Donando sangre para Ana….magia!

El martes pasado, a eso del medio día, leí en facebook un post de un amigo que adoro, lo quiero como a un hermano (y nunca postea nada en fb), que necesitaba sangre urgente en la zona de Querétaro, sangre A Rh negativo, una sangre muy difícil de encontrar y que es justo la mía. Sin pensarlo ni tantito le dije que contaba conmigo pero que yo no podría ir sola, sé que no puedes manejar en carretera por lo menos unas horas después, pero que si me llevaba, con mucho gusto iría. He donado en otras ocaciones, y no es fácil, tienes que estar en las condiciones perfectas, para empezar no haber bebido nada de alcohol en varios días (yo casi diario me tomo una cerveza en la noche cuando me pongo a leer), no haber tomado ni un solo medicamento en varios días (a veces me duele un poco la cabeza y tomo aspirina), no haber donado en por lo menos 3 meses, no tener ni un dolor de garganta, estómago ni algún otro síntoma de una posible enfermedad, no estar (si eres mujer) menstruando, no tener tatuajes ni piercings…(eso todavía no es problema, llevo tiempo queriéndome hacer un tatuaje y no lo hago porque no podría donar sangre) y otra serie de requisitos que no son fáciles de cumplir. Pero en este caso yo cumplía con todos, en otras ocasiones que he querido donar no los cumplo y la frutración es horrible.

Nos pusimos de acuerdo y al día siguiente nos fuimos Casual Chic y yo hacia Querétaro, yo había arreglado todo para que mis hijos estuvieran bien cuidados en caso de que me tardara más de lo previsto. El horario de recepción de sangre no nos ayudaba nada, sobre todo por tratarse de otro estado, no era mi ciudad, no podría decir “bueno, regreso al rato o mañana”, tenía que llevar al menos 6 horas de ayuno. Así que yo, sabiendo de mis problemas de hambre, desayuné muchísimo, como siempre, a las 8 de la mañana, el horario vespertino empezaba a las 2 de la tarde, así que la libraba perfecto. Teníamos todo muy bien planeado. Llegamos a Querétaro como a la 1:30 y en la oficina del Banco de Sangre avisamos que estábamos ahí para donar para Ana:

—Es hasta las dos

—Si, ya sé, pero quiero saber si hay algún trámite que pueda acelerar

—No, pero dígame ¿a qué hora desayunó?

—A las 8 de la mañana

—¿Qué desayunó?

—Uyyy muchísimo, no se preocupe, estoy bien

—Sí, sí….pero ¿qué desayunó?

—Ahhh pues una omelette de queso de cabra, tocino, un plátano, jugo de arandan…..

—No va a poder donar, no puede comer huevo

—¿¿¿QUE QUE?????

—Que no puede donar porque no debe comer nada de grasa

—Señorita, vengo desde México, ¡por favor!

—Si, pero es por ley, no se puede donar si desayunó huevo, y si le hacen una prueba y sale con algo de grasa, el sistema la reporta y la bloquea  y no puede donar en 8 días

Casi me muero, y casi conmigo se mueren Casual Chic y la linda Valen….(hija de Ana, que requiere la sangre para que puedan hacerle una cirujía que es realmente urgente). Le expliqué que venía desde la Ciudad de México, que habían pasado ya 6 horas, bueno, hasta le dije que mi metabolismo era tan bueno, que seguramente ya había ocupado la grasa desayunada…. Por fin, dos doctoras tuvieron misericordia, salieron a decirme que si estaba yo de acuerdo, tomaban una muestra sin registrarme, y si salía sin grasa me registraban y donaba, esto con el fin de que no me bloqueara el sistema. Así lo hicimos, —Tome mucha agua, eso ayuda— dijeron las doctoras. En 20 minutos me tomé 2 litros de agua, que resbalaron perfecto, estoy acostumbrada y además yo creo que estaba medio deshidratada de tantas horas de ayuno!!. Pasé a las 2 de la tarde y tomaron la muestra. De ahí la dulce espera para saber si me iban a dejar donar. Todo esto lo hicieron porque no encuentran donadores de ese tipo de sangre….y las leyes de Querétaro no permiten que les manden de otros estados de la República, en Guanajuato si había sangre de ese tipo, pero no, no la reciben, tiene que ser donada ahí, ¡¡¡como si fuera tan fácil!!!

Al rato salieron a informarme que mi sangre servía. Así que muy felices esperamos a que me llamaran…seguía el ayuno… pero me metieron a una sala a tomar una plática acerca de la donación de sangre. Habían llegado unas 8 personas a donar para otros pacientes y la doctora que me había recibido antes explicó todos los requisitos para donar. Son una cantidad inmensa, si has tenido dos parejas en menos de un año, si te has hecho depilación láser, ¡¡¡si tienes caries!!!! y acto seguido nos revisaron a todos los dientes….Si has tomado ibuprofeno, paracetamol, aspirina, antibiótico, si has tenido dolor de gargánta, de estómago, de oídos (y si no lo has tenido, también porque podrías estar “incubando” algo) si tienes piercings te los tienes que quitar 5 días antes, si pisas chueco, si comes con la boca abierta….y por supuesto, si has desayunado huevo…

A todo resultaba yo negativo (bendita suerte no haber encontrado el amor en el metro Pino Suárez, en una de esas no me dejan donar). De ahí, me pasaron a una entrevista con la doctora, me preguntó ¡hasta como dormía!, cosas muy muy personales  que entiendo, pero no sé si haya quien sea honesto y diga que sí, que si había tenido sexo con alguna prostituta(o) recientemente, casi se me salían los ojos con las preguntas, que si había estado en la cárcel o visitado una….le dije —doctora, soy una persona muy decente, de verdad, nunca he estado en la cárcel ni he tenido sexo con prostitutos ni me he depilado las piernas con lasser, pura cosa decente y natural lo mío, ¿cree que podríamos pasar a donar?— se rió y me dijo que tenía que seguir el cuestionario….y seguimos…. Y sí, parecía yo muy decente porque me dijo que podría donar, ¡sentía que había pasado el exámen de mi vida! yo creo que derechito al cielo….(si es que me muero en las próximas horas, no respondo si pasa más tiempo).

Después de eso me dijeron que tomara algo de agua de sandía que tenían en una jarra, otros dos vasos me tomé….ya no me cabía más líquido, y pasaron horas y horas para que me llamaran a donar…pero literal…hooooooras. Y Casual Chic que es un ENCANTO tampoco comía, por solidaridad, —cómete algo, si quiera que alguien coma— le decía, pero nada, y Valen tampoco, ahí estaban estoicamente esperando a que me pasaran. La verdad estábamos nerviosas. Para realizar la cirujía se necesitaban 10 donadores de una sangre muy complicada de conseguir (noooo si soy muy especial) y con tantos requisitos no nos la estaban poniendo nada fácil….por fin pasé y me sentaron en un sillón rojo, bastante cómodo, la enfermera era una mujer grande (de tamaño) y tosca (de trato) y se me acercó con un carrito con un aparato y las bolsas de sangre en una mano y un sánduich y un Boing de guayaba en la otra, —cómase esto— me dijo de una manera cero amable —noooo muchas gracias, ya mejor me espero— se veía horrible, pero me dijo que no me estaba preguntando, que me lo tenía que comer y que me tenía que tomar el Boing mientras me sacaban la sangre. Me metieron la aguja (tremendo agujón) y empezó a salirme, leeenta leeeeentamente, pero ya por fin.

Salimos de ahí depués a comer, contentas porque al fin lo habíamos logrado. Después de tanto estrés, que si el huevo, que si las aspirinas….que si la cárcel, pasé la prueba. Y mientras estábamos comiendo, ya casi a la mitad de mis ravioles, me hablaron al celular —Señorita Diana, le hablamos del Banco de sangre, tiene que regresar porque faltaron unas muestras….— casi lloramos las tres, —pero ¡estoy comiendo! ¡¡ahora me van a salir con que no se pueden comer ravioles!!!— pero no, no había problema, tuvimos la suerte de haber decidido comer muy cerca de ahí, porque me han agarrado en la carretera y creo que hubiera sido trágico. Regresé y me sacaron ooootros 3 tubitos de sangre, “quesque pa otros estudios” me dijeron.

