Ayer que sucedió lo de Boston, en la noche Daniel preguntó cómo había muerto Marcela….Marcela, hermana del papá de mis hijos “C”.
Marcela era una persona increíble, ni cómo describirla con justicia. De esas mujeres que hasta parece que todo lo hacen bien….parecen perfectas, querida por mucha gente. Tenía una mirada increíble, a veces la veo en los ojos de Diego, alegres y traviesos, y a veces la veo en los de Daniel, tiernos y cariñosos…
Era pequeña de estatura, delgadita, pero con un porte impresionante, era bailarina clásica, bailaba precioso!!, tenía una escuela de ballet para niñas y sus alumnas aún la recuerdan con cariño….y lloran…
No la conocí lo sufieciente, siempre me parecerá poco…unos años nada más…Debí de haberla conocido mejor.
Hizo un viaje a Boston…(si..Boston) en junio de 1998, a conocer a su sobrino, allá vivía su hemano, iba con su mamá a un viaje precioso, visitando al recién nacido que estaban esperando con tanto cariño, madre e hija.
Regresaron el 1o. de Julio, yo estaba en mi casa, todavía no me casaba, pasó “C” un ratito a verme porque se quería ir temprano a verla, ella vivía en Cocoyoc y pasaría la noche en casa de sus papás. Estaba casada con un hombre increíble también, tal para cual…
Me quedé tejiendo, si, no sé tejer, pero lo estaba intentando, mi hermano estaba por tener a su primera hija, y yo por alguna razón había decidido tejerle un sueter…
Nunca veo las noticias…nunca, pero ese día por alguna razón la tele se había quedado en el canal del noticiero de la noche, estaba distraída tejiendo…derecho, izquierdo, derecho, izquierdo…así que no me dí cuenta que estaba oyendo las noticias….
De pronto….”hace unos momentos asaltaron a una pareja sobre periférico Sur y calle 4, ella murió, Marcela ….” se me paró el corazón, en ese momento vi su foto, era el pasaporte que alguien había grabado…su foto en la tele….Marcela, muerta. Lo recuerdo como si hubiera sido hace un rato…
Había algo muy raro, el coche en el que iban no era el de Marcela, ni el de su esposo…y pasaban escenas de todo…lo vi, la vi…
No sabía qué hacer, no sabía si era verdad…pasaban y pasaban el coche con Marcela dentro…poco a poco dejé de respirar, hasta que mis papás fueron a verme, estaban viendo la tele en su cuarto, el mismo canal, y fueron a ver si yo lo había visto. Me encontraron paralizada con los ojos llenos de lagrimas sin respirar…los vi a los ojos y les dije “no es Marcela, ese no es su coche, no es Marcela…”
Me abrazaron, no sabían qué hacer, yo seguía diciendo lo mismo…”no es Marcela”….decidí hablarle a una prima de ella que es muy amiga mía, necesitaba saber!!! así que le marqué…si, si era Marcela, empecé a llorar, no podía parar, les pedí a mis papás que me llevaran a su casa. En ese momento me habló “C” me dijo que teníamos que ser fuertes, por sus papás…fui entonces para allá.
Lo que ahí viví me lo guardo, afecta a otras personas y es muy difícil hablar de eso. Pero los meses que siguieron fueron muy duros, sus papás fueron para mí siempre un ejemplo de entereza y fortaleza, a la fecha es algo que no me puedo explicar, en su momento lo admiré mucho, ahora me pregunto si fue lo mas sano para ellos, nunca lo sabremos. Pero el gran ejemplo me lo dio su mamá. A unos meses de la muerte de Marcela, capturaron al asesino, lo metieron a la cárcel y lo juzgaron. Pero desde el primer momento ella lo perdonó, no lo entendíamos, como puede ser que perdones a alguien que mató a tu hija? la luz de tus ojos?…pues lo hizo.
Ayer hablaba yo de eso, del perdón, es difícil perdonar a gente que hace cosas terribles a desconocidos, ahora imaginen perdonar a la persona que le quitó la vida a tu hija. Yo por mucho tiempo no pude hacerlo, me parecía imposible. Por meses y años no pude ver la televisión sin recordar ese día, a la fecha no puedo ver noticias en la noche, por semanas pasaban las escenas en la tele hasta que decidí no verla por mucho tiempo.
Mi manera de desahogarme fue escribiendo una carta al entonces Presidente Ernesto Zedillo, carta que publicaron en el periódico Reforma. No pasó nada más…cada quien siguió con su vida, la gente se va reponiendo de la impresión y vuelve a la normalidad, somos los que pasamos por eventos así los que entendemos bien la sensación de que te arranquen de momento a un ser tan querido. Sí, si puedo entender un poco a los familiares de las victimas de Boston, de verdad, tan solo un poco.
El Fueneral de Marcela fue impresionante, no dejaba de llegar gente llorando, no cabíamos, nos abrazabamos unos a otros, tratábamos de entenderlo, de aceptarlo, era imposible, muy pronto….
Pero un día algo pasó…soñé con Marcela, con su sueter rojo, feliz, sonriente, satisfecha….Me dijo “Diana, estoy bien, dile a “R” (su esposo) que estoy bien, estoy junto a él en todo momento”….Dios mio, tuve que hacerlo, tuve que decírselo!!! como le dices a un viudo que soñaste con su esposa? que dice que está con él??? bueno, lo hice. Al poco tiempo murió había resultado herido también, dos meses después, habiendo vivido momentos muy dolorosos.
Todavía no puedo tejer…todavía veo la tele y me acuerdo…han pasado 15 años. A Daniel le dijimos que había sido un accidente, no es posible ahora decirle como fue…no puedo.
Pero ahora, hay algo que si puedo hacer….aceptarlo. Sé perfectamente que así tenía que ser, no se por qué pero lo acepto. Marcela vino a cambiarle la vida a muchas personas, todas y cada una la seguimos recordando con tanto cariño que su vida no fue en vano, ni su muerte, muchas cosas pasaron, yo aprendí a valorar la vida, a disfrtuar a mis hijos, a mi familia, a mis amigos…a todos y cada uno de ustedes que forman parte de mi vida. He logrado liberarme del peso del odio hacia las personas que la mataron, ellos serán juzgados por Dios, a mí no me toca. Pero se siente que te quitas un gran peso cuando logras perdonar a alguien.
Marcela vive siempre con nosotros. Así que todos los días le dedico una sonrisa.
Besos “Nena”