El éxito de Christian Grey

Fui a ver la película “50 sombras de Grey”. Tengo que decir que no leí el libro, no fue una cuestión moralista ni religiosa, la verdad es que cuando fue el pleno apogeo de esta novela, yo andaba en otros rollos, y cuando por fin llegó a mis manos fue porque una amiga me dijo “¡¿NO HAS LEIDO EL LIBRO DE GREY?!” (las mayúsculas son para denotar el tono de incredulidad e impaciencia al hacer la tan repetida pregunta, porque no fue la única que me la hizo) y al decirle que no y que no lo tenía, me lo prestó inmediatamente.

Les juro que lo intenté, tres veces. Siempre llegaba cerca de la página 60….y me daba flojera seguir, no me enganchaba y me seguía con algún otro libro que quería leer. Confieso que en esos momentos la Kabbalah era más lo mio, así que cuando trataba de regresar a ver qué había pasado en entre Anastasia y Christian, me daba flojera. Otras amigas me insistían en que llegando a la página 80 o cerca de la 100, se pondría tan bueno que no lo podría soltar. Mi problema de memoria me hacía tener que volver a empezar porque ya no me acordaba bien de lo que había pasado. Hasta que la amiga que me lo prestó me dijo que lo tenía que devolver porque a ella también se lo habían prestado. Se lo regresé y terminó mi aventura con Christian Grey y sus 50 sombras (todavía no entiendo cuáles sombras).

Siguió la vida…todos continuamos en la rutina y las mujeres enamoradas del guapo magnate reanudaron su vida como la conocían antes de Christian Grey. En algunas ocasiones escuchaba comentarios acerca de lo maravilloso del libro y me daba lo mismo. Llegué a pensar que tendría que leerlo para poder tener una opinión, pero mi curiosidad nunca llegó al grado de ir a la libreria a comprar el libro maravilla que vendio más de 90 millones de copias alrededor del mundo.

Hace poco empezó la campaña mediática del estreno de la película y regresaron las enamoradas a fantasear acerca del Sr. Grey, a mi seguía dándome igual la historia, el libro, el actor que lo interpretaría….totalmente indiferente. Pero me impresionó la cantidad de artículos acerca de la historia. Unos a favor, otros en contra, da igual, cada quien su opinión ¡y muy sus gustos! pero lo que más me impactó fue la cantidad de posts compartidos en facebook. Críticas, análisis, resúmenes, opiniones, videos, cortos, parodias…todo era acerca de la película del famoso Christian Grey. Yo conocía más o menos la historia por lo que me habían contado. Un hombre guapísimo, de personalidad arrolladora, millonario y soltero (por supuesto) que busca conquistar a una chava medio regular, no muy agraciada,  inteligente (supuestamente) que se enamora perdidamente (cómo no) del guapo magnate. La verdad es que podría ser cualquier telenovela. El éxito (dicen) está basado en que a la mujercita esta la somete el galán…la conquista pero la “obliga” a ser su esclava sexual (según tengo entendido) y en el libro describen todo tipo de actos sadomasoquitas que tenía a todas las lectoras (y supongo que lectores también) leyendo sin poderlo soltar.  Dicen que era como abrirles los ojos a un mundo de placer desconocido.

Hace unos días, en mi club de lectura, me contaron un poco más acerca del libro y me hablaron del dichoso “contrato” que tiene que firmar Anastasia…me lo leyeron y se me caía el pelo de pensar en que alguien pudiera aceptar eso…me estorbaba muchísimo la palabra “sumisa”. No voy a entrar en debates acerca del sadomasoquismo, yo respeto todas las creencias, gustos y  opiniones. Pero la purititia palabrita “sumisa” me impresionaba. Hablando acerca del “contrato de sumisión” salió a relucir la famosa Epístola de Melchor Ocampo, esa que se firma (o firmaba, no lo sé) al casarte por el civil. Las empezamos a comparar y casi todas confesaron que en todo caso era mucho más justo el contrato de Christian Grey porque al menos estabas cuidada, protegida y atendida….ahí empezó a rondarme una idea en la cabeza.

Fui con unas muy queridas y sobre todo muy divertidas amigas a ver la película. Ni me asustaba ni me moría de ganas. Simplemente el plan de salir con ellas y tomarme una cerveza después, me parecía de lo más atractivo.