Por fin, salimos hacia México, y nos tocó un atardecer espectacular, pero en serio ESPECTACULAR…..parecía el regalo de Querétaro por haber dejado algo de nosotros, de Casual Chic su tiempo y solidaridad, yo la sangre (limpia de grasa). Fue un regreso muy feliz. Lo comentamos, porque no se cansaban de agradecernos, Ana me mandó decir que cuando se recupere, les hace unos waffles a mis hijos (en su casa se desayuna delicioso) y se lo pienso cobrar, porque mis hijos aman los waffles. Pero Casual Chic y yo veníamos muy satisfechas de haber estado ahí, con Valen, de haberlo logrado, de haber dado algo de nosotros….es increíble que por más que se diga que dar es más satisfactorio que recibir, la gente siga sin hacerlo. De verdad, es totalmente cierto.

En todo este proceso, tengo que quedarme de nuevo con puras cosas positivas, al día siguiente seguía la situación complicada, no se conseguían más donantes y en el Banco de Sangre estaban rechazando mucha gente (me imagino, con tantos “peros” es casi imposible) nos empezamos a preocupar mucho Casual Chic y yo….pero unas horas después, me dijo que se logró conseguir a los donadores necesarios, mucha gente de Puebla, ¿se imaginan? la magia del ser humano….unos amigos míos compartieron en su muro de facebook la solicitud de sangre, no conocen a Ana, no conocen a Valen…y ahí estában compartiendo, gracias Berna, Gracias Moni y gracias Martha, gracias Heidi por compartir….y gracias Miriam por preguntar en Querétaro. Gracias a los que estuvieron pendientes….

Donar sangre no duele, no te quita nada, y das un órgano, das vida y compartes lo más importante para vivir….de verdad, donen, si supieran lo que se siente regalar algo de vida, lo haría todo el mundo. A veces creo que debería ser deducible de impuestos! la cantidad de gente donando y feliz que estaría en los bancos de sangre….

Ahora la familia de Ana está a la espera de la cirujía, sé que todo saldrá bien, y que tenemos unos waffles pendientes, pero la experiencia de la solidaridad mostrada en estos días los ha llenado de alegría y esperanza, es cuando compruebas que seguimos siendo humanos, que no estamos solos, que el cariño se demuestra en formas inesperadas y a veces de quien menos lo esperas.

Magia….yo le llamo magia….la vida por todo lo malo, algo bueno te da, y a ellos les ha dado por el momento una cantidad de amor impresionante.

