La carrera de ayer…Igual que mi vida hoy.

Ayer corrí de nuevo una carrera de 10 km…iba en bastante malas condiciones, pies medio fregadones, algo hinchados, no había entrenado porque me fui de vacaciones, dormí poco, en fin, la cosa no pintaba bien, y para rematar una muy querida amiga mía corrió conmigo en peores condiciones que yo…(me lo había prometido y cumplió su promesa) así que nos fuimos, en domingo a las 7 de la mañana a sufrir…super desveladas a correr.

Lo logramos…a pesar de todo. Pero lo más importante fue lo que aprendí ayer, o lo que descubrí. Para empezar la solidaridad que te puede demostrar una amiga tan querida, pudo no haber ido y la seguiría queriendo igual. Luego, que la voluntad mueve montañas (o piernas piqueteadas por miles de moscos glotones que me devoraron) Aprendí que a paso lento, pero seguro puedes llegar a cualquier lado, porque eso si, ibamos muy despacio…pero llegas!! no importa a que velocidad avances, si te mueves siempre llegas!!

Cuando ya iba a llegar a la meta estaba oyendo mi canción favorita, justo en ese momento, la de Coldplay (Fix you) y que empieza la parte que te anima a correr…y que acelero!!! y corro despavoridamente (no sé si existe la palabra, pero queda claro, no?) como 100 metros, tampoco crean que estoy loca, (o “tan” loca) y sentí delicioso!!! o sea que por muy cansada que estés y lastimada, si te animas a llegar al final puedes acelerar un poco…

Algo que hice diferente esta vez fue que no dediqué mi carrera a nadie, decidí  que me la iba a tomar con calma, después de todo no sabía si la terminaba  y no me quise presionar dedicándola y sentir el compromiso de correr por alguien más, pero eso sí, pensé mucho en mí, en lo que he logrado, y lo que quiero lograr y de lo que no tengo idea que lograré…

Acabando la carrera resultó que no hubo medallas, si, en efecto, pesimo!!! grave error de los organizadores. Las que corren lo saben, es importante que al final te den una medalla, de entrada lo que me molestó fue el engaño, eramos muchísimas mujeres corriendo y dijeron que faltaban 350 medallas, eso si no se vale, que te quieran ver la cara, pero ya en mi casa me dí cuenta que lo que más había valido la pena era lo que estaba viviendo en ese momento, me encontré acostada, en un sillón, satisfecha de haber terminado, con mi perra junto a mí, totalmente relajadas, con la ventana abierta porque hacía calor, entraba una luz que hacía que la cortina se viera muy brillante, y mis pies tenían un halo muy especial, descubrí que estaba viviendo el famoso “Aquí y ahora” y me sentía muy bien, muy feliz, en silencio, disfrutando el momento.

Y pensé: corrí 10 km, sin presiones, sin necesidad de demostrarme que si puedo, solo avanzando metro por metro…a mi velocidad, a mi ritmo sin presionarme…no hubo dedicatoria pero pensé en mi…acompañada por alguien que me quiere sinceramente, no hubo medalla pero no importó, no necesité algo metálico que me demostrara lo que hice…..y ahora…rico, sola, en silencio…quién me lo iba a decir, hace 9 meses no lo hubiera imaginado….

Así que fue una carrera llena de lecciones, es más, seguiré corriendo, pero no sé si carreras, es probable que ya solo corra por el gusto de moverme, de sentir el sol en la cara, el viento, la velocidad…ya no necesito probarme nada. Ya sé que puedo.

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