OBVIO….pero ¿saben qué? ¡nos perdimos todos! Dicen que mal de muchos consuelo de tontos….o algo así, ya saben que yo con los dichos y frasesitas y refranes soy un desastre, creo que en esta ocasión lo dije bien. Pero en este caso, no aplica. Mal de muchos sí es un consuelo! Después de una lesión de dos meses, de que hace 15 días tratando de regresar al entrenamiento, escuché un CLACK horrible en la pantorrilla y un dolor intenso, de unos estudios, ultrasonidos y de laaaaargos días de espera, reposo, medicinas y terapias, el miércoles pasado el doctor me mandó en un escueto pero claro mensaje via wapp “corra”….así….claro que yo no me quedé quieta y en paz y le pregunté si podía correr una carrera en montaña el sábado, pensando que me diría que no, que era muy pronto, me contestó “reanude su entrenamiento con normalidad”….después de que a esto ya no contesté nada, solo agregó “estire bien, aplique hielo 15 minutos después de correr y tome….” me recomendó una medicina y unos licuados de proteínas (que sigo considerando). El jueves ya estaba yo feliz estirando para empezar a correr, aquí tendría yo que hacer una pausa y contar de la “novatada” de mi entrenador y torturador Pedro García ese día, pero mejor lo cuento en otro post, se lo merece porque casi pierdo la vida. Así que decidí intentar la carrera de montaña que era de 13 km, no suenan muchos, pero para alguien que lleva 2 meses sin correr son una barbaridad. Ibamos varios, Pedro iba por 50 km, ya todos sabemos que le falta un tornillo….yo digo que le faltan muchísimos, pero estaba muy ilusionado por hacerla. Yo estaba entre nerviosa y contenta, confiaba en que mis amigos no me dejarían sola. Los nervios se debían en parte a que no estaba entrenada, (aunque después de la novatada del jueves me podría haber echado un maratón) y a que en las “instrucciones” de la carrera pedían que lleváramos una manta de emergencia, un silbato, celular, equipo de hidratación personal, y barras nutritivas o gomitas y que estuvieran marcadas con nuestro nombre. O sea…que uno se podía perder y más valía ir preparado. Yo, que me pierdo corriendo en CU, que me pierdo en el coche a donde quiera que vaya, que voy pensando en cualquier cosa menos en fijarme por dónde voy casi todo el tiempo….yo…tenía algo de miedo. Pero mis amigos me dijeron que no me preocupara, además me sentía nerviosa ya que ante la falta de entrenamiento estaba segura que en algún momento tendría que caminar, “¿y si me dejan y se van?” pensaba yo. Pero también me hacía mucha ilusión. Tanta que, aunque mi carrera empezaba a las 9:45, me fui desde las 6 de la mañana con mis amigos para despedir a Pedro que iba por los 50 km, para acompañar a la salida a los que iban por 25 y para estar lista para mis miserables 13, (es que cuando ves a tanta gente que va por 50 y 25, de pronto sus trececitos parecen ridículos) obviamente todos los que iban conmigo habían corrido el maratón, así que me sentía en franca desventaja. Llegamos y hacía un frío espantoso, “y yo que podría estar en mi cama” pasaba por mi mente cada 30 segundos. Pero había mucha gente, y me tocó ver cómo Pedro se preparaba para una carrera de tal magnitud, era interesante ver a todos los corredores calentando, concentrándose, “empacando” sus geles, barras, gomitas, agua…..se ponían vaselina en todas partes del cuerpo….literal en TODAS partes del cuerpo, yo estaba junto a Pedro y pude darme cuenta de qué parte le preocupaba más…..En fin, que estaba yo más que nada conviviendo. Los vimos salir, con algo de retraso, pero ahí iban los locos anormales que iban a correr en montaña 50 kilómetros. Entonces decidimos ir por un café y algo de comer, ahí había una cabaña y nos sentamos varios a la mesa, a unos no los conocía….pero igual platicamos todos muy agusto, tanto, que por supuesto se nos hizo tarde, así que después de medio café de olla y media quesadilla, fuimos a prepararnos para nuestra carrera, yo veía todo muy tranquilo y decidí dejar en el coche mi manta de