Revolucionaria, republicana e indésirable…pero madre.

Hace unas semanas, en mi club de lecutura, leímos un libro maravilloso llamado “Corazón helado” de Almudena Grandes. Habla de la historia de dos familias españolas durante la Guerra Civil en los años 36 a 39 y continúa con algo de la segunda Guerra Mundial y se entrelaza con el presente de manera maravillosa. Es un libro que, aunque al principio pareciera muy complicado, se va desarrollando poco a poco una historia llena de magia. Para mi fue importante leerlo. Después de escribir aquel post en el que hablaba de el exilio de mis abuelos españoles, una amiga me recomendó que lo leyera, después otra querida amiga me platicó de él hasta que por fin decidí proponerlo en el club. En sus más de mil páginas va contando cómo viven esos momentos en su historia, cómo lo sufren, cómo sobrevivien….y todo el tiempo imaginaba yo a mis abuelos contándome esas historias. Parecía que me estaban hablando a través de Julio Carreón y de Ignacio Fernández, de Anita y de Raquel, de Paloma….republicanos contra fachistas….la dictadura, la guerra…los horrores de la pobreza, pero ante todo, las hisotrias de amor.

Mis abuelos eran republicanos, salieron huyendo hacia Francia, a mi abuelo lo ubicaron en un campo de concentración en la costa y a mi abuela la mandaron a Paris, a través de la Duquesa de Kent, que dirigía la Cruz Roja Internacional, lograron reunirse, trabajar en la cosecha de la uva, ahorrar y salir en un barco que esperaba tormentas para no ser hundido por submarinos y así llegar a América, donde tuvieron que bajarse en República Dominicana porque nació mi papá. Años después lograr viajar hacia México. ¡Cómo me gustaría platicar con ellos! he aprendido tanto en los últimos años…les haría tantas preguntas…¡tengo tantas dudas!…cuando vivían no se me ocurrian…y ahora que soy una mujer madura y que soy madre y que he pasado por muchas cosas difíciles y que he librado batallas….(que por cierto, ante las que ellos libraron, parecen tan insulsas) creo que hablaría por días enteros sin parar con ellos.

Cuando terminamos el libro, teníamos la reunión de conclusión, así que platiqué mucho con mi papá acerca de la guerra civil para poderles contar a las integrantes del club, me explicó muchas cosas que yo no sabía y me puse a investigar otras…”¡papá! ¡soy republicana!” le dije cuando terminamos de hablar…y me dijo “sí, eres republicana y revolucionaria”. Mi abuelo materno estaba muy vinculado a la Revolución Mexicana.

Entendí muchas cosas, acerca de mi carácter, ahora sé por qué el famoso “Dianazo” por qué no me puedo quedar callada cuando siento que se está cometiendo una injusticia, por qué tengo el temperamento de luchar siempre y por qué me es más fácil sobrevivir.

En una parte del libro, Ignacio Fernández, un republicano de hueso colorado, trata de entrar a Francia, y en la frontera lo catalogan (como a casi todos los pobres españoles que iban huyendo después de haber perdido ante la dictadura) como Indésirable..y ante la oportunidad de dar una “cuota” para no ser enviado con los otros indésirables a campos de concentración, debido a su alto rango en el ejército y a su posición social, decide quedarse con sus compatriotas republicanos, españoles e indésirables…”soy lo que soy” decía Ignacio….esa soy yo.

El martes pasado vi una foto de un muchacho normalista de Ayotzinapa muerto, torturado…sin cara y sin ojos…no quería verla, venía en el coche, regresando con mis hijos del club, en la noche y en el tráfico decidí meterme a facebook para escribir que estaba viendo la luna más bonita del año, cuando al entrar me apareció esta foto. Me quedé impresionada, cerré inmediatamente la aplicación…mis hijos atrás cenando en el coche….como si la vida solamente se tratara de fútbol…a mi se me revolvió el estómago, me dieron náuseas, la foto era impresionante, pero lo era más el saber que hay gente capaz de hacer eso. Y mientras mis hijos discutían sobre goles y reglas…yo pensaba en el México que estamos viviendo. Con una sociedad que está permitiendo que tantas injusticias se cometan y que se queda impávida sin hacer nada. Ya poco nos soprende…y eso….es trágico.

