Regresa la angustia!!!!

Si, ahora se fue Daniel de campamento….una madre nunca termina de sufrir. Lo peor es que yo creía que había pasado la prueba con Diego, y que ya con Daniel estaría más tranquila…eso pensaba hasta ayer.

Fui temprano a correr, muuuy temprano, y llovia y llovía, así me gusta correr, y nos fuimos a Ciudad Universitaria, me tocaban 18 kilómetros….parte de lo que entreno al correr es la mente, no solo las piernas, porque tengo una saboteadora de primera clase en mi cerebro que todo el tiempo me está diciendo “noooo vas a poder, ¡¡¡es mucho lo que tienes que correr!!!” pero ayer, curioso caso, la saboteadora me recordó que hoy se iba Daniel de campamento, yo muy tranquila le dije “mira, no empieces, estoy muy tranquila, mejor dame lata con la cantidad de kilómetros que tengo que correr y que según tú, no voy a poder”…y sí, también me molestó con eso, corrimos unas subidas tremendas, estaba yo muy distraída oyendola quejarse, y tratando de lograrlo, en especial una que casi hace que vomite, ahí frente a todos, y estaba discutiendo con mi saboteadora cuando de pronto me dice “ah!! y aparte de esta horrible subida, que no vas a poder terminar, ¡¡¡mañana se va Daniel de campamento!!! y sabes qué?, no tienes la maleta lista, seguro no vas a encontrar la linterna, y además…no te acuerdas a dónde se va a ir…”

Logré la subida, de puro coraje creo…quería matar a la desagradable voz que me había puesto tan de mal humor, pero seguí corriendo. La ventaja fue que entre tanta subida, tantos kilómetros, y unas ganas espantosas de hacer pipí los últimos cinco kilómetros, me distraje bastante, tengo que escribir un post de las cosas que pienso cuando corro, dicen que cuando escribes, lo sacas de tu sistema, a ver si así se calla la maldita.

Terminé GRACIAS A DIOS mi distancia. Llegué a mi casa, a bañarme, desayunar y descansar, porque el madrugón había estado intenso, y la carrera….y regresó la saboteadora…”haz la maleta, no esperes a Daniel, porque seguro se te va a olvidar algo”…todo el día me dio lata. Y no conforme con eso, tenía razón, no encontraba la linterna, cuando por fín la hallé, estaba con las pilas puestas y un polvo blanco que no se veía amigable, le quité esas pilas, le puse otras y nada, no servía, la tiré a la basura y me puse a buscar otra opción “debo tener otras linternas” pensaba mi lado positvio, pero la saboteadora decía “fíjate que no creo, seguro no encuentras nada y Daniel se irá sin linterna, pobre, la va a pasar muy mal” (de verdad que la odio).

Empacamos todo al fin, escogió la ropa que se quería llevar, marqué todo de último momento. Cuando se fue Diego, chequé la lista mil veces, ahora no. Creo que de verdad yo estaba en total y absoluta negación. Pero ni modo. “Estoy tan cansada de tanta corredera que seguro voy a dormir muy bien” Sí….ajá….cómo no….Unas pesadillas espantosas, una se la conté a la Che hace rato, dice que de verdad estoy loca (creo que todavía hasta hace unos minutos tenía sus dudas, ahora, ha quedado todo confirmado). Uno de los sueños es acerca de Diego, al que le encontraba yo un punto negro en la espalda, de esos como barritos horribles que salen en la cara y que hay que quitar sí o sí aunque la dejes peor, pero los puntos negros tienen que salir. Y al exprimirlo…salía algo raro, primero la colita de lo que parecía un ratón…y se regresaba…”ah nooooo” pensaba yo “ahora sale por que sale” y lo volvía a exprimir y salía un ratoncito, al principio parecía lindo e infoensivo, pero le iba cambiando la cara, “esto se lo tengo que llevar al doctor” pensaba, así que lo metía en un frasco limpio de Nutella (si, decía claramente Nutella) y lo cerraba, y el ratón me veía con cara de “¿a qué hora me vas a sacar de aquí?”…pero con una expresión tan fea….una cara tan odiosa….que no se me sale de la cabeza.

