Una linda explicación del significado del 11:11

Seguramente te ha pasado que ves que mucha gente comparte en facebook “11:11” o a veces incluso “11:11 gracias”  o quizá  lo has visto tú en tu reloj o celular y recuerdas que la gente lo comenta, ¿sabes lo que significa?, esta es una linda explicación.

Nuestros guías espirituales, ángeles o nuestro “yo superior” nos hablan a través de varios métodos, como podría ser poner frecuentemente una canción con un significado especial en el radio, responder a alguna oración o petición, que aparezca la misma página en un libro cuando lo abres para leer, o dirigir nuestra atención a la serie de números repetidos en un reloj como es el 11:11. Al principio podría parecer una tonta coincidencia, pero si pones más atención podrías encontrar un poderoso mensaje espiritual escondido en esto.

Más y más personas parecen notar esta repetición de números en el reloj, en el celular, en señales de tránsito o en algunos otros lugares, lo cual significa que cambios en nuestra conciencia están ocurriendo.

Este fenómeno básicamente ocurre para recordarnos de la profunda sincronicidad y que turnos o cambios cósmicos están ocurriendo en este hermoso tiempo en nuestro planeta, también para atraer nuestra atención  a nuestros pensamientos presentes y a nuestos sentimientos actuales.

La principal intención de los ángeles para traer nuestra atención al  11:11 es para hacernos más conscientes de nostros mismos, para recordarnos que siempre tenemos guias y mayor sabiduría para apoyarnos en tiempos en que nos sentimos “atorados”, con miedo o frustrados.

De acuerdo a Doreen Virtue, una muy conocida terapeuta con ángeles y medium psíquica entre el mundo espiritual y el mundo humano, ver constantemente alguna serie de números repetidos, especialmente 11:11, significa que tienes que enfocarte en mantener tus pensamientos positivos, porque tus deseos se manifiestan de manera instantánea. Pon toda tu atención en lo que deseas en lugar de a lo que le temes, y tus ángeles van a continuar apoyándote y premiándote.

Mientras más números “1” veas en un reloj o en algun otro lugar que tenga números, la conexión es más fuerte entre tú y tus guías espirituales o ángeles. Millones de personas en todo el mundo pueden atestiguar que ver estos números es cada vez más seguido, lo que sugiere que muchos de nosotros hemos empezado nuestro camino a convertirnos en “trabajadores con la luz” o sanadores del planeta. Debido a que la Tierra está en un estado tan triste de destrucción y falta de humanidad, muchas personas  están siendo “llamadas” para traer de regreso la paz y la armonía que deseamos todos y volver a convivir en un verdadero Jardín del Edén en el que todos podamos vivir la alegría de la experiencia humana.

El Calendario Maya dice que el cambio de era empezó el 21 de diciembre del 2012 a las 11:11, haciendo de esta “Nueva Era” un cambio en la consciencia de la “Era Oscura” a la “Era Dorada”. Otro dato interesante del 11:11 es que los números suman “cuatro” que es el número de la transformación y la disolución del ego. Muchos sanadores y líderes espirituales en la Tierra interpretan el 11:11 como la venida de los maestros a nuestro planeta para ayudarnos a traer sanación y ayudar a alinear a la Tierra de nuevo.

Cada vez que ves una serie de números que se repite, específicamente el 11:11, tus ángeles quieren que sepas que estás en el camino adecuado y que te van a proteger sin importar las adversidades que estás enfrentando. En estos tiempos tenemos que convertirnos en maestros de nosotros mismos, en lugar de caer en la negatividad y el caos que está a nuestro alrededor. Nosotros hemos creado este mundo debido a la falta de autocontrol, así que nuestros maestros nos están recordando que debemos recuperar nuestro poder interior y aprender a gobernarnos a nosotros mismos para coexistir con todos los seres de nuestro planeta.

