Por qué no puedo escribir…

Este es el primer blog que escribo en mucho tiempo, y me han estado preguntando por qué no he escrito, hay quien piensa que es flojera (mi papá, que siempre cree que me da flojera hacer las cosas y en algunas tiene razón….) hay quien piensa que ya no me gusta y hay quien piensa que no tengo tiempo.

Hay varias razones, pero la  más importante, por la que he dejado de escribir, es porque me entró esta idea en la cabeza y esta vocecita que me dice “y eso, ¿a quién podría interesarle?”.

Nunca dejo de escribir, eso sí está muy claro. En mi cabeza lo hago todo el tiempo, ¡es incluso cansado!, cada cosa que vivo, que pienso, que siento, la escribo en mi mente, me imagino cómo decirlo y lo escribo, con puntos y comas y toda la cosa, pero a la hora que me quiero sentar frente a la computadora, vienen esa serie de factores que me alejan de ella, como la falta de tiempo, el cansancio, la mala hora en la que se me ocurren las cosas (11 de la noche o mientras corro), la lucha que estoy enfrentando contra el ego (abajo lo explico) y la idea de que en realidad no es importante lo que tengo que decir.

Cuando empecé a escribir lo hice por terapia, quería sacar muchas cosas que sentía atrapadas en mi cerebro y nunca me importó que nadie lo leyera.  Cuando empezaron a salir de manera tan fácil para mi, empecé a escribir por diversión, incluso contaba historias que había vivido y me hacían reír de nuevo (como la historia de los frascos de mayonesa). Era una mezcla entre sacar a relucir mis trapitos sucios, reirme (que siempre es lindo) y hacer terapia. Luego a la gente le empezó a gustar y empecé a escribir acerca de mi situación personal, de cuando me separé y a mezclar ideas, sentimientos, opiniones y consejos….empezaron a llegar comentarios como “tú no lo sabes, pero me sirve mucho tu blog” o “me has ayudado mucho a pasar momentos difíciles”…y todas esas lindas palabras que tengo grabadas que me levantaron el ánimo, alimentaron el ego y al final me cargaron de una resposabilidad que no noté que empecé a sentir.

Luego, apareció esa voz que dice “haz algo útil con lo que escribes, ayuda a alguien, que sea valioso” y dejé de contar cosas cotidianas que me ocurrían y que hacen mi vida muy divertida porque en realidad “¿a quién le interesa?”, “para qué querría alguien leer lo que me pasó o lo que pienso?”.

Siento una necesidad enorme de ganarle al ego. Sí, ese pequeño ser que tenemos todos al que le da hambre y que vive de esos lindos comentarios “me gusta mucho como escribes”.  Y sigo con esa lucha, quiero encontrar el equilibrio entre escribir porque quiero y me gusta y no porque tiene que interesarle a alguien.

No ha sido fácil para mi, al contrario, lo extraño, pero quiero regresar a ese punto desde donde empecé cuando abrí mi blog, y era hacerlo por mera diversión, sin importarme si a alguien le gusta. Necesito quitarme la responsabilidad de aportar algo a la humanidad (sí sí, suena exagerado, pero en cierta forma sí tengo la necesidad decir algo muy inteligente). Necesito llegar a un punto de equilibrio, donde solo lo disfrute como antes, cuando  no me importaba ni siquiera si estaba bien escrito o no, ahora me entra el miedo de escribir correctamente, revisar, ser responsable (bueno, eso no está mal) y no decir barbaridades…

Ahora mismo, escribiendo este blog, explicando mis razones por las cuales no estoy escribiendo (al menos en el blog porque en mi cabeza todo el tiempo lo hago) estoy pensando “y para qué estoy dando explicaciones que nadie me ha pedido”….les digo, soy un caso perdido, mi mente me traiciona, o el ego…o alguien o algo quiere que deje de escribir, o soy yo, o es el universo que me quiere decir algo…en eso ando, quiero volver a escribir sin pensar en nada, o más bien, sin esperar nada (porque no puedo no pensar en nada, es imposible, una de las razones por las cuales tampoco puedo meditar, mi cabeza NUNCA está en blanco, nunca deja de pensar ni de dar vueltas, obvio ni de escribir).

Quiero aclarar que agradezco inmensamente “las flores” y “las porras”, que no son las responsables, que soy yo la que debe de tomar las cosas más a la ligera. No es flojera, no es que no me guste, sí es un poco falta de tiempo, pero la razón más importante es que necesito volver a escribir sin pensar en las consecuencias de hacerlo.

Así que empezaré de cero, intentaré quitarle la “carga” que yo misma me he puesto.

Un abrazo a todos.

 

 

 

 

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