Por supuesto que ya le dí miles de interpretaciones al sueño. Todas tienen que ver con el campamento de Daniel Hoy que lo fuimos a llevar iba yo muy tranquila (claro que no), él iba feliz, así que sólo le dije “¡¡te diviertes!!…pero te cuidas….!!pero te diviertes!!” es una lucha interna interminable. Le dije muy temprano en la mañana, mientras desayunábamos —Daniel, estoy muy contenta de que te vas de campamento, solo te quiero decir que..te cuidas, que si te pegas en la cabeza le avises a alguien, por lo demás, pues….te cuidas….— se me quedó viendo muy serio…—¿por qué en la cabeza? —porque si te pegas en el codo, en los pies o en los brazos o piernas, no pasa nada, pero en la cabeza sí. —Ahhhh— no entendió nada, solo espero que lo haga.

Estando en la escuela, llegaron las personas encargadas de dirigir el campamento, trataba yo de analizarles la cara, como si yo supiera algo de eso….y los niños que ya los conocen los abrazaban…eso me dejaba pensando (obvio) en muchas cosas, pero más buenas que malas. Dios mio¡ mi saboteadora es una profesional!…finalmente llegó el camión, una tortura que tardara años en irse, mientras las manos se me cansaban de decirle adiós. Él feliz, riéndo con sus amigos, arriba del camión, viendo hacia atrás…o sea…no traía puesto el cinturón de seguridad….y no se iban y no se iban y no se iban….estoy considerando crear un grupo de apoyo de madres que nomás no ven partir a sus hijos…ya de por sí es difícil, pero te la hacen más cansada cuando están que se van y se van y nomás no se van. Es una AGONIA….porque además, yo no había desayunado, y ya saben que cuando no como, me pongo mal. Finalmente….arrancaron, la carita de Daniel me deja muy feliz…todo lo demás (como el sueño que tuve y la saboteadora) me tienen mal.

A una de las guías se le ocurrió darme su celular “por cualquier cosa”…..no sabe lo que hizo….ahora tengo que intentar detenerme para hablarle y preguntarle si ya llegaron, porque no quiero ser ese tipo de persona, la que está molestando todo el tiempo….pero ganas….no me faltan.

Este no fue un final feliz….

Triste, triste muy triste que estoy…Hace una semana apareció un gatito recién nacido en la bodega que tengo en mi casa, la muchacha que trabaja conmigo me dijo que había llorado un gatito toda la noche, la verdad es que no le creí mucho, le dije que seguramente era un gato en la calle. Más tarde me insistió, me dijo que seguía llorando y que parecía bebé por el tipo de ruidito que hacía. Entré a la bodega, lo busqué y no vi nada, le dije que seguro había estado en otra casa. Pero un par de horas después me habló por teléfono y me dijo que seguía llorando! —Mary, entra a la bodega y búscalo, estoy en la calle y me voy a tardar —Ay no señora, me va a disculpar pero les tengo pánico —Pero dices que es un bebito…—Sí, justo por eso, me dan pánico los animales pequeños…

Un par de horas después entré a la bodega para confirmarle a Mary que no había tal gato, y en eso lo escuché, un ruidito, un maulladito apenas perceptible, era un gatito del tamaño de la palma de mi mano, no caminaba, abría el hocico buscando comida y estaba sucio, de color gris, con los ojitos cerrados, casi no los podía abrir. Tomé el gatito, lo envolví en una cobijita y lo saqué de la bodega, ¡Mary se escondió! de verdad no podía verlo, mis hijos y Estrella (la hija de Mary) lo veían sorprendidos por el tamaño, era de verdad pequeñititito…tan bonito.

