Mi crónica del eclipse, reportando para Joan.

Traigo un desvelónnnnn…..que siento los ojos como si estuvieran llenos de arena, como cuando vas a la playa y te revuelca una ola y el resto del día tienes el ojo irritado, así….y todo se lo debo a mi querida amiga Joan.

Todo empezó ayer en la noche, cuando me metí un ratito a facebook y al verla conectada le pregunté si iba a leer el libro que escogimos para el club de lectura, casi ni mencionamos el libro porque inmediatamente me dijo que se estaba preparando para ver el eclipse, algo había oido yo….”¿eclipse? cuál?” se me ocurrió preguntarle….Dios mio, parecía que le había preguntado algo terrible, me puso una regañada, quisiera citar textual pero cambiaría de clasificación mi blog….le dije que por ningún motivo me iba a despertar a las 2 de la mañana a ver un eclipse, que no estaba en mi planes….se puso la cosa peor. Después de regañarme y utilizar palabras muy complicadas de compartir (y de yo reír bastante) volvimos al tema del club de lectura, terminamos la conversación y empecé otra con una querida prima que vive en León, me hizo la misma pregunta “¿no vas a ver el eclipse?”, oh que la….”no, tengo mucho sueño y estoy muy cansada”….”no puede ser! va a estar padrísimo”….así que me puse a pensar…de cualquier manera estaba muy nublado, eso le había yo dicho a Joan “no se va a ver nada está lloviendo!!!” pero ella estaba en Acapulco!! claro, así que fácil!! te vas a cenar, disfrutas unas ricas bebidas embriagantes y ves el eclipse, el cual incluso se ve más lindo por el cielo despejado y con unos chupes encima….yo en cambio estaba en mi cama, había llovido casi toda la tarde y quería dormir porque traigo un cansancio acumulado brutal. Los escenarios eran completamente diferentes.

Pero cambié de opinión, decidí que por lo menos lo iba a intentar, Joan me había dado en el orgullo, me había dicho que era yo una fresa y eso sí que no lo podía soportar, también me dijo “hoy no eres de quien vivo enamorada”….o sea…estaba cayendo de su gracia, antes muerta a que Joan me deje de querer (si no lee este blog la mato, ¡tanta hipocresía para nada!), y le mandé un mensaje, le avisé que iba a poner mi despertador, que había decidido verlo, me felicitó, regresé a su gracia, lo malo fue que me dijo que mis hijos iban a estar muy agradecidos y que cuando recibieran el premio Nobel de Astrofísica me iban a agradecer a mi en su discurso, y escribió el mentado discurso….”no Joan por ningún motivo voy a despertar a mis hijos, ¡estás loca!” regresó la regañada, nada le parece deveras….pero no, no iba a despertar a mis hijos a las dos de la mañana para regresar a su gracia y ser de su agrado, por ningún motivo, no estoy loca ni soy una inconsciente de lo peor, no…no no no y no….

Por supuesto que los desperté. Puse el despertador a las 2 suplicando que las condiciones atmosféricas fueran adversas, “si está nublado me vuelvo a dormir”, leí un ratito y me quedé dormida, a las 2 de la mañana sonó y yo no sabía ni qué pasaba, en eso me acordé del magno evento (y de Joan por supuesto), toda dormida me levanté a ver el cielo cargado de nubes para poder regresar a la cama….me asomé por un tragaluz que está en el cuarto de tele…”no se ve nada, esta nubladísimo, que bien”….y en eso veo una estrella, una linda y brillante estrella “no puede ser, voy a bajar al patio para confirmar que sea la única estrella que se ve”….el cielo divino y despejado y sí, el eclipse frente a mi, PRECIOSO…”Dios mio tengo que despertar a mis hijos” Tostada y Gertrudis (la perrita de la Sinamigas que está en mi casa) me seguían a todos lados, seguro pensando que ya eran las 7 de la mañana y las iba a sacar a la calle….medio emocionadas y medio dormidas y completamente sacadas de onda, fui al cuarto de los próximos premios Nobel de Astrofísica y los desperté:
—¡¡Niños, vengan a ver el eclipse!! está divino, tienen que verlo, ¡¡la luna se ve roja!!! — no se movían, nada, parecía que no había dicho nada, los destapé y les insistí, poco a poco fueron abriendo los ojos, no daban crédito, —¿qué mamá?, ¿un qué?” —apenas pudieron decir, con los ojos rojos como la luna bajaron al patio, descalzos y sin suéter, yo creo que eso era lo que más les extrañaba, que su precavida y casi siempre angustiada madre les permitiera salir al frío, saliendo de la cama y sin pantuflas…—pero no traemos nada…—me veían incrédulos, —¡¡no importa!!!!, no pasa nada, ¡tienen que verlo —creo que más que ver el eclipse precioso, les impactó el hecho de que su mamá los hubiera despertado a las dos de la mañana y los bajara al patio al frío de la madrugada….