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Perdida en la montaña…

OBVIO….pero ¿saben qué? ¡nos perdimos todos! Dicen que mal de muchos consuelo de tontos….o algo así, ya saben que yo con los dichos y frasesitas y refranes soy un desastre, creo que en esta ocasión lo dije bien. Pero en este caso, no aplica. Mal de muchos sí es un consuelo! Después de una lesión de dos meses, de que hace 15 días tratando de regresar al entrenamiento, escuché un CLACK horrible en la pantorrilla y un dolor intenso, de unos estudios, ultrasonidos y de laaaaargos días de espera, reposo, medicinas y terapias, el miércoles pasado el doctor me mandó en un escueto pero claro mensaje via wapp “corra”….así….claro que yo no me quedé quieta y en paz y le pregunté si podía correr una carrera en montaña el sábado, pensando que me diría que no, que era muy pronto, me contestó “reanude su entrenamiento con normalidad”….después de que a esto ya no contesté nada, solo agregó “estire bien, aplique hielo 15 minutos después de correr y tome….” me recomendó una medicina y unos licuados de proteínas (que sigo considerando). El jueves ya estaba yo feliz estirando para empezar a correr, aquí tendría yo que hacer una pausa y contar de la “novatada” de mi entrenador y torturador Pedro García ese día, pero mejor lo cuento en otro post, se lo merece porque casi pierdo la vida. Así que decidí intentar la carrera de montaña que era de 13 km, no suenan muchos, pero para alguien que lleva 2 meses sin correr son una barbaridad. Ibamos varios, Pedro iba por 50 km, ya todos sabemos que le falta un tornillo….yo digo que le faltan muchísimos, pero estaba muy ilusionado por hacerla. Yo estaba entre nerviosa y contenta, confiaba en que mis amigos no me dejarían sola. Los nervios se debían en parte a que no estaba entrenada, (aunque después de la novatada del jueves me podría haber echado un maratón) y a que en las “instrucciones” de la carrera pedían que lleváramos una manta de emergencia, un silbato, celular, equipo de hidratación personal, y barras nutritivas o gomitas y que estuvieran marcadas con nuestro nombre. O sea…que uno se podía perder y más valía ir preparado. Yo, que me pierdo corriendo en CU, que me pierdo en el coche a donde quiera que vaya, que voy pensando en cualquier cosa menos en fijarme por dónde voy casi todo el tiempo….yo…tenía algo de miedo. Pero mis amigos me dijeron que no me preocupara, además me sentía nerviosa ya que ante la falta de entrenamiento estaba segura que en algún momento tendría que caminar, “¿y si me dejan y se van?” pensaba yo. Pero también me hacía mucha ilusión. Tanta que, aunque mi carrera empezaba a las 9:45, me fui desde las 6 de la mañana con mis amigos para despedir a Pedro que iba por los 50 km, para acompañar a la salida a los que iban por 25 y para estar lista para mis miserables 13, (es que cuando ves a tanta gente que va por 50 y 25, de pronto sus trececitos parecen ridículos) obviamente todos los que iban conmigo habían corrido el maratón, así que me sentía en franca desventaja. Llegamos y hacía un frío espantoso, “y yo que podría estar en mi cama” pasaba por mi mente cada 30 segundos. Pero había mucha gente, y me tocó ver cómo Pedro se preparaba para una carrera de tal magnitud, era interesante ver a todos los corredores calentando, concentrándose, “empacando” sus geles, barras, gomitas, agua…..se ponían vaselina en todas partes del cuerpo….literal en TODAS partes del cuerpo, yo estaba junto a Pedro y pude darme cuenta de qué parte le preocupaba más…..En fin, que estaba yo más que nada conviviendo. Los vimos salir, con algo de retraso, pero ahí iban los locos anormales que iban a correr en montaña 50 kilómetros. Entonces decidimos ir por un café y algo de comer, ahí había una cabaña y nos sentamos varios a la mesa, a unos no los conocía….pero igual platicamos todos muy agusto, tanto, que por supuesto se nos hizo tarde, así que después de medio café de olla y media quesadilla, fuimos a prepararnos para nuestra carrera, yo veía todo muy tranquilo y decidí dejar en el coche mi manta de emergencia, el silbato sí me lo llevé, y como que pensé que podría darme calor así que no me llevé chamarra, “va a ser poco tiempo” pensaba, porque si calculamos que corro 10 km como en una hora más o menos….pues 13 y con mi mala condición a lo mucho…a lo muuuuuuucho, me tardaría dos horas…sehhhhh. Como se nos había hecho tarde, llegamos apenas a la línea de salida, en cuanto nos acomodamos, dieron el disparo y vámonos….mi querida Gris parece que tiene cuetes en los pies, ella y un “amigo nuevo” (le pondremos Mr. B) vuelan..y así se fueron….así que mi querida Ro y yo nos fuimos a un ritmo más decente y llevadero, “cuál es la prisa” decíamos….y empezamos a subir y subir y subir…5 MÉNDIGOS KILOMETROS DE PURA SUBIDA nos dejaron muertas, no veíamos la hora de empezar algún punto plano, ya no digan de bajada, por lo menos plano. Hasta que llegó, en ese momento todavía éramos un grupo considerable de gente, todos juntos por unos caminos divinos, Ro y yo empezamos a disfrutar muchísimo la ruta, pasamos por unos lugares en los que el camino solamente permitía correr de uno por uno, con unos matorrales que nos daban casi hasta la cadera, verde claro, divinos, yo, que siempre corro con música, en ese momento decidí dejar los audífonos para escuchar los ruidos de la naturaleza, alguna vez me dijo Pedro que lo hiciera, y me acordé de él y le hice caso (a pocas cosas le hago caso la verdad) y sí que es lindo escucharla. Todo iba muy bien…se suponía que habría tres rutas, una para cada kilometraje, la de 50, de 25 y 13…había marcas en algunos árboles con tiras de plático que decían “prohibido el paso” pero supusimos que justo era por ahí, en algunas ocasiones había flechas en las piedras para indicarnos la ruta. Había lugares en los que no podíamos correr ya que eran unas bajadas muy resbalosas y de un lado podrías bajar bastantes metros si te caías…no se veía padre la posiblidad de derrapar, así que lo hacíamos con mucho cuidado. En este tipo de carreras tienes que concentrarte mucho en dónde pisas, porque si te distraes (como yo) y ves el paisaje todo el tiempo, puedes caerte o peor, torcerte un tobillo con alguna piedra. Había lugares donde simplemente no había camino y tenías que ir entre matorrales, “les faltó pedirnos un hacha” pensaba. Siempre íbamos juntas, yo tome y tome fotos, Ro me decía “Dianita ya deja la cámara y concéntrate” me costaba mucho trabajo, me encanta tomar fotos y había vistas espectaculares, pero cada vez que sacaba mi teléfono para tomar la foto y luego en lo que lo guardaba, me desconcentraba del camino, y Ro me decía “¡¡¡te vas a caer!!! deja ya de tomar fotos!!” me resultaba imposible, luego me decía “Dianita no te me distraigas, no te quedes, ten cuidado, dame la mano”….todo el tiempo me cuidó, es una buena amiga, de no ser así no sé si seguiría allá tomando fotos, eso sí, helada…. De pronto, dejamos de ver los listones en los árboles….en algún punto nos equivocamos, de pronto te encuentras con dos opciones para seguir, una Y …no sabes ni por dónde y las señales brillando por su ausencia, nadie que nos dijera por dónde, así que veíamos gente más adelante y la seguíamos, como a los 7 km, pensando que nos faltaba poco, pues le dimos a la carrera con más ahínco, vaya, que corrimos más rapidito…estábamos algo cansadas y queríamos llegar pronto, pero poco a poco nos empezamos a dar cuenta que estábamos perdidas, cuando a cada rato alguien te ve y te dice que si vas por 25 km….y todos con los que estás corriendo van por 25 km…empiezas a pensar que estás en la ruta DE LOS VEINTICINCO KILOMETROS!!!! y lo peor….ya llevábamos como 15….de los 13 por los que íbamos ya nada….eso sí, el lugar estaba precioso, y llegamos a una zona de cascadas divinas, la verdad es que todos estábamos ya perdidos, hasa los de 25 km, incluso veíamos algunos que nos decían que iban por los 50….yo ahí si confirmé que estábamos total y abosultamente perdidas. Y así, tratando de encontrar nuestra ruta, nos topábamos con otros corredores que nos ayudaban a cruzar canales, nos daban la mano porque era imposible solas, se paraban y nos preguntaban si estábamos bien (la verdad es que algunos bastante guapetones) yo tenía ganas de que me cargaran, ya el cansancio era notable, “yo venía por 13” les decía, “yo voy por 25” me decían ellos….mi cara de sorpresa lo decía todo. En la zona de cascadas hubo incluso que escalar piedras, precioso pero riesgoso….en un momento dado estaba yo parada en una roca enorme y un corredor se paró a mi lado y me dijo “¿hay algo que pueda hacer por ti?”….había visto mi cara de “y ahora en dónde fregaos pongo el otro pie para llegar al otro lado”, así que con cara muy mona y lo más calmada que pude le dije “sí, por favor AYUDAMEEEEE”. Me dio la mano y me sacó de ahí. El lugar seguía siendo divino, pero mis condiciones  eran cada vez más precarias. De pronto….llegamos a un lugar donde todos estábamos perdidos, eramos algo así como 30 corredores parados a la mitad del bosque sin saber a dónde ir, nos preguntábamos unos a otros por cuántos kilómetros íbamos, a mi al principio me daba penita decir que por 13, a estas alturas me daba lo mismo, ya llevába como 20….y todos estábamos en las mismas. Así que decidimos tocar nuestros silbatos todos al mismo tiempo para ver si venía algún voluntario a sacarnos del atolladero (literal) y nada….unos decían que por un lado, otros por uno distinto, Ro y yo seguíamos nuestros instintos y seguíamos a los que nos parecía que sabían más….(bajos instintos, no teníamos idea de nada) y cuando veíamos que regresaban los que habían ido hasta adelante más rápido nos queríamos morir. A mi me empezaron a dar ataques de risa, Ro se preocupaba “¡Dianita estamos perdidas! ¡¡¿¿qué vamos a hacer??!!” y yo….me reía muchísimo. No sé si no estaba preocupada, si estaba aterrada o si de verdad  me daba risa. Pero a mi la ignorancia y la inocencia me ayudan mucho, nunca tuve miedo. Seguíamos corriendo, trotando, caminando, escalando y gateando….y cada vez que veíamos a alguien nos decía, “ya sólo faltan como 4 km para la meta” nos queríamos morir, ¡¡¡¡cada media hora nos faltaban los mismos 4 kilómetros!!!!….se nos acabó el agua…el gatorade y todo lo que llevábamos, yo traía una barrita de proteína que le ofrecí a Ro porque tenía mucha hambre, pero me dijo que nos iba a dar mucha sed si nos la comíamos, por otro lado pensé “si nos quedamos aquí como una semana pues si mejor la voy dosificando….” Ya medio desesperados muchos y muy molestos otros nos empezamos a acercar, ahora sólo nos faltaban 500 metros, decían algunos que parecían saber, ¿saben cuántas veces nos dijeron “ya en 500 metros llegan”????  FINALMENTE llegamos, por otro lado, por arriba, bajamos un caminito y cuando vimos la meta desinflada, tirada en el piso, pensamos que éramos las últimas, Ro y yo pensábamos que Gris y Mr. B llevarían horas preocupados por nosotros, ya habíamos salido hacía casi 5 horas….”seguro ya viene protección civil” pensé….pues no, que ellos estában tan perdidos como nosotros. Había una fila llena de gente cansada, enojada y sedienta para recoger la medalla, a mi me daban ganas de pedirles la de 25 km, casi esa distancia recorrí, pero ya la verdad me daba igual yo quería comer algo y beber algo. Ya no había electrolitos, me sirvieron un poco de agua en una de mis botellitas y una corredora muy mona me regaló un plátano. Caminamos y nos empezamos a dar cuenta que no habíamos sido pocos los despistados, no, había sido una carrera muy mal señalizada….Pensé que Pedro estaría por terminar, no, Pedro había llegado hacía mucho tiempo porque ante la mala organización y la ruta tan mal marcada, casi todos los “elite” que íban por 50, desistieron alrdedor de los 35….no había ni por dónde ir. Pedro estába enojadísimo. Ro y yo empezamos a estirar lo que nos quedaba de piernas, yo me quería sentar en el pasto pero me daba miedo pensar en la levantada, “nomás se me enfría el cuerpo y entonces sí voy a sentir el rigor”….me empezó a dar mucho frío, había sudado tanto que la ropa estába mojada, y mi maleta la había dejado en el coche de Gris….junto con mi manta de emergencia que es para que no te dé frío….sehhhhh….y mi sánduich…sehhhh….en el coche de Gris. Me senté por fin en el pasto, yo quería sol, quería secarme y que me diera calor. Una hora después llegaron Gris y Mr. B y nos dio muchísimo gusto!!! Ro estába muy preocupada, yo le decía que iban varios juntos, así que lo que a mí más me preocupaba eran el frío y el hambre. También el dinero lo había dejado en el coche y yo en ese momento daba la vida por una cerveza y mi sánduich. Cuando por fin estuvimos todos juntos nos sentamos a tomarnos unas cervezas…”yo lo que quieran pero quiero sol” decía todo el tiempo….Gris me pidió dos cervezas de trancazo….y va, las dos me las tomé casi de hidalgo, sol, unas quesadillas y unos sopes y empezamos a ver la luz y a sentir que la vida tenía sentido. Nos moríamos de risa de la experiencia, todos perdidos por el bosque del Ajusco. La verdad es que casi toda la gente estaba muy enojada, yo….yo tendría que decir que me sentía muy afortunada, sentía que tenía mucha suerte. Fue una carrera muy mal organizada, sin señalamientos, sin voluntarios, sin mis electrolitos….creo que riesgosa y creo que hubo gente que tenía muchas espectativas de un evento increíble. Yo no…no tenía mayores espectativas que difrutar de la montaña y el bosque, mi lugar favorito para correr y lo hice, quería disfrutar a mis amigos y lo hice, quería una cerveza acabando la carrera y me tomé dos, quería terminar sana y salva 13 km y terminé haciendo alrededor de 20…. Para mi fue saldo blanco. Cuando por fin llegué a mi casa, Tostada me recibió como si hubiera ganado un maratón, como si hubiera roto record mundial, es maravilloso tener un perro que te quiera tanto, que piense que eres tan especial que no sabe qué hacer para demostrarle lo feliz que está de que hayas regresado. La saludé, nos abrazamos….y me fui directito a la regadera, tenia tierra hasta en las orejas. Salí de bañarme y eran casi las 7 de la tarde. Me acosté en mi cama y vi mis piecitos con mi pijama blanca…”saldo blanco” volví  a pensar. Sin lesiones, sin raspones, sin problemas….”saldo blanco”. Moría de sueño pero no me quería dormir, estuve chateando por wapp cerca de una hora para hacer tiempo, sabía que si veía la tele o leía duraría 5 minutos despierta. Una hora después me levanté para cenar algo….me vi en el espejo y dije “DIOS! saldo rojo SALDO ROJO!!!” la cara se me caía a pedazos, no podría haberla tenido más colorada, y me acordé “yo lo que quieran pero quiero sol”…..saldo rojo. Al día siguiente, los resutlados, la cadera parecía fuera de lugar, las pompas las sentía al doble de tamaño, las piernas no me hacían caso, la cara era una mezcla entre Fabiruchis y el Canelo Álvarez…bajar las escaleras era un deporte extremo, efectos colaterales les llamo yo. Y Tostada que me ama y me adora y cree que soy lo máximo y que corro fabuloso….tenía que salir a hacer pipí. Ya me estoy recuperando, ya fui a trotar unos cuántos kilómetros, ahí la llevo con las pompas, que aunque se sienten de Beyoncé, estan normales, la lesión ni sus luces, no tengo ampollas y ningún hueso roto. Así que ante una carrera que estuvo muy mal organizada, que nos perdimos el 99% de los corredores, que sufrí porque no pensaba correr tanto, me siento muy afortunada….me quedo con la experiencia de correr un Trail (mal organizado) pero es mi primero, me quedo con los corredores que se detenían a ayudarme, me quedo con mi Ro que me cuidó todo el camino, me quedo con el medio café de olla y media quesadilla platicando con corredores nuevos, me quedo con mis cervezas al terminar contando todos lo vivido, me quedo con Tostada recibiéndome en mi casa como si fuera una heroína que acaba de salvar el mundo…..me quedo con mi saldo blanco, como mi pijama. Screen Shot 2014-09-23 at 10.34.03 AM Screen Shot 2014-09-23 at 10.33.03 AM De uno por uno Screen Shot 2014-09-23 at 10.33.14 AM La vista espectacular Screen Shot 2014-09-23 at 10.32.43 AM La señalización…. Screen Shot 2014-09-23 at 10.34.31 AM ¿Y el hacha apá? Screen Shot 2014-09-23 at 10.34.19 AM ¿Derecha o izquierda? Screen Shot 2014-09-23 at 10.33.45 AM Zona de cascadas Screen Shot 2014-09-23 at 10.33.32 AM Efectos colaterales….

