Las mamás habitamos entre ustedes…

La mañana que tenido me dice que el día estará movido….Y llevo 3 horas despierta. Todo empezó a las 5:45, hora en la que abrí los ojos como si se me fuera a escapar el tiempo, ya no tenía sueño y no lo podía creer, hasta que recordé que anoche me quedé dormida poco antes de las 9 de la noche, en cuanto se durmieron mis hijos me metí a mi cama, me puse a leer pensando que era buena hora para adelantar bastante el libro en turno y lo último que me acuerdo es haber visto que Tostada se subía a la cama feliz de por fin tener paz y silencio y ver que el reloj marcaba las 8:45….Obvio era que a las 5:45 ya mi cuerpo tendría el descanso suficiente, aunque yo hubiera querido seguir esos 15 minutos que me faltaron.

A esa hora fui al baño a ver si se había secado el libro de Daniel….el libro de Daniel….todo empezó ayer que fui a recoger a mis hijos del entrenamiento de fútbol a las 5:30 de la tarde y por fin me acordé de llevarles agua, todos los días me preguntan “¿nos trajiste agua mamá?” y todos los días les digo que se me olvidó, pero ayer no, ayer antes de salir me acordé y llené dos botellas de agua de jamaica, estaba yo tan contenta de pensar que me iban a preguntar y les iba a decir que ahora sí traía (hasta imaginé sus caras de felicidad). Pasé por ellos con Tostada en el coche, se subieron y no me preguntaron nada, se me había olvidado y cuando me acordé les dije “¿qué creen? que ahora ¡¡sí traigo agua!!” y cuando busco las botellas me encuentro con que una de ellas ya no traía nada….se había salido toda el agua de jamaica en el asiento delantero, jusssssto donde Daniel había dejado su libro “El diario de Greg”….lo primero que pensé  fue “¡me lleva! no traigo agua para los dos”….después le di la noticia a Daniel quien al ver su libro escurriendo agua de jamaica puso una cara de desolación tremenda, lo de menos era que tenía sed…su libro estaba ahogado en agua roja que más tarde se pondría negra (odio la jamaica). Lo calmé diciéndole que igual y se secaba pronto y que pues habría que usar la imaginación para sobreponernos y pensar que a Greg también le podría pasar lo mismo con un libro que quisiera mucho… (o a la mamá de Greg).

Llegamos a la casa con los ojos de Daniel medio nublados y lo distraje diciéndole que teníamos que estudiar y que me pasara su libreta de tareas, eso siempre lo distrae porque nunca la trae….se preocupó tanto que se le olvidó el libro y yo aproveché para ser la mamá buena onda que no regaña siempre por la libreta. Se soprendió tanto que sacó su cuaderno y nos pusimos a estudiar Geografía.

Diego tenía examen de matemáticas, qué cosa tan horrible, no solo son en alemán, son complicadas como nada. Tenía que saber poner en el dibujo de un dado los puntitos que faltan, no sabíamos ni cómo hacerlo porque los dibujos los cambiaban de acomodo y solo ponían dos lados del dado con el número de puntitos….complicado, no sé si me expliqué pero él y yo estábamos muy preocupados. Por fin mi sobrino me dijo algo que yo no sabía, todos los lados opuestos del dado suman 7, siempre suman 7 “¿siempre? Rodrigo?” le había yo preguntado, y sí…siempre. Ahora Diego tenía que aprender a armar un dado en su cabeza de todas las maneras posibles para saber cuál sería el lado opuesto en un dado desarmado, movían los cuadrados de maneras muy complicadas, porque ¿para qué hacer fácil el examen si lo pueden complicar bastante?. Entonces mientras le ponía ejercicios a Diego con dados incompletos dibujados desarmados de las maneras más raras que se imaginen, estudiaba con Daniel las actividades económicas de todos los estados de la República Mexicana, por cierto, el estado de Veracruz cuenta con industria petrolera, pesca, actividad forestal y turismo…me estaba medio volviendo loca entre puntitos y actividades económicas primarias, secundarias y terciarias.

Terminamos de estudiar y Diego tenía que terminar un libro para hoy, por supuesto le faltaba muchísimo. Los mandé a bañar y nos pusimos a leer (o sea le leí lo más que pude). OBVIO me quedé dormida a las 9 de la noche.

Hoy a las 6 de la mañana me levanté a ver el libro de Daniel que había yo dejado en la ventana de mi baño para que se secara “seguro en la noche se seca” le había yo dicho…no, no se secó. Así que a esas horas saqué la secadora de pelo y hoja por hoja me puse a darle aire esperando que algo ayudara, media hora después se levantaron y me encontraron sentada en la tina con la secadora y el libro en las manos. La cara de “mi mamá sí está medio lurias” no la pudieron evitar. Así que le dije a Daniel que se pusiera él a secar las hojitas para que  yo me vistiera, mientras tanto Diego seguía leyendo porque todavía no acababa el libro. Saqué a Tostada a hacer pipí, regresé y mientras desayunaban seguí leyendo el libro en voz alta y me enteré que el niño protagonista había terminado ya cuarto de primaria y en las vacaciones se iba a poner a trabajar, era un libro muy divertido y logramos llegar al final. Corriendo les dije que se bajaran al coche y vi los tennis de Diego….uno de un color y otro de otro color…ninguno me parecía conocido…

—Diego ¿y esos tennis?