Es un tiempo muy excitante el que estamos viviendo, sin importar lo que veas que está ocurriendo a tu alrededor. Mientras la gran sanación y transformación se está desarrollando, los pequeños cambios se irán acumulando para crear cambios muy significativos para despertar cada vez a más personas. Parece difícil, pero continúa confiando en los ángeles y ten en cuenta que ellos tienen las mejores intensiones de corazón.

Todos somos una gran familia y estamos en esto juntos. No veas afuera de ti en busca de respuestas, solo te traerá más confusión y sentimientos de impotencia. Confía en el poder del universo para ayudarte a sanar y cada vez que veas 11:11 revisa tus pensamientos para asegurarte que tus vibraciones son las mismas que lo que quieres ver en la realidad del mundo físico.

Puedes creer o no en esto, pero ahí está la explicación. Yo, cada vez que veo 11:11 (que es muy seguido) doy gracias a quien ha estado ayudándome a tomar mejores decisiones, a tener paz mental y armonía en mi vida, esto hace que mis pensamientos cambien en ese momento y se vuelvan más positivos, ¡algo que no hace daño! al contrario. ¡Inténtalo!

Fuente: http://www.powerofpositivity.com/1111-is-it-happening-to-you/

¿Qué significa que quieras remodelar tu casa?

Todo empezó hace unos días que estaba platicando con mis hijos acerca de mi nuevo proyecto, estábamos muy emocionados porque ahora que sé exactamente lo que quiero hacer el resto de mi vida, es muy refrescante, muy esperanzador y te llena de tranquilidad cuando de pronto encuentras lo que verdaderamente te hace feliz y quieres empezar cuanto antes. Más adelante les compartiré mi proyecto. Pero ahora quiero contar lo que ha empezado a ocurrir a partir de ese momento en que se los comenté a mis hijos.

En este nuevo proyecto, va a ser necesario en algún momento cambiarnos de casa, y Daniel se dio cuenta de esto, no lo mencioné, pero él lo supo y lo dijo —Mamá, eso signfica que nos tenemos que mudar… —Sí Daniel, en algún momento pero no será pronto— le dije sabiendo lo que para él signifcan los cambios, el miedo que les tiene y lo difícil que es manejar el apego, lo entiendo perfecto, yo soy así (pero estoy en el camino de soltarlo todo). En ese momento Diego intervino —Mamá, yo quiero cambiarme de casa y lo quiero hacer mañana— cabe mencionar que Diego es todo lo contrario a Daniel en muchos sentidos, es raro que sienta apegos, no le tiene tanto miedo al cambio y es decidido (y eso a veces me saca de quicio, ya me entenderán)…—Diego, ¿cómo que te quieres cambiar de casa mañana? —le pregunté pensando que se había equivocado —Sí mamá, yo quisiera cambiarme mañana, ya no aguanto esta casa, no me gusta, quiero vivir en una casa como la de la Che porque parece hotel —por supuesto que en ese momento me vino a la mente la casa de la Che, su obsesión por el orden y la limpieza (es casi patológico) y la quise matar por hacerme quedar tan mal frente a Diego… —Ah, ahora entiendo, quieres una casa muy ordenada y limpia, sin cosas tiradas por el suelo donde todo tenga un lugar ¿no?, y quieres que parezca hotel porque todo está guardado y no se ve ¿no? —Sí mamá, eso quiero —Muy bien Diego, déjame decirte una cosa, nada tiene que ver el tamaño de la casa, ni el lugar donde está, ni necesitas mucho dinero para conseguirlo, lo que hace que una casa se vea así  es EL ORDENNNNN que necesitas tener, y eso, mi vida, es lo que falta en esta casa…ORDENNNNN y como no nos vamos a cambiar de casa por ahora, vamos a “remodelar” esta.

Se me quedó viendo con la típica expresión de “la acabo de regar, y esto me va a costar”, y sí. Nos pusimos a platicar los tres y les dije que creía que había llegado el momento de tomar la casa en nuestras manos y deshacernos de todo aquello que no usamos ni necesitamos. De todo lo que nos estorba y no tiene lugar, porque hemos ido acumulando a lo largo de los años cosas que nos “recuerdan a algo o a alguien”. Daniel en especial, que es como yo, guarda a veces hasta bolsas de papas fritas que en algún momento le pueden servir para algo, “hay que reciclar” me dice siempre que le pido que tenga orden y limpieza y que tire su “mugrero”.

