Ayer eliminaron a México del mundial…y yo estoy total y absolutamente DEVASTADA….estaba tan feliz porque había corrido un titipuchal de kilómetros!!! fue la distancia más larga que he hecho desde que corro, ¡¡me fui tempranísimo a correr para llegar a ver el partido!! llegué acabando de pasar el himno y fue un partido muy feliz…hasta el maldito minuto 87…DAMN!!!!! sigo en depresión, negación y absoluto enojo contra el estúpido de Robben (y si alguien comenta que la culpa fue de el Piojo y los cambios y el primer penal que no marcaron y la madre del muerto LO MATO, así claro y sencillo, lo busco y LO MATO)…
Así que prefiero hablar de cosas más agradables que la eliminación de México, y decidí hablar de vomitadas…y lo mal que me puse el otro día, pero por babosa!!! por hipocondríaca y miedosa!!!, aquí la historia (que se la debía a cierto perro).
El miércoles comimos pollo…lo había comprado yo personalmente (como todo en mi casa, no tengo quien compre nada, no sé ni para qué lo aclaro, pero bueh) según yo compro todo fresco y de calidad…y le dije a la muchacha que hiciera caldo de pollo, arroz, frijoles y tacos dorados de pollo. Cuando llegamos de la escuela me subí con un hambre brutal (como siempre) y la muchacha ya sabe que yo llego a comerme los mantelitos individuales, casi casi abro la puerta y desde la cocina me grita “¿¿¿ya le sirvo senõraaaaa???”…sabe cómo me pongo cuando tengo hambre, los niños siempre se quedan jugando fútbol (me volvió a doler el estómago con la eliminación de México) y yo siempre subo corriendo a sentarme a comer LO QUE HALLA….porque llego muy mal…pero el miércoles entré a la cocina y la muchacha, casi temblando de miedo, me dijo
—Señora, el pollo está muy raro
—Cómo que el pollo está raro…¿raro cómo?
—Pues …..raro….como explotado..
—Mary….¿¿¿cómo que explotado????
—Lo estaba cociendo para el caldo y no se cocía…y se tardó mucho y luego como que se explotó…
—¿Ya lo probaste?
—No
—¿por qué no lo pruebas?
—Puesnnn me da como que ….miedo
—¿Huele feo?
—mmmmmno
—A ver Mary, pásame el pollo…
Me enseñó una pata…se veía normal, no se veía “explotada” y la probé, no sabía feo ni olía feo (aunque yo tenía mucha hambre) pero según sé, el pollo malo sabe horrible y se da uno cuenta inmediatamente. Lo probé varias veces para darme cuenta (seguía con mucha hambre) y casi me acabo la pata “probando” —Mary, este pollo está bueno.
Me senté y me comí toooodo el caldo, toooodo el arroz y 3 tacos de pollo con crema, queso, lechuga y salsa…el pollo estaba medio disimulado, la textura sí estaba algo “rarita” como dura…y le faltaba sal, muuuucha sal. Le dije a Mary que estaba medio desabrido pero que se sentía bien. Ya cuando estaba terminando de comer, subieron los niños, se comieron el caldo, y yo ya iba en el café cuando de pronto les sirve Mary los tacos…y acto seguido Daniel los prueba y escupe…
—Mamá este pollo está horrible
—Claro que no Daniel, ya me lo comí y está bien, no seas payaso, cómete los tacos
—Mamá te suplico, esta horrible
—No seas dramático COMETE LOS TACOS y rápido que tienes exámen mañana y hay mucho que estudiar
Luego siguió Diego:
—Mamá…el pollo….si está feo
—NO ES CIERTO!!! yo ya me comí TRES TACOS y no está feo!!! cómo son payasos, esto no es restaurant, ni hay menú ni nada…tantos niños que no tienen nada que comer …y bla bla bla…(el típico “speech” de madre frustrada porque a los niños no les gustó la comida).
Cuando la muchacha metió su “cuchara” diciendo “señora, Estrella tampoco se lo quiso comer” ahí si me entró la preocupación, esa niña come cochinillas….