Llegando a mi casa lo tuve que escribir, tuve que poner en facebook lo que pensaba, ya de la luna ni me acordaba…estaba muy muy triste y dolida, enferma del estómago por la foto pero sobre todo…sin saber qué hacer ni tener nada claro. Más tarde una Casual Chic  me dijo que el miércoles habría una marcha para protestar “yo tengo que ir” pensé….

El día siguiente, muy temprano me habló al celular para ponernos de acuerdo para ir a la marcha. Yo tenía la tarde muy complicada, Diego con clase de alemán, a Daniel nadie lo podía recoger, y si lograba que alguien lo hiciera, iban a pasar la tarde solos, o jugando en el club sin hacer tarea…no me era posible, “soy revolucionaria, pero también soy mamá” pensé, y por ahora….tengo que cubrir ese puesto. La verdad, me dio mucho coraje ¡y mucha impotencia! pero mi papel de revolucionaria tiene que esperar, y quería hacer algo, pero no…no podía.

Al medio día, casi para recoger a Diego, me habló Casual Chic, a ella se le estaba complicando mucho también, no podría ir si no lograba que alguien recogiera a su hijo Lu del colegio a las 3:30 del futbol y llevarlo a su casa. Para mi estaba difícil ayudarla, la clase de Diego era a las 4:30, y teníamos que comer y hacer tareas….empecé a pensar en voz alta y de pronto lo resolví, “yo paso por Lu, pero tú vas a esa marcha en mi nombre, me representas y yo te represento”….y así fue. Me quedé un poco más tranquila. Iba a recoger a mis hijos, los iba a dejar en la casa, ellos comerían y harían tarea mientras yo iba por Lu para llevarlo a su casa y regresaba por ellos para llevarlos a la clase de alemán y al club…estaba todo complicado y requería trabajo de equipo, yo no tendría tiempo para comer, pero podría ayudar, así que en cuanto se subieron al coche apagué el radio y les dije “Daniel y Diego…necesito su ayuda. Estamos viviendo cosas tristes en México, muchas injusticias, y hoy hay una marcha a la que yo quería ir, pero no puedo, ahora que si ustedes me ayudan podemos lograr que vaya Casual Chic y nos represente a todos, pero tienen que comer sin que yo esté con ustedes, tienen que cambiarse de ropa, tienen que empezar la tarea y todo sin que yo los esté acarreando cada 30 segundos, si no lo hacemos así, Casual Chic no va a la marcha y por lo tanto, yo tampoco, qué dicen, ¿vamos todos a cooperar por México?” contestaron que sí, algo sorprendidos…y ¿saben qué? lo hicieron perfecto, yo pasé por Lu, encantador, adoro a ese niñito que no le para la boca y que no tuvo ningún problema en que yo fuera por él, se iba comiendo un espagueti en el camino, yo le mezclé la carne para que se conviertiera en una bolognesa y mientras hacía yo todo esto, pensaba en la marcha, en que no podía estar ahí, pero en que alguien le tenía que hacer la bolognesa a Lu, alguien tenía que llevar a mis hijos a comer, alguien tenía que hacer toooooodo el resto de la tarde la tarea con Daniel que pareciera que no había un mañana (nunca había tenido tanta tarea).

Finalmente, cumplí….con el papel de madre que por ahora me toca cumplir, pero no dejo de ser Republicana ni Revolucionaria y quizá sea Indésirable para mucha gente….pero seguiré siempre luchando por lo que no me parece justo, y enseñaré a mis hijos a hacer lo mismo. Ese es mi papel más importante…todos los días les hablo del poder de la educación, les inculco amor por su país, les hago conciencia de lo importante que es ser buenos seres humanos, honestos, trabajadores y justos….y espero que un día pueda yo andar de revolucionaria por ahí gritando consignas…por hoy…solo soy madre.