Pero a un niño se le enseña con el ejemplo, con acciones, no te puedes pasar la vida diciéndole que no puede acumular cosas para acordarse de momentos si ve que tú haces lo mismo. Las palabras les entran por un oído y les salen por el otro. Así que decidimos que era momento de actuar, no fue una conversación fácil ni fue en unos minutos, tomó esa tarde y la mañana del día siguiente, cuando íbamos en el coche hacia la escuela  fue cuando decidimos que todos los días haríamos algo por la casa y que era un plan que necesitaba un nombre, después de varios semáforos y varias propuestas, decidimos nombrarlo “Proyecto casa” (sehhhh…brillante, pero a veces con los niños hay que ser muy explícito y sencillo).

El caso es que desde ese día hemos estado trabajando. Empezamos por su cuarto, Lo primero que había que hacer era sacar una cantidad de ropa ridícula que tenían guardada, a Daniel es al que más trabajo le está costando, al pobre no lo estamos dejando ni pensar, les dije que aplicaríamos la regla de “los dos segundos”, es el tiempo que les doy para pensar si quieren quedarse con algo o no. En ese tiempo no pueden casi ni abrir la boca cuando el objeto en cuetión ya está dentro de una bolsa verde (ecológica) de basura para ser llevada a donación o a la basura. Ha sido difícil, pero el viernes llevé 7 bolsas tan solo de su ropa y un par de ellas era de juguetes… ¡7 BOLSAS de cosas que no usan! y falta un “titipuchal” (esa palabra es muy usada en mi familia, titipuchal proviene del náhuatl “tliltic” que significa ‘cosa negra’ y “potzalli” que significa ‘montón de tierra’, por lo que literal significa ‘montón de cosas negras’, o en nuestro caso sería un montón de bolsas verdes).

En esto seguimos y en esto seguiremos, sobre todo porque Diego me vuelve loca todos los días cuando abre los ojos, se levanta, se viste y va al baño a buscarme y me grita —¡¡MAMAAAÁ !! ¿HOY QUE VAMOS A HACER DE PROYECTO CASA????— y yo…quiero llorar, son las 6:30 de la mañana, me estoy bañando y  acabo de lograr despegar los ojos. Es bueno que sea así, ya lo sé, decidido y con ganas de lograr sus metas, PERO A MI ME VUELVE LOCA.

Hemos sacado más bolsas verdes, y mientras lo hacemos, veo los ojitos de Daniel haciendo un esfuerzo por no dejar salir una lagrimita causada por la tristeza de dejar ir esa playera que tanto le gusta pero que sabe que ya no le queda. Ha sido valiente y  lo está logrando, pero yo también. Y me he puesto a pensar en varias cosas:

ESTAMOS LISTOS PARA DEJAR IR un pasado que no nos es útil, fue lindo, lo recordaremos con cariño pero queremos seguir adelante sin cargar nada. Ya no necesitamos objetos que nos recuerden momentos, sabemos que están en el corazón y una playera con la ilustración de una guitarra (muy querida por Diego) no es necesaria, y guardada en un cajón no sirve para nada (aunque sí le costó un montón desprenderse).

LLEGA EL MOMENTO DE AVANZAR y querer cosas nuevas, de encontrarle lugar a las que sí queremos que se queden y de abrirle un lugar a las que queremos que lleguen.