¿Qué inspira a los niños?

Hace rato estaba leyendo un articulo de una escritora que me encanta, Elizabeth Gilbert, y contaba que en la revista Esquire hicieron una serie de artículos acerca de la necesidad de los niños y jóvenes de tener cerca de ellos adultos buenos, responsables, fuertes, seguros e inteligentes que sean sus mentores. Aparecen entrevistas de personas exitosas y siempre mencionan que fueron influenciados por alguien. Y Gilbert hace la pregunta “¿a tí quién te formó?” y cuenta su experiencia personal. Dice que su principal mentora y formadora fue su madre, pero que recuerda a una maestra que la inspiró mucho y que siempre le hizo creer que no había nada que no pudiera aprender. El artículo está lleno de palabras de agradecimiento hacia una mujer que la inspiró siempre.

Ahhh sería tan bueno que lo leyeran algunas maestras que conozco….de verdad me dejó pensando mucho. Incluso me puse triste. Pensé en mis hijos, en lo pobre que ha sido su educación hasta este momento. Y no me refiero ni a las matemáticas, al español, historia, goegrafía…(que tambien el nivel ha sido malísimo) no, me refiero a que hasta el momento ninguna maestra los ha inspirado a aprender. Van porque es su obligación, pero no han desarrollado esa curisosidad de conocer cosas nuevas, de leer libros nuevos, de hablar con más vocabulario, de conocer lugares nuevos, de investigar acerca de lo que les preocupa…nada, y lo peor es que no solo no los han inspirado, incluso los han querido limitar. Tengo la gran ventaja de haber pasado ya por la experiencia de cambiar a uno de ellos y de comparar escuelas y maestros, a Daniel. En la escuela donde estaba lo tenian catalogado como “distraído, desmotivado, olvidadizo, de bajo rendimiento”. Durante algún tiempo les creí (eso fue lo peor) y hice cuanto pude porque se quedara en ese colegio, incluso lo sometí a terapias y estudios, nada, todo salía normal. Si bien es muy distraído y disperso (la genética es la genética) no había ningún motivo para que no pudiera atender a esa escuela y aprender. Pero llegado el momento en que decidí cambiar de bando y defenderlo a capa y espada (gracias a Dios) solicité una junta con todo el séquito de profesores y directores para hablar de Daniel, en el momento en que les expliqué que no estaba motivado y la manera en la que yo sabía que podían hacerlo, la respuesta fue clarísima de una de las directoras “nosotros no hacemos eso, en esta escuela no motivamos a los niños, tienen que venir motivados a la escuela a aprender”….se lo agradecí muchísimo, gracias a esa respuesta tomar la decisión de cambiarlo fue muy fácil. No podía yo creer lo que estaba oyendo….tenía 8 años y querían que él fuera motivado por sí mismo. Yo no estoy de acuerdo con eso.

Daniel ha mejorado muchísimo, aprende, pone atención, ha dejado de olvidar cosas. Y todo esto dejando todas las terapias, obviamente no eran la solución. Ahora cuando me aparezco por su escuela me hablan de un niño encantador que incluso ayuda a algunos de sus compañeros y es el que más paciencia le tiene a un niño que le cuesta mucho trabajo concentrarse. A veces incluso les pregunto si me están hablando de Daniel, si no estarán confundidos….