Se los conté a unas amigas que, como yo, aman a los animales, una de ellas me dijo que conocía a un veterinario que lo podría cuidar día y noche porque el consultorio estaba en su casa, y que además ella había llevado unos días antes otro gatito recién nacido y había comprado una lata de leche para gato prematuro…que la lata seguía ahí…”ojalá se salve” me decían…

Comí rapidísimo con mis hijos, les encargué que hicieran su tarea para llevarme al gato —Si no hacen su tarea solos y me quedo con ustedes, este pobre bichito se nos muere —CORRE MAMA!!!! nosotros nos vamos a portar muy bien!!!—. No les creí nada, pero no tenía opción, me llevé al gatito en una canastita y a llevarlo con el veterinario.

Cuando llegué, lo revisó, tenía como 10 días de nacido, venía desnutrido y tenía una infección en un ojito. —Vamos a tratar de salvarlo— me dijo —Déjemelo y vamos viendo…

Y de pronto, una noche, ¡¡¡vino la mamá del gatito!!! yo me sentí tan culpable, la imaginaba hecha pedazos por no encontrar a su cría. Era la madrugada ¡¡¡y estaba lloviendo!!! el más dramático de los escenarios…casi casi como la canción de Roció Durcal “seré la gata bajo la lluvia, y maullaré por ti”….y sí…maulló toda la madrugada, luego en venganza se comió la comida de Tostada….pero bueno, pudo ser peor. Mi culpa era enorme, cuando le paltiqué al veterinario me dijo que si no lo hubiera llevado yo con él, se hubiera muerto de hambre y de frío. Así que se me quitó un poco. Y mi querida a amiga Joan me dijo que estaba haciendo más por el gatito buscándole un dueño que regresándoselo a la gata (de todos modos, nunca regresó).

Pasaron los días, le hablába al doctor y el gatito iba superando las horas…tenía mejor apetito, apenas el viernes me dijo que ya daba sus primero pasitos y me emocioné toda —Parece que va bien, incluso hay que irle buscando dueño.

Ese problema ya lo teníamos resuelto, una amiga linda (la que compró la lata de comida y me recomendó al veterinario) ya tenía una interesada. Estaba yo taaaan contenta con la hisotria feliz…¿se acuerdan de Pascual, el perrito que me encontré en la calle?, pues a él le encontré una familia muy linda y está muy bien. A este gatito le auguraba yo un final tan bonito…

Pero hace ratito me habló mi amiga, le había hablado al veterinario para preguntarle cuándo podría pasar por él….Dios mio, el gatito tiene Leucemia….cuando me lo dijo me dio muchísima trsiteza, —qué hacemos????— le pregunté….Le hablé al veterinario y me explicó todo, la leucemia en los gatos es viral, desde ayer había empezado con vómito y toda la noche tuvo diarrea…así que le hizo una prueba de leucemia para descartarla, pero salió positiva. Como es viral y no es un cáncer, no hay tratamiento, algunos se salvan si la adquieren de adultos, pueden llegar a vivir así, pero nunca se curan, en este caso es distinto, el gatito tiene 15 días y no cree que la libre. Le pregunté si la decisión era mia y me dijo que sí.

Ay que tristeza, lo platiqué con mi amiga y las dos estuvimos de acuerdo en que no queremos que sufra…Le dije que yo le avisaba al veterinario en cuanto me calmara, no quería llorarle en el teléfono. Le hablé y muy tranquila le dije que yo quería salvar al gatito, pero quería calidad de vida, no lo quería hacer sufrir, así que lo mejor era dormirlo…(se me llenan otra vez los ojos de lágrimas), entonces le pregunté si iba, o qué hacía, porque le dije también que ese gatito no tenía quién lo consolara, ni acariciara…y me dijo que no iba a sufrir, que le iba a dar anestesia inhalada, en una cajita..ahí fue..en ese momento en que me solté a llorar con el pobre hombre en el teléfono…—perdón doctor, pero estoy muy triste— llore y llore…él me consolaba, pobre, ni me conoce. —No sufra, yo me encargo de todo, yo dispongo del cuerpo— no bueh….a llorar como Magdalena, hasta que le dije —sabe queeeee doctor, cuando me componga le vuelvo a hablar, haga lo que tiene qué hacer.