Nos quedamos de ver en el cine. La Che pasó por casi todas menos por mi. Así que cuando llegué me las encontré sentadas alrededor de una mesa hablando con un mesero. Ya empezaba la fiesta, parecía antro. Ordenaban bebidas y comida para pasar a ver la pelícual (según yo con palomitas es suficiente, pero al parecer ahora puedes cenar y beber muy rico, era una sala Platinum no sé qué…) y después de pedir todas lo que queríamos, la Jaiba Mordelona le preguntó a la Che que dónde estaban nuestros asientos, —en la fila G— contestó….—por supuesto—dijo la Jaiba —¿qué mejor lugar?, el “lugar” G, oiga joven y ¿me pueden dar una mantita?, la voy a necesitar…—dijo la Jaiba…

Desde ese momento empecé a reír. Al pobre mesero lo traían asoleado, pero al entrar a la sala yo iba junto al él, me soprendió ver tantas parejas, los asientos estaban acomodados de dos en dos, y en casi todos había un hombre y una mujer (el parentesco lo “deghconoghco”) pero pensé que habría puras mujeres. Al ver tanta pareja le comenté al mesero/chavo del cine que estaba sorpredida de la audiencia, —por eso no podemos dar mantitas, están restringidas, no sabe las que hemos pasado…— me daba risa solo pensar en los pobres empleados sudando tratando de “refrescar el ambiente”.

Llegamos a nuestro lugar y la Jaiba pidió la mantita, cuando le expliqué que no se podía debido a que las habían “suspendido temporalmente” una de mis amigas le dijo “joven, somos puras mujeres, nos vamos a portar bien” a lo que el chavo sonrió pero dio un definitivo NO.

Empezó la película…leeeeenta lenta lenta como la cuaresma. No entedía a qué se debía el éxito de la historia. Pero al final creo haber entendido qué es lo que sucede (repito, sin haber leído el libro).

Es una cenicienta moderna, con la peculiaridad de que el guapo, millonario, inteligente y extraño príncipe gusta de “nalguear” a la pobre, inocente, casi fea muchacha que se siente con mucha suerte de ser la elegida para pasar una noche de “golpiza” en la casa del magnate.

Bueno, con “nalguear” me quedo algo corta. Lo que pasa es que en la película es lo más grave que ocurre. Dicen que en el libro son mucho más explícitas las escenas de “amor maltratado” y que no puedes parar de leer.

Hay quienes dicen que es un muy mal ejemplo para las chavitas porque se les da a entender que para conseguir un hombre así tienes que dejarte maltratar, o que por amor debes dejar que hagan lo que quieran. Yo no estoy muy de acuerdo con eso. Pero sería un debate eterno. Yo creo que se enseña con el ejemplo, con la comunicación y si la tienen con sus hijos o hijas (como diría Fox) se les puede explicar que es decisión de cada quién qué permite y qué no…no me parece que una película o un libro determine su vida. Además….tendría que aparecer un Christian Grey en la vida de las chavitas para preocuparse, porque un chavo de la Prepa 8 dudo mucho que tenga las mismas posibilidades….

Bueno, al tema que yo quiero entrar es este, el de una escena en especial que llamó mucho mi atención. Al comentarla con mi querida Casual Chic (este es una especie de paréntesis para explicar por qué toco este tema) me dijo que tenía que expresarlo (en este blog) en primera persona, no haciendo conclusiones y menos generalizando… Yo honestamente tengo mi teoría.

A ver quién se identifica conmigo:

Hay una escena en la cual Anastasia está frente al galán irresistible y él, de manera por supuesto dramática, le dice que se aleje….que él no es hombre para ella….”AHI ESTÁ” pensé inmediatamente….ese es el problema de la pobre de Anastasia…le dieron un reto, y el guapísimo caballero le hace creer que está pensando en su bien, eso podría hacer pensar “me quiere y no me quiere lastimar…..ayyyyy pero qué lindo, y yo…tan fea tan poca cosa….me ha elegido a mi….no no, tengo que demostrarle que sí soy mujer para él” y cae redondita….o redomada, como diría mi papá.

