¿Qué inspira a los niños?

Hace rato estaba leyendo un articulo de una escritora que me encanta, Elizabeth Gilbert, y contaba que en la revista Esquire hicieron una serie de artículos acerca de la necesidad de los niños y jóvenes de tener cerca de ellos adultos buenos, responsables, fuertes, seguros e inteligentes que sean sus mentores. Aparecen entrevistas de personas exitosas y siempre mencionan que fueron influenciados por alguien. Y Gilbert hace la pregunta “¿a tí quién te formó?” y cuenta su experiencia personal. Dice que su principal mentora y formadora fue su madre, pero que recuerda a una maestra que la inspiró mucho y que siempre le hizo creer que no había nada que no pudiera aprender. El artículo está lleno de palabras de agradecimiento hacia una mujer que la inspiró siempre.

Ahhh sería tan bueno que lo leyeran algunas maestras que conozco….de verdad me dejó pensando mucho. Incluso me puse triste. Pensé en mis hijos, en lo pobre que ha sido su educación hasta este momento. Y no me refiero ni a las matemáticas, al español, historia, goegrafía…(que tambien el nivel ha sido malísimo) no, me refiero a que hasta el momento ninguna maestra los ha inspirado a aprender. Van porque es su obligación, pero no han desarrollado esa curisosidad de conocer cosas nuevas, de leer libros nuevos, de hablar con más vocabulario, de conocer lugares nuevos, de investigar acerca de lo que les preocupa…nada, y lo peor es que no solo no los han inspirado, incluso los han querido limitar. Tengo la gran ventaja de haber pasado ya por la experiencia de cambiar a uno de ellos y de comparar escuelas y maestros, a Daniel. En la escuela donde estaba lo tenian catalogado como “distraído, desmotivado, olvidadizo, de bajo rendimiento”. Durante algún tiempo les creí (eso fue lo peor) y hice cuanto pude porque se quedara en ese colegio, incluso lo sometí a terapias y estudios, nada, todo salía normal. Si bien es muy distraído y disperso (la genética es la genética) no había ningún motivo para que no pudiera atender a esa escuela y aprender. Pero llegado el momento en que decidí cambiar de bando y defenderlo a capa y espada (gracias a Dios) solicité una junta con todo el séquito de profesores y directores para hablar de Daniel, en el momento en que les expliqué que no estaba motivado y la manera en la que yo sabía que podían hacerlo, la respuesta fue clarísima de una de las directoras “nosotros no hacemos eso, en esta escuela no motivamos a los niños, tienen que venir motivados a la escuela a aprender”….se lo agradecí muchísimo, gracias a esa respuesta tomar la decisión de cambiarlo fue muy fácil. No podía yo creer lo que estaba oyendo….tenía 8 años y querían que él fuera motivado por sí mismo. Yo no estoy de acuerdo con eso.

Daniel ha mejorado muchísimo, aprende, pone atención, ha dejado de olvidar cosas. Y todo esto dejando todas las terapias, obviamente no eran la solución. Ahora cuando me aparezco por su escuela me hablan de un niño encantador que incluso ayuda a algunos de sus compañeros y es el que más paciencia le tiene a un niño que le cuesta mucho trabajo concentrarse. A veces incluso les pregunto si me están hablando de Daniel, si no estarán confundidos….

A mi me hablan de los aspectos positivos, y a él también. Claro que sigue teniendo una letra horrible, claro que de su estuche siguen saliendo cucarachas. Pero Daniel ha recobrado la autoestima, que le había sido escondida por un grupo de “etiquetas”.

Diego sigue en la otra escuela, él parece estar contento y parece que le va bien. Pero siempre fue un niño más seguro de sí mismo. La ventaja es que yo tengo decidido que en el momento en que las cosas dejen de funcionar para él, yo meto marcha para otro lado.

