La cerveza de buró

En estos últimos días he estado relfexionando acerca de mi vida social y la falta de ella.

Resulta que tengo un club de lectura que formé con varias amigas hace aproximandamente año y medio, leemos un libro al mes y eso nos ayuda a mantener el hábito de la lectura. El problema es que últimamente me ha costado mucho trabajo terminar, tengo que confesar que los dos últimos los dejé “pendientes” y prometí que el que estamos leyendo ahora, lo terminaría a tiempo.

Por otro lado, está la pregunta de varias amigas acerca de mi vida social, que más bien creo que se refieren a la parte “amorosa” del asunto…

Pues bien, ni acabo el libro ni tengo vida social (ni amorosa) y les voy a explicar por qué, ya que estos días he estado haciendo un verdadero análisis de mis días, puedo concluir que esto se debe a que APENAS ME DA TIEMPO DE RESPIRAR, y eso…a veces…

Me despierto a las 5:45 de la mañana, saco a Tostada, después de que mis hijos desayunan y les hago el lunch, salimos corriendo a la escuela. Dejo a Diego a las 7:15 en su escuela y depués a Daniel a las 7:30. De ahí me voy a correr alrededor de una hora y media (entre que me encuentro a alguien, caliento y después estiro, me llego a tardar dos horas). De ahí regreso a mi casa a bañarme y a desayunar como si no hubiera un mañana y fuera mi última comida. Ayer tenía que conseguir unos guantes blancos para Daniel que fueran 100 POR CIENTO DE ALGODÓN, lo recalco porque no es fácil, resulta que la mayoría tiene poliéster o nylon, pero como eran para un experimento, TENIAN QUE SER 100 POR CIENTO ALGODÓN. Gracias a Dios tengo amigas que saben de todo un poco y una de ellas logró conseguirlos, por lo que tuve tiempo para ir corriendo al súper y comprar comida para llevarles a los niños para que comieran en el coche porque había entrenamiento de futbol y no nos daba tiempo de regresar a la casa.

Diego sale a la 1:20 y Daniel a las 2:45 en una escuela que está del otro lado de la calle. Así que paso por uno, estudiamos en el coche o hace un poco de tarea en lo que sale el otro. Ayer, después de recogerlos, nos fuimos a Lumen a comprar un cartón corrugado DOBLE para el mentado experimento de Daniel, no lo venden, así que después de una larga negociación, lo convencí de pegar dos sencillos. Nos subimos de nuevo al coche y mientras comían, le pregunté a Diego las palabras de alemán que tenía que aprenderse para hoy. Llegamos corriendo al club y los dejé para irme corriendo a que me llevaran un perro a la casa para que conociera a Tostada y socializara un poco. Después de la corredera, el perro no pudo llegar así que salí  a recoger a Daniel y Diego del club para regresar y terminar la tarea en la casa.

Llegando a la casa Daniel se acordó que tenía que hacer una investigación acerca de las focas, lo puse delante de la computadora y mientras Diego y yo seguimos estudiando alemán. A eso de las 9 de la noche les dije que era hora de dormir. En lo que se quejan, obedecen, se lavan los dientes, se acuestan, se siguen quejando y por fin se duermen, pasan al menos otros 30 minutos. Yo bajo a la cocina, me hago de cenar, subo, me pongo la pijama, abro mi libro y duro aproximadamente 15 minutos despierta…

Hoy de nuevo me desperté a las 5:45, Tostada a la calle, niños a la escuela, corrí 10 km, regresé a mi casa, me bañé rapidísimo, pasé por Ana Cris, nos fuimos a un desayuno. Salí corriendo por Daniel que hoy salía a la una, pasé por Diego, llevé a un amigo de Daniel a su casa porque su mamá no podía recogerlo, llevé a Ana Cris a su casa porque muy amablemente me acompañó a todo. Llegué a mi casa, comimos, nos fuimos a la peluquería (las greñas me quitaban ya la estabilidad emocional), los llevé al club a nadar, vine a la casa a tratar de leer un poco, no pude concentrarme, regresé por los niños al club, llegamos, cenaron y vieron la tele… a estas hora no recuerdo cómo me llamo, mucho menos cómo se llama el libro que estoy tratando de terminar.

El miércoles salí a cenar con unas amigas, la cosa se extendió hasta la 1 de la mañana así que me dormí alrededor de las 2… el jueves viví en modo zombie ya que había dormido como 3 horas. Mi déficit de sueño me tiene mal, si ahora, en este momento, me hablara el hombre más guapo e interesante del mundo para invitarme a salir, le diría que ya estoy en pijama, que ya cené, que cuando quiera hablamos por teléfono y que me espere unos años…

Cuando mis amigas me dicen “vamos a un bar a conocer gente de la edad” lo que quiero es que me lleven a una casa de reposo, no doy una, no doy más… Pero eso sí, es viernes, y no pasa desapercibido, podré no salir hoy, podré estar muy muy cansada, pero nunca le digo no a una cerveza, aunque por el momento tenga que ser de buró.