TU CASA ES EL REFELEJO DE COMO TE SIENTES….estábamos en caos, lo estuvimos por mucho tiempo, cosas guardadas sin saber en dónde estaban, cosas que no necesitábamos pero no queríamos soltar, cosas nuevas que no teníamos donde guardar, y no estábamos listos para movernos porque nos daba miedo que fueramos a necesitar algo del pasado y no lo pudiéramos encontrar. En realidad cuando guardas algo que no usas pero no quieres soltar es miedo, miedo al futuro y a que si lo quieres no lo puedes tener, miedo a que podrías no tener algo mejor, miedo a olvidarlo….esto lo leí en un escrito que me mandó una querida amiga que supo que ando en estos “menesteres” de dejar ir… me hizo mucho sentido, y como yo ya no tengo miedo al futuro me hizo pensar que:

YA NO TENEMOS MIEDO AL FUTURO ninguno de los tres y tenemos muchos deseos de tener orden, limpieza, paz y sobre todo LIBERTAD y no depender de objetos para vivir en el pasado porque queremos lo que antes teníamos o lo que tuvimos alguna vez.

Todo se acomoda, todo toma lugar, así como las cosas que sí estamos acomodando, así tu vida. Ha coincidido todo este movimiento de casa con el mes de mayo, con el día de las madres, cuando yo me hago un regalo muy especial por ser una gran madre (hasta que se demuestre lo contrario) y voy con una amiga que vende unas joyitas muy lindas diseñadas por ella para comprarle algo a mi mamá, algo a mi tía María (necesitaría un blog para ella porque es como una segunda madre) y algo muy lindo para mi…esto lo hago desde hace dos años, porque fue justo el primero de mayo del 2013 en que yo me pegué el susto de mi vida cuando descubrí que tenía un bulto enoooorme en el pecho. Obvio pasaron por mi cabeza toda serie de ideas fatalistas, hice de todo, mastografía, ultrasonido y biopsia para estar tranquila y saber que estoy bien. Pero la pasé tan mal que ese año, en cuanto supe que estaba todo bien me fui a comprar una pulsera por ser 10 de mayo y para festejar que estaba sana.

Ahora hice lo mismo, me compré una pulsera a la cual le tengo que escribir un blog porque tiene una historia especial, fui la semana pasada a hacerme la obligada mastografía y el ultrasonido y hoy me fui a hacer un perfil hormonal (mismo que me salió en un ojo de la cara he de decirlo, nunca me había hecho uno, así que cuando la enfermera me dijo la cantidad a pagar, casi se queda sorda de mi grito de “¿¿¿CUANTO DIJO QUE CUESTAAAA????” y sí….se me cayó el ojo con el que terminé pagando la cuenta del mentado estudio), pero como le dije hace rato a una amiga, mis hijos se lo merecen, una mamá sana y tranquila. Una mamá que está lista para tener su casa sin caos, para tener niños felices y libres del pasado, una mamá que hace cosas por ella y por los demás que es muy feliz porque le ha encontrado sentido a todo.

Cuando recién me separé quise pintar mi cuarto de rojo, “¿ROJO?” me preguntaban todas las personas cuando lo comentaba, incluyendo a mi terapeuta que quería como que hacerme entrar en razón pero sabía que yo necesitaba hacerlo, supongo que quería color en mi vida y fui, compré pintura roja y pinté mi cuarto…la verdad se veía padrísimo y mucha gente aceptó que quedaba lindo, me compré una recámara nueva de caoba y sentí que esa recámara ya era solo mía y fui feliz.

Ahora, 3 años y pico después, ya no necesito el rojo, ya no necesito colores fuertes en las paredes, ahora quiero la calma de los colores claros y mis hijos también, el color lo llevamos dentro, somos una familia muy alegre que oye música al despertar y al dormir, hay ruido en esta casa todo el tiempo y tenemos mucha vitalidad, las paredes ahora pueden ser claras.

Estaba leyendo hace rato un artículo que sugería que las mujeres cada 10 años tuvieran un viaje solas, para tener un reencuentro con ellas mismas,  que pudieran tomar decisiones de hacia dónde va su vida y hacer los cambios necesarios. Creo que estoy en ese momento, y aunque no he viajado sola, estoy tomando decisiones, soltando apegos, aprendiendo a vivir de momentos no de objetos y encontrando al fin la paz y la felicidad que dan el saber qué es lo que quieres ahora.

