Estaba leyendo una carta que escribió Armando Fuentes Aguirre (Catón) en la que se propone demandar a la revista “Fortune” por no haberlo mencionado dentro de la lista de las personas más ricas del mundo. En esta lista mencionan al sultán de Brunei, los herederos de Sam Walton y Takichiro Mori, la Reina Isabel de Inglaterra, Stavros Niarkos, y los mexicanos Carlos Slim y Emilio Azcárraga. La carta es del 2011, así que no sé si en este momento serían las mismas personas. Y explica Fuentes Aguirre por qué se considera rico. Deberían de leer la carta porque es maravillosa y a mi me hizo pensar mucho, y llegué a la conclusión de que yo…también soy rica.
Tengo vida y empezando por ahí ya estamos de gane…tengo salud y estoy a la mitad de mi existencia con otra vida por delante de mi. Estoy segura que viene lo mejor porque ahora soy más sabia y tengo experiencia, he aprendido y hago las cosas mejor. Los errores me han enseñado mucho así que ha sido una educación gratuita.
Tengo dos hijos maravillosos que me hacen enojar absolutamente todos los días…TODOS…eso quiere decir que están llenos de vida, o, como diría mi mamá, llenos de salud, así que no paran, son muy inquietos y tienen una energía que me deja agotada a las 9 de la noche, hora en la que por supuesto ya soy una bruja porque no puedo más con ellos, y en el último minuto antes de dormir, después de la diaria pelea por lavarse los dientes, sacar su ropa y meterse a la cama, después de gritos y sombrerazos, rezamos en calma, los beso y los abrazo y en un murmullo me dicen “te quiero mucho mamá”.
Tengo dos piernas con las que no solo camino, también corro y un lugar precioso al que trato de ir todos los días para sacar toda la energía acumulada y todo el estrés que anda rondando el cuerpo. Un lugar lleno de árboles por los cuales se cuela el sol en las mañanas y me hace apreciar la belleza de la naturaleza. Corro y sudo…sudo y corro y al mismo tiempo canto. Tengo la música que me acompaña todos los días a correr a mi bosque preferido. Siempre salgo feliz y con la cara llena…así, de esas caras que no te cabe otra expresión más que la de felicidad, no importando el cansancio. Correr me llena de vida y es totalemente gratis.
Tengo amigos que me quieren como soy, con mis alegrías y mis penas, mis distracciones y olvidos….y están siempre ahí, y ellos me tienen a mi, así también como soy y estoy siempre ahí.
Tengo a mis papás vivos, conmigo y reímos juntos, todavía me río de ellos (en este punto creo que me puedo meter en problemas…) pero es que son maravillosos y al permitirme reirme de ellos demuestran su gran sentido del humor. Mi papá me llena de paz con sus distracciones y actitudes extrañas, esto es porque me hace reír muchísimo y me doy cuenta que lo mío es genético, he heredado la dispersión y entonces me quita toda la responsabilidad. Mi mamá hace también cosas muy extrañas y chistosas con las que también me siento en paz….no tenemos remedio. Me siguen haciendo reír y todavía no me hacen llorar. Así que guardo en una cuenta bancaria virtual todos esos momentos para cuando sea necesario sacarlos y recordarlos para afrontar los duros que vengan. Por el momento seguimos en pie y riéndome de ellos (y con ellos).
Tengo una perra maravillosa que cree que soy la mejor persona del mundo. No existe nadie tan importante como yo y se desvive en demostrármelo a cada minuto. Cuando llego a la casa parece que llegó el Papa a México…me hace sentir querida, no, adorada y muy muy importante. No se va a dormir hasta que yo estoy en la cama, se inquieta si ando por todos lados caminando porque me quiere ver ya acostada para poderse subir a la cama para calentarme los pies. Los días que estamos solas los disfrutamos tanto en silencio que hasta nos vemos a los ojos y decimos “ahhhhh que paz tiene por fin la casa”.
Escribo, lo disfruto y tengo algunos lectores. Y cuando alguien se acerca y me dice “cómo me gusta tu blog” provoca una reacción eléctrica en mi cuerpo. No sé cómo explicarlo pero me llena de felicidad. Es una sensación que no puedes comprar con nada. Un día una amiga muy querida que veo muy poco me contó que estaba muy triste pasando por un problema muy fuerte, se había sentado en la banqueta de la calle y no encontraba cómo salir de ahí, de pronto leyó en su celular un post que milagrosamente había escrito sin tener idea de lo que ella estaba pasando y le ayudó mucho. Cuando me lo contó sentí como una corriente me recorrió el cuerpo y me llenó totalmente. Me lo agradecía sin saber que hizo más por mi que lo que pude haber hecho yo por ella.
Tengo trabajo y me mantiene la mente ocupada, bueno…mi mente está siempre ocupada, tendría que decir que me mantiene lejos de estar masticando pensamientos ilógicos y fatalistas como los que se acercan porque falta muy poco para el campamento de mis hijos…mejor me pongo a pensar en el folleto que estoy diseñando o en el post que tengo tantas ganas de escribir.
Tengo una casa con refrigerador y agua, luz y tele, gas y camas, baños y regaderas. Tengo un coche que me lleva a las escuelas de mis hijos y al fútbol, también a la montaña, mi lugar favorito para correr. Me ha llevado a la playa, mi lugar favorito para estar y me lleva con mis amigas a tomarme una cerveza, mi bebida favorita para platicar. Me lleva a casa de la Che, a los desayunos de mis queridas “Sexys con Alzheimer” y a esas cenas de “los últimos miércoles de cada mes” que tanto disfruto.
Tengo un club de lectura que me obliga a leer aunque no tenga tiempo y con el que he obligado a varias a leer aunque no tengan tiempo, en el que somos muy felices todas.
Tengo una memoria privilegiada, nunca me acuerdo de nada. Eso hace que viva sorpresas todos los días, que siempre haya una película nueva (aunque ya la haya visto) y que si alguien me lastima no lo recuerde para siempre. Antes me quejaba por no acordarme de nada, ahora me siento bendecida con mi mala memoria.
Tengo un teléfono celular que más que nada tiene WhatsApp….que me hace reír todos los días con los chats maravillosos a los que pertenezco. Nunca pasa un día sin que alguien me haga reír….NUNCA.
Tengo una vida maravillosa, no sé si la reina de Inglaterra o Carlos Slim disfruten tanto su celular como yo….o correr como yo, o tengan un perro como Tostada. Es probable que tengan mil cosas más que se compran con sus millones….lo que yo tengo ellos no lo podrían comprar. No pienso demandar a la revista “Fortune” como lo piensa hacer Armando Fuentes “Catón” porque entre estas cosas que mencioné arriba, también tengo muy poca disposición a ver lo que hacen los demás o tienen los demás y a buscar pleitos innecesarios….me da exactamente lo mismo. Disfruto mucho lo que tengo yo sin meterme a “metichar” la vida de los demás. No me duele ni me afecta.
Soy rica…soy muy muy rica….pertenezco a esa lista. ¿Y tú? ¿en qué lista estarías?