¿Qué significa que quieras remodelar tu casa?

Todo empezó hace unos días que estaba platicando con mis hijos acerca de mi nuevo proyecto, estábamos muy emocionados porque ahora que sé exactamente lo que quiero hacer el resto de mi vida, es muy refrescante, muy esperanzador y te llena de tranquilidad cuando de pronto encuentras lo que verdaderamente te hace feliz y quieres empezar cuanto antes. Más adelante les compartiré mi proyecto. Pero ahora quiero contar lo que ha empezado a ocurrir a partir de ese momento en que se los comenté a mis hijos.

En este nuevo proyecto, va a ser necesario en algún momento cambiarnos de casa, y Daniel se dio cuenta de esto, no lo mencioné, pero él lo supo y lo dijo —Mamá, eso signfica que nos tenemos que mudar… —Sí Daniel, en algún momento pero no será pronto— le dije sabiendo lo que para él signifcan los cambios, el miedo que les tiene y lo difícil que es manejar el apego, lo entiendo perfecto, yo soy así (pero estoy en el camino de soltarlo todo). En ese momento Diego intervino —Mamá, yo quiero cambiarme de casa y lo quiero hacer mañana— cabe mencionar que Diego es todo lo contrario a Daniel en muchos sentidos, es raro que sienta apegos, no le tiene tanto miedo al cambio y es decidido (y eso a veces me saca de quicio, ya me entenderán)…—Diego, ¿cómo que te quieres cambiar de casa mañana? —le pregunté pensando que se había equivocado —Sí mamá, yo quisiera cambiarme mañana, ya no aguanto esta casa, no me gusta, quiero vivir en una casa como la de la Che porque parece hotel —por supuesto que en ese momento me vino a la mente la casa de la Che, su obsesión por el orden y la limpieza (es casi patológico) y la quise matar por hacerme quedar tan mal frente a Diego… —Ah, ahora entiendo, quieres una casa muy ordenada y limpia, sin cosas tiradas por el suelo donde todo tenga un lugar ¿no?, y quieres que parezca hotel porque todo está guardado y no se ve ¿no? —Sí mamá, eso quiero —Muy bien Diego, déjame decirte una cosa, nada tiene que ver el tamaño de la casa, ni el lugar donde está, ni necesitas mucho dinero para conseguirlo, lo que hace que una casa se vea así  es EL ORDENNNNN que necesitas tener, y eso, mi vida, es lo que falta en esta casa…ORDENNNNN y como no nos vamos a cambiar de casa por ahora, vamos a “remodelar” esta.

Se me quedó viendo con la típica expresión de “la acabo de regar, y esto me va a costar”, y sí. Nos pusimos a platicar los tres y les dije que creía que había llegado el momento de tomar la casa en nuestras manos y deshacernos de todo aquello que no usamos ni necesitamos. De todo lo que nos estorba y no tiene lugar, porque hemos ido acumulando a lo largo de los años cosas que nos “recuerdan a algo o a alguien”. Daniel en especial, que es como yo, guarda a veces hasta bolsas de papas fritas que en algún momento le pueden servir para algo, “hay que reciclar” me dice siempre que le pido que tenga orden y limpieza y que tire su “mugrero”.

Pero a un niño se le enseña con el ejemplo, con acciones, no te puedes pasar la vida diciéndole que no puede acumular cosas para acordarse de momentos si ve que tú haces lo mismo. Las palabras les entran por un oído y les salen por el otro. Así que decidimos que era momento de actuar, no fue una conversación fácil ni fue en unos minutos, tomó esa tarde y la mañana del día siguiente, cuando íbamos en el coche hacia la escuela  fue cuando decidimos que todos los días haríamos algo por la casa y que era un plan que necesitaba un nombre, después de varios semáforos y varias propuestas, decidimos nombrarlo “Proyecto casa” (sehhhh…brillante, pero a veces con los niños hay que ser muy explícito y sencillo).

El caso es que desde ese día hemos estado trabajando. Empezamos por su cuarto, Lo primero que había que hacer era sacar una cantidad de ropa ridícula que tenían guardada, a Daniel es al que más trabajo le está costando, al pobre no lo estamos dejando ni pensar, les dije que aplicaríamos la regla de “los dos segundos”, es el tiempo que les doy para pensar si quieren quedarse con algo o no. En ese tiempo no pueden casi ni abrir la boca cuando el objeto en cuetión ya está dentro de una bolsa verde (ecológica) de basura para ser llevada a donación o a la basura. Ha sido difícil, pero el viernes llevé 7 bolsas tan solo de su ropa y un par de ellas era de juguetes… ¡7 BOLSAS de cosas que no usan! y falta un “titipuchal” (esa palabra es muy usada en mi familia, titipuchal proviene del náhuatl “tliltic” que significa ‘cosa negra’ y “potzalli” que significa ‘montón de tierra’, por lo que literal significa ‘montón de cosas negras’, o en nuestro caso sería un montón de bolsas verdes).

En esto seguimos y en esto seguiremos, sobre todo porque Diego me vuelve loca todos los días cuando abre los ojos, se levanta, se viste y va al baño a buscarme y me grita —¡¡MAMAAAÁ !! ¿HOY QUE VAMOS A HACER DE PROYECTO CASA????— y yo…quiero llorar, son las 6:30 de la mañana, me estoy bañando y  acabo de lograr despegar los ojos. Es bueno que sea así, ya lo sé, decidido y con ganas de lograr sus metas, PERO A MI ME VUELVE LOCA.