A partir de ahí aguanta una serie de conflictos personales porque él quiere que firme el contrato de sumisión y obediencia y ella no se decide, a lo largo de la película pasan los minutos y no lo firma y él le pregunta, y casi casi la quiere dejar, pero mejor no, la trata de convencer, pero mejor la quiere dejar, pero mejor la trata de convencer….ESA ES LA TRAMA DE LA MALDITA PELICULA que dura horas con este drama….ya al final me daba igual si le daba nalgadas o no….¡¡¡me daba una desesperación!!! FIRMA EL MALDITO CONTRATO Y NOS VAMOS TODOS DE AQUI tenía ganas de gritarle.

Las escenas de sexo son como de cualquier otra película. No sé si las personas que leyeron el libro quedaron muy insatisfechas con esto, pero..¿qué esperaban? tendría que ser una película porno y nadie se atrevería a ir a verla.

Al final me pareció de lo más insulso. La típica historia, en la que además no hay final, ni feliz ni triste….se cierra un maldito elevador y no queda nada claro. Por supuesto esperando una secuela que no pienso ir a ver…si ya la primera, que debería de ser la buena, fue tan aburrida, la segunda sería un error de juicio tremendo.

Bueno, volviendo al tema de análisis. Para mi la razón por la cual la pobre cenicienta aguanta maltrato sin razón aparente (porque la teoría de otras personas es que lo disfruta) es porque se encapricha con un hombre que le “echa un lazo” pero al final la provoca diciéndole que no es para ella….que la va a lastimar….que se aleje porque la va a hacer sufrir. ¿Pero en qué momento de la hisotria de la humanidad eso ha funcionado? bueno, ni en los niños de 2 años…..dale a una mujer un reto con un hombre y me dices qué decide hacer….aunque eso implique tener que aguantar las de Caín al ser abusada emocionalmente, nalgueada e ignorada por momentos. Ahhhh pero es mio y me hizo el favor de escogerme a mi, con todas las mujeres perfectas que podría conseguir (si casi puedo leer su mente)…si hasta me acordé de muchas canciones que hablan de esto….qué tal una que cantaba Rocío Durcal, no me acuerdo del título, pero en algún momento decía “seré la gata, bajo la lluvia, y maullaré por ti”…no bueno…y tantas y tantas mujeres que la han cantado por años sin ser criticadas ni analizadas, pero es más o menos lo mismo, y si nos vamos a nuestra cultura musical seguramente encontraremos miles de canciones que le quedaría muy bien a Anastasia. Este tema de la poca valía en la mujer no es ni nuevo ni exlcusivo del maravilloso Christian Grey.

Esa es mi teoría….una mujer que se valora muy poco y cae en las garras de un hombre que le presenta un reto, y ella lo toma porque “yo…lo voy a cambiar, de mi…se va a enamorar”.

Para mi el éxito del libro y de la película ha sido la maravilosa campaña mediática del típico “de boca en boca”, la crítica, la cantidad de artículos compartidos.  La historia me parece de lo más común y contada ya mil veces. Pero la controversia es la madre del éxito….o al menos, en este caso, eso pienso yo.

Con el corazón roto

Hace unos días leí un artículo acerca de los “corazones rotos”, me acordé de cuando yo lo tenía. Y justo preguntaba qué hacer cuando tienes un corazón roto y cómo te sientes, y sí….me acordé de esa sensación tan desoladora.

Todos hemos pasado por ese sentimiento en el que creemos que de un  momento a otro vamos a dejar de respirar, o incluso lo deseamos…y no sucede, sigues viviendo con esa sensación de vacío en el cuerpo, de tener un hueco en el pecho.
O no paras de llorar o te sientes como adormecido porque ya no sabes qué está pasando y no puedes llorar más. O no paras de comer o no puedes meterte comida en la boca porque no hay manera de tragarla. No sabes si estás arrastrando los pies o de verdad alguien te está haciendo el favor de cargarte porque no sabes cómo es que acabas de salir del súper, con toda la comida empacada en las bolsas en la cajuela y de verdad no te acuerdas ni cómo lo lograste. No sabes cómo es que vas manejando y siguiendo los semáforos porque vas en “automático”.

No estoy escribiendo esto para hacer un drama o una “oda a la tristeza”…esa ya la hizo Neruda de manera monumental. Mi intención es mandar algo de ánimo a los que ahora están pasando por esos momentos tan tristes en su vida.

