad así como no considero que el hombre debe ser el único proveedor en una familia mientras la mujer se toma cafecitos con sus amigas, me parece totalmente injusto cuando además a él le está costando la vida y la salud mantener un status mientras algunas mujeres van al salón de belleza a ponerse uñas nuevas (no tengo nada en contra de las uñas, es la injusticia la que me pesa).

No soy feminista de hueso colorado, sin embargo sí creo que hay que luchar por que hombres y mujeres tengan los mismos derechos así como las mismas obligaciones. No podemos exigir si no damos a cambio, no podemos pedir las mismas condiciones de trabajo si no respondemos con resposablidad y profesionalismo.

Creo que el tema del feminicidio, que crece cada día, es una cuestión de miedo y frustración que sienten muchos hombres al ver que las mujeres han empezado a dejar de ser ese objeto sexual que permanece en su casa cuidando a sus bebés y haciéndoles de comer. Quizá se sienten amenazados o no saben cómo seguir el paso a una sociedad más abierta y más justa, es una cuestión de educación, y lo más triste del caso (aquí es en donde creo que me voy a meter en problemas) es que las mujeres hemos sido responsables. Hemos educado machos sin saberlo, al permitir que los niños hagan bromas acerca de las mujeres “lloras como niña”, al permitir que no las integren a sus juegos por ser niñas, a decirles que no pueden jugar con muñecas porque eso es de niñas (o peor, de “maricas”) al decirles que los hombres no lloran, al no hacerlos responsables de las actividades dentro de la casa, no tienden su cama, no levantan un plato, no guardan ni un calcetín… miles y miles de cosas cotidianas en las que estamos reforzando la idea de que los hombres y las mujeres somos diferentes y que cada uno tiene un rol en especial, con lo cual no estoy de acuerdo.

Me quedo sin poder concluir este post porque no encuentro una solución para el problema que ahorita nos preocupa, es un hecho que yo vivo con miedo por ser mujer. Si voy a correr a un bosque, no solo tengo miedo de que me asalten, tengo miedo de que me violen, si salgo en la noche sola a cenar con amigas, no tengo miedo de que me quiten el coche, tengo miedo de que me lleven en él… es real, no es un mito y no es una exageración, no creo que un hombre se sienta amenazado si va caminando en la noche y se encuentra un grupo de 5 mujeres solas, si lo ponemos al revés…

Seguiré pensando porque tengo una mente inquieta, seguiré apoyando a mi género porque siento el deber de no esconderme y hablar, y seguiré viviendo con miedo.

Un choque cualquiera…

Cosas buenas y malas nos pasan todos los días, esperé un tiempo prudente para escribir este post porque tenía miedo de ser melodramática y parecerme a Silvia Pinal en un capítulo de “Mujer casos de la vida real”, y después de este tiempo, vi las cosas con una perspectiva diferente y más positiva.

El jueves pasado choqué, en el informe del seguro escribí “iba yo circulando sobre la calle de Cholula cuando al cruzar Alfonso Reyes sentí un golpe fuerte en la parte lateral izquierda, abajo y atrás de mi coche”. Eso es lo único que sé que pasó y por eso es que sentí una sacudida muy fuerte. En ese momento me paralicé, fue como cuando te dan un golpe en el estómago y no sabes ni dónde estás solo quieres que te entre aire a los pulmones.

De pronto escuché la voz de una mujer que me preguntaba “¿estás bien?…¿estás bien?” (no, no era la Virgen María), yo ni siquiera la volteaba a ver, solo necesitaba recuperar el aire y cuando pude voltear a verla, empecé a llorar. Me decía que mi coche estaba bien y que todo estaba bien. Cuando por fin pude hablar solo dije “estoy bien, creo que estoy bien, ¿y tú?”.

Tenía qué resolver en ese momento muchas cosas, eran las 2:20 y ya iba tarde a recoger a mis hijos, pensé que tendría que esperar al seguro y tardaría, entonces fue la segunda cosa que pensé “no tengo ni idea del número de teléfono ni de dónde está mi poliza”, me la habían mandado por mail y claro que nunca la imprimí, así que además del susto, tenía que resolverlo todo y no podía pensar con claridad.

