¡Tengo miedo!

Estoy viviendo con cuatro perros, pero las últimas semanas han ido y venido varios más, y es que la gente se ha enterado que me gustan y que los cuido, entonces por una cosa o por otra,  mi casa siempre tiene perros. Mis hijos están felices, menos mal, mi muchacha no tanto pero me ayuda y yo…aprendiendo muchísimo.

He estado estudiando  acerca de adiestramiento canino, no solo quiero cuidarlos, ahora quiero adiestrarlos para evitar el abandono, hay tanta gente que adquiere un cachorro con mucha ilusión y por falta de conocimientos no lo educan y a los pocos meses deja de ser ese gracioso cachorrito y empieza a ser un joven  perro que se hace pipí por todos lados, o que ladra incansablemente o que destruye objetos de valor, terminando abandonado en la calle, en azoteas o, en el mejor de los casos, en manos de adiestradores que no saben hacer su trabajo y es maltratado.. algunos perros terminan incluso en albergues y nunca vuelven a tener el cariño de una familia. Así que a eso me quiero dedicar, me hace feliz y siento que puedo hacer la diferencia en la vida de ellos, si logro salvar a tan solo un perrito de ser abandonado y vivir una vida sana con una relación linda con su familia, me sentiré satisfecha.

Bueno, dejando el drama aparte, estudiando se aprende mucho, pero también experimentando, y resulta que con tantos perros que he cuidado ultimamente he aprendido varias cosas, por ejemplo, a los perros hay que darles tiempo, espacio y respeto. Siempre que llegan están temerosos, así que en lo que me toman confianza, los dejo ser….no me acerco mucho, sé que necesitan “marcar” algún lugar para sentirse más cómodos así que los llevo a donde está permitido y lo hacen inmediatamente, poco a poco se van acercando hasta que empiezan a entender cómo se vive en esta casa, y ellos aprenden muy rápido, cuando ven que me pongo una chamarra, saben que vamos a salir a pasear, saben que mientras esté en mi cama, no ha amanecido (al menos para mi) y saben que si abro la puerta de la bodega de la terraza es hora de comer.

Un perro a la vez es muy agradable,  lo observo y lo disfruto, trato de enseñarle algo nuevo y siempre aprendo de él…..pero….4 perros a la vez….sin muchacha…ni mis hijos….siento que estoy a punto de ladrar.

El jueves pasado llegó WiFi….ahhhh la historia de ese perro es maravillosa, me siguió hace unos meses en la calle, un domingo cualquiera, y lo rescaté, debo contar la historia más adelante porque es preciosa. Busqué una familia adecuada y encontré a la mejor, un matrimonio muy lindo con dos hijos pequeños que han hecho feliz a Wifi…ahora me siento encantada de volverlo a ver sano y contento.

Wifi no para de jugar con Tostada, de hecho, está todo babeado, llegó limpio y ahora tiene rastas en el pelo, tengo que bañarlo pero como siguen jugando me voy a esperar unos días, no puedo bañarlo diario.

El viernes llegó Gertrudis, de raza Airdale, esa perra ya me conoce muy bien, conoce las reglas de la casa y es feliz aquí. El único problema es que no se acuerda que es perro y no le gustan los animales. No quería jugar con Wifi y Tostada y lo dejó muy claro desde el principio. Los perros son chistosos, cuando los vienen a traer se portan bravos y sangrones, pero nada más se van los dueños y me voltean a ver con carita de “ok, ok, hacemos lo que tú digas”. Pero a Gertrudis le toma más días acordarse que tiene cuatro patas, que come croquetas, que hace pipí en la calle, que no duerme en mi cama y que eso la convierte en un perro.

El sábado llegó Nina, otra historia linda de adopción, pero tiene problemas porque es miedosa, sufrió maltrato y abandono y no es fácil que tenga confianza, era la primera vez que venía y fue muy muy dificil, además Gertrudis no le dio la más cordial de las bienvenidas….se la pasó la pobre junto a la puerta esperando a que regresaran por ella y ladró dos horas sin parar, poco a poco se fue haciendo a la idea de que aquí se iba a quedar.

El domingo llegó Tostón, un salchicha de lo más chistoso. Lo quiero mucho, es educado y muy juguetón, sabe que es perro y está acostumbrado a mi casa.

Lo grave de todo este asunto es que le di vacaciones a mi muchacha y mis hijos también se fueron, eso hace que yo solo esté conviviendo con perros. El domingo me desperté y los fui a sacar a pasear, como era muy temprano pensé que no era necesario vestirme, no creía que pudiera encontrarme a nadie. Así que me puse mis botas para la lluvia, un impermeable y la pijama estaba metida en las botas, no me peiné porque es inútil, siempre traigo el pelo medio desgreñado, y salí con cuatro perros a la calle. Eran las siete de la mañana, ¿a quién me podría encontrar? pues a un cuate bastante guapetón, que paseaba a su pitbull, llevaba unos shorts azules, playera naranja y tenis del mismo color….seguro después de sacar a su perro se iba a correr, nos cruzamos y los perros se saludaron, se me caía la cara de vergüenza (bueno, no tanto, pero sí me dio un poco de pena que me viera en pijama) y cuando regresé y me vi en el espejo no lo podía creer, por ir con los perros jalando y luchando el peinado había quedado peor que cuando había amanecido.