Hemos sacado más bolsas verdes, y mientras lo hacemos, veo los ojitos de Daniel haciendo un esfuerzo por no dejar salir una lagrimita causada por la tristeza de dejar ir esa playera que tanto le gusta pero que sabe que ya no le queda. Ha sido valiente y  lo está logrando, pero yo también. Y me he puesto a pensar en varias cosas:

ESTAMOS LISTOS PARA DEJAR IR un pasado que no nos es útil, fue lindo, lo recordaremos con cariño pero queremos seguir adelante sin cargar nada. Ya no necesitamos objetos que nos recuerden momentos, sabemos que están en el corazón y una playera con la ilustración de una guitarra (muy querida por Diego) no es necesaria, y guardada en un cajón no sirve para nada (aunque sí le costó un montón desprenderse).

LLEGA EL MOMENTO DE AVANZAR y querer cosas nuevas, de encontrarle lugar a las que sí queremos que se queden y de abrirle un lugar a las que queremos que lleguen.

TU CASA ES EL REFELEJO DE COMO TE SIENTES….estábamos en caos, lo estuvimos por mucho tiempo, cosas guardadas sin saber en dónde estaban, cosas que no necesitábamos pero no queríamos soltar, cosas nuevas que no teníamos donde guardar, y no estábamos listos para movernos porque nos daba miedo que fueramos a necesitar algo del pasado y no lo pudiéramos encontrar. En realidad cuando guardas algo que no usas pero no quieres soltar es miedo, miedo al futuro y a que si lo quieres no lo puedes tener, miedo a que podrías no tener algo mejor, miedo a olvidarlo….esto lo leí en un escrito que me mandó una querida amiga que supo que ando en estos “menesteres” de dejar ir… me hizo mucho sentido, y como yo ya no tengo miedo al futuro me hizo pensar que:

YA NO TENEMOS MIEDO AL FUTURO ninguno de los tres y tenemos muchos deseos de tener orden, limpieza, paz y sobre todo LIBERTAD y no depender de objetos para vivir en el pasado porque queremos lo que antes teníamos o lo que tuvimos alguna vez.

Todo se acomoda, todo toma lugar, así como las cosas que sí estamos acomodando, así tu vida. Ha coincidido todo este movimiento de casa con el mes de mayo, con el día de las madres, cuando yo me hago un regalo muy especial por ser una gran madre (hasta que se demuestre lo contrario) y voy con una amiga que vende unas joyitas muy lindas diseñadas por ella para comprarle algo a mi mamá, algo a mi tía María (necesitaría un blog para ella porque es como una segunda madre) y algo muy lindo para mi…esto lo hago desde hace dos años, porque fue justo el primero de mayo del 2013 en que yo me pegué el susto de mi vida cuando descubrí que tenía un bulto enoooorme en el pecho. Obvio pasaron por mi cabeza toda serie de ideas fatalistas, hice de todo, mastografía, ultrasonido y biopsia para estar tranquila y saber que estoy bien. Pero la pasé tan mal que ese año, en cuanto supe que estaba todo bien me fui a comprar una pulsera por ser 10 de mayo y para festejar que estaba sana.

Ahora hice lo mismo, me compré una pulsera a la cual le tengo que escribir un blog porque tiene una historia especial, fui la semana pasada a hacerme la obligada mastografía y el ultrasonido y hoy me fui a hacer un perfil hormonal (mismo que me salió en un ojo de la cara he de decirlo, nunca me había hecho uno, así que cuando la enfermera me dijo la cantidad a pagar, casi se queda sorda de mi grito de “¿¿¿CUANTO DIJO QUE CUESTAAAA????” y sí….se me cayó el ojo con el que terminé pagando la cuenta del mentado estudio), pero como le dije hace rato a una amiga, mis hijos se lo merecen, una mamá sana y tranquila. Una mamá que está lista para tener su casa sin caos, para tener niños felices y libres del pasado, una mamá que hace cosas por ella y por los demás que es muy feliz porque le ha encontrado sentido a todo.

Cuando recién me separé quise pintar mi cuarto de rojo, “¿ROJO?” me preguntaban todas las personas cuando lo comentaba, incluyendo a mi terapeuta que quería como que hacerme entrar en razón pero sabía que yo necesitaba hacerlo, supongo que quería color en mi vida y fui, compré pintura roja y pinté mi cuarto…la verdad se veía padrísimo y mucha gente aceptó que quedaba lindo, me compré una recámara nueva de caoba y sentí que esa recámara ya era solo mía y fui feliz.

Ahora, 3 años y pico después, ya no necesito el rojo, ya no necesito colores fuertes en las paredes, ahora quiero la calma de los colores claros y mis hijos también, el color lo llevamos dentro, somos una familia muy alegre que oye música al despertar y al dormir, hay ruido en esta casa todo el tiempo y tenemos mucha vitalidad, las paredes ahora pueden ser claras.

Estaba leyendo hace rato un artículo que sugería que las mujeres cada 10 años tuvieran un viaje solas, para tener un reencuentro con ellas mismas,  que pudieran tomar decisiones de hacia dónde va su vida y hacer los cambios necesarios. Creo que estoy en ese momento, y aunque no he viajado sola, estoy tomando decisiones, soltando apegos, aprendiendo a vivir de momentos no de objetos y encontrando al fin la paz y la felicidad que dan el saber qué es lo que quieres ahora.

Es por eso que supongo que cuando remodelas tu casa, remodelas tu vida, dejas ir cosas con valor sentimental porque dejas ir el miedo al futuro, sabes que no los necesitas para recordar y que más bien impiden la llegada de cosas nuevas y te encuentras con esperanzas de una vida mejor.