Hoy Daniel me dio una gran lección, resolvió él solo su futuro, y tuvo una idea maravillosa. A Daniel siempre le ha gustado la comida y la cocina, siempre busca ideas para preparar, y tiene unas buenísimas!!! Desde hot cakes con chispas de Nutela, con quick o con chispas de chocolate hasta diferentes tipos de pastas y pizzas. Parece muy sencillo, pero lo hace desde que tiene uso de razón.
Hace tiempo que estoy pensando en cambiarlo de escuela, no es algo decidido ni definitivo, quiero liberarlo de la presión que creo que siente, es un niño muy creativo, muy inteligente y muy sensible, y necesita otro sistema, eso lo veré después, pero cuando se lo platiqué a finales del año pasado, en diciembre, se mostró muy triste, desesperado y decía que no quería salir de esa escuela, –Daniel, eres un niño encantador, maravilloso, creativo, inteligente, no eres distraído, lo que pasa es que tienes muchas cosas en la cabeza que no logras acomodar y por eso piensas todo el día. Estás en una escuela que tiene una manera de hacer las cosas que no es la mejor para ti, serías muy feliz en otro sistema…
Lloró mucho, pero sobre todo por sus amigos, por el fútbol, y le dije que no era algo definitivo, que lo íbamos a pensar, que era solo una opción….una idea….y que íbamos a hacer lo mejor para él. Lo que tiene es un gran miedo al cambio, no conoce otra escuela y siente que se le cae el mundo.
Pasó el tiempo, y hoy por un problema que escuchó que tuvo el hermano de un amigo me dijo: –mamá, cuando sufra en esa escuela quiero que me cambies –. Me dejó con el ojo cuadrado, me dijo que había oído la conversación que tuvimos su mamá y yo y decidió que él no quería sufrir, tanto le he dicho que tenemos buscar siempre la manera de ser felices, y que yo quiero su tranquilidad, que me dijo que en el momento en que se sienta triste me avisa para que lo saque de ahí.
Y me dijo –mamá, las escuelas deberían de enseñarte todas esas cosas para las cuales eres bueno y las que te gustan y las que te sirven para hacer lo que quieres hacer cuando seas grande, lo demás lo vas aprendiendo con la vida, pero si yo quiero ser Chef debería de haber una escuela donde desde ahora me enseñen eso….a cocinar….o a construir legos…
–Daniel, es la mejor idea que he oído en toda mi vida – le dije, se le iluminó la cara, me dijo –¿de verdad mamá?– con una ilusión impresionante.
Alguna vez, en un temascal, me contaron que los Aztecas les hacían una especie de Carta Astral a los bebés cuando nacían, dependiendo del día, sacaban su “Tonal” o “Tonalama” que era el estudio del destino y la personalidad basado en la sabiduría Azteca, para conocer y desarrollar sus talentos, de esa manera los preparaban para ser los mejores guerreros, sacerdotes, artistas…..dependiendo de sus facultades, desde pequeños sabían para qué eran aptos y en eso trabajaban en ellos desde que eran niños.
Ahora que estoy cosiendo y escribiendo, me he acordado de las cosas que más me gustaban de niña, siempre jugué a ser mamá, estaba claro que me gustaba, siempre le hacía vestidos a mis muñecas, cosía botones, cierres, hacía hasta dobladillo a las faldas de la Barbie!!! Les hacía cobijas y almohadas. Me gustaba muchísimo leer, tenía una colección de libros que se llamaba “El club de los cinco” 4 niños y un perro que vivían experiencias y aventuras increíbles….y disfrutaba mucho escribir, siempre tenía libretitas y plumas, y le escribía cartas a un tío que vive en Estados Unidos, cartas iban y venían todo el tiempo….
Es increíble que son las cosas que más me llenan ahora las que más me llenaban de niña, lo que me hace pensar en la importancia de saber los gustos, aficiones y talentos que tienen nuestros hijos y desarrollarlos al máximo, eso los hará niños felices, seguros, exitosos…
No sé que vaya a pasar con Daniel, si lo cambio de escuela, si se queda…es igual, ya no me importa, no me quita el sueño, él tiene muy claro lo que le gusta y para lo que es bueno, debe ser increíble tener esa certeza a los 8 años, y tiene una mamá que piensa hacer todo lo posible y todo lo que esté en sus manos para apoyarlo, para impulsarlo a ser lo que él quiere ser….eso me asegura su felicidad, no los idiomas que hable, no las matemáticas que maneje….y ahora siento una gran tranquilidad.