emergencia, el silbato sí me lo llevé, y como que pensé que podría darme calor así que no me llevé chamarra, “va a ser poco tiempo” pensaba, porque si calculamos que corro 10 km como en una hora más o menos….pues 13 y con mi mala condición a lo mucho…a lo muuuuuuucho, me tardaría dos horas…sehhhhh. Como se nos había hecho tarde, llegamos apenas a la línea de salida, en cuanto nos acomodamos, dieron el disparo y vámonos….mi querida Gris parece que tiene cuetes en los pies, ella y un “amigo nuevo” (le pondremos Mr. B) vuelan..y así se fueron….así que mi querida Ro y yo nos fuimos a un ritmo más decente y llevadero, “cuál es la prisa” decíamos….y empezamos a subir y subir y subir…5 MÉNDIGOS KILOMETROS DE PURA SUBIDA nos dejaron muertas, no veíamos la hora de empezar algún punto plano, ya no digan de bajada, por lo menos plano. Hasta que llegó, en ese momento todavía éramos un grupo considerable de gente, todos juntos por unos caminos divinos, Ro y yo empezamos a disfrutar muchísimo la ruta, pasamos por unos lugares en los que el camino solamente permitía correr de uno por uno, con unos matorrales que nos daban casi hasta la cadera, verde claro, divinos, yo, que siempre corro con música, en ese momento decidí dejar los audífonos para escuchar los ruidos de la naturaleza, alguna vez me dijo Pedro que lo hiciera, y me acordé de él y le hice caso (a pocas cosas le hago caso la verdad) y sí que es lindo escucharla. Todo iba muy bien…se suponía que habría tres rutas, una para cada kilometraje, la de 50, de 25 y 13…había marcas en algunos árboles con tiras de plático que decían “prohibido el paso” pero supusimos que justo era por ahí, en algunas ocasiones había flechas en las piedras para indicarnos la ruta. Había lugares en los que no podíamos correr ya que eran unas bajadas muy resbalosas y de un lado podrías bajar bastantes metros si te caías…no se veía padre la posiblidad de derrapar, así que lo hacíamos con mucho cuidado. En este tipo de carreras tienes que concentrarte mucho en dónde pisas, porque si te distraes (como yo) y ves el paisaje todo el tiempo, puedes caerte o peor, torcerte un tobillo con alguna piedra. Había lugares donde simplemente no había camino y tenías que ir entre matorrales, “les faltó pedirnos un hacha” pensaba. Siempre íbamos juntas, yo tome y tome fotos, Ro me decía “Dianita ya deja la cámara y concéntrate” me costaba mucho trabajo, me encanta tomar fotos y había vistas espectaculares, pero cada vez que sacaba mi teléfono para tomar la foto y luego en lo que lo guardaba, me desconcentraba del camino, y Ro me decía “¡¡¡te vas a caer!!! deja ya de tomar fotos!!” me resultaba imposible, luego me decía “Dianita no te me distraigas, no te quedes, ten cuidado, dame la mano”….todo el tiempo me cuidó, es una buena amiga, de no ser así no sé si seguiría allá tomando fotos, eso sí, helada…. De pronto, dejamos de ver los listones en los árboles….en algún punto nos equivocamos, de pronto te encuentras con dos opciones para seguir, una Y …no sabes ni por dónde y las señales brillando por su ausencia, nadie que nos dijera por dónde, así que veíamos gente más adelante y la seguíamos, como a los 7 km, pensando que nos faltaba poco, pues le dimos a la carrera con más ahínco, vaya, que corrimos más rapidito…estábamos algo cansadas y queríamos llegar pronto, pero poco a poco nos empezamos a dar cuenta que estábamos perdidas, cuando a cada rato alguien te ve y te dice que si vas por 25 km….y todos con los que estás corriendo van por 25 km…empiezas a pensar que estás en la ruta DE LOS VEINTICINCO KILOMETROS!!!! y lo peor….ya llevábamos como 15….de los 13 por los que íbamos ya nada….eso sí, el lugar estaba precioso, y llegamos a una zona de cascadas divinas, la verdad es que todos estábamos ya perdidos, hasa los de 25 km, incluso veíamos algunos que nos decían que iban por los 50….yo ahí si confirmé que estábamos total y abosultamente perdidas. Y así, tratando de encontrar nuestra ruta, nos topábamos con otros corredores que nos ayudaban a cruzar canales, nos daban la mano porque era imposible solas, se paraban y nos preguntaban si estábamos bien (la verdad es que algunos bastante guapetones) yo tenía ganas de que me cargaran, ya el cansancio era notable, “yo venía por 13” les decía, “yo voy por 25” me decían ellos….mi cara de sorpresa lo decía todo. En la zona de cascadas hubo incluso que escalar piedras, precioso pero riesgoso….en un momento dado estaba yo parada en una roca enorme y un corredor se paró a mi lado y me dijo “¿hay algo que pueda hacer por ti?”