Ahí estábamos, Gertrudis, Tostada, Daniel, Diego y yo…viendo hacia arriba, el cielo despejado junto a la luna había una estrella chiquitita y junto a ella otra muy brillante, la verdad es que si era un espectáculo increíble…ahí estaba yo viéndolo, cuando de pronto me dicen mis hijos —¿nos podemos ir a dormir? —seh…váyanse a dormir.

Se subieron corriendo, las perras no, se quedaron solidarias junto a mi, mientras yo veía todo. Estuve unos 5 minutos y me empezó a dar mucho frío, mi pijama delgadita y pies descalzos…así que pensé que no tenía caso sufrir, ya lo había visto. Estaba en el momento en que la luna se veía roja, de un lado muy oscuro y quedaba un halito blanco brillante, “creo que es el mejor momento” pensé, ya me voy a dormir.

Me subí a mi cuarto, las perras conmigo, decepcionadas de no salir a la calle, su acomodaron en su cama y yo…con el ojo pelón, después de tanto revuelo se me había ido el sueño, fui al baño y vi la ventana…”la ventana da justo al patio, no me voy a asomar a ver el eclipse porque me va a dar coraje haber bajado al patio a mis hijos si lo podían ver desde aquí, no voy a ver, no voy a ver”…se veía perfecto desde la ventana, y muy cómodo también, porque no estaba el piso tan frio. Me quedé otro ratito a verlo, la verdad es que si me hipnotizaba la luna preciosa roja roja y las dos estrellitas a lado, y el cielo, super despejado…(muy en mi interior le agradecí a Joan)

Me fui a la cama y traté de dormir, naaaada, por supuesto sin sueño, solo contaba las horas para tener que levantarme para ir a correr y sufría, me metí a facebook y puse un comentario y empezaron a contestar, me di cuenta que si me quedaba ahí me iba a amanecer…decidí cerrar facebook y ponerme a leer, el reloj marcaba las 3:30, me volví a acordar de Joan…ella en Acapulco, yo en mi cama.

Logré volver a dormir, no sé bien a qué hora porque la última vez que vi el reloj eran casi las cuatro. Hoy que sonó el despertador a las 6:30 me encontré a Gertrudis vigilándome, no sé bien que quería, Tostada agitada por el calor…yo….quería morir, con los ojos chinguiñosos (no sé si existe la palabra, pero seguro me entienden), decidí no ir a correr, tratar de volver a dormir, no es de Dios correr con esa develada, pero a los 15 minutos de marcación personal de Gertrudis, y cuando me iba a levantar, llegó Daniel a mi cama preguntándome si me podía hacer un truco de magia…7 am…yo quería que hiciera desaparecer a Gertrudis, a Tostada, al desvelón y por supuesto a Joan.

Pero aquí estamos, todos sobreviviendo, les pregunté a mis hijos si les había gustado y me dijeron que sí, que muchíiiiiiiisimo, (espero que sea cierto) y yo…yo me quedo con el recuerdo de haber visto esa luna tan increíblemente roja, preciosa, con sus estrellitas…en comapañía de mis hijos y los perros, como locos en el patio, descalzos helándonos con nuestras pijamitas….quizá no ganen el premio Nóbel de Astrofísica, pero sí espero que se acuerden que su mamá tenía una amiga que le dijo que tenía que ver el eclipse, porque definitivamente, valió la pena.

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