Diana de la Concepción (mi pequeño secreto)

Sí, ese es mi nombre completo. Diana de la Concepción. Desde que tengo uso de razón y supe mi nombre completo, me quejé de él. Mi mamá se disculpó siempre diciendo que a ella le encantaba el nombre de “Diana” pero cuando me iba a bautizar, mi abuela le dijo que era un nombre pagano, que no tenía santo…o santa…y habiendo miles y miles de opciones, mi mamá escogió “de la Concepción”.

Nunca me gustó, nunca NUNCA….y en la primaria, cada vez que pasaban lista me lo recordaban, o sea….casi tooodos los días….y siempre hacía yo los ojos hacia arriba en señal de “sehhh….esa, presente”. Cambiaba de curso y lo trataba de mantener en el anonimato hasta que a la maestra le daba por decir el nombre completo “Diana de la Concepción?”….”(me lleva) presente”.

Cuando empecé mi vida “amorosa” y empecé a salir al “mundo” por supuesto que todas mis amigas tenían estrictamente prohibido mencionar mi nombre, era eso o perderme para siempre…..y el galán en cuestión no se enteraba de mi pequeño gran secreto. Creo que en esa época pocos se enteraron.

Luego vino el empadronamiento, sacar la credencial de elector, y resulta que fui con un amigo a hacer todo el trámite, y cuando me entregaron la credencial no decía “de la Concepción”, mi amigo que es fresa fresa FRESA en serio (de sangre azul es poco) me dijo “que bien!! te quistaste por fin ese nombrecito?”….fui a preguntar por qué no me lo habían puesto, si yo en la solicitud había escrito todo completo, la señorita me dijo que no cabía, era muy largo. Me puse feliz!!! por fin había logrado lo que siempre había querido!!! hacerlo desaparecer!!!!!

No contaba con los problemas que tuve después gracias a mi ignorancia respecto a tener una doble identidad. Para casi todos los trámites legales y burocráticos, te piden una identificación con foto, firma y dirección, por supuesto que usas la credencial de elector, incluso hay trámites que solo teniéndola los puedes hacer. Y entonces saqué mi pasaporte nuevo con nombre nuevo, visa, licencia…tooooodo salía limpiecito, simplemente “Diana”. Era yo tan feliz…..

Años despuees, me casé, pero para el acta de matrimonio te piden el acta de nacimiento. Así que la que se casó fue “Diana de la Concepción” pero bueh….no importaba, en la cotidianidad no aparecía nunca.

Luego…..nacieron mis hijos, y para registrarlos te piden tu acta de matrimonio o de naciemiento, de nuevo la mamá de esos niños era “Diana de la Concepción”. Y empezaron los problemas.

Cuando quise sacar su pasaporte, me pidieron la identificación de la mamá, con foto, o sea credencial de elector, pasaporte o licencia….tooooodos decían “Diana”, pero el acta de nacimiento de los niños decía que su mamá era “Diana de la Concepción”….gran problema, por más que los quise convencer, no hubo manera de que aceptaran que eramos la misma persona, de pronto me acordé que mi cédula profesional tenía mi nombre completo, foto y firma, GRACIAS A DIOS….pero me dí cuenta entonces del gran incoveniente de haber “desaparecido” mi pecado…mi secreto….mi “horrible segundo nombre”, ahora tenía dos identidades.

Tuve que hacer un acta notarial con dos testigos y firmada ante notario público en la cual dice que “Diana” y “Diana de la Concepción” son la misma persona, porque no puedes cambiar tu pasaporte, sería como sacar uno nuevo, la visa americana no acepta cambios, así que era más fácil eso….cuando saqué mi nacionalidad española…otro rollo.

Ya todo está resuelto, y hoy me acordé de todo esto porque es 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, y cuando años atrás me hablaba mi mamá para felicitarme (muerta de risa sabiendo que me chocaba) yo nomás me reía, pensando “sehhhh….gracias mamá, por tan lindo nombre).

Pero algo cambió, hace 6 meses pasé por una situación  complicada de salud, estaba en un momento difícil y estaba asustada, así que un día, por alguna razón, el coche me llevó a la Iglesia a la cual voy a misa los domingos, no sabía que la Iglesia estaba dedicada a la Virgen de la Inmaculada Concepción, ese día entré a la Iglesia en automático, me senté y de pronto la vi….me inqué y le pedí todo lo que necesitaba, luego prometí que nunca más me quejaría de llevar su nombre, le dí las gracias y me salí.

Todo lo que le pedí me fue concedido, TODO….ahora me siento bien, estoy muy tranquila y mucho más fuerte que aquellos días. Sana y feliz.

Ayer tuve un laaaargo día que empezó con un entrenamiento de 14 kilómetros, unas actividades con mis hijos, una comida y en la noche una pequeña parrandita con unos amigos…terminé muy cansada!! y hoy domingo tengo un compromiso al ratito….pinta para ser otro laaaaargo día. Pero sabía que había una misa a las 8 de la mañana en esa Iglesia en honor de la Vírgen, y a las 7:30 me levanté de la cama como con espátula…en estado catatónico me vestí, salí por instrumentos a misa, llegué con los ojos pegados y leí el letrero “Misa solemne a las 9 de la mañana”….casi me MUE RO….pero a las 8:45 había mañanitas con mariachis….me fui al coche, decidí regresar a mi casa, comer algo y volver al rato, ya en el coche me dí cuenta que si me iba, no iba a regresar, se me haría tarde o algo, ya estaba ahí!!! y la gente estaba ya acomodándose, pensé que si no tenía lugar y me sentaba durante la misa, no la iba a resisitir, me siento agotada, así que decidí quedarme a esperar en el coche, llevaba el periódico y me puse a leer, así, con los ojos semiabiertos….

A las 8:40 me bajé, y cuando iba llegando a la entrada, llegaron los mariachis  y entramos juntos, alcancé lugar y me senté, a los 3 minutos entraron entontando las mañanitas….se me puso la piel chinita, no saben cómo se oye en una Iglesia, la acústica ayuda mucho! y habían bajado a la Vírgen y la habían adornado con flores, toda la iglesia estaba llena de arreglos florales preciosos, y mientras los mariachis cantaban , vestidos de blanco con estoperoles dorados, corbatón azul y botín blanco de charol, impecables, yo seguía con la piel chinita….(bueno, es que si soy bien cursi)…..y cuando acabaron, empezó la misa, todas las canciones las cantaba el mariachi, una misa tan bonita!!!! y yo solo podía pensar en que hace unos meses iba llorando, triste y con mucho miedo, y ahora llevaba todo resuelto, y dije “GRACIAS”…

Ahora no me cuesta decirlo, ya no me “choca” el nombre, es más, creo que estaba destinado para mi, que algún día iba a darme cuenta que, aunque sé que siempre está conmigo, cada vez que alguien mencionaba mi nombre, en realidad me estaba recordando que “Ella” está siempre conmigo.