….había visto mi cara de “y ahora en dónde fregaos pongo el otro pie para llegar al otro lado”, así que con cara muy mona y lo más calmada que pude le dije “sí, por favor AYUDAMEEEEE”. Me dio la mano y me sacó de ahí. El lugar seguía siendo divino, pero mis condiciones eran cada vez más precarias. De pronto….llegamos a un lugar donde todos estábamos perdidos, eramos algo así como 30 corredores parados a la mitad del bosque sin saber a dónde ir, nos preguntábamos unos a otros por cuántos kilómetros íbamos, a mi al principio me daba penita decir que por 13, a estas alturas me daba lo mismo, ya llevába como 20….y todos estábamos en las mismas. Así que decidimos tocar nuestros silbatos todos al mismo tiempo para ver si venía algún voluntario a sacarnos del atolladero (literal) y nada….unos decían que por un lado, otros por uno distinto, Ro y yo seguíamos nuestros instintos y seguíamos a los que nos parecía que sabían más….(bajos instintos, no teníamos idea de nada) y cuando veíamos que regresaban los que habían ido hasta adelante más rápido nos queríamos morir. A mi me empezaron a dar ataques de risa, Ro se preocupaba “¡Dianita estamos perdidas! ¡¡¿¿qué vamos a hacer??!!” y yo….me reía muchísimo. No sé si no estaba preocupada, si estaba aterrada o si de verdad me daba risa. Pero a mi la ignorancia y la inocencia me ayudan mucho, nunca tuve miedo. Seguíamos corriendo, trotando, caminando, escalando y gateando….y cada vez que veíamos a alguien nos decía, “ya sólo faltan como 4 km para la meta” nos queríamos morir, ¡¡¡¡cada media hora nos faltaban los mismos 4 kilómetros!!!!….se nos acabó el agua…el gatorade y todo lo que llevábamos, yo traía una barrita de proteína que le ofrecí a Ro porque tenía mucha hambre, pero me dijo que nos iba a dar mucha sed si nos la comíamos, por otro lado pensé “si nos quedamos aquí como una semana pues si mejor la voy dosificando….” Ya medio desesperados muchos y muy molestos otros nos empezamos a acercar, ahora sólo nos faltaban 500 metros, decían algunos que parecían saber, ¿saben cuántas veces nos dijeron “ya en 500 metros llegan”???? FINALMENTE llegamos, por otro lado, por arriba, bajamos un caminito y cuando vimos la meta desinflada, tirada en el piso, pensamos que éramos las últimas, Ro y yo pensábamos que Gris y Mr. B llevarían horas preocupados por nosotros, ya habíamos salido hacía casi 5 horas….”seguro ya viene protección civil” pensé….pues no, que ellos estában tan perdidos como nosotros. Había una fila llena de gente cansada, enojada y sedienta para recoger la medalla, a mi me daban ganas de pedirles la de 25 km, casi esa distancia recorrí, pero ya la verdad me daba igual yo quería comer algo y beber algo. Ya no había electrolitos, me sirvieron un poco de agua en una de mis botellitas y una corredora muy mona me regaló un plátano. Caminamos y nos empezamos a dar cuenta que no habíamos sido pocos los despistados, no, había sido una carrera muy mal señalizada….Pensé que Pedro estaría por terminar, no, Pedro había llegado hacía mucho tiempo porque ante la mala organización y la ruta tan mal marcada, casi todos los “elite” que íban por 50, desistieron alrdedor de los 35….no había ni por dónde ir. Pedro estába enojadísimo. Ro y yo empezamos a estirar lo que nos quedaba de piernas, yo me quería sentar en el pasto pero me daba miedo pensar en la levantada, “nomás se me enfría el cuerpo y entonces sí voy a sentir el rigor”….me empezó a dar mucho frío, había