Ok, respiré hondo mientras lloraba y pensé “mis hijos primero” y mandé un par de mensajes a dos amigas que creía me podrían ayudar, en lo que esperaba que me respondieran, le hablé a mi cuñada porque ella maneja mis seguros. Pobre, llorando le expliqué que había chocado, todo se empezó a acomodar. Una amiga pasó por mis hijos, les dio de comer y hasta hicieron la tarea (mil mil gracias Gaby), mi cuñada me pasó todos los datos y logré hablarle al seguro, empezó la calma, esa en la que te das cuenta que ya no hay nada que hacer más que esperar y esperar…y esperar…

Le gente se acercaba y me preguntaba si estaba yo bien, la familia de la chavita con la que choqué llegó en pocos minutos,  fueron muy amables conmigo, me compraron agua y me preguntaban si podían hacer algo por mi. Chocar con gente decente y amable definitivamente hace la diferencia, yo no sabía quién había sido el responsable, no me gusta decir “tenido la culpa” simplemente odio esa palabra, pero cuando vi el coche que me había pegado sentí un hoyo en el estómago, tenía el frente destrozado, ella me había pegado pero yo no tenía ganas de discutir, no siempre “el que pega paga” y soy muy distraída, podría haber sido mi resposabilidad… o no.

Después de un par de horas todo se resolvió, no importa cómo, pude seguir con mi vida, pasar por mis hijos, llevarlos al futbol y estudiar, todo en un estado como de letargo, me sentía lánguida, esa es la palabra que mejor me describiría…lánguida.

Fue algo desagradable que pasó, suelo ser de esas personas que piensan que todo pasa para algo, pero no encontraba bien el sentido de esto. Me habían chocado y me sentía mal, punto, no había nada positivo.

Al día siguiente, me sentía tarada, esa sería la mejor palabra para describirme, mi estado no había mejorado gran cosa… era como si siguiera en pausa, la Che me había invitado a desayunar y me animó un poco, pero seguía simplemente TARADA.

Unas horas después pasé por mis hijos y como era viernes, pasamos por unas “papas de carrito”,  solemos hacerlo ese día porque es el mejor de la semana, no hay prisa de nada así que nos quedamos sentados en el coche en silencio cada uno con su bolsa de papas llenas de salsa mientras se nos escurren los mocos por la enchilada que nos ponemos y la cual disfrutamos mucho. Estaba en ese momento de paz mientras los veía con los ojos llorosos felices con su enchilada cuando me dí cuenta, era un momento especial entre los tres que yo paso desapercibido, doy por hecho que cada viernes lo haré… pudo no ser así, pudo ser trágico el choque, pude haber muerto (ni modo, Silvia Pinal), pero es cierto.

Me entró una claridad absoluta, el choque no fue para algo en particuar pero sí tenía que aprender algo, doy las cosas por sentado, de un tiempo para acá todo funciona más o menos bien, mi vida es estable y estoy contenta con las cosas que hago y vivo tranquila, así que doy por hecho que así va y la realidad es que no, que podría haber sido el último día de mi vida, y si así hubiera sido, aunque el mundo siguiera dando vueltas, yo no tendría más la oportunidad de comerme las papas con mis hijos, no podría acariciar a Tostada que tanto cariño me da, no podría reirme con mis amigas, no podría escuchar la música que tanto me gusta, no podría sentir la piel chinita cuando escucho “Yellow” o “Fix you”, no podría ver a mis hijos con su uniforme de futbol nerviosos por un partido que después pierden por 10 goles y con un helado se les baja el coraje…

Si quieres a alguien, díselo, si tienes ganas de un helado, cómpratelo, si estás con tus amigos pasándola a gusto, disfrútalo, si estás sano, valóralo… no, no todo pasa para algo, pero de todo lo que pasa podemos sacar algo bueno. Yo por lo pronto espero que este estado me dure un buen rato y no sean las hormonas, porque no quiero volver a chocar para valorar lo que tengo, preferiría hacerlo sin necesidad de un golpe que me quite el aire y me haga pensar que en cualquier momento podría perder la vida y perderme de la vida.

Sí, fue un choque cualquiera, pero para mi, fue una cachetada que me dijo “¡DESPIERTA!”.

¿Quieres valorar algo? imagina que lo pierdes…