Yo quería otro final, uno feliz, para poder escribir algo muy lindo y simpático, tenía varias anécdotas alrededor de la historia, quería decir que los animales venían a mi por ayuda porque les ofrecía finales felices…y no voy a poder, así que lo cuento con uno triste, ahora no es un post lindo o chistoso, no tengo ganas de escribir todo lo que había pensado cuando llegara el momento de entregarlo a su feliz dueña. Pero bueno, como les he dicho mucho a mis hijos, “hay momentos para reír, y hay momentos para llorar, y todos valen la pena”.

Dori en el mar

Hace unos días vi unas fotos de un fotógrafo “underwater” impresionantes!! me encantan, transmiten esa paz que se siente en el mar..bueh…que quisiera yo sentir cuando estoy tratando de ir nadando con las especies marinas, y me acordé de cuando me fui a Huatulco con unos amigos y nos fuimos a bucear…también cuando fui hace unos meses a Puerto Morelos.

En Huatulco fue algo complicado….para empezar nunca en mi vida había buceado, tenía la curiosidad pero me daba miedo, pero como todavía no tenía hijos, me convencieron de intentarlo “toma clases” me dijeron….”vas con un instructor y con nosotros”….me dijeron….

La clase la tomé en una alberca de un hotel, ODIÉ la maldita boquilla esa que se usa para respirar, no sé si me quedaba grande o chica o algo…pero muy incómoda, luego como que no me podía sumergir, flotaba! así que tenía que hacer un esfuerzo grande para tratar de mantenerme en el fondo de la alberca, que no era nada profunda, no tiene nada que ver una clase en una “piscina” (como diría la Che) que meterse luego al mar. Estába incómoda pero parecía más o menos sencillo. Y decidimos irnos a mar abierto…me temblaban las piernitas (me acuerdo perfecto).

Mientras ibamos en la lancha, el instructor-guía empezó a explicarnos cómo iba el asunto….no te puedes salir cuando te dé la gana, tienes que ir subiendo muy poco a poco, o sea, que si te entra la desesperación pues te tienes que calmar y avisar que quieres salir para que él te ayude a subir…(empezamos mal), luego, por supuesto no puedes hablar, así que si todo va bien, levantas el dedito gordo de la mano en señal de “estoy OK”, si algo va mal pues lo bajas en señal de “no estoy OK” y el guía te ayuda. Empezaba yo a perder el entusiasmo. Luego empezó a explicar qué hacer si se te mete agua al visor, si sientes que te quieres quitar la boquilla…bueno bueno, una cantidad de instrucciones, a las cuales yo ya había perdido toda mi atención, yo solo pensaba “si quiero salir, no puedo”….¡¡¡estaba tratando de escuchar!!! pero seguía mi mente “si quiero salir, no puedo”…

Nos metimos al agua…mi corazón iba a mil…(no sé por qué hago cosas que no quiero hacer) pero así como pensaba que no podría salir cuando yo quisiera, también pensaba “lo tienes que intentar, qué es lo peor que puede pasar”….ya ni les digo todas las cosas que se me ocurrían, así que trataba de ponerme en blanco y difrutar.

Fuimos bajando, iba yo con un miedo horrendo!!!! es un silencio impresionante, creo que es lo que más me impacta, por un lado da mucha paz…por otro lado, me da mucho miedo, no tengo idea de lo que ocurre ahí abajo, para mi es un mundo aparte, es como si visitara otro planeta, como si invadiera a una especie que no es la mía, y en cualquier momento tomaran venganza, como que te sientes muy vulnerable.

