Hoy cumple dos años mi blog! muchas gracias a todos los que a lo largo de este tiempo lo han leído, de verdad…muchas gracias. Es para mi un placer escribir, y lo empecé sin la intensión de que se conviertiera en algo importante, simplemente era para mi, pero saber que hay quien lo lee…¡me produce un placer aún mayor!
Y pensando en eso, me acordé de esos pequeños grandes placeres que vivimos todos los días y que no siempre los hacemos conscientes…el viernes pasado, por ejemplo, fui a correr, después de una semana pesada (aunque mi entrenador diga que fue de descanso) me tocó correr 12 kilómetros, 12 pesados kilómetros…después de medio maratón no está padre…pero aunque me quejo y me quejo…obedezco siempre, a ver si uno de estos días dejo de quejarme o dejo de obedecer (estoy trabajando en eso, en dejar de obedecer…).
El caso es que saliendo del entrenamiento me fui al club, al gimnasio, como todos los días que salgo de correr, y llego cansada, me cambio de top, de playera y llego con Lupe, el instructor de gimnasio (si, es hombre aunque se llame Lupe) y le digo lo que acabo de correr, sin misericordia alguna me da instrucciones acerca de mi tortura (odio las pesas, odio el gimnasio y….sigo obedeciendo). Pero el viernes fue distinto, llegué y no vi a Lupe, así que me subí a la elíptica para calentar otra vez ya que hago 20 minutos de donde corro al gimnasio (contando subirme al coche…manejar…estacionarme, bajarme del coche, y llegar al gimnasio, lo aclaro porque cada movimiento me cuesta horrores), después de la elíptica me puse a hacer abdominales, porque siempre las tengo que hacer, ya hasta me aprendí todas, y espalda baja y pompas (ojalá sirviera para verme espectacular, pero sé que ya solo me dará algo de fuerza en la espalda baja para resistir el maratón, de Beyoncé y sus piernazas y pompas nada habrá…) acabando esa rutina encontré por fin a Lupe, me acerqué y le dije
—Lupe, corrí 12 km y acabo de hacer todas las abdominales y la espalda.
—Y ayer?
—8 km y abdominales y ligas y pesas
—Y el martes?
—8 km y…
—¿el domingo corriste el medio maratón no?
—Si
—Haz abdomen y esplada y vete
—Ya lo hice
—entonces ya vete a descansar
—ME PUEDO IR?????
—si, esta semana estuvo pesada
HAY UN DIOS…. esas palabras “entonces ya vete a descansar” sonaron entre trompetas angelicales, casi lo beso!!! (pero soy muy decente) y salí corriendo antes de que se arrepintiera, como llevaba algo para comer decidí irme al jardín de la alberca a comerlo con calma, me senté…me puse a comer… y se me ocurrió quitarme los tennis y caminar en el pasto húmedo y fresco…QUE PEQUEÑO GRAN PLACER….fue ahí donde hice conciencia de las pequeñas cosas que te pueden hacer tan feliz. Le agradecía a Lupe que me hubiera dejado ir, pero más le agradecía a Dios por el pasto húmedo y fresco! y caminar en él…con los pies tan cansados, no saben de verdad que sensación tan rica!! luego me acosté en el pasto, estiré los brazos y subí las piernas a una silla…si alguien me vio debe de haber pensado que acababa de correr un maratón completo, estaba tannnn feliz…con esto tuve, con pisar el pasto, subir las piernas y escuchar música, no hubiera querido en ese momento estar en ningún otro lugar.
Hay tantos momentos que parecen tan insignificantes y que nos pueden hacer tan felices, creo que el problema es que siempre esperamos algo espectacular para pensar que podemos estar felices, y no…no debe ser algo estridente, impresionante ni rimbombante, un simple pequeño placer se puede convertir en uno de los mejores momentos de la vida.
Les voy a compartir en fotos (sin orden de importancia) algunos de los pequeños placeres que más disfruto…esto es lo que a mi me hace más feliz:

Caminar descalza en el pasto después de una larga carrera

Llegar a correr y mientras estiro ver la luz que atraviesa los árboles

Ver a mis hijos jugar fútbol (aunque lo supera una narración de Diego de un gol que metió, pero a eso no le puedo tomar foto)

Encontrarme un perro, bañarlo, cuidarlo y econtrarle un hogar (y que luego tus hijos te digan que se sienten bien porque hicimos algo bueno por él….no tiene precio).

Ver como florea mi orquídea (sobre todo cuando todas las plantas se morían cuando estaban a mi cuidado).

Cuidar perros y sacarlos a caminar

Correr en el Nevado de Toluca y de pronto encontrarte con esta vista

Abrir los ojos y ver a Tostada esperando que me despierte

Matar un mosco que no me deja dormir

Escribir mi libro junto a Tostada durmiendo…

Estirar después de unos buenos intervalos, abrazar a un árbol para no caerte y voltear hacia arriba, el espectáculo es divino…

Correr en el lugar que me vio nacer como corredora

Atravesar las nubes corriendo en la montaña

Una rica cerveza alemana de toronja

Las bromas de mis hijos (aunque ese día casi me da un infarto).

Los aviones de papel y las competencias de vuelo…

Correr en montaña y que me pare el tren…

Ver a mis hijos disfrutar el mar y reír a carcajadas…

Salir a caminar y encontrar tapetes de Jacarandas

Dormir con Tostada un domingo en la tarde

Ver la libertad que sienten tus hijos
Y hay muchos muchos más que no se pueden fotografíar…esos pequeños grandes placeres son los que hacen mi vida muy feliz.









