Ese minuto que te tomas…

He llegado a la conclusión de que a ser feliz se aprende y se decide… ya sé, lo hemos leído mil veces por ahí, pero así como los niños aprenden con el ejemplo y no con las palabras que les decimos los papás, así aprendemos todos. Por más que alguien venga con letanías y discursos acerca de cómo ser feliz, uno lo tiene que experimentar.

Hace unos años viví momentos muy tristes, que me dejaron mucho tiempo con una vida medio gris, pero por alguna razón tenía que pasar, y quizá esa razón era para que yo aprendiera a ser feliz, para que yo me diera cuenta que una vida cómoda y tranquila no es sinónimo de felicidad y lo que aprendí fue a tomar lo que yo llamo “un minuto de felicidad”.

Mi mamá tiene un serio problema (lo siento mamá, espero que cuando leas este post tengas una cerveza en la mano o un Tafil), toda su vida ha estado marcada por el cumplir con su deber y sus obligaciones de manera cabal, desde que tengo memoria (o sea hace 5 minutos) siempre la veo ocupada, siempre atendiendo, siempre organizando… Son pocas las ocasiones en que la he visto en pausa disfrutando unos minutos de no hacer nada mas que disfrutar el momento, quizá ahora que tiene más años y menos obligaciones se decida a hacerlo, aunque dicen que “genio y figura, hasta la sepultura” tengo esperanzas de que tome mi ejemplo aunque sea yo su hija y sepa poco de la vida.

Me acuerdo de ella preparando la comida y sirviendo mientras ella comía de pie, haciendo jugo de naranja natural a las 6 de la mañana para todos, llevándonos un té a la cama, levantando los calcetines de los vagos de mis hermanos, yendo al centro a la calle de Artículo 123 a conseguir una mensada que podría conseguir a unas cuadras de su casa pero ahorrando algo de dinero. La recuerdo de chofer, cocinera, lavandera, tutora (se echó varias veces las secundaria y preparatoria con mis hermanos)…etc, etc… pero no la recuerdo sentada en un sillón viendo el techo por algunos minutos recobrando la paz. Incluso creo que le incomoda no tener nada que hacer porque ella eso aprendió, es su modo de vida así como era el de mi abuelita, hay que cumplir con todo y todos antes que se acabe el mundo.

Yo no soy así y nunca he sido, la genética en este caso no me atacó, físicamente somos igualitas pero nuestra forma de ser y actuar es diferente.

Un día le dije “mamá, no hacer nada es un arte, espero que lo descubras un día” y solo me dijo “estáte callada”, me reí y defendí mi punto. Creo firmemente que debemos de tener esa capacidad de no hacer absolutamente nada y de disfrutarlo, vivimos en una era en la que siempre llevamos prisa y todo el día funcionamos como robots hasta que cae la noche y vemos la televisión para tratar de distraer la mente y quedarnos dormidos para despertar al día siguiente a funcionar de la misma manera que el anterior, y así se nos pasa la vida.

No soy una mamá modelo y estoy lejos de serlo, pero llegué a la conclusión que para ser la mejor mamá para mis hijos, primero tengo que ser feliz. Cuando estaba triste y desolada y solo arrastraba los pies, lo que me sacó adelante fue pensar que si no iba al súper a compar comida, mis hijos morirían de hambre o empezarían a comerse las plantas de la casa, como son pocas porque se me olvida regarlas, pronto su papá empezaría a notar que no los alimentaba y podría reclamar la patria potestad… así que me propuse que aunque llorara todo el tiempo, mis hijos estarían atendidos y yo cumpliría con mis obligaciones de mamá, lo demás no me importaba en lo más mínimo. Y mis pobres hijos tuvieron que vivir algún tiempo con esta persona autómata que a las 8 de la noche lo único que quería era irse a dormir y no pensar.

Poco a poco fui notando que eso no los hacía felices, y yo empecé a descubrir una vida diferente, empecé a tener hambre y ganas de oír música, así que al despertar ponía alguna canción que me levantara de la cama y cuando tenía hambre comía antes que mis hijos porque soy una persona terrible cuando tengo hambre. Eso me hizo descubrir que para ellos era mejor verme bien aunque significara comer más tarde.

Sigo sin ser una mamá modelo pero soy una mamá feliz, una persona feliz porque aprendí a tomarme mis “minutos de felicidad” le parezca a quien le parezca.

Si queda un solo huevo y quiero una omelette, me lo como y a mis hijos les digo que les conviene más desayunar quesadillas que hot cakes, ellos lo creen y lo aceptan sin saber que de ser yo una mamá modelo, les hubiera hecho lo que querían y yo me hubiera comido las quesadillas, pero me pone de muy buen humor comer lo que se me antoja y no lo que me queda.

Si llegamos de la escuela y yo muero de sueño por la falta de azúcar y necesito comer antes, les digo que jueguen fútbol un rato en lo que está lista la comida, mientras yo me sirvo y me siento y como rico y en silencio para estar de mejor humor a la hora que me digan “me choca el pescado” y no me den ganas de aventarlos por la ventana.

Si mi mamá va a comer y está sola, lo hace de prisa y de pie, dice que odia perder el tiempo. Cuando yo me hago de desayunar, pongo un mantelito lindo, mis platos y cubiertos, un vaso bonito y preparo algo que se vea bien en el plato. Me siento, prendo la tele o prendo el radio y me tomo todo el tiempo del mundo. Me hago un café y me quedo viendo pa´dentro pensando mil cosas porque mi cerebro es así, me entretiene. No me aburro nunca y no tengo miedo de pensar (quizá debería, llego a cada conclusión…) pero son mis “minutos de felicidad”.

