¿Han viajado con miedo a que el pasajero que viaja a lado de ustedes sea terrorista y esté a punto de sacar de su saco una bomba? yo si…
Fue el día que me iba a San Diego, ibamos 4 amigas, mi asiento era el 6D, pasillo, las otras tres iban junto a mi, pero del otro lado. A mi me parece interesante que me toque con gente que no conozco, siempre puedes platicar cosas diferentes y conocer distintas culturas…no fue el caso, ¡¡¡como sufrí!!!
Era un hombre de traje azúl, la verdad es que el pantalón no era del mismo tono ni tela que la del saco, nunca me fijo en la ropa de la gente, soy bastante distraída y no me importa, mi amiga Joan Rivers no está de acuerdo conmigo, (una amiga super fashionista que me corrige a cada rato) pero en este caso tuve necesidad de analizar cada una de las características de mi compañero de viaje.
Tenía poco pelo y muy cortito, unos ojos desorbitados que parecía que se le sadrían en cualquier momento, cutis muy maltratado, muy velludo (que tal Joan, ¡sí me fijé!) y estaba muy pero muy nervioso, olía raro, no feo pero raro y no se estaba quieto, eso sí me pone mal, la gente inquietita que no se para de mover junto a mi me altera bastante, leía…mucho, pero cerraba y abría el libro…ahí estuvo la clave, era un libro en árabe…lleno de signitos…¡¡¡DIOS MIO ES ARABE!!! ese no era el problema, pero un árabe nervioso, que no se para de mover, que además todo el tiempo abría y cerraba los brazos como queriendo orar pero no, que se asomaba a la ventana todo el tiempo, como queriendo buscar la locación perfecta, que se me quedaba viendo medio raro cuando yo volteaba a platicar con mi amiga la Che…no está padre.
Cuando lo comenté con mis amigas estuvieron de acuerdo en que estaba medio raro, así que yo trataba de hacerme lo más posible a la orilla, me daba miedo que me diera en la cara el carrito de los refrescos, y la azafata era bastante mensa, pero más miedo me daba que el hombre aquel me tomara de rehen…”que tome a la de al lado!” pensé…
A mi amiga la Che se le ocurrió decirme que me persignara…lo hice, pero en cuanto lo acababa de hacer pensé “NOOOOOOO, ahora me va a odiar por católica…seguro me agarra de rehen…”
Cada vez que medio se levantaba, movía los brazos para quitarse el saco y no lo hacía, yo pensaba “¡¡ZAZ!! ahora sí”…y nada, así pasamos todo el vuelo, cada vez que se asomaba a la ventana me preguntaba yo ¿qué estaría buscando? ¿caer en blandito? ¿algún lugar en especial?.
Tenía algo muy raro, zapatos negros como de sacerdote, de esos que tienen como resortito a los lados, pero no traía calcetines, traía tines, ¿ya saben de cuales? como para tenis, pero negros con la orillita azul, y el zapato se los estaba comiendo, ¡eso es incomodísimo!, llegué a pensar que esa era la razón de su nerviocismo pero no se había dado cuenta, como cuando algo te molesta en la cocina y cuando se apaga el refrigerador te das cuenta que eso era…así pensé, “¿le diré que se arregle los calcetines? o ¿tines? ¡para que se calme ya!” pero no me atreví, “¿y si se enoja y entonces sí me agarra de rehen?” además no hablaba español, ni inglés…me dí cuenta por su conversación tan atropellada con la bruta de la azafata, que eso sí, mensa y mal encarada pero con un pestañon postizo bárbaro…y gorrito de panadero de lo más ridículo (que feo es el uniforme de las pobres azafatas, se ven tan mal).
Así pasó todo el vuelo, entre que se movía, se quitaba el saco, abría su libro, lo cerraba, se asomaba a la ventana, le brillaba el pantalón de tantas planchadas…sus tines metidos en los zapatos…y luego pensé que a lo mejor estaba nervioso de ser árabe y de levantar sospechas, debe ser horrible que te vean pensando que eres terrorista, que en cualquier momento acabas con el avión…pero su actitud era sospechosa y no ayudaba nada.
Pasaba la gente al baño y los veía yo como pensando en los actores que tendrían que contratar para hacer la película (porque obvio ibamos a pasar a la historia y Hollywood tendría su oportunidad)…unas niñitas iban delante de nosotros, de entre 10 y 14 años, “que tragedia!!” pensé, “¡¡¡pobres padres!!!”, iban solas, y resulta que yo conocía a dos, así que les dije que si se les ofrecía algo me avisaran…por si de pronto les daba por hablarles a sus papás para despedirse y les pudieran decir “pero viene una señora bien buena onda con nosotros”, eso les daría algo de paz.
De pronto se asomó a la ventana, igual que las otras 200 veces antes, pero ahora se paró, y pensé “ahora sí, ahí viene” ……se acomodó el saco, como las otras 200 veces antes y se volvió a sentar, ya me daban ganas de que la aventara “¡ACABA CON ESTA TORTURA NO PUEDO MÁS! !ACABA CON EL AVIÓN!”…
Y nada, que nos preparamos para aterrizar, “¿pero cómo, y la bomba? ¿no era terrorista?….aaaahhh nooooo, seguro en el aterrizaje es más original” ……nada, nos acercamos a la puerta 6…el vuelo había terminado, demos gracias a Dios….