A mi me hablan de los aspectos positivos, y a él también. Claro que sigue teniendo una letra horrible, claro que de su estuche siguen saliendo cucarachas. Pero Daniel ha recobrado la autoestima, que le había sido escondida por un grupo de “etiquetas”.

Diego sigue en la otra escuela, él parece estar contento y parece que le va bien. Pero siempre fue un niño más seguro de sí mismo. La ventaja es que yo tengo decidido que en el momento en que las cosas dejen de funcionar para él, yo meto marcha para otro lado.

Ay quien dice que no todos los sistemas son para todos los niños, y que no era el sistema para Daniel…yo me pregunto cuándo dejaremos de hablar de sistemas y empezaremos a hablar de la calidad humana de los maestros.

Pero con todo esto, con Daniel mejor, con Diego bien….no he encontrado una sola persona de la cuál ellos hayan aprendido una sola cosa valiosa….ni un valor moral, ni amor a la lectura, ni curiosidad por aprender….nada. Siento que los maestros están enfrascados en un mundo de conocimientos “necesarios” que “tienen” que enseñar, se sienten obligados a seguir un programa de estudio. Entiendo, para eso están y ese es su trabajo. Y no me voy a meter en camisa de 11 varas a exponer lo que yo pienso del sistema educativo, hay quien dice que el problema son los niños que han perdido respeto por la autoridad y que los padres de ahora los dejan ser groseros y altaneros y que llegan con mala actitud, que los padres incluso amenazan a los “pobres” maestros….hay quien piensa que los maestros son malos y sin preparación que no saben transmitir los conocimientos a sus hijos y que no les tienen nada de paciencia a los “pobres” niños desobedientes y distraídos. Yo estoy en un punto intermedio. Pero no estoy hablando de ese sistema que tanto nos está afectando (porque habría que ser realistas, no está funcionando, sea por lo que sea, opinen ustedes lo que quieran, pero deficiente sí es).

Yo me refiero a que me encantaría ver a  mis hijos inspirados y formados de otra manera. Supongo que será mi trabajo.  ¿Qué o quién me inspiró y me formó? definitivamente mis papás. Desde que era niña me gustaba leer, seguro ver en su buró 5 o más libros en las noches me decía que algo bueno tenía la lectura, y me formaron con valores, y nunca me limitaron en mi curiosidad. Pero si bien son unos excelentes padres y grandes amigos, tenían 4 hijos….tampoco era como que tenían mucho tiempo.

Recuerdo en especial, muy en especial, a una maestra de Literatura en secundaria, Miss Georgina. Si tuviera que hablar de un maestro que me haya inspirado, debo decir que con ella “aprendí a leer” porque leí mucho de niña, pero con ella disfruté los libros de una manera diferente. Sus clases eran tan divertidas, y hablaba de los libros y de sus autores con tanta pasión que a mi me transmitió el amor por la lectura.

Aún así, he aprendido más en los dos ultimos años de mi vida que en todos los anteriores. He descubierto muchísimas cosas, yo no sabía por ejemplo que los tiburones y las mantarayas estaban en peligro de extinsión y que su vida es necesaria  para el ecosistema y para la sobreviviencia humana. ¿Es indispensable saberlo? habrá quien crea que no, yo por lo pronto se los cuento a mis hijos y los hago más conscientes del trabajo que nos queda por mantener este mundo sano. Y esto ha sido porque he recuperado la curiosidad por aprender. Y es lo que quiero transmitirles a mis hijos. Quiero que siempre se sientan curiosos, y que busquen satisfacer esa curiosidad. Cuando veo a Daniel que quiere saber más acerca de los tiburones, le compro libros, cuando veo que Diego quiere saber más fútbol le pongo partidos (no hay tema inútil) ahora, por el momento, quiero que aprendan que de todo lo que quieren saber pueden saber, y que no hay nada que no puedan aprender. Pero cómo quisiera que llegara un día una maestra o maetro que los inspirara, que llegara el día que de adultos pudieran hablar de una persona que los inspiró siempre a saber más, que en lugar de someterlos a una “disciplina necesaria” los motivó a poner atención por sus clases tan divertidas en interesantes. Que en lugar de tenerle miedo a “las rayas de tarea” querían investigar porque el tema estaba increíble. ¿Será esto imposible? ¿será que podrían llegar a tener un maestro que sienta amor por enseñar a los niños a querer saber más?.

¿Recuerdan ustedes a alguien así? ¿Qué los inspira a apender?

Salto del agua no es Pino Suárez….

Después de muuuuuucho tiempo por fin hoy tenía la oportunidad de ir a Pino Suárez….creo que algunos de ustedes no conocen mi relación con esa estación del metro, de la línea rosa….pero cuando me siento sola, con ganas de apapacho, pues la mejor opción ha sido Pino Suárez (sería bueno que buscaran el post que habla de esto).

Siempre he ido con la Che….la Che….siempre taaaan preocupada por mi situación sentimental “andá, vamos a Pino Suárez” me dice de vez en cuando (hoy tuve la sospecha de que más que hacerlo por mi, lo hace por ella). Y hace varios meses me dijo que necesitaba ir a cambiar unas manijas de su estufa que curiosamente las venden en la calle de Artículo 123 (o uno, dos, tres…como le dice ella, por más que le explico que es ciento veintitrés, no….es Artículo uno dos tres..). En esos días yo estaba empezando mi entrenamiento para el maratón, y no podía ir porque entrenaba hooooras y hooooras, de correr me iba al gimnasio todos los días, y el miércoles aprovechaba para hacer lo que no podía durante las otras mañanas, —¿me esperas?— le dije un día —noooo boluda, me urgen— ….y así pasaron los meses….Ahora que ya pasó el maratón, que estoy lesionada y no corro y que la Che seguía sin las manijas de sus estufa, quedamos la semana pasada para ir hoy.

Anoche pensaba yo que a lo mejor era mi oportunidad de encontrar el amor…Y muy temprano me bañé, (a las 6 de la MADRUGADA) quería ir oliendo lindo…eso sí, unos jeans, unos tenis, playera blanca y sudadera negra. Simple (pero oliendo lindo). Cuando llegué a casa de la Che platicamos un rato, desayunamos y me dijo —vamos a esperar un rato más para que no nos toque la “hora pico”…ahí empecé a sospechar, pero si la “hora pico es lo nuestro” pensé….

Una hora más tarde salimos caminando hacia el metrobus para ir hacia la glorieta de Insurgentes y de ahí tomar el metro hacia mi querido Pino Suárez…llevábamos unos cuantos pasos cuando me dí cuenta de la indumentaria de la Che, me venía hablando de algo pero le dije —Cheee….perdón que te interrumpa, pero, ¿te parece que tu atuendo es propio para el metro? —¿Por qué?— me preguntó muy inocente —pues porque “traeeeees mashas” y no creo que sean adecuadas para el lugar… —aaahh noooo, no pasa nada.

Seguimos caminando, yo con mis jeans, mis tenis y mi playera sin chiste, y la Che con sus “mashitas” su chamarrita de mezclilla y con una bufandita atada con todo “estilacho”…seh…con “ondita” como le dice ella.

Nos subimos al metrobus y dimos con la parte delantera, justo a lado del chofer, la Che se sentó y yo iba parada junto al señor que manejaba el camión, platicábamos y de pronto me dí cuenta que había algo que me molestaba, era un “bip bip” constante, resulta que el chofer tocaba todo el tiempo el claxon, pero cuando digo “todo el tiempo” me quedo corta, al principio nos sorprendió, después no podíamos parar de reír, tal cual, ibamos en el Correcaminos…todo el tiempo “bip bip….bip bip…bip bip..” al grado que cuando nos íbamos a bajar, la Che le dijo “el coyote te va a comer”.