Logré por momentos calmarme, solo me distraía mi respiración, es como si escucharas a Darth Vader angustiado….así, intenso, trataba de llevar un ritmo tranquilo, empecé a ver estrellas de mar, peces por aquí y por allá, de pronto logré olvidar a Darth Vader y empecé a disfrutar el contacto con esa especie que estaba yo invadiendo, por momentos olvidaba que arriba de mí había tanta agua y que no podría salir en un segundo si así lo quisiera, el instructor me preguntaba si estaba bien y yo levantaba mi dedito. Tomaron algunas fotos, muero de risa cuando veo mi expresión con una estrella de mar, parece que se me van a salir los ojos del visor…pero estaba linda, también tengo fotos con un pez globo, bastante simpático. Estaba yo casi relajada cuando de pronto, el papá de mis hijos, que en ese momento era mi esposo, dejó de disfrutarlo y decidió salir….me empecé a estresar!!!! y ahora..¿qué hago? ¿me voy o me quedo? como que sentía feito de quedarme…pero ¡no quería salir en ese momento!! me quedé, vi un cardumen divino y volvió a mi la calma, me encontré con mi querido Brandon y le dí la mano, sintió mi inseguridad y me levantó el dedito en señal de “estas OK”…seguí un rato…pero después me empezó a entrar un sentimiento exraño, como si me hubiera ya cansado de respirar como Darth Vader…no tenía idea de cuánto tiempo había pasado desde que mi ex había salido, tampoco sabía cuánto faltaba de recorrido…pero empecé a sentir mucho cansancio y una sensación muy rara, como de claustrofobia, y sabía que no podía salir en 2 minutos, tomaría tiempo….así que fui a buscar al guía y le hice la señal del dedito para abajo “ya no estoy OK”, me empezó a subir, ¡¡¡qué cantidad de agua estaba arriba de nosotros!!! ya quería quitarme la boquilla, el visor, el tanque…las malditas aletas que no me quedaban muy bien…quería tirarme en la playa.

Salí y subí (como pude) a la lancha, créanme, es complicado, con la gracia de un hipopótamo logré subir y quitarme todo el equipo tan pesado.

Hace unos meses me fui con La Che, La Jaiba Mordelona Y la Sinamigas a Puerto Morelos, y decidimos (decidieron) ir a esnorquelear, pensé que sería más tranquilo que bucear…hacía un calorónnnnn y se me antojaba estar en el mar. Ahí vamos, en nuestra lancha, pedimos que nos llevaran unas cervecitas, pero el guía dijo que no, que llevaría solo agua. No empezamos bien nuestra “relación”, no hubo “química” desde un principio.

Nos llevó a una zona que decía era tranquila,….tranquila….llena de corales bastante altos, había que irlos sorteando, luego ¡se la pasaba regañándonos! todo el tiempo nos apuraba, yo quería volver a sentir la paz del mar, pero con un hombre que te va diciendo “por acá! por acá! no se queden atrás!” imposible sentir calma…me estresaba bastante y yo le caí muy gorda, ¿sería que todas llevaban un bikinazo menos yo?, debe ser eso…porque como había un sol inclemente, decidí dejarme los short puestos “antes segura que glamorosa” pensé, porque lo último que quería ¡era arderme las pompas! pero fue directamente proporcional mi falta de sex appeal a su actitud hacia mi. Bueno, “no importa” pensé…ibamos siguiéndonos, la verdad es que por fin logré relajarme de nuevo, me da miedo el mar, pero una vez que estoy adentro y veo a los peces…y me ven…y siento que están a punto de decirme algo, me empiezo a relajar, el silencio, rico…a veces lo disfruto porque mi vida es muy ruidosa, con dos hijos de 10 años y un perro y la hija de mi muchacha…y el balón de fut tooodo el día de un lado a otro….te metes al mar y todo es paz y tranquilidad, claro que es un silencio que me pone a pensar a veces en “si viene un monstruo marino siguiéndome, no hay manera de enterarme”..iba yo tranquila, solo me molestaba el guía apurándome para seguirlos a todos…de pronto, se me metió agua al visor, me sentía muy incómoda, y el esnórquel me tenía algo cansada, creo que también me quedaba grande, las aletas me apretaban (el equipo no me parece muy cómodo, pero supongo que es porque no es mío, cabe señalar que me dio mucho asco el esnórquel del guía así que Sinamigas me prestó uno de su casa, mi cabeza rondaba la idea todo el tiempo “quién traía esto en la boca…y hace cuánto…y cómo lo limpiaron?”) bueno, ibamos en que me quería quitar el visor, así que frené, me lo quité y el guía me empezó a gritar
—ponte el visor y nada!!!
—sí, sí!! permítame que me entro ag….
—que te pongas el vistor y nades!!!!
—sí, ya entendí!! pero me entró agua y me estoy ap….
—que nades!!! que te vengas para acá!!

