Este no fue un final feliz….

Triste, triste muy triste que estoy…Hace una semana apareció un gatito recién nacido en la bodega que tengo en mi casa, la muchacha que trabaja conmigo me dijo que había llorado un gatito toda la noche, la verdad es que no le creí mucho, le dije que seguramente era un gato en la calle. Más tarde me insistió, me dijo que seguía llorando y que parecía bebé por el tipo de ruidito que hacía. Entré a la bodega, lo busqué y no vi nada, le dije que seguro había estado en otra casa. Pero un par de horas después me habló por teléfono y me dijo que seguía llorando! —Mary, entra a la bodega y búscalo, estoy en la calle y me voy a tardar —Ay no señora, me va a disculpar pero les tengo pánico —Pero dices que es un bebito…—Sí, justo por eso, me dan pánico los animales pequeños…

Un par de horas después entré a la bodega para confirmarle a Mary que no había tal gato, y en eso lo escuché, un ruidito, un maulladito apenas perceptible, era un gatito del tamaño de la palma de mi mano, no caminaba, abría el hocico buscando comida y estaba sucio, de color gris, con los ojitos cerrados, casi no los podía abrir. Tomé el gatito, lo envolví en una cobijita y lo saqué de la bodega, ¡Mary se escondió! de verdad no podía verlo, mis hijos y Estrella (la hija de Mary) lo veían sorprendidos por el tamaño, era de verdad pequeñititito…tan bonito.

Se los conté a unas amigas que, como yo, aman a los animales, una de ellas me dijo que conocía a un veterinario que lo podría cuidar día y noche porque el consultorio estaba en su casa, y que además ella había llevado unos días antes otro gatito recién nacido y había comprado una lata de leche para gato prematuro…que la lata seguía ahí…”ojalá se salve” me decían…

Comí rapidísimo con mis hijos, les encargué que hicieran su tarea para llevarme al gato —Si no hacen su tarea solos y me quedo con ustedes, este pobre bichito se nos muere —CORRE MAMA!!!! nosotros nos vamos a portar muy bien!!!—. No les creí nada, pero no tenía opción, me llevé al gatito en una canastita y a llevarlo con el veterinario.

Cuando llegué, lo revisó, tenía como 10 días de nacido, venía desnutrido y tenía una infección en un ojito. —Vamos a tratar de salvarlo— me dijo —Déjemelo y vamos viendo…

Y de pronto, una noche, ¡¡¡vino la mamá del gatito!!! yo me sentí tan culpable, la imaginaba hecha pedazos por no encontrar a su cría. Era la madrugada ¡¡¡y estaba lloviendo!!! el más dramático de los escenarios…casi casi como la canción de Roció Durcal “seré la gata bajo la lluvia, y maullaré por ti”….y sí…maulló toda la madrugada, luego en venganza se comió la comida de Tostada….pero bueno, pudo ser peor. Mi culpa era enorme, cuando le paltiqué al veterinario me dijo que si no lo hubiera llevado yo con él, se hubiera muerto de hambre y de frío. Así que se me quitó un poco. Y mi querida a amiga Joan me dijo que estaba haciendo más por el gatito buscándole un dueño que regresándoselo a la gata (de todos modos, nunca regresó).

Pasaron los días, le hablába al doctor y el gatito iba superando las horas…tenía mejor apetito, apenas el viernes me dijo que ya daba sus primero pasitos y me emocioné toda —Parece que va bien, incluso hay que irle buscando dueño.

Ese problema ya lo teníamos resuelto, una amiga linda (la que compró la lata de comida y me recomendó al veterinario) ya tenía una interesada. Estaba yo taaaan contenta con la hisotria feliz…¿se acuerdan de Pascual, el perrito que me encontré en la calle?, pues a él le encontré una familia muy linda y está muy bien. A este gatito le auguraba yo un final tan bonito…

Pero hace ratito me habló mi amiga, le había hablado al veterinario para preguntarle cuándo podría pasar por él….Dios mio, el gatito tiene Leucemia….cuando me lo dijo me dio muchísima trsiteza, —qué hacemos????— le pregunté….Le hablé al veterinario y me explicó todo, la leucemia en los gatos es viral, desde ayer había empezado con vómito y toda la noche tuvo diarrea…así que le hizo una prueba de leucemia para descartarla, pero salió positiva. Como es viral y no es un cáncer, no hay tratamiento, algunos se salvan si la adquieren de adultos, pueden llegar a vivir así, pero nunca se curan, en este caso es distinto, el gatito tiene 15 días y no cree que la libre. Le pregunté si la decisión era mia y me dijo que sí.

Ay que tristeza, lo platiqué con mi amiga y las dos estuvimos de acuerdo en que no queremos que sufra…Le dije que yo le avisaba al veterinario en cuanto me calmara, no quería llorarle en el teléfono. Le hablé y muy tranquila le dije que yo quería salvar al gatito, pero quería calidad de vida, no lo quería hacer sufrir, así que lo mejor era dormirlo…(se me llenan otra vez los ojos de lágrimas), entonces le pregunté si iba, o qué hacía, porque le dije también que ese gatito no tenía quién lo consolara, ni acariciara…y me dijo que no iba a sufrir, que le iba a dar anestesia inhalada, en una cajita..ahí fue..en ese momento en que me solté a llorar con el pobre hombre en el teléfono…—perdón doctor, pero estoy muy triste— llore y llore…él me consolaba, pobre, ni me conoce. —No sufra, yo me encargo de todo, yo dispongo del cuerpo— no bueh….a llorar como Magdalena, hasta que le dije —sabe queeeee doctor, cuando me componga le vuelvo a hablar, haga lo que tiene qué hacer.

Yo quería otro final, uno feliz, para poder escribir algo muy lindo y simpático, tenía varias anécdotas alrededor de la historia, quería decir que los animales venían a mi por ayuda porque les ofrecía finales felices…y no voy a poder, así que lo cuento con uno triste, ahora no es un post lindo o chistoso, no tengo ganas de escribir todo lo que había pensado cuando llegara el momento de entregarlo a su feliz dueña. Pero bueno, como les he dicho mucho a mis hijos, “hay momentos para reír, y hay momentos para llorar, y todos valen la pena”.

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