Nos metimos a la estación del metro y yo me empezaba a emocionar, por fin nos estábamos acercando a Pino Suárez, a la que yo llamo “la estación del amor” me temblaban las piernitas y se me salía el corazón del pecho, estaba tan emocionada….”¿y si hoy es el día?” pensaba yo…pero la Che empezó a decir que la vez pasada habíamos caminado mucho porque nos habíamos bajado en Pino Suárez, que ella creía que nos convenía más Salto del Agua, —noooo Che, porque nos vamos a perder, mejor por el camino que ya conocemos —nooo porque la calle Artículo uno dos tres está más cerca de Salto del Agua —Pero Che…y…¿Pino Suárez???? —Nooo boluda, no te preocupes, que ahí hay mucha gente también.

Yo tenía mis dudas, así que le preguntamos a una señora que nos dijo que nos bajáramos en Baldera y transbordáramos hacia Juárez….la Che me volteó a ver con cara de “esta no tiene idea” y me dijo que nos bajaríamos en Salto del Agua…todavía dentro del vagón le preguntamos a un señor, que nos confirmó la triste realidad, lo mejor sería hacer lo que decía la Che….mis esperanzas se esfumaban….además el metro iba vacío…y justo en la estación anterior a la nuestra, se empezaba a congestionar, yo me empezaba a animar y…nada….llegó Salto del Agua y nos tuvimos que bajar. Caminamos por una calle horrible llena de tiedas de comida, pero no rica…pollo crudo, carnitas pero con cara, changarros llenos de grasa….y la Che y sus “mashillas” caminaba muy segura, llegamos al Mercado de San Juan y me acordé que ahí va mi papá a comprar todo lo que necesita para la comida del 25 de diciembre, y que me ha contado infinidad de veces que de niño iba con mi abuela a comprar la comida del día. Seguimos buscando Artículo uno dos tres hasta que por fin la encontramos. Yo iba caminando detrás de la Che…la seguía porque ella buscaba la tienda donde vendían sus manijas. Las conseguimos y después buscamos un vaso para la licuadora de la Jaiba Mordelona que nos había encargado. De regreso decidimos pasar a comer unos churros con chocolate a El Moro…hicimos nuestro pedido, ella un chocolate semi amargo y yo uno mexicano que es menos dulce, 4 churros para cada quién y empezamos a arreglar los problemas del mundo mientras comiamos churros con chocolate, ella dejó la mitad de la taza y yo me lo acabé todo, sólo me cupieron 3 churros…a ella 2…y nos empezamos a quejar como de un malestar incómodo. Y nos dimos cuenta que el chocolate nos había “caido pesado” ….qué horror, minutos más tarde nos sentíamos fatal, —Che, ya no estamos en edad de lácteos, qué deprimente— le dije convencida de lo que le decía. Y es que es cierto, nos sentó pésimo el chocolatito, caminábamos sintiéndonos pesadas pesadas, yo creí que llevaba en el estómago una bolsa llena de lodo. Horrendo. Ibamos por la Plaza de la tecnología o algo así, la calle esa donde se venden y arreglan todo tipo de teléfonos, y de pronto la Che se dio cuenta que nos venían siguiendo, nos paramos un rato y el fulando se dio cuenta y se fue. Seguimos caminando y le pedí que nos regresáramos por Pino Suárez….íbamos en camino cuando de pronto nos encontramos Salto del Agua…nos subimos ahí. Vacío….el vagón iba vacío…la Che me veía con carita de tristeza…claro…ella está casada, como sea no necesita cariñito…pero…y sho????? y todavía se atreve a decirme —bueno boluda, ni nos pelaron a las dos— o sea…qué descaro, yo iba detrás de ella en Artículo uno dos tres, yo ví cómo llamaba la atención de cuanto hombre la veía pasar…—Che, no tienes vergüenza, shooo vi a todos los que hiciste felices hoy, vi las caras, escuché la cantidad de “qué busca damita” “la ayudamos damita” “pásele damita por acá” y sho atrás como gurarura con mis jeans sin chiste, mi playera blanca sin chiste y mis tenis sin chiste, vaya, sin “ondita” y ella….jalando las miradas con sus “mashitas” noooo si la quiero matar.

De regreso llegamos al metrobus y su tarjeta había caducado, por supuesto ella pasó primero y si sirvió, juuuusto caducó cuando me tocaba a mi pasar el torniquete. Y luego me estuve peleando con la máquina que recarga y los policias me decían que ya no podía cargar. La Cha veía desde el otro lado, porque claro, si se regresaba tendría qué pagar de nuevo. Un hombre se compadeció de mi y me dejó pasar con su tarjeta, cuando le quise pagar los 6 pesos correspondientes me dijo “no se preocupe” se lo acepté porque era la única muestra de afecto que había tenido en todo el día…de ojos verdes y la boca medio chueca, pero amable, muy amable. Ya mi último cartucho estaba por quemarse, “el metrobus podría ir atascado, es hora pico” pensé. Pues no….íbamos paradas pero libres….nos veíamos las caras pálidas por el chocolatito que nos había caído como bomba y comentamos que de verdad….ya no estamos en edad de lácteos….pero sí de chela (como sea es un consuelo que la cerveza no nos haya caido mal hasta el momento).

Llegamos a su casa y lo primero que hicimos fue tomarnos dos alka seltzer porque estábamos a nada de rodar.  Y de pronto se me ocurrió pensar algo, y le dije —Che…todo pasa por algo, con este malestar y en Pino Suéres, todas apretadas, hubiera sido terrible, qué tal que estaba yo por encontrar el amor y de pronto….me dan ganas de vomitar, con tanta gente ahí…el olor, sin aire….el “cariño”…y el chocolatito…no hubiera sido nada romántico, seguro hoy no era mi día y punto. Tengo que ser paciente y esperar a un mejor momento. Pero escúchame bien Che…sho…también tengo mashitas…y sabes que tengo? unas atigraditas…hay un Dios…y vamos a volver, y ese día será Pino Suárez, será la hora pico, serán mis mashitas atigraditas y será mi día.

No puedo dejar de mencionar un hecho insólito….que me hizo el día (después de creer que lo había perdido en el intento de encontrar el amor). Muy temprano puse en facebook que si alguien adivinaba a dónde iría hoy, le invitaría una chela, yo de verdad juré que dirian dos o tres personas “¡¡a Pino Suárez!!!”….pero no….y a esta hora, van 216 comentarios, uno mejor que otro, no he parado de reír, desde que me fui a hacer manicure (¿sho?, ¿que siempre tengo las uñas cortitas?) hasta que me fui a una ONG (o una OGT…comentario que me mató de risa) pasando por una serie de ideas con tanta imaginación que me encantaría compartirlos por aquí algún día, pero tengo que respetar el anonimato…solamente quería agradecerles a todos los que participaron y decirles que me han hecho reír a carcajadas y que de verdad, tanta atención me tiene muy contenta, ya que en Pino Suárez…fue un fiaghco.

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La clave de la felicidad la encontré hoy en la delgada línea azul.

En el kilómetro 39…Tengo que confesar que anoche estaba muy triste, había pasado un día muy bonito con mis hijos y con una encantadora amiga que me hace reír mucho, agradecí esa invitación a su casa con todo, me distrajo de pensar que no podría correr, reímos, platicamos y mis hijos fueron muy felices. Pero cuando llegué en la noche a mi casa y mis hijos se fueron con su papá y me quedé sola con la pobre de Tostada (pobre porque tuvo que consolarme horas) me agarró un llanto de esos de sollozos horrible. Me sentía frustrada porque había entrenado mucho para el maratón y todos mis amigos lo iban a correr…Incluso pensé por un momento no ir hoy a verlos “¿y si no lo aguanto?” pensé….luego decidí que me iría corriendo aunque fuera un ratito desde mi casa hasta el lugar donde sería al punto de reunión para la porra del equipo…pero no tenía muy claro qué hacer…ir o no ir, correr o no correr. Me quedé dormida.

