Ya saben cómo empecé a correr, para mis lectores no es nuevo, pero lo comparto otra vez porque este post es especial, es un homenaje a esos mis tan queridos Viveros de Coyoacán…trato de mantener el anonimato de mis coprotagonistas en mi blog, de los lugares a los que voy y de las personas que conozco por seguridad, pero Los Viveros merecen ser mencionados, aunque sea por agradecimiento.
Después de un matrimonio de 12 o 13 años (ya no me acuerdo!!!) decidmos separarnos (decidimos suena a orquesta, pero ya he superado la victimización, así que ahora lo veo como una decisión “compartida”), y el día que se fue mi esposo, algo me hizo ir a comprarme unos tenis, para ir a correr….qué fue? quién sabe!!!! algo muy poderoso me metió en la cabeza “corre” y le hice caso. Fui por mis tenis, y compre unos bien bonitos, eran los mejores? no lo sé, en ese momento sí!!! porque fueron los que más me gustaron.
Al día siguiente…a correr, (bueno, a intentarlo) llevaba algunos meses de hacer spinning con la jaiba mordelona (quien en un principio corría conmigo y se lo agradezco mucho), después de haber pasado una vida entera (si, entera, porque aunque tengo 44 años ha sido toda) sin haber hecho nunca ejercicio, solamente me inspiraban a veces las olimpiadas cuando era niña y juraba que si nadaba todo el día llegaría al podio…escucharía el himno y ondearía la bandera en mi honor….se me quitaba la emoción a las dos semanas (quizá tres) pero nunca tuve el hábito del ejercicio. Pero después de unos meses de clases de spinnig pensé que podría correr, ese día que me presenté con mis pants viejos, horrendos, pero mis tenis nuevos, en los Viveros de Coyoacán…eran las 8:30 de la mañana, la gente pasaba y nadie me veía…cada quién en su rollo, trotando, corriendo, caminando….y yo muy digna (e ilusa) decidí caminar primero unos 5 minutos….”para calentar” pensé….y cuando decidí empezar…DIOS MIO…..pasaron dos minutos DOS MINUTOS y veía el reloj como queriendo ver que habían pasado 2 horas…no, eran minutos, y ya no podía ni con mi alma!!!!! expulsando los pulmones por todo el camino tuve que parar…la gente seguía su camino y yo los veía como una especie extraña con poderes superiores que lograban dar una vuelta…”cuanto medirá una vuelta” pensé….”un día, UN DIA YO!!!! daré una vuelta”…(mide 2 km por cierto).
Han pasado poco más de dos años de eso…he dado muchas vueltas, he pasado por muchos momentos simpáticos, tristes y curiosos en ese lugar que me recibió con los brazos abiertos. He corrido carreras de 5 km, he corrido carreras de 10 km y el año pasado hice mi primer medio maratón, el de La Ciudad de México….dónde me entreno? en los Viveros de Coyocacán…la vida me llevó a conocer a un querido amigo, que es mi coach…un español “poca madre” que es ya conocido ahí….que me ha llevado a cumplir varias metas, que me ha hecho llorar (de risa y de dolor), que todos los días está ahí para entrenar gente, y solo por el gusto de hacerlo, porque su vida es correr, lo hace porque quiere que la gente esté sana y corra y disfrute su vida. Lesiones van y lesiones vienen….estoy justo saliendo de una, que me tenía con los pelos de punta porque no podía ir a correr.
El domingo pasado, después de un descanso forzoso de 15 días, más un mes de correr muy poco, por fin fui a correr, que lindo todo lo que encontré, ya desde que estaciono el coche me da emoción (no todos los días, porque a veces acepto que tengo una flojera horrible) pero los domingos los adoro…voy sin prisa, no tengo que salir “corriendo” a trabajar, los disfruto muchísimo (yo y un millón de personas más que parece que se ponen de acuerdo para ir a la misma hora que yo…).