Me estaba poniendo yo muuuuuy mal con esos modos, “debí de haberme puesto bikini” pensé, en ese momento la Che se dio cuenta del pleito, fue a buscar a Sinamigas y le dijo que estaba yo por ahogar al señor, a Sinamigas le valió gorro y siguió su recorrido, nos gritábamos uno al otro, y de pronto “AAAAHAHHHHHH!!!!!!!!!!! “……no saben cómo me dolió, fui a dar a un coral que estaban casi hasta la superficie, Dios mio cómo me dolió, la espalda, la pompa, la pierna….le dí gracias a Dios de no traer bikini, como sea, la ropa me protegió un poco, méndigo guía, viendo cómo me lastimaba y me seguía regañando —por eso te digo que te pongas el visor y nades!!!! —pues sí!!!! pero con agua en el visor no puedo!!!!! (siempre me quedó la duda de por qué nos llevó a un lugar con tanto coral y tan grande).

Por fin, me lo puse, toda quemada del coralito….y enojada, pero con las bikinudas era encantador….ya casi llegando a la lancha, vi pasar la pinza del pelo de la Che, salí a avisarle, “ay no!!! es mi pinza favorita!!”….y que creen? claaaaaro, el guía “encantador” me preguntó dónde estaba la pinza y se sumergió a buscarla….el bikini de la Che….

El caso es que sigo sin disfrutar por completo el mar, me intriga, me sorprende, veo las fotos y se me antoja mucho ese contacto con los animales, alguna vez nadé con delfines, sentí horrible por los pobres animales que ponen a trabajar todo el día, pero que increíble sentir esa conección con un animal tan lindo, tan tierno, tan inteligente, tan cuidadoso!!!!! y tan ajeno a nuestro medio…..algun día tengo que disfrutarlo, algún día me relajaré y dejaré de respirar como un Darth Vader aterrado y ansioso (y llevaré bikini por si las dudas)….mientras, seguiré disfrutando de fotos y videos que me transmiten un poco de esa paz que se siente, que creo que es parte de lo que más me atre.

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Un zape brutal

Hace justo un año descubrí una bolita en el pecho…bolita, qué digo bolita…¡un bolón!…lo sentí mientras me servía agua de una jarra, al cruzar el brazo…así, sin más, eran como las 11 de la noche, venía de una comida con mis amigos de la universidad, de haber pasado un día increíble, y de pronto, todo cambió, sentí inmediatamente como se me bajaba el color, como cuando te pegas un susto de aquellos y sientes que pierdes hasta el pelo, así…eso sentí. Me toqué mil veces, “no puede ser” pensaba, porque me reviso seguido, así que el tamaño no era algo lógico, ¿cómo era posible no haberlo sentido antes?, pues ahí estaba. Por supuesto, fue una de las peores noches de mi vida (quizá la peor, pero gracias a Dios tengo mala memoria) pero de esta si me acuerdo perfecto, sudaba de miedo, una bola tan grande en el pecho no podía ser nada bueno, ya no digamos bueno…nada inofensivo. Con ese tamaño…seguro era algo “fatal”. Iba al cuarto de mis hijos y casi casi me despedía de ellos, los compadecía, pensaba que solo les faltaba que en su vida se presentara este “pequeño problemita” de que su mamá tuviera cáncer. Me veía yo con quimioterapias, sin pelo, tirada en la cama con la boca seca tratando de pronunciar mis ultimas y sabias palabras. Sí sí, parece exagerado, pero de verdad, uno cree que tiene cáncer y pasan mil cosas por la cabeza…o bueno, no sé si todos, yo sí.