Es por eso que supongo que cuando remodelas tu casa, remodelas tu vida, dejas ir cosas con valor sentimental porque dejas ir el miedo al futuro, sabes que no los necesitas para recordar y que más bien impiden la llegada de cosas nuevas y te encuentras con esperanzas de una vida mejor.

Tres lecciones en tres días….

Cambié los tenis por los zapatos y en estos úlitmos tres días aprendí tres lecciones muy valiosas. Estuve trabajando en una Expo con una querida amiga, desde hace unos años que lo hacemos y terminamos agotadas. Caminamos todo el día, a veces con tacones, tomamos fotos del evento, hacemos entrevistas, conocemos gente y aunque al final estamos hechas pedazos, siempre nos llevamos algo nuevo y algo bueno. Me acuerdo que el año pasado conocí a un gran hombre que salvó a mucha gente en el atentado de las torres gemelas en Nueva York. Me arrepiento muchísimo de haber esperado a estar más descansada para contar la historia de William Rodríguez porque está llena de valentía y amor. Pasaron los días y después los meses y aunque sigo en contacto con él, nunca conté su historia. Espero algún día tener toda la información de nuevo para poderla contar porque he perdido muchos detalles en mi memoria. También hace un año conocí a las personas que entrenan a los perros que trabajan con la Policía Federal Preventiva, fue increíble conocer también a los caninos. Detectan drogas, explosivos y dinero, fue una experiencia maravillosa porque son animales increíbles que además de ser muy inteligentes son capaces de mantenerse en un trabajo pesado siempre con actitud cariñosa y siempre felices de satisfacer a su dueño.

Este año aprendí algo distinto. Conocí también gente muy valiosa y tuve una experiencia increíble. En realidad tuve tres, de esas que te ponen la piel chinita, de esas que valoras tanto por lo que te hacen sentir, que no puedo otra vez dejarlas pasar para contarlas cuando me sienta más inspirada o más descansada para que pueda escribir mejor y pasar el mensaje de manera más eficiente. Ahora la contaré inmediatamente, entre las cosas que he aprendido ultimamente  es que hay que hacer lo que tienes qué hacer cuando lo tienes qué hacer….y lo quieres hacer.

Conocí al grupo de Los Topos de Tlatelolco. Un grupo de rescatistas que trabajan en pro de la humanidad, así de sencillo. No buscan nada más que ayudar a los que lo necesitan en casos de desastres naturales. Nacieron en el temblor de 1985 en la Ciudad de México a raíz de que las autoridades estaban revasadas para poder ayudar en el estado de emergencia que vivía nuestra ciudad. Con picos y palas hacían lo que podían. Tiempo después, esas personas que sin mayor interés que ayudar y sin conocimientos mayores que utlizar palas, se organizaron y formaron una asociación que trabaja a través de los donativos, ahora estan plenamente certificados y capacitados. Controversias van y vienen y se han dividido en dos grupos. Yo conocí a los que van vestidos de naranja y a uno de los fundadores originales en el temblor del ’85. Impresionante porque yo alguna vez tuve un entrenamiento y capacitación para sacar gente atrapada, dar los primeros auxilios y buscar victimas y actuar en casos de emergencia. Fue un entrenamiento que me dejó afectada por mucho tiempo. Espero no necesitarlo nunca, pero en caso de que fuera necesario, supongo que tengo conocimientos básicos para poder ayudar en algo. Pero viví situaciones de estrés extremo, tenía 17 años, iba en preparatoria y me acuerdo que eran experiencias fuertes. Ni imaginarme puedo las situaciones que viven estas personas, el nivel de entrenamiento que pasan y las condiciones en las que viven cuando acuden a un rescate. Estaban pidiendo ayuda para poder ir a Nepal….así es, quieren ir a un lugar donde no hay ni agua para beber, no conocen a nadie pero sienten la necesidad de ayudar a gente que está sufriendo, ˘¿por qué lo hacen? seguramente por lo que sienten cuando lo logran….un ejemplo de vida.