A las 5:30 de la mañana me despertó un mensaje por wapp de mi entrenador recomendando llevar bolsas de basura para la lluvia. En ese momento decidí que iría a apoyar, a ver a mis amigos cumplir sus sueños y que no correría “si no voy a correr el maratón, ¿que caso tiene correr 5 kilómetros?” así que saqué a Tostada, desayuné con toda calma y me fui en coche a un lugar lo más cercano posible, lo estacioné y me fui caminado por la ruta por la cual más tarde pasarían los maratonistas…no lo pude evitar, tuve que correr un ratito por esa línea azul que marca el recorrido, “algún día” pensé…iba corriendo y los policias me veían como si estuviera loca…pero no me importaba, ahí iba yo corriendo un ratito, y lo disfruté, pisé por unos cuántos metros la “delgada línea azul”.

Llegué y me encontré a Pedro con todo el equipo trabajando mucho, en su “dulce” forma de hablar me pidió “muy amablemente” que me pusiera a “mover las manos”….así que vi que lo que más falta hacía era poner agua y refresco (Coca Cola) en bolsitas y hacerles un nudo. Era una cantidad de agua, refresco, gatorade, plátano, naranja y dulces impresionante “no hay manera de acabarse esto” pensaba yo….

Cuando estábamos todos trabajando nos llegó el rumor de que venían los primeros competidores, eran cerca de las 9 de la mañana, así que interrumpimos, de pronto llegaron unas motos y apareció una corredora en silla de ruedas….la emoción que sentí es indescriptible, se me salieron las lágrimas, no podía yo creer lo que veía, iba muy rapido, fuerte, segura…acompañada de una moto, le gritamos cuanto pudimos para darle ánimo. Estábamos instalados en el kilómetro 39, le faltaban 3 y venían unas subidas pesadas…Después de secarme las lágrimas el dulce de mi entrenador nos puso a todos a trabajar de nuevo.

Más tarde pasó otro y volvimos a echarle porras, esta vez era un hombre y también iba con todo. No puedo creer que yo me queje de una lesión en la pantorrilla, esas personas no pueden caminar! pero ahí están, corriendo un maratón. Seguimos preparando todo y de pronto regresaron las luces de las motos, patrullas, y todo un contingente de vigilancia. De pronto apareció un coche con un reloj digital en el techo que marcaba 2:09 horas…y aparecieron los primeros tres lugares, un peruano y dos kenianos, una emoción perfecta ver pasar a esos hombres tan veloces, tan seguros, tan concentrados…por supuesto no les ofecimos Coca Cola, era como ridículo, además apenas y tiempo daba de verlos pasar. Y unos minutos más tarde empezó el desfiles de kenianos, esos hombres altos, delgados y veloces que llevan en la cara una expresión de concentración muy particular. A veces me pregunto si esas personas disfrutan correr.

Ya como para las 3 horas de carrera empezó a pasar el contingente “pro” o “elite”. Todos esos corredores que van corriendo por tiempo, y van pensando ya en la meta, les ofreciamos algo de beber o comer y por supuesto ni nos volteaban a ver. Pedro nos gritaba “pónganse a trabajar!!” y yo le decía “¡¡para qué si no quieren nada!!”…

Pero seguimos, y entonces nos pusimos en la orilla y empezamos a estirar los brazos con bolsas de agua, Coca Cola, Gatorade…plátano y naranjas, los corredores pasaban y no tomaban nada, de pronto una amiga mía dijo “¡mi primera bolsa entregada!” estaba muy emocionada…yo seguía con mi bracito estirado, nada, no pasaba nada, se me empezaba a cansar y de pronto un corredor toma la bolsa que yo traía en la mano….lo que sentí en ese momento me es difícil de explicar, es como si tocaras un enchufe y te diera un toque, es un “pasón” de energía brutal, se te pone la piel chinita y te emociona mucho, no tienes ni idea de quién fue, no lo vas a volver a ver nunca, él tampoco sabe quién eres, pero es un encuentro único.

Y de ahí empezó el trabajo fuerte pero precioso. No paraban de tomar bolsitas, algunos preferían agua, otros Coca Cola, otros plátanos, se nos entumían los brazos pero no nos importaba, era un gusto y un placer deshacerte lo más pronto posible de todo….

Carlos….Carlos es un integrante del equipo. Ahhhh como me da lata, cóooomo me molesta todo el tiempo. No soy una persona que se enoje fácilmente y no me causa problema, mientras no me falten al respeto, la verdad es que me hace reír…y yo lo que más disfruto en la vida es reír. Carlos había estado entrenando para el maratón y quería hacer un tiempo muy específico, yo le decía que para mi, terminar un maratón ya es lo suficientemente valioso como para además proponerse un tiempo específico y complicado, sobre todo si es tu primer maratón, pero él siempre me decía que lo iba a lograr. Poco a poco fue quitándose la presión del tiempo. Unos días antes puso en facebook una foto de su “equipo listo”, la playera, los tennis, los calcetines….esos calcetines se veían nuevos, y yo sé que ese día no debes de estrenar nada. Ah, pues Carlos quería estrenarlos, por más que le dije que los lavara antes, me molestaba y no me hacía caso. Pero ya sé que nunca me escucha, solo me molesta y para mi esta bien….”allá él y sus calcetines nuevos” pensaba yo. Pero muy en el fondo tenía yo ganas de verlo cumplir su sueño. Empezó a llegar la hora de ver pasar a Carlos y no aparecía. Comentábamos una amiga y yo que nos parecía raro que no lo hubieramos visto ya. De pronto lo veo venir, con la cara triste y adolorida, muy afectado ya por la distancia….no llevaba el ritmo al que estoy acostumbrada verlo correr y sin pensarlo me lancé a correr con él…otro amigo iba del otro lado, entre los dos le tratamos de dar ánimo. De pronto noté cómo en la pierna derecha se le movió la pantorrila, era un calambre, una cosa impresionante y se empezó a ir de lado, tuvo que tirarse al piso. Casi lloro, pero me controlé porque no quería que él me viera así “con calma Carlos, tranquilo” era lo único que yo podía decir, pero en mi mente pensaba “levántate por favor, no te quedes ahí, ¡terminaloooo!!!” y de pronto se puso de pie, como pudo…y empezó a caminar, y yo con él, no lo pensé, no sabía lo que hacía pero quería decir lo correcto para que siguiera, él veía el reloj y yo me enojaba mucho, “¡CARLOS!! deja el maldito reloj, tu sueño es hacer un maratón, tu hija te espera”…y bla bla bla…le decía cuanto podía para animarlo a seguir, él casi no hablaba, pero prometió terminarlo, “ve por tu sueño” creo que fue lo último que le dije. Y como buen guerrero se fue hacia la meta. Yo admiro su fuerza de voluntad, su valor, se necesita mucho coraje para seguir en buenas condiciones, imaginen lo que se necesita para seguir en malas….dejó de correr con las piernas y siguió con el corazón.

Me regresé corriendo a donde estaba la porra. Había yo tratado de levantarle el ánimo y al verlo que seguía, él me lo levantó a mi, yo que no había podido terminar mi entrenamiento pude ayudarlo en algo, me sentía muy bien y llevaba los sentimientos a flor de piel. Eso se lo agradezco muchísimo.

Cuando regresé a la porra tomé unas bolsitas de agua y a seguirle. Vi pasar a María, aaaayyy me dio mucha emoción, corrí con ella otra vez, salí disparada y le dije que iba muy bien, que la veía entera y que me daba mucha emoción. La verdad es que parecía que llevaba 20 km, iba muy bien y me encantó correr con ella. Después seguimos entregando “abastecimiento” y yo gritaba como loca, a todo aquel que le veía el nombre en la playera le decía “vamos José!!” y volteaban a verte con la cara llena de emoción y agradecimiento. Es difícil expresarlo, es como un segundo en el que te comunicas con ese corredor que lo que más necesita es un “ánimo” sabes que le pasaste algo de energía, pero él te pasa también con los ojos llenos de agradecimiento.

