Terminé de leer y no supe qué hacer….

Hace unos minutos terminé de leer un libro encantador. Me acompañó las últimas tres semanas de mi vida. De seiscientas y pico de páginas, no lo puedo saber con exactitud porque lo leí en un kindle, así que iba viendo el porcentaje que llavaba leído, mis amigas del club de lectura se quejaron en un principio porque al comprar el libro vieron que era un mamotreto odioso y difícil para las vacaciones “¡Diana! ¡tiene más de seiscientas páginas!” me dijeron algunas…

Pero son todas muy dedicadas y pese a lo difícil que se veía la misión de leer semejante novelón, decidieron aceptarla.

Qué libro más bonito, más intersante, más bien escrito….”El tiempo entre costuras” de María Dueñas. Un libro que me acompañó en mi vacaciones, pero también en mi trabajo, en mi vida cotidiana, en mis días de mamá, de cuidadora de perros, de esclava de mis hijos, de chofer, de recamarera, cocinera, de hija, de amiga….en mi vida en general. En mis días y parte de mis noches.

Se me pasaron los días y leía en cuanto tenía 5 minutos…o 10 o 15….lo que pudiera. Recuerdo en Acapulco estar tirada en un camastro viendo hacia el mar leyendo, esperando que mis hijos no se ahogaran mientras nadaban con Toni, el salvavidas, porque yo tenía que saber qué estaba pasando en Tánger, o en Tetuán, con Sira Quiroga y la matutera…qué diablos estaba haciendo tratando de vender unas armas a unos desconocidos….y así, en la calma de la playa y el sonido relajante de las olas, yo estaba de lo más asustada porque Sira caminaba por las calles cargada de armamento….Dios mio, si la encontraban sería su fin….

Regresamos de Acapulco y tuve que ponerme a trabajar, dicen que cuando  te dedicas a algo que harías sin que te pagaran, eres feliz. Y sí, amo a los perros y tenía que cuidar a 4 (incluyendo a Tostada), sin muchacha que me ayudara (tuve a bien darle vacaciones, las necesitaba) y dos niños deprimidos por haber regresado a su triste realidad de su casa, su televisión, el club, el futbol..nada les parece a los niños de ahora, se te acercan y te dicen “estoy aburrido” a las 8 de la mañana, como si fuera una la encargada del departamento de recreación y juegos…como si tuviera una el cerebro cargado de ideas para soltarlas así como así en el momento en que no encuentren qué hacer, “pues abúrrete un rato y luego decides qué hacer”….los niños de hoy no saben cómo aburrirse placenteramente. Y así, encargada de 4 perros, de una casa disfuncional durante las vacaciones y de 2 niños aburridos, siempre encontré el tiempo para leer, a ratos dejaba a mis hijos en el club, me sentaba en la terraza  rodeada de animales y dejaba que la casa se cayera a pedazos mientras vivía con Sira Quiroga la decepción de la traición, me enojaba, me daba tristeza, sentía nervios porque estaba en problemas serios y quería avanzar en el libro para saber exactamente qué iba a hacer con la situación tan complicada, con la España en guerra…con los alemanes rondándola, tan peligrosos….

Pasaron los días y seguía yo leyendo, tuve que hacer ciertas pausas. Para que los Reyes Magos pudieran cumplir la misión de traer los regalos tuve que salir corriendo como Sira en Tetúan cargada de armas amarradas al cuerpo, casi se me pasa el detalle de los globos para mandar la carta,”a los Reyes les va a dar tiempo, no se preocupen”, (por cierto, a nada están, al igual que Sira Quiroga, de revelar su verdadera identidad, no pueden seguir recibiendo esas solicitudes tan complicadas).

Casi quería leer mientras salía a pasear a 4 animales como locos por caminar todos adelante, me daban ganas de llevarme mi kindle, pero a duras penas podía caminar, tuve que hacer equipos, de dos en dos, me daba desesperación porque eso me tomaba más tiempo, mismo que se le restaba a mi  lectura. Tenía también que entrenar, tengo un medio maratón pronto y me daban ganas de decirle a Pedro, mi entrenador corajudo, que no podía ir porque Sira estaba decidiendo si iba a cooperar con Hillgarth, si aceptaría ser espía.

No sé si todos estos “estorbos” hicieron la lectura más interesante. Un día corriendo con mi querida Ana Cris platicamos del libro, hay una serie en Netflix, mis papás me decían siempre que la viera, pero yo quería terminar el libro antes. Ana me dijo que había visto un par de capítulos. Lo intenté, vi los primeros tres y decidí que no, tenía que imaginar todo aquello, es maravilloso lo que pasa en tu cabeza mientras describen lugares, personas, acciones, sentimientos. La imaginación supera por mucho a lo que alguien decide poner en una pantalla plana….

Quería terminar y no….esa confusión de sentimientos que tienes cuando sabes que te queda muy poco para despedirte de los personajes, de la historia, de los momentos en que te pierdes y te sales de donde estás para meterte al que está Sira….un día en el club con mis hijos me fui al salón de lectura, hacía un frío terrible, pero ahí estaba yo, en un sillón pasando las de Caín con la pobre española atrapada en una situación complicada con gente “non grata”…mis hijos jugando a oscuras ya en el jardín y yo perdiendo la noción del tiempo, hasta que me fueron a buscar y solo pude decir “¿de verdad ya se quieren ir? o nos quedamos otro ratito…” con la esperanza de que me dijeran que se querían quedar…pero el hambre es el hambre y una es mamá aunque se trate de demostrar lo contrario.