Tomé acción al día siguiente, y siguiente y siguiente…..después de varios estudios y una biopsia, el diagnóstico fue benigno…nunca en mi vida me había dado tanto gusto un resultado de laboratorio…creo que ni cuando me dijeron que estaba embarazada me alegró de esa manera. Tenía muchas ganas de celebrar, y lo hice, no en ese momento, sino después…empecé a celebrar mi vida.

Una sacudida de ese tamaño es un regalo, al principio lo veía todo neeegro neeegro….en algún momento de mi vida aprendí que en lugar de preguntarte “por qué” hay que preguntarte “para qué”…y en lo que salían los resultados, que pasaron más de 10 terribles días, no encontraba el “para qué” pero luego me quedó clarísimo.

Hoy lo considero mi primer segundo cumpleaños, porque a partir de ahí empecé a agradecer y vivir al máximo, hice cambios, algunas cosas las dejé como estaban pero las valoré más, me deshice de todo aquello que me causaba problemas y no me dejaba vivir, y además, valoré la salud como no tienen idea. Descubrí a mis verdaderos amigos, descubrí quienes eran los que sin yo saber que ahí estaban..sí estaban, descubrí a los que decían estar…y no estaban. Y me dí cuenta con quién contaba y quién de verdad me quería.

En este año seguí corriendo, corrí medio maratón, aprendí a andar en bicicleta, tuve piojos en la cabeza (hay que mencionarlo todo) empecé a trabajar en lo que siempre he querido hacer, no estoy esperando las condiciones “ideales” para hacer las cosas, las hago ya, tomé decisiones importantes, me fui de vacaciones con mis hijos en diciembre y las pagué yo sola (cosa que nunca había hecho), seguí diciendo lo que pensaba y lo que sentía, de manera políticamente correcta, pero sin importarme lo que pensaba la gente, dejé de buscar darle gusto a todos, me enfoqué en mi y en mis hijos, con eso puedo y solo eso quiero. Les organicé la fiesta de cumpleaños de sus sueños, un torneo de futbol con playeras conmemorativas, medallas y trofeo… me lo agradecieron con toda el alma…conocí gente increíble…hice nuevos amigos, trabajé más y mejor.

Hice muchas cosas que nunca había hecho y las seguiré haciendo, pero lo más importante fue que empecé a agradecer todos los días lo que tengo y también lo que no tengo, ¿alguien lo hace? ¿alguien agradece de pronto no tener un fuerte dolor de cabeza? o quizás puedes agradecer que a tus hijos no les duele el oído…o que te subes al coche y no está ponchada una llanta…Es que pasamos la vida solo pidiendo….A veces agradecemos lo que tenemos, los que hemos confirmado que vivir así es vivir plenamente, pero pocas veces agradecemos todo lo que no tenemos, y hay que recordarlo, cuando me acuesto a dormir, doy gracias de que hace un año aprendí a vivir de manera diferente, aprendí a valorar mi vida, mi salud, la de mis hijos….mis piernas, que me han permitido seguir corriendo, lesiones van y vienen…pero siempre regreso.

De pronto estoy sola en un centro comercial y decido comprarme un helado de yogurt cubierto con chocolate líquido y choco krispis y lo disfruto muchísimo, de pronto voy a correr y veo el sol colado entre los árboles, de pronto estoy acurrucada en un sillón con Tostada tomándome una cerveza, de pronto estoy en el cine sola, de pronto acompañada, de pronto estoy comiendo con amigos o desayunando con mis queridas amigas, de pronto chateo y muero de risa….todo esto quizá lo hacía antes, pero no lo veía.

Hagan hoy en la noche un ejercicio (como lo haría Josefina Vázquez Mota) y cierren los ojos…imaginen que les habla un doctor y les dice “que crees, parece que tienes un tumor”….imaginen lo que sería su vida a partir de ahí, lo que tendrían que hacer, lo que sentiría su familia….y después de verlo todo negro….agradezcan que no es cierto.

Yo no necesito hacerlo, ya me pasó, y agradezco todos los días ese zape que me dio la vida.