Todo lo que acabo de describir lo viví yo…todo, el vacío, no comía, arrastraba los pies y sí llegué a pensar que había pagado la comida que alguien más había metido en mi carrito del súper. Mis hijos me hablaban y contestaba en automático “¿ahhh si? ” porque de esa manera me aseguraba que, una de dos, o me lo volvieran a decir para tratar de ahora sí poner atención, o lo dejaran pasar creyendo que de hecho, ya tenía la información necesaria. Mis pobres hijos sobrevivieron a mi tristeza y mal humor de una manera increíble. Lo que más me preocupaba eran ellos, sin embargo, aunque traté siempre de que todo siguiera el curso normal de su vida, estoy segura que por momentos fui una “mamá zombie”.

Pero hubo un momento muy especial, creo que fue cuando decidí salir…un momento muy triste. No sé cómo, pero de pronto me encontraba sentada en el piso de mi baño sin poder parar de llorar, tenía la presión de salir para ir a recoger a mis hijos de la escuela pero no me podía levantar. Y tampoco dejaba de llorar….fue un momento en el que me dio mucho miedo “¿y si nunca puedo dejar de llorar? ¿qué voy a hacer? ¿me voy a quedar aquí para siempre?….” Todo eso me pregunté en esos momentos….y la respuesta fue “NO”. De milagro me había metido el teléfono, como pude le marqué a mi querida Casual Chic…”no puedo, no puedo”, me empezó a decir muchas cosas que me hicieron poco a poco dejar de llorar, a recobrar la fuerza en la piernas para levantarme y a decidir salir del baño. No sé por qué estaba ahí, no había nadie en mi casa, ¿de quién me estaría escondiendo?….no lo sé. Pero salí, fui por mis hijos y seguí mi vida.

El artículo que leí hacía la pregunta “¿qué hiciste cuando te rompieron el corazón?” yo puedo contestar “pedí ayuda a mis amigas”. No hubo nada que me dijeran que hiciera a lo que yo me negara. Fueron espectaculares y creativas, unas me hacían reír, otras llorar más, otras me sacaron a pasear como perrito y otras se las ingeniaron para llevarme a lugares de lo más extraños y ortodoxos (no olvido cuando la Che me llevó a ese Temazcal en el que yo pensé que me iba a morir y escuché claramente cómo la Vírgen me hablaba…me les iba de un momento a otro).

Me puse a correr, me compré unos tenis bien bonitos y fui a escupir los pulmones porque nunca lo había hecho antes.

Me puse a leer cuanto libro llegaba a mis manos y me puse a escribir.

Me metí a clases de Kabbalah (debo decir que estas me ayudaron muchísmo, todo empezó a cobrar sentido).

Me recuperé poco a poco. Y no  volví a ser la que era antes, no, me convertí en una mejor versión.

Descubrí que había muchas cosas que me gustaba hacer que nunca hubiera probado de no haber estado en ese “hoyo negro” del que creí que no podría salir.

El universo tiene tantas cosas para ti, que parece imposible llegar a creer que tu vida se acaba cuando termina una historia con una persona. Pero sí lo crees.

Así que a todos los que están en este momento pasando por un hoyo negro, les quiero decir que todo mejora, todo se supera, todo pasa. Los que somos sobrevivientes lo sabemos bien, sales de ahí, continúa tu vida e incluso mejora, solo tienes que saber que sí lo logras.  Habrá un momento en el que tengan que tomar una decisión, el mío fue en el piso del baño….

Hay una persona en especial que sé que la está pasando muy mal, quisiera hacer algo espectacular para ayudar, para que salga antes, para hacerla sentir bien, para que me crea que de verdad todo mejora. Pero toma tiempo….hay que tener paciencia y mucho coraje y valentía. Es difícil pero cuando lo logras, sientes que puedes conquistar el mundo. Te sientes fuerte y sientes que si te vuelves a caer, de seguro te vas a levantar de nuevo.

Ahora no puedo creer lo fuerte que soy, lo mucho que me divierto, y lo feliz que me siento. Ese momento en el baño no lo olvido porque fue decisivo, no quiero volver a sentir ese miedo, pero ahora sé que si lo vuelvo a sentir, también lo voy a volver a superar.

Te prometo que todo va a estar bien…ANIMO…eres más fuerte de lo que crees.