Conocí también a una mujer que decidió dar un donativo a una asociación que lo necesita….no puedo hablar más del asunto, ni de la cantidad estratosférica del donativo (para mi son números irreales) ni de la asociación a quién decidió dársela…y la razón por la que no puedo hablar es porque ella decidió que no se supiera ni se publicara. Cuando la anunció y habló al respecto, la emoción se le veía en los ojos, nos puso a todos la piel chinita y a varios se nos salieron las lágrimas. Un ejemplo más de que la gente sabe cómo ser feliz. La asociación para la cual hizo el donativo realmente necesita ese dinero, se lo deben de agradecer muchísimo,  ella quedaría muy bien ante todos haciéndolo público, pero no…porque no lo hizo por eso, lo hizo por los que lo necesitan y estoy segura que la fellcidad que sintió al hacerlo no la olividará jamás…se le veía en los ojos y la transmitió a todos nosotros. Nos conmovió hasta los huesos.

Dos días después, justo ayer, en el día del niño, me encontré con un “stand” de Mission 500, una asociación que trabaja con Wold Vision México para ayudarlos a conseguir “patrocinadores” para niños en comunidades muy necesitadas en México.

Desde hace algunos años, incluso antes de que nacieran mis hijos, yo decía que algún día quería adoptar a un niño. No sé por qué siempre he tenido esa necesidad. Luego supe que iba a tener gemelos….como que se me quitó esa necesidad….pero al pasar de los años la recuperé. Supongo que cuando tuvieron edad suficiente para que yo pudiera comer sentada, poder ir al baño sola y sin interrupciones (bueno…casi sin interrupciones) y durmiendo casi toda la noche, seguía yo con el deseo de hacer una adopción.

“Ten cuidado con lo que deseas” dicen por ahí, por razones del destino llegó a mi vida la muchacha que me ayuda en mi casa, se llama Mary, y en algún momento comenté en el blog de cómo llegó también a mi vida Estrella, la hija de Mary, el post se llama algo así como “tengo corazón de pollo” (no lo recuerdo). Han pasado casi tres años desde que Estrella vive con nosotros, y aunque a veces me saca de quicio, me desespero y por momentos quisiera que regresara a vivir con sus abuelos, trato de tomar las cosas con calma y recordar por qué Estrella vive con nosotros. A veces a Diego le cae gordita y quisiera que un día se fuera. En una ocasión, de esas en las que voy manejando y mis hijos aprovechan para sacar todas sus dudas, Diego me preguntó “mamá ¿cuándo se va a ir Estrella a su casa?”….y le contesté así sin pensar “espero que nunca”, se le salían los ojos de la cara…y así sin pensar le dije “mira Diego, no podemos terminar con el hambre en África, no podemos construir escuelas en comunidades alejadas en México ni darles trabajo a todos los papás que no pueden darles eduación a sus hijos y los ponen a trabajar, pero sí lo podemos hacer por una sola niña, Estrella viviría en un lugar de mucha pobreza, donde su escuela está tan lejos que tendría que caminar horas y donde a veces pasan semanas sin tener clases, comiendo lo básico y lejos de su mamá…si podemos ayudar para que estudie y tenga entonces una vida mejor, estamos ayudadando a mucha más gente que lo necesita, Estrella va a tener hijos algún día y, además, hasta estamos ayudando a México para que más gente tenga educación”….Obvio no pudo decir nada, y todo esto me salió del corazón sin siquiera pensarlo. Iba más allá de la “hijita de la muchacha”, es una persona con un futuro incierto.

Fue hace unos meses cuando decidí no adopar a nadie más, después de todo ya había “pseudo adoptado” a Estrella, pensé que mis deseos estaban cumplidos.