Ayer en la tarde me preguntaron que qué íbamos a hacer…”pues me late que hoy nos quedemos toooooda la tarde en la casa, así disfrutan una tarde de películas, y los dejo jugar Wii un rato y….” tratando yo de no tener que salir para seguir leyendo, y así lo hicimos, y mientras oía yo que se peleaban y jugaban y veían la tele y Tostada quería salir y todo el show nuestro de cada día, me metía yo en las situaciones del libro….me imaginaba yo a los alemanes impolutos, a los portugueses descuidados, a una Lisboa en paz mientras la España se caía a pedazos….

Pero no lo terminé, salimos a cenar y de regreso, a las 10:30 de la noche, se me cerraban los ojos, y empiezo a leer sin leer….no quiero dejarlo pero me la paso regresando párrafos porque me doy cuenta de que no tengo ni idea de qué diablos está pasando, me da mucho coraje tenerlo que dejar, pero leer así no es posible, si ya se me dificulta la concentración, con sueño es imposible.

Hoy en la mañana, a las 7, ya estaba Daniel en mi cama, platicando, y yo deseaba leer, pero son momentos divinos en los que tienes la calma y la paz de interrogar a tus hijos sin que se den cuenta que estás tratando de sacar información, como Sira trataba de sacasela a Da Costa….por fin huyó a ver la televisión y yo pude leer, me quedaba el 10 por ciento del libro…y en ese momento no existió nada más, se despertó Diego y escuchaba yo a lo lejos los ruidos normales de esta casa, y nada pudo distraerme, estaba metida en la huída de Sira, en el peligro del tren, el coche en la carretra camino a Madrid….nada ni nadie me sacó de el descubrimiento de Sira ya casi al final del libro….hasta que tuve que tomar mis responsabilidades de madre, revisar la maleta que mis hijos se llevan con su papá, que no faltara nada para el frío, que dejaran lo que no necesitan y que cargan sin sentido….pensando todo el tiempo “por Dios, necesito terminar de leer, ¡quiero saber qué pasa!”….de pronto, se van mis hijos, me quedo con Tostada, nos acostamos en la cama, sigo leyendo y….se acaba el libro…ese momento en el que lees FIN….ese momento en que no sabes si estás triste o feliz, no sabes qué hacer con el resto de tu vida porque te imaginabas leer a Sira por siempre.

Esos momentos que viví hace rato, los he vivido desde niña, cuando leía la colección de “El Club de los Cinco”…cuando terminaba y no sabía qué sería sin Jorge, sin el perro, sin el misterio del castillo….cierras el libro y piensas “y ahora…¿qué hago?”. Así me sentí hace ratito…y sin Sira que me cuente sus aventuras, sin el odio hacia un Ramiro despiadado, sin Marcus, sin Rosalinda Fox….sin los alemanes pisándole los tacones o los ingleses exigiendo información….

Pero vendrá otro libro, ha habido muchos, unos muy buenos, otros no tanto…no sé si haya libros “malos” porque creo que es un poco como el arte, no puedes ser juez de algo porque no te gusta, habrá quien piense que es el mejor libro que ha leido en su vida.

En algún momento tomé unas pláticas acerca del fomento a la lectura, y me acuerdo muy bien que decían que no es importante lo que leas, para empezar  hay que leer, así sea una revista, un cuento o un cómic, hasta que le vas tomando gusto. Y así empecé yo con mis hijos, yo les preguntó “¿qué quieren leer?”  y eso les compro. Una vez en su escuela una mamá me dijo que a su hijo no le gustaba leer, que ella le compraba libros clásicos y que no lograba que leyera, yo le pregunté si le gustaban las revistas para niños, o los cuentos tipo cómic, me dijo que sí, pero que ella quería que leyera algo “que le dejara más”, le dije que primero tenía que atraer al niño al placer de la lectura, tenía que conocer esos momentos en los que te desconectas de todo para meterte en lo que estás leyendo, así sea saber de arañas o delfines, o así sea una revista que les cuente lo último en videojuegos, aprender a leer no es seguir la secuencia de letras y saber distinguir palabras, para mi, aprender a leer, es conocer esos momentos en los que nada importa más lo que estás leyendo y saber que puedes usar tu imaginación para vivir dentro del libro, o de la información que estás recibiendo. Le dije que le comprara libros que a él le interesaran, ya habría tiempo para los clásicos….y funcionó, le pidió un libro del espacio porque quiere ser astronauta…

Lean…lean lean ¡¡LEAN!! lo que sea, lo que les interese, como si es una historia de amor cursi y romántica que derrama miel, como si es una novela histórica que les ayude a aprender, como si es terror, ciencia ficción o auto ayuda, lo que sea que los haga pasar un tiempo personal que disfruten, que los saque de donde están…

Esos últimos momentos que viví hace rato con Sira Quiroga me hicieron sentir con ella, la angustia, el miedo, el no saber qué va a pasar, el ver que avanzas en el porcentaje del kindle y nada se resuelve y cada vez se pone más difiícil, y de pronto….se acomodan las cosas, las situaciones, los personajes y aparece el FIN…

El lunes empezaré uno nuevo, y seguro será diferente, nunca habrá un libro igual a otro, el maravilloso mundo de la lectura… Espero algún día escribir algo que haga que alguien pueda perderse en el momento, olvidarse dónde está o los problemas que tiene y pueda usar su imaginación para vivir con personas en lugares en los que de otro modo jamás existirían.

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