La “bicla” y yo…

Hoy le quité las llantitas a las bicicletas de mis hijos, a petición de ellos, porque yo sabía que tendría que enseñarles y me daba bastaaaante flojerita…y hoy sentí algo parecido a lo que sintió mi hermano cuando mi sobrina le dijo: “papá…ya me bajó”  (frase que me choca por cierto), mis hijos me dijeron que era hora de aprender a andar en bicicleta…y yo les dije “cuál es la prisa? noooo….todavía usen las rueditas…no están listos, aparte va a llover y ni tiempo va a dar…mejor otro día…” pero insistieron toooda la tarde.

El motivo de mi rechazo no era más que mi miedo a que se dieran cuenta que su madre no sabe andar en bicicleta!!!!… pero ante la insistencia decidí actuar, fingir una seguridad total, así que tomé el toro por los cuernos, le quité las rueditas a las bicicletas y a dar instrucciones precisas…nombre! la teoría la domino!!!

Y eso me hizo recordar mi primer encuentro con una bicicleta, tenía 18 años (si…parece imposible, ridículo!, pero cierto) y lo peor es que fue porque mi papá decidió que iriamos a andar en bici y al ver que yo no tenía me compró una de sorpresa…y cuando me la dio me le quedé viendo con cara de…”y eso?” …”pues una bici” me dijo…”si, ya sé, pero …para qué?” “pues para irnos a andar en bici!!!”…….”Papá”, le dije, “yo….no sé andar en bicicleta”  (música de telenovela de Chabelo)……..”QUEEEEEE?????” su cara lo decía todo, no  sabía si reir o llorar….pero nunca me enseñó!!!

“Bueno”, me dijo, “ahorita aprendes” y me llevó a las calles de la ciudad en bici!!! trataba yo de guardar el equilibrio, al mismo tiempo que frenar, al mismo tiempo que no chocar…encima era de velocidades…como para qué!!!!! fue una verdadera pesadilla!!! y de pronto que viene hacia mi otro ciclista…se veía mas seguro que yo, así que pensé “que frene él que seguro sabe, voy derecho, no me quito, si me pegan…..” y no me quité…él debe de haber pensado lo mismo, no se quitó…SAAAAAANTO MADRAZO!!! (perdón por lo de santo) quedé como Santo Cristo!!

Así que me acerqué a mi papá y le dije: “aquí termina mi experiencia, me voy caminando a la casa” agarré la bicicletita roja bien bonita, caminé a mi casa y la estacioné, para siempre. Hasta que alguien la vendió.

Y ahora….mis hijos creen que su mamá lo sabe todo. Si tan solo supieran…algún día les contaré.

 

P.D. creo que necesito aclarar (ante la preocupación manifestada de alguien) que mi papá no se asustó, no se preocupó…se moría de risa…

La carrera de ayer…Igual que mi vida hoy.

Ayer corrí de nuevo una carrera de 10 km…iba en bastante malas condiciones, pies medio fregadones, algo hinchados, no había entrenado porque me fui de vacaciones, dormí poco, en fin, la cosa no pintaba bien, y para rematar una muy querida amiga mía corrió conmigo en peores condiciones que yo…(me lo había prometido y cumplió su promesa) así que nos fuimos, en domingo a las 7 de la mañana a sufrir…super desveladas a correr.

Lo logramos…a pesar de todo. Pero lo más importante fue lo que aprendí ayer, o lo que descubrí. Para empezar la solidaridad que te puede demostrar una amiga tan querida, pudo no haber ido y la seguiría queriendo igual. Luego, que la voluntad mueve montañas (o piernas piqueteadas por miles de moscos glotones que me devoraron) Aprendí que a paso lento, pero seguro puedes llegar a cualquier lado, porque eso si, ibamos muy despacio…pero llegas!! no importa a que velocidad avances, si te mueves siempre llegas!!

Cuando ya iba a llegar a la meta estaba oyendo mi canción favorita, justo en ese momento, la de Coldplay (Fix you) y que empieza la parte que te anima a correr…y que acelero!!! y corro despavoridamente (no sé si existe la palabra, pero queda claro, no?) como 100 metros, tampoco crean que estoy loca, (o “tan” loca) y sentí delicioso!!! o sea que por muy cansada que estés y lastimada, si te animas a llegar al final puedes acelerar un poco…

Algo que hice diferente esta vez fue que no dediqué mi carrera a nadie, decidí  que me la iba a tomar con calma, después de todo no sabía si la terminaba  y no me quise presionar dedicándola y sentir el compromiso de correr por alguien más, pero eso sí, pensé mucho en mí, en lo que he logrado, y lo que quiero lograr y de lo que no tengo idea que lograré…

Acabando la carrera resultó que no hubo medallas, si, en efecto, pesimo!!! grave error de los organizadores. Las que corren lo saben, es importante que al final te den una medalla, de entrada lo que me molestó fue el engaño, eramos muchísimas mujeres corriendo y dijeron que faltaban 350 medallas, eso si no se vale, que te quieran ver la cara, pero ya en mi casa me dí cuenta que lo que más había valido la pena era lo que estaba viviendo en ese momento, me encontré acostada, en un sillón, satisfecha de haber terminado, con mi perra junto a mí, totalmente relajadas, con la ventana abierta porque hacía calor, entraba una luz que hacía que la cortina se viera muy brillante, y mis pies tenían un halo muy especial, descubrí que estaba viviendo el famoso “Aquí y ahora” y me sentía muy bien, muy feliz, en silencio, disfrutando el momento.

Y pensé: corrí 10 km, sin presiones, sin necesidad de demostrarme que si puedo, solo avanzando metro por metro…a mi velocidad, a mi ritmo sin presionarme…no hubo dedicatoria pero pensé en mi…acompañada por alguien que me quiere sinceramente, no hubo medalla pero no importó, no necesité algo metálico que me demostrara lo que hice…..y ahora…rico, sola, en silencio…quién me lo iba a decir, hace 9 meses no lo hubiera imaginado….

Así que fue una carrera llena de lecciones, es más, seguiré corriendo, pero no sé si carreras, es probable que ya solo corra por el gusto de moverme, de sentir el sol en la cara, el viento, la velocidad…ya no necesito probarme nada. Ya sé que puedo.