Hace un año yo corrí mi primer medio maratón, y parte de lo que me sacó adelante fue la gente conocida y desconocida que  gritaba mi nombre y me daba fruta o bebida. No tienen idea de verdad de lo que te ayuda cuando vas muy cansado. Parece tan inútil, y, sin embargo, puede ser determinante para terminar una carrera. Así que ahora me tocaba a mi, ahora estaba yo del otro lado y estaba ayudando en la medida de lo que podía a algunos a seguir el camino.

De pronto veo pasar a mi adorada Gris….esa amiga que me animaba cada entrenamiento, siempre me echaba porras y quería que lo hiciera, no contábamos con mi lesión, pero cuando la vi pasar una emoción increíble me recorrió el cuerpo, y que salgo de nuevo, sin pensar, a correr con ella, la abracé, le di un beso y ya no me acuerdo qué tanto le dije, espero haberle dicho lo orgullosa que estoy de ella y de su fuerza física pero sobre todo de su fuerza de voluntad. La dejé porque tampoco quería yo cansarla más…pero me quedé feliz de haberla visto tan bien, tan fuerte y tan determinada a cumplir su sueño.

Así fueron desfilando amigos. Una querida amiga iría acompañando a su esposo que festejaba su cumpleaños, él haría todo el maratón y ella los últimos 10 km con él. Cuando los vi aparecer, otra vez….me salí a corrrer con ellos, ibamos varias amigas escoltando al festejado, que rico corrí, y le dije que iba a llorar cuando viera a sus hijos que yo había visto que los estaban esperando más adelante. Pero me dijo “tu vas a llorar también” y me enseñó en su brazo mi nombre escrito con plumón…noooo bueh…”que se me pianta el lagrimón” como dice la Che, se me hizo un nudo en la garganta y por supuesto que se me salieron las lágrimas. En cuanto vieron a sus hijos yo los dejé seguir…feliz de haberlos visto y de haber corrido con ellos.

Gritaba yo cuanto podía…al que reconocía y al que no también, seguían agradeciendo con los ojos, cuando tomaban de mis manos lo que les ofrecía se me encendía el corazón. Vi pasar a un corredor que no conocía en persona, pero que había puesto mi nombre en su playera porque había donado para una causa muy linda. Él estaba corriendo el maratón “Para Mateo” un niño pequeño que está en tratamiento médico y necesitan donativos. Así que puso el nombre de los donadores en su playera. Eso me hacía correr el maratón de alguna manera y se lo agradezco mucho. Fue una suerte verlo pasar y gritarle “¿Eres Berna?” y sí, si era, fue un segundo, pero me vi ahí corriendo en su playera.

Hay otro amigo corredor que vive en Monterrey, no lo conocía en persona, pero me cae bien y me hace reír. Sabía que lo iba a correr y tenía ganas de saludarlo y conocerlo. De pronto me lo encontré, le pregunté “¿eres Jesús?” (no, no era una aparición, así se llama) y me contestó que sí, y me le acerqué a saludarlo, platicamos unos segundos, iba lastimado pero otro valiente que decidió terminarlo…qué gusto conocer a Jesús.

Seguimos ayudando y saludando…a mi me dolía la cabeza, llevábamos ya como 7 horas de pie y gritando. Una amiga se puso a “chocar palmas” a los corredores que iban ya al final y me puse a hacer lo mismo. El rostro desencajado, algunos con la mirada perdida, otros caminando agotados, otros que no saben cómo se llaman pero siguen trotando…y cuando le “chocas” la palma y te voltean a ver y les sonríes y alcanzan a darte las gracias es increíble, pero cuando al “chocar” palmas, te agarran la mano y te la aprietan con la poca fuerza que les queda te pasan una energía que no puedo explicar, no tiene nombre, no sé cómo hacerle para que lo puedan siquiera entender…..te dan vida y les pasas algo de la tuya, son segundos de comunicación entre ellos y tú…INCREIBLE.

Terminó…cuando vimos que venían ya las barredoras, corrimos a levantar todo. Porque abren la circulación y empiezan a circular los coches. Me despedí de Pedro y me fui con una amiga caminando hacia el coche, con un cansancio bruto pero felices. De pronto empiezan a aparecer más corredores, corriendo en la banqueta, solos, sin porras, sin gente, sin agua…con el puro corazón. Y en eso escuché mi nombre, una querida corredora iba muy cansada, pero no se rendía. Sin pensarlo le grité a la amiga con la que iba caminando que me iría corriendo hasta la meta con esa corredora que necesitaba companía. Me lo agradecía mucho pero yo se lo agradecía más, en ese momento pasaron por mi mente todas las escenas vividas durante el día, los ojos de agradecimiento, las caras de alegría, las sonrisas de la gente que toma la bolsita de agua, las porras, las “carreritas” con mis amigas….y me di cuenta y entendí por qué yo no tenía que correr este maratón. Yo tenía que estar hoy del otro lado, tenía que vivir la emoción del maratón del lado del espectador, pero sobre todo, del lado del amigo que ayuda a los que necesitan un “empujón” y terminarlo con esa corredora que iba sola me dio el final feliz. La acompané hasta la meta. Ya habían cerrado la entrada al estadio, así que sin rendirnos buscamos la manera de que le dieran su medalla. Estaba muy cansada, había tenido serios problemas estomacales. Pero no se rindió, imaginen correr sin nada de apoyo, cansada y en malas condiciones….

Cuando le dieron la medalla creo que me dio más gusto a mi que a ella, estaba cansada y algo enojada porque habían cerrado el estadio, y tenía razón, pero al final del día debe estar muy orgullosa de ella.

Todo esto me hizo llegar a mi casa en un estado de felicidad total. Todos mis amigos cumplieron su sueño, unos en mejores condiciones que otros, en mejores tiempos, caminando, corriendo, trotando (eso sí, ninguno gateando) y yo fui parte de esa fiesta. La Kabbalah dice que no hay  dicha más grande que la de compartir, y hoy lo confirmé, no hay nada que te haga más feliz que dar algo de ti, se supone que es sin recibir nada a cambio, pero yo hoy tuve la fortuna de compartir y de recibir. Tantas caras que tengo en mi mente, tantas expresiones de agradecimiento, esos apretones de manos de desconocidos que te quieren expresar su agradecimiento por el simple “vamos, ánimo, ya solo ve por tu medalla”…no tiene precio, y todo a lado de la “delgada línea azul”.

Tenía una cerveza alemana que me encanta y que no es muy fácil de conseguir, que estaba guardando para un momento especial, y hoy lo era. Llegué agotada, con hambre, con dolor de cabeza (que no empeoró gracias a otro corredor que me regaló unos Advil, pensé que se me iba a desprender el cerebro en un momento dado…) Tostada por supuesto quería salir a caminar y hacer pipí, a ella no le puedo explicar por todo lo que pasé, así que la saqué, regresé, me hice algo de comer y me senté a disfrutar mi cerveza, la verdad es que me sentía total y absolutamente FELIZ.

Para rematar….cuando decidí entregar mi número del maratón, quería que fuera a alguien que lo valorara….o que fuera bien utilizado. Lo tomó un amigo de una muy querida amiga, y en la noche me mandó un mensaje, me dijo que había terminado el maratón y que cerca de donde yo estaba había encontrado a sus dos hijos y a su esposa, y que habían corrido con él hasta la meta, que incluso habían entrado con él y que había sido un momento inolvidable. Qué experiencia más increíble, no solo para él, para su esposa y para sus hijos! no podía haber sido  mejor utilizado. Corrió con mi nombre y mi número….

Y ahora que estoy en mi cama….haciendo un resúmen me doy cuenta la cantidad de veces que corrí con mis amigos por esa “delgada línea azul” eso era lo que tenía que hacer hoy, ¿ correr un maratón?no lo sé….ya no hago planes. Eso no lo decido yo.

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