sudado tanto que la ropa estába mojada, y mi maleta la había dejado en el coche de Gris….junto con mi manta de emergencia que es para que no te dé frío….sehhhhh….y mi sánduich…sehhhh….en el coche de Gris. Me senté por fin en el pasto, yo quería sol, quería secarme y que me diera calor. Una hora después llegaron Gris y Mr. B y nos dio muchísimo gusto!!! Ro estába muy preocupada, yo le decía que iban varios juntos, así que lo que a mí más me preocupaba eran el frío y el hambre. También el dinero lo había dejado en el coche y yo en ese momento daba la vida por una cerveza y mi sánduich. Cuando por fin estuvimos todos juntos nos sentamos a tomarnos unas cervezas…”yo lo que quieran pero quiero sol” decía todo el tiempo….Gris me pidió dos cervezas de trancazo….y va, las dos me las tomé casi de hidalgo, sol, unas quesadillas y unos sopes y empezamos a ver la luz y a sentir que la vida tenía sentido. Nos moríamos de risa de la experiencia, todos perdidos por el bosque del Ajusco. La verdad es que casi toda la gente estaba muy enojada, yo….yo tendría que decir que me sentía muy afortunada, sentía que tenía mucha suerte. Fue una carrera muy mal organizada, sin señalamientos, sin voluntarios, sin mis electrolitos….creo que riesgosa y creo que hubo gente que tenía muchas espectativas de un evento increíble. Yo no…no tenía mayores espectativas que difrutar de la montaña y el bosque, mi lugar favorito para correr y lo hice, quería disfrutar a mis amigos y lo hice, quería una cerveza acabando la carrera y me tomé dos, quería terminar sana y salva 13 km y terminé haciendo alrededor de 20…. Para mi fue saldo blanco. Cuando por fin llegué a mi casa, Tostada me recibió como si hubiera ganado un maratón, como si hubiera roto record mundial, es maravilloso tener un perro que te quiera tanto, que piense que eres tan especial que no sabe qué hacer para demostrarle lo feliz que está de que hayas regresado. La saludé, nos abrazamos….y me fui directito a la regadera, tenia tierra hasta en las orejas. Salí de bañarme y eran casi las 7 de la tarde. Me acosté en mi cama y vi mis piecitos con mi pijama blanca…”saldo blanco” volví a pensar. Sin lesiones, sin raspones, sin problemas….”saldo blanco”. Moría de sueño pero no me quería dormir, estuve chateando por wapp cerca de una hora para hacer tiempo, sabía que si veía la tele o leía duraría 5 minutos despierta. Una hora después me levanté para cenar algo….me vi en el espejo y dije “DIOS! saldo rojo SALDO ROJO!!!” la cara se me caía a pedazos, no podría haberla tenido más colorada, y me acordé “yo lo que quieran pero quiero sol”…..saldo rojo. Al día siguiente, los resutlados, la cadera parecía fuera de lugar, las pompas las sentía al doble de tamaño, las piernas no me hacían caso, la cara era una mezcla entre Fabiruchis y el Canelo Álvarez…bajar las escaleras era un deporte extremo, efectos colaterales les llamo yo. Y Tostada que me ama y me adora y cree que soy lo máximo y que corro fabuloso….tenía que salir a hacer pipí. Ya me estoy recuperando, ya fui a trotar unos cuántos kilómetros, ahí la llevo con las pompas, que aunque se sienten de Beyoncé, estan normales, la lesión ni sus luces, no tengo ampollas y ningún hueso roto. Así que ante una carrera que estuvo muy mal organizada, que nos perdimos el 99% de los corredores, que sufrí porque no pensaba correr tanto, me siento muy afortunada….me quedo con la experiencia de correr un Trail (mal organizado) pero es mi primero, me quedo con los corredores que se detenían a ayudarme, me quedo con mi Ro que me cuidó todo el camino, me quedo con el medio café de olla y media quesadilla platicando con corredores nuevos, me quedo con mis cervezas al terminar contando todos lo vivido, me quedo con Tostada recibiéndome en mi casa como si fuera una heroína que acaba de salvar el mundo…..me quedo con mi saldo blanco, como mi pijama.
De uno por uno
La vista espectacular
La señalización….
¿Y el hacha apá?
¿Derecha o izquierda?
Zona de cascadas
Efectos colaterales….