Y creo que ésta es la mejor época….cuando está pasando el invierno, pero parece que están presentes las 4 estaciones, todavía hay hojas tiradas en el piso, lo que me recuerda al otoño tan lindo que se vive ahí, vas corriendo y vas “tronando” las hojas, te van cayendo en la cabeza, ves los árboles como las tiran cuando pasa un viento fuertecito y llueven miles y miles de hojitas…todavía pasa eso…ves también los árboles verdes, como si fuera época de lluvias, si acaban de regar, pisas los charcos como cuando acaba de llover, época maravillosa, cuando llueve disfruto muchísimo correr, es como si me cansara menos, y la gente corre así, mojándose….y todo está verde…ves también los árboles secos y varudos….los cerezos, que ahora están floreando, como en la primavera…es de verdad un espectáculo!!! justo cuando vas llegando a donde está el reloj, vas viendo como aparecen, con sus florecitas blancas que brillan, porque el sol está saliendo del lado izquierdo, y las ilumina precioso….hay un árbol en particular que saludo todos los días, por aquí en mi blog hablo de él…y das la vuelta y ves la pista, la gente corriendo, muchos estirando y otros empezando bordeados por los cerezos floreando, se darán cuenta del paisaje? lo verán todos como lo veo yo? verán cómo el sol se cuela entre los árboles y da la sensación de una cortina de luz y energía? no lo sé, pero sí estoy segura que se siente….es una maravilla, sigues corriendo y ves como en los campos de la derecha hay gente haciendo Tai Chi, con una calma y una paz que contagia, corres un poco más y ves a los que están practicando otro tipo de artes marciales…vestidos con unas túnicas color mostaza y llevan espadas….todo un espectáculo. Si te vas por el centro llegas a donde están los boxeadores, es una explanada en dónde practican también los toreros…SI!! y llevan su capote y un señor con unos “cuernos” los persigue.
En esa explanada hace un par de años, cuando empecé, me sentaba en una banquita a descansar, me daba el sol en la cara, me llenaba de energía y sentía mucha paz. Esa banquita fue muy especial para mi, estaba algo despintada y maltratada pero yo la quería, hace unos meses le dieron mantenimiento a todo el parque, y cambiaron las bancas, primero sentí tristeza, vi como la demolían porque era de cemento….ahora en su lugar hay una muy linda de madera, nueva…y ahora creo que justo es como yo, empecé triste y sin mantenimiento, ahora estoy renovada y me veo como nueva!!! así que ya le agarré cariño.
Tanta gente en los viveros…estoy segura que mi historia es muy parecida a la de muchas personas, ahí he llorado, reído, vomitado, he hecho yoga, me he casi encuerado….he conocido mujeres increíbles, un grupo de amigas con las que he compartido momentos muy chistosos, mi querido coach, que aunque me “bullea” mucho, sé que me estima. Cuando no voy, no solo extraño a los árboles, a las ardillas, a los charcos, a los cerezos, a las ramas que piso….a los pasillos preciosos llenos de vegetación por la que se cuela la luz del sol…también extraño reír con mi coach…
El domingo 23 de febrero se celebrará la carrera en pro de los viveros de coyoacán, cada año me inscribo, con el dinero que recaudan, mantienen a los viveros como están…verdes, limpios y seguros….y cómo no corresponder, cómo no pagar 100 pesos al año (incluso se oye ridículo) para agradecer tanto, incluso el que no corra, debería de ir a conocerlos, caminarlos, disfrutarlos, darle una saludada a la Virgen de Guadalupe que está en un árbol lleno siempre de flores, yo paso todos los días y siempre hay alguién saludándola también….cuando voy, le pido solamente que me deje seguir corriendo, que me ayude a regresar al día siguiente…
Ahora cuando voy, la gente me saluda, el señor de pelo negro que me cae tan bien, siempre es un “buenos días güera”….otros que corren en contraflujo me guiñan un ojo (uno de ellos me abrazó un día…), como dejar de lado a “lobohombre”, todo un personaje….un hombre de los que corre en contraflujo que va animando a toda la gente a seguir corriendo con su “vamos, vamos”, ahora los instructores de yoga me saludan también porque saben que soy alumna de Pedro, el español que todos quieren….
Vayan, corran, disfruten, cambien su vida, como la cambié yo el día que decidí ir a correr a los maravillosos Viveros de Coyoacán.
Y si pueden…..vayan a la carrera!