Hace unos meses tenía la casa llena de perros porque estaban en pensión, Tostada tenía que ir al veterinario y pensé “las dos necesitamos uno de esos minutos que tanto me gustan”, así que dejé niños y perros al cuidado de la señora que me ayuda y fui a la peor hora posible al hospital veterinario con la esperanza de que hubiera muchísima gente esperando ser atendida y pudiera yo estar sentada horas con un libro y Tostada echada junto a mi. Pagué el parquímetro como por dos horas y llegué feliz a la recepción muy tranquila diciendo “no tengo cita pero no tengo problema en esperar”. Para mi sorpresa y mi decepción, nos atendieron rapidísimo, salimos de ahí a los 20 minutos con receta en mano y mucho tiempo disponible, mi obligación era regresar a mi casa, pero no había ocupado mis minutos… así que me subí al coche y puse música, me tomó casi una hora salir de ahí, Tostada estaba echada atrás con una cara de paz en la cara que recuerdo haber disfrutado mucho, yo hice para atrás el asiento y fui feliz viendo el tiempo pasar.

A veces cuando termino de correr y veo el reloj, sé que tengo que venir a mi casa cuanto antes para ser resposable y hacer todo lo que tengo que hacer, sin embargo a veces me tomo unos minutos para caminar por una de las calles llena de árboles para recargar energía y ser un ratito feliz.

Mis “minutos de felicidad” son:

-Tomarme con calma el café aunque tenga que hacer una llamada urgente, casi todo puede esperar.

-Leer mis chats en wapp, no saben cómo disfruto la cantidad de chistes que me mandan y las conversaciones con mis amigas, gracias a Dios no estoy en ningún grupo escolar de mamás preocupadas por el maestro de deportes.

-Ver el techo de mi cuarto plagado de cadáveres de moscos que han perdido la vida con un zapatazo mientras pienso en lo rico que es perder el tiempo.

– Leer un rato mientras me tomo una cerveza.

-Salir caminando a paso gallo-gallina después de correr aunque sepa que el mundo necesita que llegue pronto a mi casa.

-Dormir un rato sobre la mesa del comedor mientras mis hijos hacen la tarea (ya descubrí que si subo a mi cama todo se echa a perder, basta decirles “me voy a dormir un rato” para que haya 20 emergencias en un minuto).

-Sentarme en la orillita de la tina después de bañarme pensando en nada en concreto.

-Ver facebook y estar en contacto con mis amigos.

-Quitarme los tennis y pisar el pasto.

-Desayunar, comer o cenar con mis amigos.

-No hacer nada…absolutamente NADA… y saber que no estoy haciendo nada y sentirme feliz sin culpa porque no estoy perdiendo el tiempo, lo estoy inviertiendo en NO HACER NADA (créanme, en mi familia eso es una costumbre muy rara, soy la oveja negra).

Y así hay muchos otros”minutos de felicidad” que no recuerdo y que todos tendríamos que provocar y disfrutar, yo soy una mejor persona y una mejor mamá aunque esconda el último chocolate que queda y se lo coma porque entonces mis hijos tendrán una mamá de mejor humor y no los regañará horrible porque se le bajó el azúcar y se vuelve intolerante.

Por eso digo que se decide y se aprende a ser feliz, porque hay que atreverse a tener esos “minutos de felicidad”.

2 thoughts on “Ese minuto que te tomas…

  1. Realmente es muy lindo lo que escribes, yo soy como tú, aunque no tengo hijos ni mascotas me gusta disfrutar de mi tiempo, sentarme a observar por la ventana mientras me tomo mi café, que generalmente ya está frío para cuando me lo termino.

    Mi suegra es igual como tu mamá, ella cuenta que durante las fiestas ella no comía, se daba cuenta hasta el día siguiente que no había probado nada de lo que había estado preparando, Ahorita, no se queda quieta y siempre está pensando en lo que tiene que hacer y todo lo tomar como “urgente y a la de ya”… en ocasiones le he dicho que no se apure, que no se estrese … pero sólo se enoja. Ella es madre de 3 varones, así que imagínate, para cuando ella se sentaba a comer todos los hombres ya habían terminado su primer platillo y exigir una segunda ración 😦

    No sé si sea la época, la diferencia generacional, pero algo que ella me ha dicho constantemente es que sus 3 hijos y yo muchas veces tomamos las cosas a la ligera, y siente que no hacemos nada en el sentido de que “si se tiene que pagar el teléfono… ella va a Telmex a hacerlo… yo… tomo mi celular y lo pago a veces hasta ese mismo día; que si tenemos que ir a la tintoreria por las cobijas pasamos por ellas cuando tengamos una ida por ese lugar (obvio, nunca dejarlo mucho tiempo ni nada por el estilo), que si hay una reunión planeada, andamos buscando lo que hay que llevar un par de dias antes… cositas así que para nosotros pueden esperar y para ella no las hay.

    (ahora, cómo llegue a tu blog… bueno, trabajo desde casa y tengo que hacer un reporte, que se entrega a finales de mes…. son las 2 pm y es casi la hora del lunch, sí el lunch, la comida en la casa se sirve a las 6… pero el reporte va en un 90% de conclusión y para distraerme me encuentro en el fb uno de tus post que alguién compartió…. no estoy procrastinando el trabajo… estoy en un momento de despeje mental…)

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