Acto seguido les cuento a unas amigas de un chat y una de ellas me dice “¡¡¡VOMITA!!!”….decidí preguntar a otro grupo de amigas de otro chat y una de ellas dijo “VOMITA”….me empezó a entrar la angustia, y ¿¿¿saben que fue lo primero que pensé??? “El domingo tengo que correr 24 kilómetros, no puedo estar internada con suero debido a una intoxicación de pollo” (si la Che me oyera…pero está de viaje, Dios quiera que no lo lea, anda en el Mundial la pobre Che)….creo que empiezo a tener demasiado en la cabeza el méndigo maratón y su entrenamiento. Pero bueno, si me apaniqué…así que les dije que si no tenía ganas de vomitar estaba en problemas “AGUA CON SAL” dijo una amiga…”eso te hace vomitar”…”agua con sal…agua con sal…” repetía mi mente, pues sí, lo hice. Fui a la cocina y agarré un vaso, no sabía cuánta agua….ni cuánta sal…así que como me parecía que había ingerido una cantidad considerable de pollo, necesitaba una cantidad proporcional de agua con sal…un vaso con tres cucharadas soperas me parecieron adecuadas…subí al baño y me tomé el agua…DIOS MIO lo que ahí ocurrió fue una escena de pelícual de terror…agua con sal saliendo por todos lados, por la nariz, por la boca, por los ojos….hasta por los poros y el pelo salió agua con sal, qué cosa tan desagradable!!!! (a que preferirían que hablara del idiota de Robben….)
Ahí estaba yo…tratando de sacar el pollo, solo salía sal y ardía como nada…sentía que sacaba fuego por la boca y humo por la nariz….y como no salía pollo decidí meterme el dedo…(si, por eso les digo que decidí escribir cosas más agradables que la salida de Méxio)…y nada…claro…ya había digerido todo!!! y mis amigas me preguntaban por chat cómo estaba…y yo entre las pausas que tomaba para dejar de intentarlo contestaba que muy mal…que nomás no vomitaba y solo salía agua y sal…una de ellas lloraba de risa y me preguntaba si el pollo estaba malo, si me había caído mal…a lo que yo le respondí que no, y me preguntó entonces que por qué estaba ¡¡¡tratando de vomitar!!!….no le supe contestar en ese momento…porque mi respuesta era “por idiota” pero no lo quería aceptar…me senté en la orilla de la tina a revisar toda la escena:
-Como pollo (y no pasa nada).
-Mis hijos tratan de comer pollo y no les gusta (casi nunca les gusta nada).
-Yo asumo que el pollo está malo.
–Pregunto y me aseguro de hacer lo primero que me dicen (a las que les dije claro que había comido pollo echado a perder).
–Voy a la cocina y me preparo el peor remedio del mundo.
–Les aviso a mis hijos que voy a vomitar.
–Me piden permiso de bajar a jugar fútbol otra vez (no querían saber nada ni del pollo ni de mi gravedad).
–Subo al baño y lo intento por horas como en una película en la cual a la protragonista tratan de salvarle la vida porque la drogaron con algo horrible.
–No sale nada más que agua….y sal…
–Me duele la garganta, el esófago y el estómago (el intestino gracias a Dios está bastante abajo, también le hubiera tocado).
–Una amiga me hace ver que estoy totalmente loca
–Me siento en la tina…reviso todo el evento y me empiezo a reír de todo lo que estoy haciendo….
Y sí…reía mientras me agarraba la garganta y el estómago, no podía creer todo lo que había hecho, en mi mente solo había una idea “tienes que correr, no te puedes enfermar” y estuve a punto de enfermarme de las lastimadas que me dí.
Dejé de intentarlo, me convulsionaba de risa…en serio….no podía parar, me lloraban los ojos y me imaginaba que alguien me veía por una cámara escondida mientras escribía un libreto para una película o serie cómica.
Salí del baño y me acosté, aunque seguía esperando las “consecuencias”, todavía cabía la posibilidad de que el pollo si estuviera malísimo, y que por haberme tardado en vomitar me hiciera un daño terrible, encima, sin haberlo sacado, pura sufridera y de todos modos me iba a intoxicar horrible (si la Che lo lee se revuelca de risa)…estaba agotada, tuve que estudiar con Daniel horas y horas Civismo…cosa aburrida el Civismo…y me dolía todo, y la sensación de la sal en la nariz seguía…y esperaba en cualquier momento el primer síntoma de enfermedad real…nunca llegó, (casi deseaba que el pollo si etuviera malo).
En la noche había quedado de ir a cenar con mis queridas CV…nada, no pude, me sentía mal, los niños no se dormían…me dolía la cabeza horrible. Me habló mi mamá y no podía creer la historia que le conté…no pude ir a cenar. Me quería acostar, me sentía tan mal, y todo, por querer vomitar algo que podía o no, estar malo.
No me enfermé nunca…parece que el pollo…no estaba malo.