—uno es de Ian y el otro de Sebastían

—¿Y los tuyos?

—Uno lo tiene Ian y el otro lo tiene Sebastían

—Y….¿por qué?

—Pues porque sí…

—¡PONTE TUS TENNIS INMEDIATAMENTE!

—No puedo porque no los tengo

—Pues ponte otros

—Entonces no les puedo devolver los suyos a Ian y a Sebastían…

—¿Y desde cuándo estás así?

—Desde ayer que salí de la escuela…

No me había dado cuenta…obvio, nunca reviso los tennis de mis hijos cuando los recojo porque no se me había ocurrido que podrían no traerlos…. pero hoy traía shorts y pude darme cuenta.

Total que nos fuimos corriendo, yo lista para dejarlos e irme a entrenar porque el domingo tengo otra carrera (sehhhh) y no quería faltar. En el camino Diego me dijo que HOY tenía que pagar el campamento….no lo maté porque lo quiero y es mi hijo, porque si no ha sido así lo saco por la ventana desde el segundo piso del periférico. “Ok, dejo a Daniel, paso al cajero del súper, saco dinero, dejo a Diego y me voy a correr”….le dije a Daniel que se preparara una cuadra antes de llegar porque estaba haciendo pulseras de ligas que anda vendiendo para comprarse un Xbox (les falta vender bastaaaaantes pulseritas de 5 pesos cada una), y cuando ya íbamos a llegar me pregunta “mamá, ¿y mi mochila?”….otro que si no hubiera sido mi hijo lo hubiera sacado por la ventana….se le había olvidado en la casa….me enojé tanto que ni siquiera lo regañé, eso le preocupó bastante porque si me enojo y me quedo callada significa que podría matarlo y él lo sabe. Lo saqué casi a patadas del coche y pregunté si podría llevarla más tarde, me dijeron que sí y me hubiera gustado mucho que me hubieran dicho que no. Llegué al súper, subimos al cajero, salí del súper, llevé a Diego, me despedí y alcancé a decirle que lo seguía queriendo y salí corriendo por el coche para regresar a la casa por la mochila de Daniel, adiós a mi entrenamiento. En mi casa agarré la mochila, salí corriendo a la escuela y obvio el tráfico estaba tremendo.

A todo esto, por supuesto no había desayunado, y justo ayer en la tarde había leído que era bueeenísimo tomar en ayunas agua caliente con limón, tenía tantas ventajas que no logro acordarme de ninguna, pero hoy en la mañana lo hice. Claro que de regreso a la escuela e Daniel llevaba un hoyo en el estómago. Abrí la cajuelita del coche y me encontré una bolsa de chícharos secos con habas y otra cosa no identificada que tengo para emergencias de hambre de los niños. Odio los chícharos con todo mi ser, pero en ese momento me empecé a comer todos, a la goma los beneficios del limón, seguro no me cayó nada bien una cantidad enorme de leguminosas secas y enchiladas a las 8:30 de la mañana, lo que me hizo comprobar que cuando tienes hambre eres capaz de comer cualquier cosa. Aventé la mochila de Daniel en su escuela y salí de regreso a mi casa. Tráfico infernal….

Por fin llegué, por supuesto que a estas horas llevo ya casi todas las actividades que debería de hacer en un rango de 4 horas o más, o sea que podrían ser las 12 del día, hora en la que la chela ya es legal….me la merezco. Y llevo ya tanto vuelo que ni siquiera me acuerdo de todo lo que tenía que hacer hoy en la mañana, mi día empezaría muy sencillo llevando a los niños al colegio como en una película de Disney, cantando y gozando el camino, de ahí me iba a correr y regresaría feliz a bañarme y a desayunar y a empezar con todo lo que tenía que hacer que había decidido en las primeras horas de la madrugada cuando abrí los ojos y tenía la mente fresca…

Algo que podemos rescatar de este post sería que quienes no sabían que los lados opuestos de un dado siempre suman 7, ahora ya lo saben, y los que no sabían que Veracruz es un estado tan polifacético, ahora ya lo saben. Alguna vez mi querida Casual Chic me dijo que sería bueno que mi blog no fuera solo para contar anécdotas y situaciones en mi vida, sino que fuera útil para algo o alguien….pues ahí está, no ha sido un post inútil.

De verdad que las mamás debemos de ser esos seres extraterrestres que nadie cree que habitan entre nosotros, no hay manera de estar siempre al pendiente hasta el punto de estar secando un libro que ha sido sumergido en agua de jamaica a las 6 de la mañana para que el niño pueda seguir leyendo, ¿seguro no creen que habitamos entre ustedes?