Pero ayer me topé con Mission 500….y ooootra vez sentí esa necesidad, “es el día del niño” pensé “¿qué mejor día para cambiarle la vida a uno?”…y sin dudarlo me acerqué, me empezaron a enseñar fotos de niños y niñas y no sabía qué hacer, ¿cómo escoger? pensé que podría hacer algún tipo de conexión con la foto, pero no fue así, entonces decidí buscar una niña con la edad de mis hijos y la encontré, la foto no me dice mucho, no fue un “amor a primera vista” fue la idea de que esa niña será una mujer muy pronto, y si alguien necesita apoyo y educación es la mujer, son cabeza de familia, desde mi punto de vista, quien más necesita de nuestra ayuda son las niñas mexicanas.

Inicié entonces así, diciendo “ella, la quiero a ella” y sacaron todos los papeles, los llené totalmente convencida, al terminar me dijeron que podía hacerle su mochila, escoger sus cuadernos y si quería podía escribir una carta a mano en uno de ellos, tomé la pluma y solo le dije algo así como “hola, me llamo Diana, y tengo dos hijos de tu edad, se llaman Daniel y Diego y los tres queremos ayudarte para que estudies y tengas una vida mejor. Espero que podamos hacerlo juntos. Saludos, espero saber más de ti muy pronto”….cerré el cuaderno, metí todo a la mochila, firmé y cuando me pusieron una pulsera en la mano derecha, junto a mi reloj, se me enchinó la piel y me dieron unas ganas locas de llorar, gracias a que teníamos que seguir trabajando y teníamos algo de prisa, no me pude poner ahí a hacerla de Libertad Lamarque, pero cada vez que veía mi mano derecha me daban ganas de llorar.

Cuando regresé a mi casa, en la noche, agotada me acordé de la mujer que hizo la donación estratosférica y que no quiso que se supiera, la admiro porque no lo hizo para que la gente la admirara ni para recibir las porras, fue un acto de amor sincero y desde el corazón. Yo estaba entre publicarlo o seguir su ejemplo. Pero decidí compartirlo, por dos razones. La primera es que la felicidad se comparte, la segunda (y más importante) es que nunca sabes a quién puedes inspirar a hacer lo mismo. Estos niños necesitan toda la ayuda que puedan tener, viven en comunidades de extrema pobreza. Al patrocinarlos les cambias la vida y la de su familia. Entran a un programa en los que se benefician con cisternas, baños secos acondicionados, asisten a talleres de educación, ofrecen servicios de salud y capacitación en la prevención del VIH-SIDA, les proporcionan estufas ecológicas que reducen las enfermedades respiratorias y mejora su calidad de vida, todo esto lo haces tú por su familia por menos de 10 pesos al día.

Si alguien más conoce este programa, o se inspira al saber lo feliz que me hace, ya sirvió de algo compartirlo. Si por contarlo, un niño y su familia es beneficiado y cambian su vida, yo me siento útil al compartirlo.

Cuando llegué a mi casa estaba en un estado de cansancio patético, mis hijos estaban comiendo churros con chocolate con mi papá y yo me aventé en mi cama, subí las piernas a la pared y me puse a leer el folleto de World Vision, saqué un par de chocolates Lindor rojos, me los comí despacio y fui totalmente feliz.

Antes de dormir, les conté a mis hijos, les enseñé la foto de Jessica y les dije que los tres la habíamos “apadrinado”, les dio mucha emoción, lo vi en sus ojos y Diego me dijo “oleeee mamá” y me dio un beso, Daniel me dijo “¿y va a poder estudiar por que la vamos a ayudar y va a vivir mejor?” cuando le dije que sí me abrazó.

Cumplí un sueño y de la mejor manera posible, compartiéndolo con mis hijos. Las cosas pasan como tienen que pasar, no sé cuándo reciba una carta de Jessica, pero desde ahora sé que su vida va a cambiar, y seguramente la mía y la de mis hijos también, por 250 pesos al mes he recibido tanta felicidad que vale oro.

Tres lecciones en tres días….no podría pedir nada mejor.

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P.D.World Vision trabaja en muchos países, yo decidí hacerlo en México, pueden apadrinar directamente con ellos o por medio de Mission 500,  pero si quieren más información, me pueden mandar un mail a lanuevadediana@gmail.com