Limpié el patio, les di de comer, me puse a trapear, Nina se hizo pipí, volví a trapear, Nina se hizo pipí….y así el día. En la tarde básicamente igual, solo que ahora cuando salía a caminar con ellos ya llevaba mis pants puestos.

Ayer lunes en la mañana pensé que como era muy temprano no valía la pena vestirme sin antes bañarme, eran las 6:30 de la mañana, me puse mis botas de nuevo, me puse una chamarra y salí….de verdad pensé que no habría nadie en la calle a esas horas (o nadie que me importara). Estaba equivocada de nuevo, un cuate, que tampoco estaba tan mal, con tres perros se me acercó y me preguntó si los cuatro que yo llevaba eran mios…y yo en pijama con el pelo enredado en la nuca…él en traje azul marino recién bañado oliendo lindo (no saben cómo me gusta que los hombres huelan lindo). Regresé a mi casa pensando que esa era la última vez que salía en pijama a pasear a los perros a esas horas.

Más tarde, después de la rutina de estos días de alimentar a los perros, limpiar y todo el show (siento como si trabajara en una granja), desayuné, me iba a meter a bañar, pero como no he querido dejarlos solos porque Gertrudis no se lleva bien con ellos y no he ido a correr, cerré la regadera pensando “no, de alguna manera tengo que hacer algo de ejercicio y si me baño ya no lo voy a hacer, al rato hago algo”, me puse unos pants y empecé a estudiar y a leer, más tarde tenía hambre, pero mi refrigerador sigue vacío. Me tomé una cerveza con unas papas y pensé “al cabo al rato hago ejercicio”….pasó el día cuidando perros y jugando con ellos y estudiando, así que en la tarde, cuando les tocaba comer y abrí la bodega donde tengo las croquetas, sentí mucha hambre, hice cuentas y llevaba varias horas sin probar alimento, tenía una flojera horrible de hacerme algo y cuando les serví pensé que eran muy afortunados en comer tan sencillo y nutritivo, sería más fácil si yo también comiera croquetas….. ahí empecé a preocuparme….

En la noche cuando me iba a poner la pijama me percaté que nunca me había bañado y mucho menos había hecho ejercicio. Después cada uno a su cama, bueno más o menos, Wifi a su kennel, Tostón intentando subir a la mia, Gertrudis en la cama de Tostada y Tostada viéndome con cara de “estoy empezando a cansarme de este asunto tuyo de cuidar perros”. Finalmente logramos dormir cada quien en su lugar.

Hoy en la mañana lo primero que hice fue ponerme unos pants, me hice una colita en el pelo, me lavé la cara y salí a pasear a los perros, no me encontré a nadie (obvio). Regresé les di de comer, barrí, sacudí, me puse a trapear, tender la cama y me hice de desayunar. Cuando me iba a poner a estudiar me di cuenta que estaba leyendo con unos lentes que hace unos días fueron atacados por otros dos perros que cuidé, unos Pug que se llamaban Furia y Gizmo (de los nombres más adecuados que he visto) y le habían aflojado una de las patillas, pero anoche se le cayó y no encontré el tornillo, entonces ahí estaba yo, en pants, sin haberme bañando el día anterior, queriendo comer croquetas porque es más fácil y nutritivo, bebiendo cerveza con papas sin alimentarme bien, sin hacer ejercicio, hablando con perros todo el día y leyendo con unos lentes sin una patilla….me cayó el veinte y me dio miedo, muchísimo miedo de convertirme en esa persona loca que no sale de su casa, no se baña, come latas de lo que sea, y la encuentran un día muerta y deborada por sus animales….me dio más miedo de el que ya tiene la Che de que no tenga novio porque prefiero a los perros…a ese nivel de terror llegué. Así que me metí a bañar, puse música, me arreglé y aproveché que me habló mi mamá para palticar con un ser humano en castellano.

Ahora están dormidos los perros y me da miedo respirar, monitorean todos mis movimientos, casi siento que miden mi respiración y ritmo cardiaco para adivinar qué es lo que vamos a hacer…tengo miedo de ladrar en cualquier momento, tengo miedo de comer croquetas y tengo miedo de hacer pipí en un árbol…solo espero que alguien me venga a visitar pronto, muy pronto y podamos hablar de algo que no sea de perros porque me espera un mes más de tener visitas caninas en mi casa.