Ay quien dice que no todos los sistemas son para todos los niños, y que no era el sistema para Daniel…yo me pregunto cuándo dejaremos de hablar de sistemas y empezaremos a hablar de la calidad humana de los maestros.

Pero con todo esto, con Daniel mejor, con Diego bien….no he encontrado una sola persona de la cuál ellos hayan aprendido una sola cosa valiosa….ni un valor moral, ni amor a la lectura, ni curiosidad por aprender….nada. Siento que los maestros están enfrascados en un mundo de conocimientos “necesarios” que “tienen” que enseñar, se sienten obligados a seguir un programa de estudio. Entiendo, para eso están y ese es su trabajo. Y no me voy a meter en camisa de 11 varas a exponer lo que yo pienso del sistema educativo, hay quien dice que el problema son los niños que han perdido respeto por la autoridad y que los padres de ahora los dejan ser groseros y altaneros y que llegan con mala actitud, que los padres incluso amenazan a los “pobres” maestros….hay quien piensa que los maestros son malos y sin preparación que no saben transmitir los conocimientos a sus hijos y que no les tienen nada de paciencia a los “pobres” niños desobedientes y distraídos. Yo estoy en un punto intermedio. Pero no estoy hablando de ese sistema que tanto nos está afectando (porque habría que ser realistas, no está funcionando, sea por lo que sea, opinen ustedes lo que quieran, pero deficiente sí es).

Yo me refiero a que me encantaría ver a  mis hijos inspirados y formados de otra manera. Supongo que será mi trabajo.  ¿Qué o quién me inspiró y me formó? definitivamente mis papás. Desde que era niña me gustaba leer, seguro ver en su buró 5 o más libros en las noches me decía que algo bueno tenía la lectura, y me formaron con valores, y nunca me limitaron en mi curiosidad. Pero si bien son unos excelentes padres y grandes amigos, tenían 4 hijos….tampoco era como que tenían mucho tiempo.

Recuerdo en especial, muy en especial, a una maestra de Literatura en secundaria, Miss Georgina. Si tuviera que hablar de un maestro que me haya inspirado, debo decir que con ella “aprendí a leer” porque leí mucho de niña, pero con ella disfruté los libros de una manera diferente. Sus clases eran tan divertidas, y hablaba de los libros y de sus autores con tanta pasión que a mi me transmitió el amor por la lectura.

Aún así, he aprendido más en los dos ultimos años de mi vida que en todos los anteriores. He descubierto muchísimas cosas, yo no sabía por ejemplo que los tiburones y las mantarayas estaban en peligro de extinsión y que su vida es necesaria  para el ecosistema y para la sobreviviencia humana. ¿Es indispensable saberlo? habrá quien crea que no, yo por lo pronto se los cuento a mis hijos y los hago más conscientes del trabajo que nos queda por mantener este mundo sano. Y esto ha sido porque he recuperado la curiosidad por aprender. Y es lo que quiero transmitirles a mis hijos. Quiero que siempre se sientan curiosos, y que busquen satisfacer esa curiosidad. Cuando veo a Daniel que quiere saber más acerca de los tiburones, le compro libros, cuando veo que Diego quiere saber más fútbol le pongo partidos (no hay tema inútil) ahora, por el momento, quiero que aprendan que de todo lo que quieren saber pueden saber, y que no hay nada que no puedan aprender. Pero cómo quisiera que llegara un día una maestra o maetro que los inspirara, que llegara el día que de adultos pudieran hablar de una persona que los inspiró siempre a saber más, que en lugar de someterlos a una “disciplina necesaria” los motivó a poner atención por sus clases tan divertidas en interesantes. Que en lugar de tenerle miedo a “las rayas de tarea” querían investigar porque el tema estaba increíble. ¿Será esto imposible? ¿será que podrían llegar a tener un maestro que sienta amor por enseñar a los niños a querer saber más?.

¿Recuerdan ustedes a alguien así? ¿Qué los inspira a apender?